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De repente, estoy casada - Capítulo 57

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  4. Capítulo 57 - 57 Chapter 57 Emergencia en la clínica
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57: Chapter 57 Emergencia en la clínica 57: Chapter 57 Emergencia en la clínica Scarlett y Ryke se volvieron a ver esa misma noche, por lo que empezaba a convertirse en una rutina.

Tan pronto como terminaba de trabajar, él se dirigía al apartamento de Soho, ignorando por completo que tenía una imponente suite esperándolo en el Hotel Drunken Moon.

Los lujos ya no le atraían, tal vez porque prefería la presencia de la chica.

En el camino, se compró un cepillo de dientes para dejarlo en el apartamento.

También necesitaría llevar algo de ropa, pero decidió encargarse de eso en otro momento.

Cenaron juntos y cuando terminaron se sentaron en el sofá de la sala para ver una película.

Aunque les tomó más de una hora decidir qué verían, pues sus gustos cinematográficos eran bastante diferentes.

A Ryke le gustaba la ciencia ficción, mientras que ella prefería la comedia.

Discutieron un poco antes de decidirse por una, que indudablemente escogió Scarlett, porque las mujeres siempre ganan.

Además, él no soportaría ver su rostro enfurruñado durante toda la noche.

Se acurrucaron en el sofá para ver la televisión, mientras compartían un tazón de totopos con queso.

Ryke había pensado que un momento de relajación con Scarlett haría que sus preocupaciones desaparecieran, pero aun así estas nublaban su mente.

El trabajo se estaba volviendo más difícil, principalmente porque no estaba tan concentrado y presente como solía estar.

Odiaba tener dificultades con sus socios, pero tampoco quería reducir el tiempo que pasaba al lado de Scarlett.

Y como si el trabajo no fuera suficientemente estresante, los hombres que había contratado para vigilar a Austin Miller le habían informado que se reunió esa mañana con Dan Devins y Megan…

El hecho de no saber qué significaba eso era una tortura para él.

Temía que estuvieran conspirando de nuevo en contra de Scarlett.

Él volteó discretamente a mirarla mientras la tenía cobijada con ternura bajo el brazo.

La chica se reía divertida de lo que pasaba en la pantalla, con cara de inocencia y sin la menor preocupación.

En ese momento, Ryke sintió que lo invadía una oleada de tristeza, porque era consciente de lo oscuro que era realmente el mundo.

Quería proteger a Scarlett de cualquier cosa que pudiera dañarla, pero ¿cómo podría hacerlo?

¡Ni siquiera sabía lo que tenían en mente aquellos que deseaban lastimarla!

“¿Pasa algo?”.

Scarlett estaba masticando un totopo, pero definitivamente podía sentir la mirada intensa de Ryke sobre ella.

“¿Qué sucedió en tu trabajo?”, inquirió ella.

“Nada…”.

“Entonces, ¿por qué actúas como si alguien hubiera muerto?

Algo te preocupa, puedo verlo”.

Finalmente lo miró a los ojos, tratando de averiguar qué le estaba ocultando.

Entonces Ryke suspiró y decidió ser honesto.

“Es solo que…

escuché que tu exprometido se reunió con Megan, hoy en la mañana.

Teniendo en cuenta la humillación que pasaron en la gala de los Globex, no esperaba que volvieran a hablarse.

Creo que es un poco sospechoso”.

“¿Mmm?”.

Scarlett no parecía muy interesada y siguió comiendo su botana con una expresión de indiferencia, pero en el fondo, enterarse de eso había hecho renacer sus celos.

“¿No te preocupa?”, añadió Ryke.

“No realmente, en realidad…

Creo que es normal.

Ella está esperando a su hijo y probablemente se reunieron para hablar de eso.

Nada de lo que deba preocuparme…”.

“No creo que esté embarazada”.

“De verdad, Levi…

No es asunto mío.

¿Podríamos hablar de otro tema?”.

Scarlett estaba empezando a enojarse, pero Ryke se dio cuenta de que ella trataba de evitar aquello que la lastimaba, en lugar de enfrentarlo y resolverlo.

“Tu padre también estaba allí.

¿Qué pensarías si perdona a Megan y la deja mudarse a tu casa nuevamente?”.

“Ya no me importa eso…

Quiero una vida propia, sin tener nada que ver con mi papá”.

“Pero esa casa tiene la esencia de tu madre, al menos eso fue lo que me dijiste.

Además, Megan heredará las acciones de la empresa familiar si tu padre la reconoce como su hija”.

“Yo seguiré teniendo las acciones de mi mamá.

Ella es dueña de la mitad de esa compañía.

Mi papá solo puede regalar las suyas.

¿Qué pasa contigo, Levi?

Fuiste tú quien me dijo que no me preocupara por esas personas, ¿o no?”.

“Sí, pero no quiero que renuncies a lo que te pertenece.

Debes hacer todo lo que puedas para conservar lo que es tuyo por derecho propio”.

Scarlett negó con la cabeza.

Ya ni siquiera tenía ganas de ver la película, pues la ansiedad había llenado su mente de pensamientos terribles…

¿Sería que Ryke solo estaba interesado en sus acciones y en su dinero?

¡Quizás solo por eso seguía a su lado fingiendo que deseaba cuidarla!

De repente, apretó los dientes y lo miró por el rabillo del ojo.

“¿Me…

¿Me habrías tratado igual si no fuera una chica Devins?

¿Si yo fuera una doña nadie?”.

Ryke supo de inmediato lo que quería decir y tomó su rostro entre las palmas de sus manos para que lo mirara a los ojos; eso le hizo saber a ella que su pregunta lo había lastimado.

“Sí, Scarlett.

No me importa si eres rica o pobre.

Te quiero a ti, lo que tú eres, sin importar títulos o privilegios.

¿No lo había dejado en claro?”.

Su respuesta la hizo romper en llanto.

Por supuesto, que él lo dejó en claro varias veces.

Ni siquiera sabía quién era ella cuando la ayudó a salir de sus problemas, una y otra vez.

¡Qué tonta era!

“Lo siento…”, balbuceó sollozando.

“De verdad, lo siento mucho, nunca debí preguntarte eso”.

“Está bien, yo también te pido una disculpa, por traer estas cosas a colación.

Simplemente, no estoy dispuesto a permitir que tus enemigos ganen, cariño”.

Ryke le secó las lágrimas con los pulgares y la besó suavemente, mientras ella sorbía la nariz, enterrándose entre sus brazos.

Sin embargo, otro pensamiento vino a su mente.

“Pero…

¿Cómo te enteraste de todas esas cosas?”.

“Ah…

Em…

Escuché una de las llamadas del señor Goldwin.

Estaba platicando con alguien de todo el drama con Austin”.

“¿Sí?

Eso es extraño…

¿Por qué eso sería relevante para él?

Ni siquiera trabajan juntos”.

“Bueno…

Tal vez lo hagan.

Realmente no conozco a todos sus socios, así que todo es posible”.

“Pues…”.

Él agarró un mechón de su cabello para enredárselo entre los dedos con dulzura y, con cada movimiento, la confusión de la chica comenzó a desvanecerse.

Ella se concentró en lo agradable que era estar enterrada entre los fuertes brazos de Ryke y poder llenarse la nariz con su aroma tan viril.

Muy pronto, se encontraron enredados en el sofá y empezaron a besarse.

La tensión sexual entre ellos era demasiado fuerte, como si no pudieran pasar más de una hora sin quitarse la ropa.

Volvieron a hacer el amor bajo la tenue luz de la pantalla del televisor, con las risas de fondo que lanzaban en la película.

Poco después, cayeron dormidos, mientras Ryke aún estaba adentro de ella, y Scarlett se encontraba recostada sobre su pecho.

Alrededor de las tres de la mañana, el escándalo del timbre y el zumbido del teléfono los despertó.

Ella mantuvo los ojos cerrados, pero gimió ante el molesto sonido, al tiempo que Ryke contestaba la llamada.

“¡¿Qué?!”.

Él se incorporó de repente y Scarlett lo miró con los ojos entrecerrados sentándose a su lado, pero, a pesar de la oscuridad de la sala, ella pudo notar que Ryke parecía extremadamente preocupado.

“¿Cuándo?…

Está bien, ya voy”.

Él colgó el teléfono y se puso de pie a toda prisa.

El cerebro de la chica todavía estaba confuso, así que lo miró fijamente mientras recogía su ropa del suelo y comenzaba a vestirse.

Entonces, él explicó lo más rápido que pudo: “Debo irme, nena…

Mi jefe acaba de llamar…

Necesita que lo lleve a algún lado.

¿Dónde deje mi teléfono?”.

Ella se lo entregó.

“Son cerca de las tres de la mañana.

¿No tienes un horario de trabajo específico?”.

“No, en realidad no…

Lo siento, sé que siempre me voy, pero no tengo muchas opciones.

Volveré tan pronto como pueda”.

Una vez vestido, pero con la preocupación en su rostro, Ryke le dio un rápido beso a Scarlett en los labios y salió corriendo.

Era el señor Goldwin al teléfono, sí, pero acababa de anunciarle que su padre tuvo una convulsión en el hospital y que lo iban a operar de emergencia.

Su vida estaba en peligro.

Ryke condujo hasta la clínica, con el corazón latiéndole rápidamente.

No quería que su padre muriera sin él a su lado, pero temía llegar demasiado tarde al hospital y recibir malas noticias.

Sin embargo, cuando llegó allí, encontró a sus tres hermanos esperando en la habitación de su padre.

Ryke no reconoció a Eric o Brandon a quienes no había visto en años, por lo que se acercó a su hermano mayor.

“¿Cómo está papá?”, preguntó.

Joshua se acomodó los anteojos en el puente de su nariz, apretando la mandíbula.

“Todavía está en cirugía, Ryke…

¿Cómo te enteraste?”.

Él empuñó las manos con impotencia y estalló: “¡No pensabas avisarme!

¿Verdad?

¿Ibas a esperar hasta que papá muriera para llamarme?”.

De hecho, era lo que Joshua había planeado, por eso se preguntó cómo obtendría Ryke la información, ya que no sabía nada sobre sus negocios y, por lo tanto, tampoco sobre su asistente, el señor Goldwin.

Brandon se acercó, con las manos enterradas en los bolsillos de sus pantalones.

“Hola hermanito.

¿Ni siquiera nos saludas?”.

Ryke les echó un rápido vistazo a sus hermanos.

No le gustaba ninguno de ellos, además, se daba cuenta de que solo fingían ser amables.

Le tenían celos, porque su padre lo amaba más a él.

En realidad, eran hermanastros, es decir, hijos de madres diferentes, lo que aumentaba el abismo que existía entre ellos.

A él apenas lo consideraban como de su propia sangre.

“¿Cuándo llegaste?”, preguntó Erik.

“Hace algunos días…”.

“¡Es bueno verte de nuevo!

Un poco triste que no hayas intentado contactarnos pero, bueno…

“.

“Tú tampoco intentaste ponerte en contacto conmigo ni una sola vez, desde que me fui a Europa”.

Los tres hermanos permanecieron en silencio, avergonzados y con cara de remordimiento.

Para romper el silencio, Joshua dijo: “Apestas a sexo, por cierto”.

Luego se tapó la nariz con los dedos y le lanzó a Ryke una mirada de disgusto.

“Veo que no has cambiado nada…

Sigues brincando de cama en cama”.

Los otros dos hermanos se escabulleron, encantados de ver que Joshua molestaba a Ryke.

“Te sugiero que vayas a darte una ducha, porque no querrás que papá huela tu semen justo al salir de la cirugía, ¿verdad?”.

Ryke empezó a temblar de disgusto, pero se quedó en silencio.

Tenía muchas ganas de lanzarle un puñetazo a Joshua en la cara, pero sabía que no sería prudente causar un escándalo en la clínica.

Así que, tuvo que tragarse su orgullo y se dirigió al baño.

Después de todo, definitivamente le vendría bien una ducha.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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