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De repente, estoy casada - Capítulo 48

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  4. Capítulo 48 - 48 Chapter 48 Megan está embarazada
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48: Chapter 48 Megan está embarazada 48: Chapter 48 Megan está embarazada Megan y su madre estaban de regreso en su antiguo apartamento.

Ya no soportaban estar en ese lugar, después de haber vivido en una mansión, aunque haya sido por poco tiempo.

Les parecía que todo lo que había en esa casa no estaba acorde con su categoría, es decir, lo mejor de lo mejor, y no entendían cómo permanecieron en esa pobreza tan grande durante años.

Quedarse en ese departamento era similar a alojarse en un hotel o algo parecido.

Por ello, no se instalaron, sino que pensaron en buscar una salida al problema, la cual llegaría muy pronto.

Se sentaron en el balcón que ofrecía una vista deprimente de otros edificios viejos y deteriorados, así como de los habitantes miserables de la zona.

Joyce llamó al Sr.

Devins y lo puso en altavoz para que su hija pudiera escuchar la conversación.

Sus cabellos lucían iguales, ya que ambas llevaban un moño suelto y vestían ropa deportiva muy gastada.

A juzgar por las ojeras de Megan, podría decirse que la chica tenía varios días sin dormir bien.

No sabían si Dan respondería la llamada, pero al escuchar el buzón de mensajes, ambas se sintieron desilusionadas.

“Inténtalo tú!”, le dijo Joyce a su hija.

Megan sacó su teléfono para llamar a su padre, y ambas se quedaron perplejas al escuchar la voz del anciano, después de que el teléfono timbrara varias veces.

“¡Papá!”, gritó emocionada.

“Meg, escucha…

Estoy ocupado en este momento.

¿Podrías sencillamente…?”
“¡Ella está embarazada!”, intervino Joyce, con los ojos desorbitados por la rabia.

Acto seguido, agarró el móvil de su hija, y se lo acercó a la boca para asegurarse de que Dan escuchara perfectamente lo que decía:
“Meg está embarazada y, como su padre, pensamos que te gustaría saberlo.

Nos abandonaste en esta miseria, pero al menos debería importarte el hecho de que tu hija está embarazada, ¿no?”
Dan guardó silencio unos minutos pero no colgó, mientras Megan y Joyce esperaban pacientemente su respuesta.

“¿ …Estás segura?”, preguntó él en voz baja.

“Sí papá”, respondió Megan con voz lastimera e infantil.

Luego añadió: “Esta mañana tenía náuseas y mi mamá pensó que podía estar embarazada.

Por eso, compramos una prueba de embarazo y salió positiva.

A decir verdad, estoy muy preocupada, papi.

No sé qué hacer, ya que ni siquiera tenemos dinero para comprar comida en esta casa.

Nos las estamos arreglando con cupones para alimentos…”.

“¿Qué se supone que debería hacer tu hija, Dan?”, añadió Joyce exaltada y agregó: “De hecho, estamos pensando en abortar porque no tenemos cómo mantener a un bebé”.

Dan se aclaró la garganta al otro lado de la línea, y preguntó serenamente: “¿El bebé es de Austin?”
“¿De quién más, papá?

Por supuesto que él es el padre del bebé”.

“Mmmm…

Déjame pensar un poco en esto y te llamo más tarde”.

Dan colgó de inmediato, antes de que ellas pudieran decir algo más, y Megan hizo una mueca de disgusto, pues pensó que su padre se haría cargo de la situación al instante y que les pediría que regresaran a la mansión.

“¿Qué quiso decir con eso, mamá?, murmuró ella.

“Bueno al parecer no podemos contar con la ayuda de tu padre.

Mejor vamos a llamar a Austin”.

“Él no va a contestar la llamada”.

“Sólo inténtalo”.

Megan suspiró profundamente, pero de todas maneras hizo el intento de llamar a Austin.

Tal como dijo, él no le atendió y por ello, ella le envió un mensaje de texto: “Estoy embarazada, y obviamente, el bebé es tuyo.

¿Crees que debería abortar?”
Austin tenía el teléfono en la mano cuando Megan lo llamó y por eso leyó el mensaje de inmediato.

El corazón le dio un vuelco, mientras repasaba el texto una y otra vez.

¿Está embarazada?

A decir verdad, tampoco fue una cosa tan inesperada, ya que la mayoría de las veces que se había acostado con ella, no habían usado protección.

En realidad, esos encuentros sucedían porque la chica siempre buscara la manera de encontrarse con él de manera fortuita en cualquier lugar para seducirlo, y como Austin se consideraba todo un “hombre” nunca pudo resistirse a los encantos de esa joven.

No obstante, le parecía demasiado sospechoso que Megan descubriera que estaba embarazada, justo ahora que él había terminado esa relación.

Definitivamente, esa mujer quería j*d*rle la vida, y aun cuando estuviese diciendo la verdad, él no deseaba ser padre a los veinticinco años de edad.

¡Dios, tenía toda una vida por delante!

Por ello, agarró el teléfono y escribió: “Sí, deshazte del bebé”.

Sin embargo, se arrepintió justo antes de enviarlo.

En ese momento recordó que su tía le había dicho que no hiciera ninguna estupidez…

Tal vez, era mejor consultarle y luego tomar una decisión.

Tras pensarlo mejor, decidió ir a visitarla para hablar del asunto.

Pero la Sra.

Miller no estaba en casa.

De hecho, se encontraba en el último piso de la empresa Stoll, reunida con el director de la misma, nada más y nada menos que Joshua, el hermano mayor de Ryke.

Aunque era poco probable que ellos tuvieran alguna conexión, en realidad sí se conocían.

La tía de Austin miró a Joshua con una sonrisa socarrona, pues parecía estar disfrutando el hecho de verlo tan preocupado y desesperado.

De hecho, el joven tenía el ceño fruncido y cara de querer matar a alguien si era necesario.

“¿Te sientes bien?”, le preguntó la Sra.

Miller, mientras cruzaba las piernas.

Joshua apenas la miró para responderle entre dientes:
“…Siento que la cabeza me va explotar, pues mi hermano menor regresó a Nueva York y pareciera que se trajo toda la mi*rd* con él”.

“¡Oooh…, el pequeño Rykie Ryke…

Siempre te sentiste tan celoso de ese muchacho”, exclamó la señora Miller con tono de burla.

Joshua fingió no haber escuchado esas últimas palabras.

“¿Por qué te preocupa tanto tu hermano?

Deberías enfocarte en ti, ya que eres el segundo a bordo en esta empresa, después de tu padre.

Además, Ryke no tiene ninguna habilidad y es un m*ldit* cr*tin*.

Yo en tu lugar, no perdería mi tiempo pensando en él, ni permitiría que me diera dolores de cabeza”.

“Ja, la típica amabilidad femenina…”, sonrió Joshua sin una pizca de sentido del humor, y añadió: “Créeme, tengo mis razones para preocuparme, porque apenas llegó ayer y ¿sabes qué me pidió papá?

Me dijo que le asignara un cargo en la alta gerencia, sin considerar siquiera el hecho de que él no tiene experiencia ni conocimiento para estar en un puesto tan importante.

No importa las veces que Ryke le ha demostrado su incompetencia, mi padre nunca se va a desencantar de su hijito”.

“¿Ah?”, contestó la Sra.

Miller, frunciendo el ceño y agregó: “¿Entonces tu padre lo tiene en un pedestal?…”
“Así es.

Ahora entiendes por qué tengo miedo de su regreso.

Es más, creo que mi papá sería capaz de cederle todas sus acciones en el testamento, y eso significaría la ruina de la empresa.

Nuestro progenitor no piensa en Eric, en Brandon ni en mí, a pesar de que trabajamos duro para sacar adelante a la empresa.

Para él, Ryke es su único hijo, y quizá sea por causa de esa mujer”.

Por supuesto, Joshua se refería en esos términos a la madre biológica de Ryke, quien había fallecido prematuramente, pero que seguía ocupando un lugar muy importante en el corazón del Sr.

Stoll.

“Entonces…

¿Cuál va a ser tu próxima jugada?”, le preguntó suspirando la Sra.

Miller.

“Supongo que la de siempre.

Voy a mandarle a Ryke algo de alcohol y unas cuantas mujerzuelas baratas, porque sé que no podrá resistirse.

Aprovecharé para grabarlo y luego difundiré el video en las redes.

Creo que si se ve involucrado en otro escándalo, me atrevería a apostar que papá finalmente se convencerá de que mi hermano menor no es apto para ocupar ningún cargo en esta empresa”.

La Sra.

Miller resopló al escuchar ese plan, pues no estaba convencida en lo absoluto de que una vieja estrategia pudiese tener un resultado distinto al que siempre había tenido, pero ¿quién sabe?

“Bueno, haz lo que consideres correcto, Josh.

Ahora debo irme, pero mantenme al tanto de todo”.

Ella se levantó, se despidió del joven y salió de la oficina.

La Sra.

Miller tenía una relación poco usual con la familia Stoll, algo que la mayoría de la gente no sabía.

Ella había sido amante del Sr.

Stoll, pero el único que estaba al tanto era Joshua, y lo había aceptado.

La relación comenzó tras el fallecimiento de la madre de Ryke, cuando el Sr.

Stoll quedó solo con sus tres hijos pequeños.

En ese momento apareció en su vida la Sra.

Miller, convirtiéndose en una especie de bendición para él.

Un punto a favor de ella era que provenía de una familia adinerada y por ello, hizo todo lo posible por mantener esa relación en secreto.

Como era una mujer muy joven y hermosa, ella estaba dispuesta a llegar a la cima, compartiendo la cama con el Sr.

Stoll, un hombre exitoso, cuya riqueza era muy superior a la de la familia Miller.

De igual manera, temía que su hermano, el tío de Austin, tratara de quedarse con toda la herencia de sus padres y por eso, buscó por todos los medios de asegurar su futuro.

Su relación amorosa con el Sr.

Stoll siempre fue bastante sana e incluso podría decirse que eran felices al principio.

Sin embargo, esa armonía comenzó a esfumarse cuando el anciano escuchó un rumor, según el cual, ella había estado involucrada en la muerte de su esposa.

Aunque nunca pudo verificar esa información, él perdió la confianza en su amante e incluso la obligó a firmar un contrato donde se comprometía a no tenerle hijos.

Como no tenía hijos en quienes apoyarse, se hizo muy amiga de Joshua, quien tenía mucha rabia dentro de sí y por ende, era muy fácil de manipular.

La Sra.

Miller estaba segura de que él podría serle útil en un futuro.

De igual manera, había decidido ayudarlo a derrotar a Ryke, su hermano menor, porque no quería que éste pudiera heredar las acciones del Sr.

Stoll, ya que eso no le convenía.

Al llegar a su casa después de reunirse con Joshua, ella se sorprendió al ver que Austin la estaba esperando, pues tendría que lidiar con otro cr*tin*.

“¿Y ahora qué pasó?”, le dijo suspirando al verlo en el salón.

La dama se quitó el abrigo de una vez y se lo dio a la joven mucama.

“Primero que nada, ¿te importaría decirme dónde te habías metido?”, le preguntó Austin y añadió: “Te estuve llamando pero no contestaste”.

“Lo siento pero estaba ocupada.

Tu tía también tiene que ocuparse de sus cosas, ¿sabías?

Así que mejor dime qué sucede, antes de que pierda la paciencia”.

“…Megan está embarazada, tía.

¿Y ahora qué vamos a hacer?”
Ella también pensó que era muy conveniente.

¿Pero quién sabe?

Porque si algo había aprendido en esta vida es que cualquier situación puede convertirse en una oportunidad.

Quizá podría obtenerse algún beneficio de este nuevo escándalo…

“Vamos a hablar al jardín”, le dijo a su sobrino, esbozando un sonrisa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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