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De repente, estoy casada - Capítulo 52

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52: Chapter 52 Primera vez, parte 2 52: Chapter 52 Primera vez, parte 2 Ella asintió tontamente, mientras su visión regresaba después de ese orgasmo alucinante.

Ryke se deshizo de su bóxer y permaneció arrodillado entre sus piernas.

Su cabello oscuro caía sobre sus ojos, en tanto Scarlett lo miraba confundida creyendo que esa expresión podía ser de ira, pero solo era lujuria y excitación.

La chica lo vio agarrarse el p*ne y tragó saliva.

Qué extraño finalmente ver uno en la vida real y no solamente en los videos porno.

Scarlett definitivamente estaba aterrorizada, ya que el m*embro de Ryke era grande y de un grosor generoso, pero también era venoso, rojo y, ante sus ojos delicados, parecía malvado.

Él puso una mano sobre su muslo tembloroso mientras con la otra seguía acariciándose el p*ne.

“No te preocupes, Scar”, dijo riéndose entre dientes.

“Este pronto será tu mejor amigo.

No quiere nada más que hacerte feliz.

Ven aquí y verás”.

A continuación, acomodó la almohada debajo de su espalda para que la parte inferior del cuerpo de la chica fuera más accesible y ella frunció el ceño, preocupada de que intempestivamente se hundiera adentro de ella; pero Ryke sabía lo que estaba haciendo.

Se acercó y comenzó a deslizar suavemente la cabeza de su p*ne sobre sus labios vaginales, pero Scarlett todavía estaba bastante sensible por su reciente orgasmo y jadeó cuando él tocó su clít*ris.

La respiración de Ryke era pesada.

“¡Maldición!

Scarlett, no sé si aguantaré mucho, te sientes tan bien”.

Ryke frotó su p*ne sobre la abertura de la chica y aceleró el ritmo porque se sentía de lo mejor.

Él no tenía que estar dentro de ella para alcanzar el éxtasis.

De pronto, Scarlett tomó uno de sus senos para jugar con su pezón.

Por la forma en que ella lo estaba mirando a través de sus pestañas, y mordiéndose el labio inferior al tiempo que retorcía sus senos de esa manera tan deliciosa, Ryke estaba perdiendo el control.

Scarlett ya estaba goteando y solo necesitó un rápido movimiento de cadera para que él se deslizara adentro de su vagina.

“¡Aah!”, jadeó ella y él se detuvo, esperando que se acostumbrara a la incomodidad, lo cual sucedió suficientemente rápido, porque ella ya estaba muy excitada.

Él la sostuvo por la cintura con ambas manos y se dio otro empujón profundo hacia adentro de ella.

Scarlett volvió a jadear, clavándole las uñas en los brazos, por lo que él gimió.

Al principio, sus embestidas fueron lentas y profundas, pero rápidamente fue acelerando su velocidad.

Le gustaba ver el movimiento de su pecho junto con el de su cadera.

Todo en ella era superexcitante.

“¡Por favor, no te detengas!”, gritó ella, envolviendo sus piernas a su alrededor empujándolo hacia su cuerpo.

Ryke negó con la cabeza.

¡Estaría loco si se detuviera!

El cuerpo de Scarlett era como una droga o una especie de vórtice que lo absorbía, por lo que intuyó que ya nunca podría alejarse; ahora ella lo poseía.

Haría cualquier cosa que le pidiera.

¡Diablos!

Podría matar por ella.

Ese era el tipo de poder que esa chica tenía sobre él.

Sus movimientos de cadera se volvieron tan rápidos que Scarlett se convirtió en una muñeca de trapo entre sus manos, retorciéndose violentamente en la cama hasta que su segundo orgasmo la hizo vibrar, sabiendo que muy pronto alcanzaría el clímax.

Se inclinó para sostener su cuerpo contra el suyo mientras él también alcanzaba el orgasmo.

Scarlett enterró sus dientes en su hombro, con los ojos cerrados y ambos culminaron alcanzando la liberación con lentos movimientos de cadera.

Cuando Ryke se deslizó fuera de ella, su p*ne aún estaba semiduro y ella lo miró con los ojos entrecerrados.

“Todavía no he tenido suficiente de ti”, exclamó él riéndose entre dientes.

“Una cosa sobre mí, nena, tengo un apetito sexual feroz”.

“Mmm”.

Scarlett había perdido momentáneamente la capacidad del habla.

Ryke se sentó en la cama y apoyó su espalda contra la cabecera.

Cogió el cuerpo de Scarlett como si no pesara nada y la montó a horcajadas sobre él.

Todavía estaba temblando y sin energía, pero a Ryke le encantaba esa sonrisa perezosa que ella tenía en la cara.

“Quiero que me montes, señorita Devins”, dijo él.

“Crees que podrás hacerlo?”.

“La verdad, no”, balbuceó ella “Soy tímida…”.

Ryke se rio al notar que ella se ruborizaba.

“¡Bueno!

Eso que hicimos debería haber superado la etapa de la timidez, ¿no crees?

Vamos, déjame ver lo que puedes hacer, niña virgen”.

Scarlett dejó que le levantara las caderas y con su ayuda, ella se sentó lentamente sintiendo que su p*ne se deslizaba adentro de ella nuevamente.

En esa nueva posición, él estaba tocando algunos puntos nuevos que ni ella misma sabía que existían.

Scarlett gimió cambiándose de posición hasta que se sintió cómoda sentada encima de él.

Luego puso sus manos en la mandíbula de Ryke y comenzó a mover sus caderas en círculos constantes.

“Sí, así, exactamente así, ¡maldición!

¿Dónde aprendiste a hacer eso?”.

Scarlett se limitó a encogerse de hombros.

Podía sentir los huesos de su mandíbula bajo la punta de sus dedos.

De pronto, ella dejó que su pulgar se deslizara adentro de su boca y jadeó de placer al verlo chupar su dedo.

Ella estaba tan sensible, que de inmediato pudo sentir un nuevo orgasmo, por lo que aceleró sus movimientos de cadera.

En ese momento, Ryke comenzó a empujarse hacia adentro con el mismo entusiasmo de antes, de manera que el cuerpo de Scarlett estaba fuertemente entrelazado con el suyo en el momento en que ambos alcanzaron el clímax nuevamente.

Esta última vez fue todavía más exquisita.

“Creo que me voy a casar contigo, Scarlett”, susurró en su oído.

Ella retrocedió lentamente para mirarlo a los ojos, con los brazos envueltos alrededor de su cuello.

“¿Qué?”, preguntó con voz perezosa.

“Que voy a hacerte mi esposa para poder c*ger contigo todas las noches.

Soy adicto a ti”.

El corazón de Scarlett estaba latiendo muy rápido, y no por sus tres orgasmos seguidos.

Ella atrapó sus labios entre los dientes y lo besó de nuevo.

Los fuertes brazos de Ryke se envolvieron alrededor de su pequeña cintura.

Él estaba hablando en serio.

Afuera, el cielo empezaba a volverse púrpura y azul, sin embargo, ellos dos seguían enredados en la cama dándose placer el uno al otro, sin que ninguno de los dos mostrara signos de cansancio, a pesar de las sábanas sucias y sus músculos entumecidos.

Ryke podría haber pasado el resto de su vida en la cama con Scarlett y todo habría estado perfectamente bien para él.

Estaba decidido a hacer todo lo que estuviera a su alcance para que fuera solo suya, sin importar lo que costara.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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