demonio errante - Capítulo 49
- Inicio
- Todas las novelas
- demonio errante
- Capítulo 49 - 49 capitulo 49 cumplimiento parte 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
49: capitulo 49, cumplimiento, parte 6.
49: capitulo 49, cumplimiento, parte 6.
hace 10 días, nuestras carretas transitaban una de las rutas mas viejas de nuestro clan, la cual usábamos, en cada ocasión que viajábamos a través de este país, y también, era una ruta de comercio, por lo que los engendros rara vez atacaban.
–te vez nervioso, cariño.– dijo Navitsi sentada a mi lado.
–nunca se esta seguro.– conteste, viendo atenta mente el camino frente a mi, y a mis alrededores.
–cariño, ¿no estarías mas cómoda con los niños?– –ja ja ja ja, oh querido.– Navitsi dejo escapar una risa, para después sonreírme.
–ya no soy tan joven como para que te preocupes por mi.– –¿pero que dices mujer?, si aquí hay alguien que te encuentra irresistible.– dije con un tono juguetón a lo que ella me dio un golpe en el hombro.
–ya, no digas eso a plena luz del día.– dijo Navitsi con fingida molestia.
de repente el momento se ve interrumpido, al percatarme, que nos aproximamos a una intersección, y en dicha intersección, pude ver a un hombre a caballo, aproximarse por el otro camino a nuestra derecha.
en consecuencia, adopte una actitud más precavida, ante la presencia del extraño.
–indícale a mis hermanos, que estén en alerta.– a mis palabras, mi esposa se gira y miro en dirección a mis hermanos quienes también se percataron del extraño.
y mientras ellos se preparaban, no aparté mi vista del extraño, excepto para de manera ocasional, ver a los costados del camino, en busca de más posibles amenazas.
y al no encontrar nada, volví a centrar mi atención en el extraño, si llevaba armas no tenia forma de saberlo, su capa lo ocultaba, o eso pensé asta que capte la punta de un sable envainado, asomando de la orilla de su capa.
“porta un arma, un sable, y quien sabe cuantas mas.” aquello solo acrecentó mi sospechas y recelo.
entonces me percate que el se había dado cuenta de que lo observaba, y cuando su mirada se cruza con la mia me lleve una sorpresa, en esos ojos rojos no había hostilidad, mas bien, había recelo, como si juzgara si éramos una amenaza.
–ya comprendo, el también nos ve como extraños, extraños que podrían o no, ser peligrosos.
– deje escapar entonces un suspiro aliviado.
entonces aquel hombre de ojos rojos, volvió su vista al frente, pero antes, su mirada se detuvo en la orilla izquierda del camino.
entonces me di cuenta de lo que capto su atención, y pude percibir movimiento entre la espesura del bosque.
“¿acaso el…,?” entonces, sin tener tiempo de pensar, un grupo de hombres emerge de ambos lados del camino de tierra.
–vaya, 3 carretas, no esta mal, será un buen botín.– dijo el hombre a la cabeza del grupo de la izquierda.
mire a ambos grupos, 5 por la izquierda, 4 por la derecha.
“bien, nuestros numeros bien pueden convencerlos de retirarse.” pensé tras contar sus numeros.
–¡salgan!– ordene, y de la carreta salen 3 de mis hijos, junto a los 2 hijos de Putnik, con espadas envainadas en su posesion.
a su vez mis hermanos Flaer y Putnik, tomaron las armas, final mente yo, tome una espada desde adentro de la carreta.
–entra a la carreta.– dije, indicando a Navitsi que se ocultara.
–oh, mira nada mas, pretenden pelear con nosotros.– se burlaría, quien parecía estar al mando de los bandidos.
–veo que no sabes contar.– dije, apuntándolo con la espada envainada.
–¡ustedes son 9 y nosotros 8!, ¿seguro de querer pelear?– –¡ja ja ja ja!, hablas en serio, aun que bueno, alabo que no te dejes amedrentar viejo.– se burlo el líder de los bandidos, luego miro en la dirección donde el hombre a caballo se había alejado, e indico a sus hombres.
–¡vayan por el!– entonces, a su orden salio un grupo de 5 jinetes que permanecieron ocultos.
“¡entonces habían mas!” maldije entonces para mis adentros al ver sus números reales.
–ahora entiendo por que no te preocupan nuestros numeros.– dije, provocando de nueva cuenta sus burlas.
–¡así es!, ¡ja ja ja ja ja ja ja ja!– se burlo con su estridente risa.
–bien, pero aun así pelear contra mi clan no te saldría barato, te conviene mas llegar a un acuerdo.– dije, y a mis palabras, el líder bandido alzo una ceja.
–interesante, te escucho anciano.– contesto el líder de los bandidos.
–te ofrezco parte de nuestra carga, a cambio de dejarnos pasar sin hacernos daño.– dije y el líder de los bandidos pareció ver mi oferta con buenos ojos.
–suena bastante bien, y mis hombres agradecerán no poner en riesgo sus vidas, ¿¡o que piensan ustedes!?– a su pregunta el resto de bandidos se echaron a reír.
–veo que mi oferta los convence, bien, entonces bajemos las armas, y así mi familia entregara el pa….– –¿cuantos conforman tu clan?– me cuestiona el líder bandido.
–los que vez aquí, mas mis dos hijos menores, mi esposa,y la esposa de mi hermano.– dije, con voz tensa, a lo que el líder bandido sonrió astuto.
–de ser así, ¿por que mejor no nos dejas sacar la carga nosotros mismos?– cuestiono el líder bandido con sospecha.
–¿estas bromeando?–pregunte, pero sospechando de intenciones ocultas.
“acaso sospecha…pero acaso lo que el pretende es….” mis pensamientos se cortan al verlo.
detrás de el líder bandido salio un hombre cuyo rostro me era conocido.
“¡Plukh!” mis ojos se abren con sorpresa, hace unos días nos lo topamos, y el se presento como un viajero en problemas, habiendo perdido el rumbo.
en aquel entonces no sospechamos de quien parecía un mero errante, pero ahora se presentaba como un cómplice.
–no mintió sobre la cantidad de hombres, pero si sobre las mujeres, y esas armas….– una sonrisa burlona se forma en el rostro de Plukh, y yo apreté la mandíbula en señal de frustración.
–hmm, ya veo, se venderán bien junto a la carga, aun que pueda que perdamos a uno o dos, amenos que…– el lider bandido me miro y sonrió.
–amenos que nos lo entreguen todo, y sin oponer resistencia.
–¡solo atrévete Bastardo!– exclamé embravecido.
las risas de los bandidos no se hacen esperar.
–¡miren, este anciano tiene agallas!, ¡ ja ja ja ja ja ja!– tras sus risas el líder de los bandidos volteo por donde sus hombres siguieron a al ojos rojos.
–y ahora, ¿por que esos idiotas tardan tanto?, ¿era un solo hombre?– entonces un silencio incomodo prevalece, asta que se oye el galope de un caballo.
–al fin, ¡se tardaron imbéciles!– el líder bandido maldijo, pero su voz se corta al ver bien la condicion del jinete.
–¡pero que demonios!– su rostro se llena de sorpresa al ver el jinete decapitado, y el pelaje del caballo teñido por la sangre.
mi sangre se congelo al presenciarlo, y tanto mis hermanos, hijos y sobrinos tendrían la misma reacción.
entonces se escucharía un silbido, una melodia desenfadada, la cual era mas fuerte a medida que se acercaba, asta que el responsable fue visible, era el mismo hombre de antes, solo que ahora su capa había sido retirada, y su sable reposaba en su hombro izquierdo.
–pero que demonios…, ¿¡pero que ocurrió!?– pregunto el líder bandido.
el hombre de ojos rojos sonrió, y alzo su espada por sobre su cabeza.
–¡que no es obvio!– su espada desciende, apuntando al líder bandido con su espada.
–¡ahora te toca a ti!– –¡pero que arrogante!– maldijo el lider bandido por lo alto.
–luego nos encargamos del resto, igual no tienen armas, así que ¡Mátenlo!– a su orden, 4 de los bandidos corren directo a el.
“¡es nuestra oportunidad!” me voltee para ver al resto de mi familia.
–¡ahora, vamonos!– ordene a mis hermanos, hijos y sobrinos quienes reaccionaron sorprendidos.
–¡no se muevan!– ordeno el ojos rojos, paralizándonos con el retumbar de su voz.
–¡mal nacido, no te creas mucho!– maldijo uno de los bandidos, apuntándolo con su espada, a la vez que corría hacia el.
el ojos rojos se burlo, comenzando por avanzar de frente a ellos con paso calmado, y una vez estuvieron cerca, uno dio un corte descendente, pero antes de que la espada atacante tocara el piso el ojos rojos golpeo sus brazos con su sable.
su espada cae al piso, aun con sus manos fuerte mente cerradas sobre la empuñadura, y al presenciarlo provocaría que el resto de atacantes perdieran el deseo de atacarlo.
–¿pe-pero que hizo?– dijo entre tartamudeos uno de los atacantes.
–oigan, ¿acaso tienen miedo?– se burlo el ojos rojos, haciendo que los bandidos centrarán sus miradas en el una vez mas.
–son lamentables, ustedes ¡no son nada!
al momento siguiente de exclamar eso, el ojos rojos salto al frente, y de un rápido movimiento las gargantas de los 3 restantes fueron cortadas.
el miedo y asombro se vuelve omogenio en todos los testigos, entonces el hombre de ojos rojos dio un paso al frente, acelerando de forma repentina.
con el repentino impulso del ojos rojos, este acortó la distancia asta llegar a uno de los bandidos, el cual portaba un hacha, cortándolo con su sable desde el estómago, asta su hombro.
–quedan 4.– se burlaría el ojos rojos, volteando a ver a los 4 restantes.
– a menos que quieran sacar al resto.– “¿el resto?, ¿acaso había más?” me pregunte tras escucharlo, aun que la mayor pregunta era el como.
“¿como sabe eso?” –¡salgan de una vez bastardos!– exclamo el líder de los bandidos, y otro grupo oculto de bandidos sale, del mismo tamaño del grupo original.
–13, uhm, no esta mal, pero no dejan de ser nada, absoluta mente nada.– repetiría el ojos rojos, con palabras cargadas de confianza.
los bandidos tratarían de rodearlo, pero sin dejarse amedrentar el ojos rojos avanzo hacia ellos, pasando frente a nosotros, y dándonos la espalda.
–no se muevan.– dijo el ojos rojos, sin voltear a vernos, para al momento siguiente avanzar de frente contra ellos.
consecuente mente empezó a despachar uno tras otro a los bandidos.
–¡mal-maldición!– exclamo Plukh, corriendo en un fútil intento de huida, pero un objeto, un borrón negro en el aire, vuela directo a el, golpeando su pierna, y derribándolo.
–¡maldito cobarde!– espeto el líder bandido, desenvainando dos espadas, plantándose frente al ojos rojos.
–soy Noshten Kredets, líder de los Chudovishtata, ¡y no me voy a dejar intimidar!– el líder de los bandidos ataco de frente, el ojos rojos solo sonrió.
–el orgullo de un bandido, ¡no es mas que basura!– la fina hoja de acero choca contra las dos espadas, un fuerte estruendo metálico resuena, producto del metal cediendo ante el impacto, el líder bandido tenia una expresión de asombro e incredulidad, miro de re ojo al ojos rojos, apretó los dientes al intentar saltar, y alejarse.
el ojos rojos vio aquel intento, y de un rápido movimiento asestaría un segundo golpe en su cuerpo, la sangre broto al contacto, a medida que el corte se extendía, pero no había terminado, el ojos rojos alzo su sable, y con ambas manos en la empuñadura, dejo caer el filo con toda su fuerza, partiendo el dorso de su adversario.
con ese golpe la pelea llego a su final, y el hombre de ojos rojos volvió a envainar su sable.
–hermano, tu dime, ¿que hacemos?– pregunto Flaer.
–por ahora sigan en alerta, hablare con el.– dije viendo a Flaer de reojo, después camine para hablar con el ojos rojos.
cuando estuve cerca este volteo y me miro, sus ojos expresaban un desinterés generalizado por lo que lo rodeaba.
–gra-gracias por salvarnos, a mi y a mi familia…– dije, esperando una respuesta.
–no es necesario.– contesto el ojos rojos.
–ugh!– se oye un quejido, entonces voltee y vi que Plukh seguía con vida, y la verdad es que casi me olvidaba de el.
–plukh…, al final sobrevivió…– dije en voz baja.
–escuche antes que el les puso una trampa, ¿eso es verdad?– me cuestiono el ojos rojos, con el mismo tono apacible.
–eh…, si, así es.– conteste con incomodidad a su pregunta.
“¿acaso el escucho?” me pregunte, y después observe como Plukh comenzó a arrastrarse.
–vaya, las personas que se aprovechande la amabilidad de los demás, son la peor clase de persona.– dijo el ojos rojos, empezando a caminar detrás de Plukh.
“¿que?, el acaso va a…” mis dudas serían parcialmente contestadas, cuando el ojos rojos, extrajo el cuchillo de la pierna de Plukh.
–¡aaaargh!– Plukh emitió un fuerte grito, cuando la hoja, con bordes irregular fue extraída.
el ojos rojos entonces pateo el hombro derecho de Plukh, volteándolo, para que así quedase boca arriba.
luego se inclino hacia abajo, alcanzando su cuello.
–no, no son personas…– dijo el ojos rojos en voz baja, siendo casi un murmullo, para después alzar a Plukh del cuello, con tan solo una mano.
–¡son basura!– una sonrisa se formó en el rostro del ojos rojos, a la vez que Plukh jadeaba, tratando desesperadamente de respirar.
–espere…, ¿que pretende?– le preguntaría, a la vez que me acerqué a él.
– los bandidos como este son ejecutados, y la condena usual es el ahorcamiento, y ya que maté al resto, creo que un cobarde, traidor, una basura como esta, merece un trato especial.– contesto el ojos rojos sin cambiar de expresión, y su agarre sobre la garganta de Plukh, no disminuyo en lo absoluto, aun ante el incesante forcejeo, este no cambió su expresión en lo más mínimo.
– no tengo cuerdas para ahorcarlo, pero no las necesito, una mano bastará para asfixiarlo hasta la muerte.– al decir esas palabras, se escucharon tan naturales, que no pude hacer otra cosa, más que sentir un profundo escalofrío asta la médula del hueso.
–pero…, estrangularlo asta la muer…, una muerte así es…
¡es demasiado!– dije, a la vez que alzaba la voz.
–¿te da lastima?– me cuestiono el ojos rojos.
–¡no!– negué de inmediato, para después tratar de explicarme.
– es solo que…– –¿es miedo?– murmuro el ojos rojos, a la vez que me miro de re ojo.
–no…, es solo…., es solo…., ¡esto es excesivo!– reclame, a la vez mi voz reflejaba mi estado de ánimo.
– si quiere matarlo, solo hágalo, pero no es necesario que haga un espectáculo de esto.– el ojos rojos dejó caer a Plukh al soltar su agarre, y este respiro de forma desesperada.
–¿contento?– me cuestionaría el ojos rojos, a lo que no respondí de inmediato.
–yo…– cuando traté de contestar, mis palabras se cortan al ser interrumpidas por Plukh.
–argh!, a…, maldita sea, maldito sean todos.– dijo Plukh frotando su cuello, el cual tenía marcas rojas en forma de dedos.
– van a matarlos, cuando los demás vean que el líder no regresa, vendrán aquí y se darán cuenta de lo que hicieron, y entonces vendrán tras ustedes, los matarán a todos ustedes bastardos, y los que queden los venderemos como esclavos.– tras escuchar sus amenazas, empecé a sentir como mi sangre hervía en mis venas, pero antes de poder contestarle, Plukh señaló al ojos rojos.
–y por- por supuesto, a ti también, ¡maldito bastardo de ojos…,!– las amenazas de Plukh se cortan, cuando el ojos rojos coloco ambas manos, a ambos lados de la cabeza de Plukh–rojos…– – para ser basura ¡hablas demasiado, imbécil!– entonces el ojos rojos, de un rápido movimiento haría que la cabeza de Plukh diera una vuelta completa.
…
abrí mis ojos, despertando de aquel sueño por la mañana del tercer día de nuestra estadía en Kardia.
el cielo de la mañana era apenas iluminado por el sol naciente.
me enderece aun somnoliento, a un lado mio estaba mi esposa, pase mi mano por su mejilla, y con la misma delicadeza me pondría de pie para no despertarla.
me puse entonces sandalias para estar por la casa, y ir a ver a mis hermanos, dormir bajo techo no debía alterar nuestra rutina, una vez dejásemos la ciudad seria problemático el mal acostumbrarnos.
una vez de pie, me dirigí a la entrada del dormitorio, y tras eso continuo asta bajar las escaleras, y ver que mis hijos y sobrinos siguen durmiendo en la sala de estar junto a mi hermano Flaer, y nuestros dos invitados.
–¿eh?– mire sorprendido al no encontrar a Glad, pero entonces me giro al escuchar el sonido de pasos.
– veo que ya te habías levantado.– dice Glad, entrando por la puerta frontal.
–tu como siempre, eres el primero en despertar.– conteste, aun que a estas alturas ya no debería estar sorprendido.
–exageras, nos conocemos desde hace cuanto?, ¿una semana?– pregunto Glad, haciendo las cuentas.
–van 10 días.– respondí a lo que el estuvo de acuerdo.
–sigue siendo poco, muy poco tiempo para decir que conoces a una persona.– contesto Glad, a lo que me reí.
–¡pff, ja ja!– –¿que es tan gracioso?– me cuestiono.
–no, nada, es solo que si después de 10 días una persona repite los mismos hábitos, es valido decir que al menos lo conoces un poco.– el pareció aceptar mi respuesta, inclinando sutil mente la cabeza a un lado.
–uhm, supongo que soy algo predecible.– dijo para empezar a rascarse la cabeza.
–como sea, despierta a tus hijos, el día empieza temprano.– Glad entonces se dio la vuelta, de regreso al patio.
– yo los espero, así que no me hagan esperar mucho.– respondió Glad, dejando escapar un profundo bostezo.
–Glad…, escucha yo…– mi voz se corta, incapaz de formar palabra alguna, y el se volteo para prestarme atención.
–¿ocurre algo, Prakh?– cuestiono con una expresión desinteresada.
–ayer…, le conté a la señorita Koprina como fue cuando te conocimos….– respondí, esperando que no le causara problemas.
–ya veo…
bien, no me importa que lo sepa.– dijo Glad, manteniendo ese tono aburrido en su voz, desviando un momento la vista, para después volver a verme.
–aun que…
eso no es lo que te molesta, ¿cierto?– –…, aun no estoy del todo en paz con lo que vi aquel día…– dije, a la vez que la imagen de la cabeza de Plukh, total mente torcida aun persistía en mi mente.
–pero se que soy injusto, tu cumpliste tu palabra, y yo aun no confío plena mente en ti, pensé que si, pero me equivoqué.
– el me miro en silencio tras eso.
–…., eso no es algo de lo que debas avergonzarte.– contesto de manera calmada.
alcé entonces la vista, y prosiguió.
– la realidad es que es natural que desconfíes, hasta yo sé, que no todos estarán de acuerdo con mis métodos, y sinceramente, desconfío más en las personas, que no tienen ningún tipo de problema con lo que hago.– deje salir entonces un leve suspiro de impresión.
el entonces se dio la vuelta y salió, pero en el humbral se giro y me hablo.
–ahora, despierta a tus mocosos, tengo algo planeado.– –¿algo planeado?– pregunte, confuso por sus palabras.
– si, y diles que lleven sus espadas de utilería.– dijo con una sonrisa en el rostro, para momentos después volver a salir.
cuando se fue, deje escapar otra risa.
–oh…
al final tampoco pude entenderte del todo, Glad.– entonces me gire, y mire al resto aun dormidos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com