De repente, estoy casada - Capítulo 49
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- Capítulo 49 - 49 Chapter 49 Llorando por el enemigo
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49: Chapter 49 Llorando por el enemigo 49: Chapter 49 Llorando por el enemigo Austin se sentó en el jardín al lado de su tía, mientras una sirvienta colocaba una bandeja con bizcochos y una jarra de té sobre la mesa frente a ellos.
La señora Miller inició la conversación contándole a su sobrino sobre su plática con Joshua.
El regreso de Ryke también sorprendió al joven, ya que no habían sabido nada de él desde que se fue a Europa.
“¿Cómo se enteró de que su padre estaba enfermo?”, preguntó él.
Ella pensó que esa era una excelente pregunta, ya que sabía a ciencia cierta que ninguno de sus hermanos se lo había dicho.
“Tal vez él lo llamó”, supuso.
“Si no fue así, no veo otra manera.
Además, tiene sentido ya que su padre quiere que él ocupe un cargo de responsabilidad en la dirección de la empresa”.
“¿De verdad?
¡Pero si Ryke no está calificado para ocupar ningún puesto!”, opínó Austin.
“Lo sé”, respondió ella burlándose.
“Lo único que le interesa son el alcohol y las mujeres.
Pero supongo que, al ser el descendiente de una familia adinerada, a nadie le importarán sus credenciales”.
“Tienes razón.
Bueno, creo que en cuanto se vea involucrado en el primer escándalo, su padre descubrirá que es demasiado inútil para ocupar un puesto de alta dirección”.
“Hablando de escándalos…
¿Te importaría explicarme qué pasó con Megan?”.
Austin dejó su taza de té sobre la mesa suspirando profundamente.
“Me envió un mensaje para avisarme que está embarazada”.
“¡¿Qué!?
Justo cuando rompiste con ella.
¡Qué conveniente!”.
“¿Verdad que sí?
Exactamente eso es lo que yo pensé”.
La señora Miller nunca había estado en contacto con gente pobre, pero sabía lo suficiente como para adivinar cuán codiciosos y astutos podían ser.
No creía en el embarazo de Megan ni por un segundo.
El hecho de haberse embarazado en el preciso momento en que ella y su madre habían sido humilladas y arrastradas de nuevo al agujero de la pobreza del que salieron, hacía evidente su estrategia para aprovecharse de su sobrino.
“Será fácil verificar si está diciendo la verdad”, dijo la mujer con tono perezoso.
“Solo tendremos que llevarla al hospital para hacerle un examen.
Me ocuparé de eso yo misma e iremos mañana por la mañana”.
“¿Estás segura de que es conveniente, tía?”, preguntó Austin levantando una ceja.
” Sí.
Después de todo, a nuestra familia le vendría bien tener un heredero, quizás dos”.
En cuanto a la cena en el restaurante del Hotel Drunken Moon, Ryke decidió que sería demasiado sospechoso que un simple empleado tuviera acceso a privilegios, por ello, en lugar de un salón privado, prefirió reservar una mesa en la planta baja.
Sin lugar a dudas, era uno de los mejores sitios para comer en Nueva York.
Scarlett estaba complacida no solo por la excelente comida y sus servicios de primera calidad, sino también porque ese restaurante le recordaba una época de su infancia en la que frecuentaba ese lugar con sus padres.
Estaba feliz de que el hotel fuera propiedad de Globex, porque de lo contrario, ella no habría tenido la oportunidad de cenar allí con Ryke.
“¡Qué buena empresa!”, comentó con la boca llena de comida.
“Dan beneficios excepcionales a sus empleados.
Me gustaría trabajar aquí también”.
“Bueno…
¿Por qué no te postulas para algún empleo?”, preguntó Ryke encogiéndose de hombros, como si fuera muy sencillo obtener un puesto en esa compañía.
“Seguramente no has visto todos los requisitos que les piden a los candidatos.
No estoy ni cerca de contar con experiencia en nada, ni tengo conexiones, por lo que nadie puede presentarme a los reclutadores”.
Ryke sonrió, ya que precisamente él era quien requería que sus empleados fueran lo mejor de lo mejor.
Esa era la razón por la que a su corporación le iba tan bien.
Con buenos empleados, cualquier empresa podía alcanzar sus metas.
“No pensé que querrías alejarte de tu exnovio tan rápido”, dijo él, con tono burlón.
“Austin podría enojarse si dejas su empresa para irte a trabajar a otra”.
“¿Y eso por qué podría importarme, Levi?”.
Ryke se rio complacido por su respuesta.
Nada lo habría puesto de mejor humor que escuchar a la chica decir que no le importaban los sentimientos de Austin.
Sin embargo, sabía que cuatro años de amor no podían olvidarse tan fácilmente.
En algún lugar en el fondo de su corazón, Scarlett debía estar muy herida a causa de su rompimiento.
“Soy un poco curioso”, dijo Ryke, jugando con las verduras asadas de su plato.
“Pero he notado que Austin y tú son polos opuestos.
¿Cómo fue que se conocieron y se enamoraron?”.
Él observó la reacción de Scarlett, quien puso una mirada seria.
Al parecer, recordar el pasado requería mucho esfuerzo de su parte.
“Um…
La cosa es que Austin me ayudó a salir de un gran problema y quedé tan agradecida con él, que creí que podía confiarle mi vida”.
“¡Oh!
Así que fue una especie de cuento de hadas.
El héroe salva a la princesa y como ella está agradecida, acepta salir con su salvador y viven felices para siempre…
O no lo hacen, como en tu caso”.
Scarlett lo miró con los ojos entrecerrados, pensando que se estaba burlando de ella.
“Suena raro cuando lo dices así”, se quejó.
“Bueno, la cosa es que no creo que un cabrón como Austin ayude a otra persona a menos que haya alguna ganancia de por medio”.
“Bien, ¿y cuál es tu punto?”.
Scarlett, quien se estaba enojando poco a poco con Ryke, puso los ojos en blanco al sentir que él estaba destrozando los mejores recuerdos de su noviazgo.
Sin embargo, él no pareció captar su molestia porque siguió hablando.
“Quiero decir que él no te ayudó por ser un buen samaritano, sino que seguramente tenía motivos ocultos”.
“Sé que has tenido experiencias difíciles con la gente a lo largo de tu vida, Levi, pero no veas el mal en todo.
Créeme que hubo una época en que Austin fue un hombre bueno”.
“¡Vaya!
¡Cambió drásticamente en muy poco tiempo!”.
Ahora también él estaba enojado, así que respondió con un gran sarcasmo.
“Megan fue la única razón por la que él cambió, ya que le hizo creer que yo estaba durmiendo con otros hombres a sus espaldas”.
“¡Por supuesto!
Y él decidió confiar en una completa extraña, en lugar de creerle a su prometida.
¡Tiene sentido!”.
Scarlett aventó sus cubiertos los cuales sonaron estrepitosamente al estrellarse sobre la superficie de la mesa.
“¿Por qué estás atacando a Austin?
¿A ti qué te importa, ¿eh?
La pasé muy bien con él y no me gusta que envenenes mis recuerdos”.
Ryke levantó los brazos y respondió con sarcasmo.
“Mil disculpas, señorita Devins.
Nunca pensé que quisieras atesorar los recuerdos de tu exnovio.
Siento mucho haber sido tan insensible”.
“Mmm…
Si no te conociera mejor, diría que estás celoso”.
Entonces él lanzó una carcajada y se llenó la boca de comida, al tiempo que Scarlett lo fulminaba con la mirada por haber pisoteado la imagen de Austin.
Claro que ella odiaba a ese hombre desde lo más profundo de sus entrañas, pero tampoco quería estropear los momentos de felicidad que tuvo a su lado.
A veces, Ryke actuaba de una manera que la confundía.
¿Estaba desarrollando sentimientos hacia ella?
En ocasiones, Scarlett podría jurar que sí.
Por ello deseaba que, si ese era el caso, él se atreviera a ser honesto y se lo confesara, de tal forma, ella sería capaz de descifrar sus propios sentimientos hacia él.
La chica no estaba lista para sentirse atraída por alguien después de esa relación desastrosa, pero si Ryke quisiera intentar algo con ella, probablemente encontraría la motivación para confiar en él.
Sin embargo, mientras cenaban Scarlett se preguntó si sería una buena idea.
Austin había sido amable y cariñoso con ella y aun así le rompió el corazón de la peor manera posible.
¿Qué le garantizaba que Ryke no haría lo mismo?
Ambos iban bastante tristes en su viaje de regreso al apartamento, alrededor de la una de la mañana.
Scarlett trató de escapar del incómodo silencio que se estableció entre ellos dos viendo las imágenes de Instagram y fue entonces cuando se topó con la última publicación de Megan.
Era una selfi en el espejo en la que ella hacía cara de pato y se ponía la mano sobre el estómago, con un pie de foto que decía “¿Comiendo por dos?”.
Scarlett jadeó fuertemente, por lo que Ryke estuvo a punto de perder el control del auto.
“¿Qué?
¿Qué?
¿Qué pasó?”, preguntó, tratando de mirar a la chica y mantener los ojos en el camino al mismo tiempo.
“¡Megan está embarazada!”, soltó Scarlett, mirando boquiabierta la imagen en la pantalla de su teléfono.
“¿Estás segura?”.
“Pues, no…
No sé.
Lo parece”.
Amplió la imagen y miró fijamente el estómago de Megan.
No había nada que confirmara si estaba embarazada o no.
Ella no presentaba ningún tipo de panza, no se le veía nada más que un estómago perfectamente plano.
Cuando ellos dos llegaron a casa, Megan ya había borrado la publicación, pero Scarlett la había guardado en su celular antes de que ella lo hiciera.
Ryke observó que ella inspeccionaba la imagen desde todos los ángulos, con el labio inferior atrapado entre los dientes y el rostro distorsionado por un intenso disgusto.
“¿Estoy imaginando cosas o estás realmente enojada en este momento?”, preguntó él, siguiéndola hacia la sala.
Scarlett no respondió, ya que estaba absorta en la imagen.
Si Megan estaba embarazada, solo había una persona que podía ser el padre y ese era Austin.
A pesar de su buen juicio, la noticia la había puesto celosa, al tiempo que la invadía un sentimiento de amargura.
Si bien era cierto que ella ya no estaba enamorada de Austin, no le dolía menos saber que había dejado embarazada a la que se decía su mejor amiga.
Para Scarlett, ese chico había sido su príncipe azul, el hombre con el que fantaseaba que sería feliz toda la vida.
Tenía muchas ganas de casarse y tener su primera vez con él, después empezar una vida juntos y ser felices hasta que la muerte los separara.
Ahora, todo eso quedaba reducido a un puñado de ilusiones insatisfechas.
Casi sin darse cuenta, ella empezó a derramar lágrimas ardientes que resbalaron por sus mejillas.
Al ver eso, Ryke entró en pánico.
“¿Scarlett?”, dijo acercándose a ella.
Ella sorbió la nariz, secándose las mejillas con los puños.
Sus sollozos se hicieron gradualmente más fuertes y desesperados, mientras él la miraba impotente.
“¡¿Estás llorando por Austin?!”.
Estaba enojado de verla tan vulnerable debido a un hombre que no merecía siquiera que se le diera la hora del día.
Scarlett era una chica excepcional como para sufrir por él.
“Ese tipo se acostó con tu mejor amiga y la dejó embarazada”, gritó él, descargando su ira sobre ella.
“¿Y lloras por él?
¿Qué diablos te pasa, Scarlett?
¡No tienes idea de lo patética que te ves!”.
Ella lo fulminó con la mirada, sin poder revertir las lágrimas que llenaban sus ojos hasta el borde.
El rostro de la chica estaba rojo y la vena que latía en su cuello demostraba que las palabras de Ryke habían tocado una fibra sensible.
“¡¿Podrías callarte?!
No puedes hablar de lo que no entiendes, porque estoy segura de que tú nunca has amado así a alguien.
¡Este hombre fue mi prometido hasta hace una maldita semana, Levi!
Perdóname si saber que dejó embarazada a otra mujer sea como si me hubieran clavado un p*to cuchillo en mi corazón.
¡Y no puedo hacer nada al respecto, excepto llorar como una miserable patética!”.
Ryke tragó el nudo que se le formó en la garganta, mientras el dolor de Scarlett pesaba en el aire.
“No sé cómo siempre olvido lo ingenua y estúpida que eres”, dijo él con los dientes apretados.
“¡Por eso te engañaron!”.
“Pues yo no sé por qué siempre me sorprendo cuando tú, un maldito prostituto, no entiendes los sentimientos humanos básicos”.
Un pesado silencio se instaló entre los dos, ya que ambos se arrepintieron de haber abierto la boca.
Sin embargo, eran demasiado tercos para dar el primer paso y disculparse.
Ryke agarró el abrigo que había puesto sobre el sofá.
“Este pinche prostituto se va de aquí”, escupió Ryke.
“Disfruta tu noche, señorita Devins”.
Ella se quedó inmóvil, pero su cuerpo se sacudió violentamente cuando Ryke salió del apartamento azotando la puerta detrás de él.
Scarlett parpadeó mientras las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.
En ese momento el silencio era insoportable.
Entonces ella se preguntó cómo era posible que la noticia del embarazo de Megan hubiera desatado el caos en su vida.
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