De Yerno Pobre a Rico - Capítulo 970
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Capítulo 970: Capítulo 970: Algo Anda Mal con el Vino
—Por eso tengo tanto dolor de cabeza…
Joshua levantó la cabeza y suspiró.
—¿Por qué no te oí mencionar esto cuando estábamos en el club?
Nash preguntó apresuradamente.
Joshua miró su teléfono.
—¿Quieres que te cuente este asunto en presencia de Amelie y Amiah?
—¿Se irían a casa obedientemente si se enteraran?
Nash hizo una pausa.
—Tienes razón…
—Entonces, dime primero qué está pasando.
—Es muy simple. En cuanto recuperemos la cordura, todos se darán cuenta de que algo va mal.
—Calculo que Pamela también sabe dónde está el problema.
—¡No me dejes en suspenso! ¡Date prisa y dime dónde está el problema!
Por teléfono, Nash instó a Joshua a que le contara la verdad.
—Está bien. En primer lugar, las horas no cuadran.
—¿Las horas no cuadran?
Joshua asintió.
—Así es. Cullen no paraba de decir que trajo a Amelie y a Amiah de vuelta después de la fiesta.
—Pero, según los pocos recuerdos que tengo, no trajo a nadie consigo cuando volvió…
—¿Esa es la prueba por la que sospechas de él? Estabas borracho en ese momento, ¿no?
—Quizás Cullen no te dijo que Amelie y Amiah se habían emborrachado porque no quería que te preocuparas por ellas.
Joshua resopló.
—Estábamos sentados en el vestíbulo. Si quería enviar a Amelie y a Amiah a la habitación de invitados, tenía que pasar por nuestro lado.
—Nash, piénsalo detenidamente.
—Aunque Cullen no quisiera que nos preocupáramos, no era necesario que dejara a Amelie y a Amiah en el pasillo y pidiera a los sirvientes que las enviaran a la habitación de invitados después de que termináramos de beber y subiéramos.
—De ser así, eso iba en contra de su propósito.
Lo que dijo Joshua tenía sentido.
—El problema radica aquí.
—La razón por la que Amelie y Amiah aparecieron en la Villa Windsor no fue, como dijo Cullen, que las vio borrachas y se las llevó a casa.
—Amiah y Amelie, son chicas muy capaces en el mundo de los negocios.
—¿Cómo pudieron emborracharse en el banquete de ayer?
—Además, hay algo de lo que más sospeché ayer.
Nash preguntó apresuradamente.
—¿Qué es?
—Heidy y su hijo.
—¿Vinieron a buscarte anoche?
Joshua asintió.
—Probablemente, vieron la creación del Grupo Leafage en el periódico.
—Así que querían aprovechar la oportunidad para sacar algún beneficio. Quería darles una lección cuando montaron un escándalo en el banquete.
—Pero Cullen envió a alguien para que los echara del banquete.
—Parece que está haciendo todo lo posible por ocultar algo…
—Esto es lo que me hace sospechar más.
Nash guardó silencio un momento antes de preguntar lentamente.
—En otras palabras, no estás completamente a ciegas, ¿verdad?
La temperatura del agua de la bañera descendió gradualmente, y la conversación con Nash fue aclarando poco a poco la mente de Joshua.
Joshua se levantó lentamente del agua.
—Sí. Debo conseguir que Heidy y Rayon me digan la verdad.
—¡Entonces, seré capaz de hacer que Cullen me lo cuente todo!
Por otro lado, en la Villa Windsor.
Después de que Joshua y los demás se marcharan, los sirvientes iban y venían para limpiar las habitaciones de invitados.
Pamela se sentó en una silla del salón y lloró en silencio, sin decir una palabra.
—Pamela… Sé que es difícil para ti aceptar algo así de momento.
—Pero ahora que las cosas han sucedido, ¿quieres divorciarte de él?
—Llevan casados casi cinco años.
—No ha sido fácil para ustedes estar juntos.
—Deberías atesorar los sentimientos que hay entre tú y Joshua.
Pamela negó con la cabeza desesperadamente y sollozó.
—Abuelo, no sabes nada. Joshua es un imbécil. Un hombre sin corazón.
—Dijo que solo me amaría a mí en esta vida, pero en realidad, coquetea con otras chicas por ahí todos los días.
—Dijo que esas mujeres eran sus amigas y que no tenía otras intenciones con ellas.
—Pero ahora se ha acostado con sus amigas en la misma cama.
—¿Qué puedo hacer? Yo tampoco quiero divorciarme de él, pero él eligió traicionarme primero.
—Prefiere dormir en la cama de otra que a mi lado.
—Entonces, ¿por qué tengo que seguir con él?
Cullen bajó la cabeza, puso los ojos en blanco y continuó hablando.
—Pamela, como sabes, los hombres no pueden evitar cometer errores.
—Yo también tuve unas cuantas pretendientas en su día.
—Joshua es un hombre excelente. Aunque te sea devoto, es inevitable que les guste a otras mujeres.
—Este tipo de cosas son algo que ni siquiera él puede evitar…
Pamela negó con la cabeza.
—No me importa que le guste a esas mujeres.
—Pero debería mantener las distancias con ellas. Ya es un hombre casado.
—Sin embargo, sigue rondando a ese grupo de mujeres todo el día, lo que ya demuestra que es un imbécil.
—Además, no me habla cuando llega a casa cada día. Aparte de trastear con sus dichosas cajas de madera, se pone a dormir.
—Hace un tiempo, lo detuvo la policía.
—Estuve preocupada por él durante más de medio mes, pero no me contó nada.
—Solo me pidió que no me preocupara…
—¡Abuelo!
Pamela levantó la vista hacia Cullen, con la cara llena de lágrimas.
—Estoy muy cansada. Estoy demasiado cansada para mantener esta relación yo sola.
Sin embargo, Cullen estaba concentrado en las cajas de madera que Pamela acababa de mencionar.
—Espera, has dicho que Joshua trastea con unas cajas de madera…
—¿Son esas cajas de madera alguna antigüedad importante?
Pamela negó con la cabeza con cara de perplejidad.
—Las cajas no parecen antigüedades…
—Son cuadradas y negras. No son bonitas.
—Le he pedido que las tire varias veces. Me mareo solo de verlas.
—Pero no quiso.
—Abuelo…
—Bueno, ¿has dicho que las cajas eran negras?
Cullen se apresuró a interrumpir el relato de Pamela y luego preguntó.
—Sí, son negras…
Pamela miró a Cullen aturdida, como si sintiera curiosidad por saber por qué él también estaba interesado en las cajas de madera.
Cullen se calmó rápidamente. Luego se rio.
—Vaya… No esperaba que Joshua tuviera un pasatiempo tan desconocido…
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