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De repente, estoy casada - Capítulo 59

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  4. Capítulo 59 - 59 Chapter 59 La revelación de Megan
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59: Chapter 59 La revelación de Megan 59: Chapter 59 La revelación de Megan Era mediodía ya, pero Ryke permanecía aún en la clínica.

Su padre no había despertado todavía, pero la enfermera entraba constantemente a su habitación para verificar su estado y cerciorarse de que no hubiera alguna modificación preocupante en sus signos vitales, ya estables.

Caminó en círculos por la habitación, con su mente llena de deprimentes pensamientos que giraban en torno a la salud de su padre.

Sin embargo, al cabo de un rato decidió que no era saludable permanecer así, por lo que Ryke se dirigió a la pequeña cafetería de la clínica para tomar un desayuno que consistió en una barra de chocolate y un café que sacó de una máquina expendedora.

De regreso en la habitación de su padre se encontró con un médico, de pie junto a la cama, tomando notas, y quien al ver entrar a Ryke le dirigió una ligera sonrisa, ya que lo reconocía de la noche anterior.

Era el mismo médico que, temprano en la mañana, les había dicho que el Sr.

Stoll había salido bien de la operación.

“¿Está todo bien?, preguntó Ryke, derramando sin querer un poco de su café.

” Sí, todo bien.

Su padre se recupera bastante bien y debería despertar dentro de poco…

¿Hay algo que puedan traerle mientras espera?

¿Está seguro de que no prefiere ir a su casa y dormir un poco?

Yo lo llamaré de inmediato si hay algo…”
“No gracias, doctor.

Creo que prefiero permanecer aquí:”
El médico asintió y salió de la habitación, y, mientras lo hacía, Ryke no pudo dejar de observar el bloc de notas que el médico sostenía bajo la axila.

Ryke había comenzado a preguntarse acerca de la enfermedad de su padre.

Había escuchado vagamente que podía tratarse de cáncer, pero Ryke quería contar con información más completa y confiable para tener algo de paz mental.

La verdad es que había comenzado a sospechar que sus hermanos pudieran tener que ver con la enfermedad de su padre.

El haberse quedado solo durante toda la noche y toda la mañana le había dado tiempo para reflexionar al respecto.

Sus hermanos parecían tan inflexibles en cuanto a recibir su herencia que no dudó que bien pudieran haber hecho algo para acortar la vida del anciano.

Conociéndolos, Ryke estaba seguro de que era bastante posible.

La verdad es que no confiaba en ellos, como tampoco confiaba en los médicos.

Tan pronto como estuvo solo llamó al Sr.

Goldwin y le preguntó:
“¿Puedes conseguir los registros médicos relacionados con la condición actual de mi padre?

Quisiera poder consultarlos y pedir la opinión de un especialista en el extranjero…”
“Sí, claro.”
“Pero no quiero que ni los médicos ni mis hermanos se enteren al respecto.

Deberás ser muy discreto…”
“Entendido, señor.

Creo que puedo encargarme de eso sin problemas.

Yo le informaré en cuanto tenga la información.”
Ryke dejó el asunto en manos del Sr.

Godwin.

Después de todo, su secretaria siempre había sido capaz de brindarle toda la información que necesitaba y de hacerlo de la forma menos obvia posible.

Y, efectivamente, una hora más tarde estaba recibiendo todos los registros médicos de su padre, extraídos de la base de datos de la clínica.

Dado que no era médico, Ryke apenas comprendía lo que había detrás de toda aquella terminología, aunque tenía la inteligencia suficiente para saber que algo estaba sucediendo.

De inmediato envió un correo al Sr.

Goldwin para que hiciera analizar la información por especialistas médicos en el extranjero.

Acababa de enviar el correo, cuando su padre comenzó a moverse en la cama.

Ryke se puso de pie y tomó la mano del anciano, quien comenzó a abrir los ojos lentamente.

“Papá…

Al fin despiertas…”
El Sr.

Stoll miró fijamente el rostro de su hijo durante algunos segunos antes de dedicarle una débil sonrisa.

Ryke besó el dorsó de su anciana mano, pero su padre había vuelto a caer en un sueño profundo.

Ryke llamó de inmediato a una enfermera para que revisara el estado de su padre.

Mientras la enfermera revisaba los signos vitales, Ryke recibió un correo electrónico de parte del Sr.

Goldwin:
“Acabo de enviar los registros médicos y creo que en breve tendremos una respuesta.

Sin embargo, hay algo más por lo que debería preocupares.

Por favor, vea los artículos que acabo de enviarle.

Todos se han subido esta mañana y…

se refieren a la señorita Devins…” Ryke respiró profundamente y con preocupación, sin siquiera haber visto los artículos.

Mientras tanto, Scarlett acababa de regresar a casa, luego de su visita a la oficina y se encontraba de mal humor.

Lo único que quería en aquel momento era hablas con Ryke, aunque no quería molestarlo mientras estaba trabajando.

Además, odiaba hablar con él sobre Austin; eso siempre los hacía terminar peleando.

Acaba de ir por un poco de agua a la cocina, cuando escuchó su teléfono sonar.

Scarlett no pudo evitar sobresaltarse cuando el dispositivo comenzó a vibrar sobre el mostrador de la cocina.

De pronto, llegaban millones de mensajes y llamadas telefónicas.

Su corazón se hundió hasta la boca de su estómago cuando comenzó a imaginar lo peor.

Scarlett tomó el teléfono y con la punta de su dedo abrió el primer mensaje.

Había sido enviado por un completo extraño, quien de alguna forma había obtenido su número, y que le escribió: “¡ZORRA!” Junto con el insulto había adjuntado un artículo titulado “La princesa Devins duerme con un acompañante masculino.”
Scarlett maldijo por lo bajo.

La mayoría de los mensajes de texto que recibió se referían a lo mismo, llamándola por sus nombres y diciendo lo repugnante que era.

Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras leía algunos de los artículos.

Pero fue así como se enteró de que la noticia sobre su relación con un acompañante masculino había sido difundida nada menos que por Megan Hale.

Había publicado un entrada en Instagram, lamentándose de que todo el mundo la tratara como a una zorra, cuando la verdadera zorra era Scarlett, quien había abierto sus piernas a un acompañante masculino.

Scarlett comprendió que todo el mundo había comprado aquella historia, ávida de un nuevo escándalo, especialmente si les daba la oportunidad de mostrar su odio a una mujer rica y privilegiada.

Era claro también que alguien cercano a ella había filtrado su información personal, lo que explicaba la cantidad de mensajes de texto y correos que seguía recibiendo.

Scarlett lloró amargamente.

Sabía que todo el odio que le mostraba la gente era solo por la diversión que eso les provocaba, pero no podía evitar que le doliera el ver su nombre arrastrado por cualquiera.

¿Acaso la gente nunca se detenía a pensar que detrás de aquel nombre había una persona real, con sentimientos, quien habría de leer todo aquel odio?

Y aunque se hubiera acostado con un acompañante masculino eso no era asunto de nadie.

Dolida y enfadada, Scarlett ingresó a su cuenta de Twitter y publicó algo que más tarde lamentaría: “¡Sí!

¡Amo a ese hombre, sea un acompañante masculino o no!

¡Tomen eso y váyanse al infierno!”
No habían pasado más que unos segundos desde que había publicado aquel tweet, cuando comenzaron a llegar decenas y luego cientos de likes, comentarios y retweets.

Nunca había tenido mucha interacción con sus redes sociales, por lo que aquello le pareció abrumador.

No obstante, no quiso conocer las reacciones de la gente.

En vez de ello se apresuró a apagar su teléfono, el cual terminó arrojando al suelo, con la esperanza de que se rompiera en mil pedazos.

Regresó a la sala de estar, donde se hundió a llorar a mares en el sofá.

Ryke, quien también había leído los artículos, intentó llamarla, pero no pudo comunicarse pues su teléfono parecía estar apagado.

En vez de eso, llamó de nuevo al Sr.

Goldwin:
“Tienes que hacer que esos artículos desaparezcan”, le instruyó.

“Ya estaba ocupándome de eso, señor, pero temo que las cosas se hayan salido de control.

La señorita Devins publicó un tweet confirmando su relación con un acompañante masculino y eso solo sirvió para alimentar el fuego…

Me temo que no hay nada que podamos hacer por su reputación a estas alturas.

Afortunadamente, su nombre no se menciona en ninguna parte, por lo que su identidad continúa a salvo…”
“¡Me importa un bledo mi identidad!”, exclamó Ryke, vociferando más de lo que hubiera querido.

“Lo único que quiero es que Scarlett esté a salvo de toda esta basura…”
“Lo siento mucho, señor, pero, como ya le dije, ella lo confirmó.

No hay nada que podamos hacer…”
Ryke dio fin a la llamada y dejó escapar un gemido de frustración.

No quería dejar a su padre, dado lo frágil que se encontraba, pero Scarlett era más importante para él.

No tuvo vergüenza en admitirlo, mientras informaba a la enfermera que debía irse, pero que regresaría lo antes posible.

Ryke abandonó la clínica a toda prisa, dirigiéndose directamente a su apartamento de Soho para consolar a su mujer.

En ese momento, Megan y su madre se hallan reunidas en un centro comercial, y ambas estaban encantadas con la noticia del comportamiento de Scarlett que se había difundido ya por toda la internet.

Y aunque era temprano y no debían permitírselo, ambas lo celebraron con una copa de champán.

“¡Qué perra tan estúpida!”, dijo Megan, riendo histéricamente.

“No puedo creer que ella misma haya confirmado todo el asunto en línea…”
“Te lo dije.

Esa chica es tan ingenua como solia serlo su madre.

No tiene idea de cómo progegerse…”
“¿Qué crees que papá haga con ella ahora?”
“Espero que haga lo peor…

¿Desheredarla, tal vez?”
Los ojos de ambas mujeres brillaron de emoción al imaginar la satisfacción que significaría para ellas poder despojar a Scarlett de su apellido.

Quedaría reducida a nada, a algo inferior a un ser humano.

“Se merece todo eso”, dijo Megan, apretando los dientes.

“Haría lo que fuera con tal de borrar de ella toda esa arrogancia y todo ese orgullo…”
“Ya hiciste el trabajo, cariño.

Ahora lo único que tienes que hacer es sentarte y disfrutar de los resultados.”
“Oh, pero es que todavía no he terminado.

Todavía me quedan más cosas sucias sobre Scarlett, pero las revelaré cuando menos lo espere.

Estoy seguro de que eso la aplastará para siempre.”
Joyce miró a su hija con auténtico orgullo.

La joven había aprendido mucho de ella y, como ella, se había vuelto una mujer astuta y calculadora.

Dominada por la emoción, atrajo a Megan a sus brazos y la estrechó con fuerza.

“Estoy muy orgullosa de ti, cariño…”
Megan sonrió y cerró sus ojos.

Se sentía bien el recibir los elogios de otra persona.

Eso era una motivación más para seguir adelante con sus malvados planes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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