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De repente, estoy casada - Capítulo 55

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  4. Capítulo 55 - 55 Chapter 55 Hasta el tope
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55: Chapter 55 Hasta el tope 55: Chapter 55 Hasta el tope Joyce Hale le pidió a la señora Miller que se encontrara con ella para cenar.

Aunque la mujer se negó al principio fingiendo que estaba demasiado ocupada en su trabajo, Joyce le dijo que tenía un trato muy interesante que ofrecerle.

De manera que quedaron de verse en un restaurante, donde ambas optaron por pedir únicamente algo para beber.

La tía de Austin mantuvo todo el tiempo una mirada altiva, ya que siempre había considerado que la madre de Megan estaba por debajo de ella.

“¿Qué es lo que quiere, señora?”, preguntó con tono déspota.

“Le recuerdo que soy una mujer de negocios y muchas personas dependen de mí en el trabajo.

No puedo permitirme perder el tiempo en reuniones sin sentido”.

Joyce tomó un sorbo de té, sin una pizca de urgencia, mientras ponía una sonrisa falsa y hablaba tan amablemente como podía.

“Lamento quitarle el tiempo, señora Miller.

Pero lo más importante para mí es Megan y cuando salimos del hospital esta mañana, usted no mencionó qué acciones emprendería para cuidar de mi hija.

Por eso estamos preocupadas”.

“Señora Hale…

Pensé que estaba claro.

Dije que las contactaría una vez que tuviera todo planeado.

Debe tener paciencia y…”.

“Siento mucho insistir, pero debería ponerse en nuestro lugar.

Megan y yo vivimos actualmente una situación muy difícil, por lo que no podemos ser pacientes.

Además, no es necesario elaborar ningún plan, ya que es obvio que solo aceptaremos una solución…

Y esa es, que su sobrino se case con mi hija”.

“¿Disculpe?”, respondió la señora Miller, con sorna.

Ella nunca consideró la posibilidad de una boda, ya que no permitiría que esa miserable zorra manchara el nombre de su familia.

De hecho, lo único que le importaba era el bebé y, después de su nacimiento, esperaba deshacerse de esas mujeres ofreciéndoles una suma cuantiosa.

“Matrimonio, señora Miller, estoy hablando de matrimonio”, dijo Joy con voz tensa.

“Quiero que mi hija esté protegida y no permitiré que su familia la deseche como un pedazo de basura.

Debe convertirse en la esposa de Austin y no dar a luz fuera de matrimonio”.

“Si hubiera sabido que me llamaba para esto, no me habría molestado en venir”, dijo la señora Miller, levantándose del asiento.

“Espere”, se apresuró Joyce a tomarla por el brazo.

“Esto es solo una parte de lo que quería decirle”.

Entonces, la señora Miller volvió a sentarse, con el ceño fruncido.

“¿Qué más quiere?”.

“Cuando este matrimonio se concrete, Austin obtendrá la mitad de las acciones de la empresa Devins”.

Eso hizo que la señora Miller, quien hasta ahora no había mostrado más que molestia, cambiara repentinamente su actitud.

Levantó una ceja y sus pupilas brillaron con curiosidad y codicia.

Al ver su reacción, Joyce dejó escapar una pequeña sonrisa.

“Así es.

Como sabe, Megan es la hija de Dan Devins y, por eso, heredará las acciones de la empresa.

Por consiguiente, lo normal será que su esposo se haga cargo de los negocios de la familia”.

“Debe pensar que soy una idiota”, comentó la señora Miller riéndose.

“Sé que su hija no ha sido reconocida por Dan y que todas las acciones serán para Scarlett”.

“Así es, pero solo por el momento, ya que puedo asegurarle que las cosas cambiarán muy pronto.

Sería un grave error de su parte no aceptar esta oferta.

¿No quiere vengarse de la humillación que le hizo pasar Scarlett?

Tenemos una enemiga común.

Confiemos la una en la otra y hagamos que ella pague, ¿de acuerdo?”.

La tía de Austin se dio cuenta de que el plan de Joyce sonaba interesante.

Ella creía que era lo suficientemente inteligente como para no caer en ninguna trampa y poder escapar de cualquier trato que pudiera dañar sus intereses.

La cosa era que ella no iba a confiar en Joyce, pero fingiría hacerlo.

De manera que se llevó el cóctel a los labios por primera vez y después de darle un sorbo, sonrió.

“Supongo que podría hablar con Austin”, dijo encogiéndose de hombros.

Ambas mujeres sonrieron, cada una elaborando su propio plan en silencio.

Obviamente, Scarlett no tenía idea de los planes que sus enemigas estaban tramando contra ella.

La chica estaba pasando un buen rato con su nuevo novio, paseando por las calles iluminadas de Soho tomados de las manos, como tantas otras parejas a su alrededor.

De pronto, una tienda de ropa para hombres captó su atención.

Como parecía un lugar con precios accesibles, ella arrastró a Ryke hacia el interior.

“¿Qué estamos haciendo aquí?”, preguntó él, un poco confundido.

“No necesito ropa nueva”.

“Si la necesitas”.

Tal vez estaba un poco celosa, pero realmente no le gustaba verlo con la ropa que le regalaban otras mujeres, sin importar lo bien que le quedara.

Sus ahorros se estaban desvaneciendo rápidamente sin una fuente constante de ingresos, pero de todos modos quería gastar unos cuantos dólares y comprarle a Ryke algo de ropa.

Ella solo tenía dinero suficiente para dos atuendos diferentes, así que los escogió y lo obligó a probárselos, sin escuchar sus quejas.

Él salió del vestidor para mostrarle cómo le quedaban y ella dio su aprobación, a pesar de la clara incomodidad del joven.

Ryke era lo suficientemente guapo como para hacer que cualquier cosa se viera estupenda en él, incluso la ropa que no era de diseñador.

“No deberías gastar dinero en mí”, dijo él, mientras ella estaba ocupada sacando el dinero de su cartera para pagarle al cajero.

“¡Yo también quiero consentirte, Levi!”.

Una vez que ella pagó, la joven detrás del mostrador comenzó a doblar la ropa para ponerla en una bolsa, sin poder apartar los ojos de Ryke.

La indiscreción de esa chica causó en Scarlett una oleada de celos.

“Rápido por favor, tenemos prisa”, exigió hablándole déspotamente a la empleada.

Esta la miró con odio, entregándole la bolsa, con una sonrisa forzada.

“¡No se olviden de visitarnos nuevamente!”, dijo con un sonsonete.

“¡Maldita sea si vuelvo a poner un pie aquí!”, respondió Scarlett, mientras salía.

Ryke se rio de su estallido de celos y le dio un beso en cuanto salieron a la calle.

Eso hizo que Scarlett sonriera, olvidándose por completo de su ira.

“¿Vamos a casa?”, susurró él, seductoramente.

Scarlett sabía a qué se refería y asintió mientras se mordía los labios con expresión pícara.

Ella sentía el calor extendiéndose entre sus piernas, ante la perspectiva de lo que iba a pasar.

En poco tiempo, estuvieron de vuelta en el apartamento y Ryke colocó sus compras en el sofá.

“Gracias por el regalo”, dijo tomando la barbilla de Scarlett entre sus dedos.

“Eres muy buena conmigo, señorita Devins…”.

“Eso es porque tú también eres bueno conmigo”, respondió ella.

En ese momento, la respiración de Scarlett empezó a acelerarse ante la idea de lo que seguía y Ryke pasó su pulgar sobre sus labios carnosos, los cuales se entreabrieron al sentirlo.

“Creo que tengo la idea perfecta para mostrarte mi gratitud”, añadió.

Scarlett asintió.

Cualquiera que fuera esa idea, estaba segura de que le encantaría.

Entonces, en cuestión de segundos, él le quitó toda la ropa y la acostó sobre el sofá.

En esa ocasión, ya no le molestó ser la única desnuda, como el día anterior.

Se sentía cómoda con él y confiaba suficientemente en ese hombre como para estar en una posición tan vulnerable frente a él.

Él devoró su cuerpo con los ojos, mientras ella se estremecía de emoción, sabiendo que podría venirse solo por la forma en que él la estaba mirando; hambriento y dominante.

Ella deslizó sus dedos entre sus piernas, pero él la detuvo agarrándola de la muñeca, para evitar que se tocara.

Entonces, Scarlett gimió con frustración.

“Ese es mi trabajo”, dijo Ryke con voz baja.

“Entonces date prisa, estoy muy mojada”.

El agudo gemido que hizo ella después de eso, causó que Ryke perdiera la cabeza.

No perdió el tiempo e inmediatamente comenzó a darse un festín, disfrutando del cuerpo de Scarlett.

Deslizó la lengua sobre sus pechos y acarició cada centímetro de su piel, al tiempo que ella reaccionaba a todo lo que él estaba haciendo, ya fuera a través de sus suaves gemidos o con los escalofríos de su cuerpo.

En ese momento, él tuvo lo que había anhelado durante todo el día y colocó su cabeza entre las piernas de su chica.

Su aroma era embriagador y su sabor lo enloquecía mientras se ocupaba de complacerla con la boca.

Scarlett nunca había sentido nada parecido.

Al principio, trató de apartar su cabeza, porque estaba avergonzada, pero cuando las olas de placer comenzaron a extenderse en la boca de su estómago, jadeó y se relajó derritiéndose en un intenso éxtasis.

Él tomó su mano y la guio hacia su cabeza, así que ella agarró su cabello y se empujó hacia su boca con los ojos en blanco.

Sintió que ya no iba a durar mucho.

“Me v-voy a venir, Levi…”, trató de advertirle.

Sin embargo, ante esas palabras, él aumentó la velocidad de sus movimientos, empujando su lengua dentro de su v*gina.

Scarlett dejó escapar un grito que seguramente todos sus vecinos escucharon y roció el rostro de Ryke, mientras él lo lamía y la miraba con una sonrisa complacida.

El joven tenía los labios y la barbilla húmedos, por lo que Scarlett se sonrojó profundamente.

“Ay, Dios mío”.

Su cuerpo estaba moviéndose espasmódicamente, a causa del intenso orgasmo que acababa de sentir.

“Sabes tan bien, Scar…

No tienes idea”.

Se inclinó sobre ella y le dio un beso con la boca abierta y ella pudo saborear su lengua.

Había algo tan excitante en eso, que ya estaba sintiendo un nuevo orgasmo.

De repente, Ryke se levantó y la arrojó sobre su hombro como un saco de papas.

Scarlett no podía dejar de reír mientras él la llevaba al dormitorio y la arrojaba sobre el colchón.

Ella se apoyó en la cabecera de la cama y lo vio desnudarse lentamente.

Definitivamente estaba cachonda cuando él terminó de quitarse la ropa y su p*ne se irguió con orgullo, duro y pesado.

Entonces, él se acarició.

Scarlett se arrastró a cuatro patas, dirigiéndose al borde de la cama, donde estaba Ryke.

Su rostro estaba alineado con su p*ne y se preguntó cómo se sentiría tenerlo en la boca.

“No tienes que devolver el favor, nena”, dijo él riéndose entre dientes.

Ella se mordió el labio inferior.

Estaba un poco preocupada de que él la odiara porque no tenía experiencia, así que decidió no intentarlo.

Pero, aun así, ella miró fijamente su m*embro con curiosidad.

“Si quieres, puedes tocarlo”.

Eso parecía más factible.

Scarlett asintió y lo rodeó con la mano.

Ambos estaban muy calientes y ella podía sentir sus venas latiendo bajo la piel.

Había visto suficiente porno para saber qué hacer, así que, lentamente, comenzó a mover la mano hacia arriba y hacia abajo.

Disfrutó de la vista y pensó que el p*ne de Ryke era tan hermoso como él.

De pronto, ansió saborear su cabeza rosada y metérsela entre los labios, pero no lo hizo.

En su lugar, pasó el pulgar por su hendidura para recoger líquido preseminal y esparcirlo sobre el resto de su m*embro, para así facilitar los movimientos de su mano.

A veces levantaba la vista y observaba cómo se contraía de placer el rostro de Ryke y se sentía orgullosa de ver que le gustaba.

Él apartó un mechón de pelo que le cubría los ojos a ella y se lo colocó detrás de las orejas.

“Quiero estar dentro de ti”, gimió, entonces Scarlett asintió viéndolo a los ojos.

“No te muevas…

Me gustas en esa posición”.

Él se subió a la cama detrás de ella y se arrodilló.

Puso una almohada debajo de la cabeza de Scarlett y ella se quedó allí con el culo en alto, esperándolo.

Ryke se tomó un momento para grabarla en su mente.

La chica se veía angelical con su piel pálida y su cabello rubio desparramado por su espalda.

Él pasó de nuevo algunos mechones detrás de su oreja, solo para poder ver su cara, con sus ojos caídos y los labios rosados entreabiertos.

Respiró profundamente y guio su p*ne hacia su c*ño, acariciando sus pliegues húmedos con la cabeza antes de deslizarse hacia adentro.

Inmediatamente sintió una oleada de éxtasis y comodidad.

Scarlett cerró los ojos y gimió, ya que no estaba acostumbrada a la nueva posición.

“¿Estás bien mi amor?”, preguntó él, suavemente.

“Dame un momento…”.

“Sí, por supuesto”.

Le tomó un poco de tiempo adaptarse, pero Ryke esperó pacientemente, susurrándole palabras tranquilizadoras y jugando con su cabello.

Cuando ella le dijo que ya podía moverse, era porque estaba lista para sentir el placer de esa nueva posición, ya que él estaba tocando puntos dentro de ella que la hacían perder la capacidad de pensar.

Ella se vino dos veces, alentada por las profundas y poderosas embestidas de Ryke.

Su resistencia fue increíble porque lo hicieron durante mucho tiempo y él nunca mostró signos de cansancio, mientras Scarlett gemía, sollozaba y gritaba.

Su almohada ahora estaba empapada de lágrimas de placer.

Él alcanzó el orgasmo gimiendo como una bestia, cuando la chica lo hizo por tercera vez.

Todavía se movía dentro de ella sintiendo un inmenso placer y luego sacó cuidadosamente su p*ne.

Su semen salió goteando de la v*gina de su novia, y verlo hizo que él sonriera con orgullo.

Entonces, Scarlett se desplomó sobre la cama y lo miró por encima del hombro.

“Tienes que empezar a usar condones…”, dijo ella con cansancio.

“Puedo sentir tu semen sobre mi estómago”.

Ryke hizo una mueca imperceptible ante la idea de los condones, ya que disfrutaba del contacto directo con la piel de Scarlett y no iba a dejar que nada lo arruinara.

“No los habrá”, respondió él haciendo un puchero.

El joven se tumbó atrayendo hasta él el cuerpo inerte de Scarlett para abrazarla con fuerza.

“Te llenaré de bebés, Scar”, dijo apretando la boca contra su cabello.

“Te verás tan sexi cuando estés embarazada que no podré alejarme de ti…

Te mantendré en mi cama para siempre”.

Ella tenía los ojos cerrados, ya que estaba a punto de quedarse dormida.

“Bebés no”, murmuró.

“No tenemos…

Dinero…”.

“Lo conseguiremos, nena.

Ya verás…

Yo proveeré para todos nosotros”.

Scarlett se rio débilmente, pensando que tenía junto al chico más adorable, pero aun así…

Se dijo que tendría que empezar a tomar la píldora antes de que las cosas se salieran de control.

No dudaba de que sus bebés serían encantadores, pero por el momento no quería ninguna sorpresa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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