demonio errante - Capítulo 52
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52: capitulo 52, cumplimiento, parte 9.
52: capitulo 52, cumplimiento, parte 9.
los preparativos estaban completos, y tal como dije, el día anterior nos empeñamos única mente en aparentar, y cuidar de los Rutatka.
pero mis preparamientos dieron inicio la noche anterior, y final mente, hoy, durante la quinta noche en Kardia, estaba por dar inicio al plan de rescate.
el sonido de placas metálicas resuena, me gire y vi como Koprina y Gerb, terminaban de colocarse sus armaduras.
–oigan, ¿en serio pretenden llevar eso?– les pregunte, mientras veía con incomodidad, como ambos iban vestidos con armaduras tan vistosas.
–claro, si vamos a pelear, necesitamos ir preparados.– contesto Koprina, con orgullo.
–además,¿usted pretende que mi señora vaya sin defensas?– reclamaría Gerb, con tono indignado.
–ya de por si es demasiado malo ir con un…
criminal.– Gerb volteo y miro de re ojo a Kalb, quien vino con nosotros de parte de Grober.
esto era parte de las condiciones de mi conversación de la noche anterior con Grober.
…
durante la cuarta noche en Kardia.
había regresado al establecimiento de los Schwarzer Hund por la noche, tal como había dicho antes, y sería recibido con cordialidad por ellos.
–oh, veo que al final si vino.– dijo Grober con una sonrisa astuta.
–era tal cual como dije, dime, ¿que tan listos están para el día de mañana?– le cuestioné, y el no cambió su expresión.
–veo que va directo al punto señor.– dijo, indicando a Kalb que me entregase los planos, lo cual hizo, y cuando vi a Kalb de cerca, vi que este tenía una nueva espada curba en su sintura.
– eh informado a mis hombres estar listos, aun que no eh dado detalles.– –bien, así no se filtrará mucha información.– dije a la vez que tomaba los planos.
–quiero algo mas.– –¿algo mas?– pregunto, levantando una ceja.
–si, 10 espadas, no, mejor 20 para tener repuestos.– dije haciendo cuentas, de los miembros barones de los Rutatka.
–¡20 espadas!, ¿pues cuantos subordinados tiene?– me cuestiono Grober.
–uhm, no es por eso, actual mente solo tengo 2 subordinados– respondí, recordando a Koprina y a Gerb, pero entonces recordé a alguien mas.–uhm, pero tal vez el, pero no, lo dudo.– mire de nuevo a Grober, y me recliné hacia adelante, para extender el mapa.
–entonces ¿por que tantas espadas?– pregunto Grober una vez mas.
–mis motivos son personales, ¿algún problema con mi pedido?– dije, ahora siendo yo quien lo interrogase.
–no, claro que no.– contesto Grober, volteando a ver a Kalb, y a su orden este fue a la habitación continua.
“¿un almacén?” me pregunte, al ver el interior de aquella habitación.
–entonces, señor Glad, ¿que tiene para ofrecerme?– pregunto Grober.
–uhm, ya entiendo.– dije, a sabiendas del motivo detrás de sus palabras.
–supongo que quieres saber que pasara tras rescatar al señor de Kardia ,¿o me equivoco?– Grober sonrió burlon ante mi pregunta.
–señor Glad, no deja de sorprenderme.– contesto Grober.
–pensé en las sircunstancias, si nos deshacemos de Leden, y rescata al Marqués, ¿que ganare yo?, aparte claro, de deshacernos de Leden.– –hmm, ya veo, quieres garantías, pero ¿por que ahora me lo preguntas?– a mi pregunta, Grober respondería relajado.
–uhm, es por la joven Lilavo, pensé que no seria combeniente decir esto frente a ella, así que quería negociar esto sin ella presente.– –ya comprendo, entonces no importa.–dije, poniéndome de pie, y caminando a la salida.
–¡eh!, ¿pero que hace?– cuestionaría Grober, con una expresión confundida.
–me voy, eso es todo.– dije con naturalidad, para seguir mi camino.
–no quieres cooperar conmigo, está bien, no me importa.– “que lastima, esperaba no tener que exhibir mi poder…otra vez.” entonces suspire con pesadez, verdadera mente eh sido terrible al momento de disimular la naturaleza de mi poder, pero no era importante.
–¡espere!– Grober se pondría de pie, tratando de detenerme.
–podemos negociar esto, podríamos….– Grober se detuvo, al percatarse de lo que él hacía.
–uhm, veo que real mente quieres deshacerte de Leden, esta bien, hablemos.– dije, regresando a mi asiento.
–escucha, te aseguro algo, cuando tenga éxito, y te aseguro que tendré éxito, tienes la garantía de que los Schwarzer Hund sobrevivirán, y quizás pueda negociar una recompensa por tu cooperación, pero no esperes tener los beneficios y libertades que tuviste con Leden, eso es todo.– Grober sonrió con incomodidad, teniendo una sonrisa torcida.
–bi-bien, veo como son las cosas.– dijo Grober, tratando de mantener la compostura.
–¿que esperabas?, estas traicionando a tu principal socio.– dije, con una sonrisa burlesca.
–si, veo que no tengo muchas opciones.— contesto Leden.
–no, no las tienes.– me recliné una ves hacia el frente.
–no pienses en delatarme con Leden, por que en principio ¿como pretendes explicarte con el?, ¿crees que no sospechara de ti?, dime ¿como reaccionara Leden, al saber que consideraste traicionarlo?– –je je, veo que es más listo de lo que pensé, y no me malinterprete, en ningún momento tuve el afán de subestimarlo, señor Glad.– dijo Grober con una risa áspera.
entonces la puerta del almacén se abre, y Kalb regreso con lo que pedí, todo envuelto con una única tela.
– es una carga pesada, ¿no querrá ayuda?– pregunto Kalb, quien sostenía la carga con ambos brazos.
le sonreí confiado, extendiendo mi mano a la cuerda que ataba la tela alrededor de las espadas, y sin esfuerzo lo levanté, y coloqué sobre mi hombro.
–¿con quién crees que hablas?– dije, con una expresión retadora.
–uhm, hay algo que me gustaría pedirle señor.– diría Grober de forma repentina.
–¿y eso sería?– le cuestioné.
–que deje que Kalb lo acompañe.– contesto con calma.
levanté una ceja, levemente sorprendido.
–oh, ya veo tu punto.– dije, sin cambiar mi tono confiado.
–bien, él puede acompañarnos.– voltee y mire a Kalb, quién permaneció inexpresivo.
– ya sabes dónde encontrarnos.– dije, retomando la expresión retadora de antes.
…
“en realidad, eso no me preocupa, si él intenta hacer algo, ella se encargará de él.” mire entonces a Koprina de re ojo.
tras eso bajamos a la planta baja, la casa se encontraba vacía, y lo único que se escuchaba, era el sonido ruidoso, producido por las armaduras de ambos.
–la casa…
esta muy sola.– diría Koprina, observando el interior del recinto.
–hice un arreglo, dime ¿no notaste como la casa se vacío en el transcurso del día?– dije, a lo que Koprina me miro confundida.
–¿arreglos?– me cuestionaría.
–si, dos a la vez, cada hora, hice que los miembros de los Rutatka se movieran a otra ubicación.– dije con una sonrisa astuta, para después indicar la salida.
–si gustas, te lo mostraré.– tomamos lamparas de aceite, y salimos al exterior, frente a la casa.
–y,¿que debemos ver?– pregunto Koprina.
–exacto.– conteste con una sonrisa en mi rostro.
Koprina frunciría el ceño molesta.
–¡no bromees!– dijo molesta.
–ya, no te enojes.– dije, colocando mis manos de frente, haciendo gestos para calmarla.
–el punto es que es tan evidente que no se nota.– –¿acaso los moviste a otra casa, de la calle contigua, cierto?– pregunto Kalb.
–oh, veo que lo adivinaste.– dije con una sonrisa.
“este chico, es bastante listo.” pensé, disimulando la sorpresa que tenía.
–¿los moviste a otra casa?, ¿eso es todo?– cuestiono Koprina.
–uhm, ya entiendo, hiciste un cambio sutil, y tan evidente que apenas y uno se daría cuenta.– dijo Gerb, presionando su mentón.
–es simple, pero funciona, aun que depende de la suerte.– –jo jo, es muy cierto.—dije entre risas.
mire a Koprina, quien tenia una expresión plana en el rostro.
–no veo como puede funcionar, es un movimiento muy sutil, ¿como eso funcionará?– Koprina pregunto, genuina mente confundida.
–hmm, no es fácil mover a un grupo grande de personas, sin que sea llamativo, así que hice un movimiento pequeño y sutil.– mire de re ojo la casa que les prestaron a los Rutatka, pero mi atencion estaba centrada en algo mas alejado.
–tuve que pagar para que me concedieran usar la otra casa, y tuve que ser sutil para moverlos sin llamar la atención, y aveces, el mejor escondite es el mas evidente.– mire a Koprina, quien seguía pensando en mis palabras.
–entonces, dices que esta movida que hiciste, fue la mejor que podías hacer sin llamar la atención, ¿es eso?– cuestionaría Koprina.
–algo así, no es mi mejor idea, pero debería servir, es como cuando buscas un objeto, y resulta que lo tenías en la mano, y no te dabas cuenta, aparte, en caso de que los encuentren, solo digamos que al menos, ahora cuentan con espadas para defenderse.– conteste con una sonrisa.
–pfff, ¡ja ja ja!– Gerb dejo escapar una risa al escucharme.
–¡ja ja ja!, perdon, es que me ah pasado, ¡ja ja ja ja!– todos lo vieron con expresiones incómodas, yo incluido.
–ejem, en todo caso, es hora de irnos.– dije, volteando a ver a Kalb.
–¿cuanto falta para que inicien la revuelta?– –¿revuelta?– murmuro Gerb, a lo que no preste atencion, y mire a Kalb, quien solo miraba a lo lejos.
–hmm, el señor Grober dijo que daría inicio a la media noche.– contesto Kalb.
mire entonces al cielo, para ver la posición de la luna.
–hmm, parece que ya.– dijo Gerb, quien también estaba mirando la luna.
–¿y esa luz?– pregunto Koprina, señalando a la dirección a la cual Kalb estaba viendo con anterioridad.
mire a la misma dirección, a la cual ella señalaría, y entonces lo vi, una luz que se alzaba por lo alto, la luz de una enorme llama que ardía a la distancia.
–pero que manera tan vistosa para marcar el inicio del juego.–dije, con una sonrisa, y voz cargada de diversion, mientras veía como daba inicio la revuelta.
–real mente es,un inicio brillante.– …
en el centro de los barrios bajos, las llamas arden en las distintas bases, pertenecientes a otras bandas criminales en la ciudad.
–¡rápido, apaguen el fuego!– grito un miembro de aquella banda criminal, mientras sus compañeros trataban de apagar las llamas.
–¡rápido, rá…,!– una espada atravesó el cuello de aquel hombre, y el responsable sonreía mientras empuñaba su arma.
–aquí reclamamos lo que es nuestro.– dijo aquel hombre, y cuando los demás lo vieron, tuvieron la misma reacción.
–¡un sabueso!– exclamo uno de los presentes.
y para desgracia de ellos, mas de los sabuesos aparecieron, con diferentes armas en sus manos, preparados para asesinar a sus rivales.
y así, con el fuego, y la sangre de la primera muerte, sin necesidad de palabra alguna, dio inicio el confrontamiento, resultando en que este escalase, asta parecer una guerra a pequeña escala.
apartados de la zona de conflicto, en la guarida de los Schwarzer Hund, Grober esperaba en su habitación subterránea, tomando de su reserva privada.
–ha dado inicio, ahora te toca hacer tu parte, a ti y a mi fiel mestizo.– dijo Grober a modo de soliloquio, con una sonrisa sarcástica en el rostro.
…
las campanas resuenan a lo lejos, y cuando me aproximé al balcón de mi estudio, pude ver una enorme luz provenir desde los barrios bajos, entonces mi nariz, percibiría el olor del fuego y la ceniza.
“fuego, ¿acaso es un incendio?” me cuestione, al ver el resplandor anaranjado a lo lejos, y bien era posible, y no podía descartarlo, pero había otra opción.
–una revuelta.– fruncí el ceño ante tal idea, la cual era tan molesta que trate de negarla, pero eso era un lujo que no podía darme.
una pelea territorial no tenía sentido, cada banda criminal sabe que pelear entre si implica dañar mis intereses, y todos saben que dañar mis intereses significa la muerte.
“pero la amenaza de muerte no basta para algunos, no para el.” el rostro de Grober paso por mi mente, el era el mas descontento con el balance de poder, y el único que podría organizar un ataque tan grande sin que nadie sospechara, además, el balance de poder era solo un decir.
–ku ku ku, claro, es verdad.– retuve mi risa, mirando en retrospectiva.
“¡el fue!, y que la hija del duque este aquí, ¡es obra suya!” rechiné los dientes con molestia, pero mi expresión cambio a una sonrisa.
–ha, ¡ja ja ja ja ja ja ja ja ja!– mi risa se desbordó, ante la idea de la traición de Grober, era algo inesperado, he igual mente patético, pero muy divertido.
–Grober, verdadera mente me diviertes, pero no esperaba que fueras tan tonto, ¿que pretendes ga…,?– me detuve un momento, y me daría cuenta de la verdad.
“¡es eso!, el busca al Marqués y así tener una ventaja.” –ya, ahora veo que me subestimas demasiado, pero no importa, por que yo veo tus intensiones.– la diversion, y la gracia que esto me causaba, fue cortada cuando escuche pasos acercarse y habrían la puerta.
–¡mi señor Leden!– Zamyana entro visible mente sofocado, tras a ver llegado corriendo.
–tenemos…, tenemos un problema, mi señor….– el rostro agotado de Zamyana palideció al ver como le sonreía.
–¿que ocurre Zamyana,acaso no lo vez?– pregunte a lo que Zamyana respondió.
–¿ver, ver qu-que?, ¿mi-mi señor?– Zamyana preguntaria temeroso.
–ku ku ku, ¡kua ja ja ja ja ja ja ja ja ja!, esto va a ser real mente divertido.– mi risa se desbordo una vez mas, provocando el terror de Zamyana.
…
llegamos a las cercanías de la residencia del Marqués, yendo directamente a su desagüe.
el cual, estaba sellado con gruesos barrotes de hierro.
–¿es aquí?– pregunto Koprina, con una expresión de desagrado.
–si, es aquí.– dije, mientras me cubría la nariz y boca.
–ahora entren, que yo tengo que ir a lo mio.– sonreí, pero para Koprina esto no le dio nada de gracia.
–¿por que a nosotros nos toca ir al desagüe?– reclamo molesta.
–facil, yo tengo la tarea de matar a Leden y salvar al hijo del Marqués.– “además, yo no podría entrar ahí, sin vomitar vilis al poco tiempo.” –créeme, es mejor que no entre ahí.– ella me miro molesta, pero luego se resigno a la idea.
–bien, pero…, ¿como vamos a entrar?– dijo, señalando los barrotes..
–hmm, es raro, pero debe a ver un motivo, ¿tu mapa dice algo?- pregunte volteando a ver a Kalb.
–hmm, no, no da detalles.– dijo a la vez que observaba el mapa.
” supongo que una cosa es saber la ubicación del acceso oculto, y otra muy diferente, es saber cómo utilizarlo.” mire entonces los barrotes, su forma parece idónea para una hendidura, pero de ser así, significa que solo se abre desde adentro.
“este túnel es para escapar, y no para entrar, pero sea como sea no importa, ya que no tenemos la llave.” –tsch, supongo que no queda de otra.– dije molesto, sabiendo que tendría que abrirnos paso.
di un paso al frente, aun cubriendo la mitad inferior de mi rostro.
–oye ¿que es lo que pretendes?– pregunto Koprina, pero pase de largo a su pregunta.
tome entonces la empuñadura de Geibelung, pero retire mi mano ante la idea de ensuciar su hoja, luego voltee y vi a Gerb.
–préstame tu espada.– dije, extendiendo mi mano a el.
–¿he?– Gerb me miraría confundido, pero de igual forma accedió, desenvainando su espada, y haciéndome entrega de esta.
y una vez con espada en mano, de frente a los barrotes, hice dos cortes, tanto en la base como en la parte superior de los mismos, y con la caída de los barrotes, se hizo una entrada, lo suficientemente ancha para que todos pudieran pasar.
–esta echo.– dije, regresándole su espada a Gerb, y cuando la miró, este tenia una expresión de incredulidad.
–¿que?– dije, confuso por su reacción, y después mire al resto de los demás, y de igual forma Koprina y Kalb estaban sorprendidos.
–¿co-como lo hiciste?– dijo Gerb, aun sin poder disimular su sorpresa, viendo el corte que hice, y después viendo el filo de su espada.
–¡esta intacta!– –¡intacta!– exclamo Koprina, acercándose para ver de cerca la espada.
–¿como es posible?, Gerb dime, ¿tu y mi padre, serían capaces de hacer lo mismo?– Gerb dudo en responder, teniendo una expresión incomoda.
–bu-bueno…– en un intento de responder, su voz titubeo.
–bueno…
sin contar la espada que le dio su padre, podríamos cortar los barrotes, pero…, uno por uno, y sacrificando barias espadas normales en el proceso.– alcé una ceja tras escucharlo, era tal como sospechaba, ese fino estoque era especial.
“pero, de ser así, ¿cuánto saben en realidad, sobre esa espada?” Koprina volvió a verme con incredulidad.
–dejen de balbucear y entren.– me giraría para ver el muro.
–tengo un muro que escalar.– ellos se miraron, resignados a no recibir explicación, Kalb siendo el único que no le dio vueltas al asunto.
–yo iré al frente.–dijo kalb, sosteniendo el mapa, Gerb asintió, para después encender una de las lamparas de aceite.
entonces, Kalb entro al túnel, seguido Gerb.
–se supone que hay un pasaje a un nivel inferior, dando vuelta a la izquierda, 10 metros adelante.– Koprina se acerco al desagüe, volteando a verme una última vez, antes de entrar.
–suerte.– dijo con una sonrisa apagada.
–igual mente.– dije sin intención de burlarme.
entonces ella avanzo, pero me acerque a ella tomando su mano.
–he…, ¡he!– exclamo sorprendida por lo que hice.
–¿que ocurre mi señora…,?, ¡oye tu!– exclamo Gerb molesto.
–¡no toques a mi señora!– solté la mano de Koprina y sonreí con sarcasmo.
–¿que?, yo solo le daba un apretón de manos, nada mas.– dije, manteniendo mi sonrisa, soltando la mano de Koprina.
después mire a Kalb, quien seguía atento a mis movimientos.
Koprina aparto la mano, visible mente molesta.
–se-sea como sea, no hagas ese tipo de cosas sin avisar.– dijo, tratando de mantener la compostura.
–oh, eso quiere decir que puedo hacerlo si te pido permiso.– dije, con tono desafiante.
ella se sonrojo, negando lo de forma inmediata.
–¡no me refería a eso!– dijo con voz alarmada.
tras eso ella continuo su camino, entrando al desagüe, yo me aleje, y volví mi mirada al muro.
–hmm, mensaje entregado, y ahora.– sonreí ante la libertad de movimiento que ahora tenía.
–no tengo que contenerme.– pero entonces frunci el ceño, recordando que aun estaba junto a un desagüe de aguas negras.
“¡maldita sea!, se me olvido por completo.” me cubrí la mitad inferior del rostro con la mano, voltee al muro, y de un salto subiría mas de 5 metros, sujetándome con una mano.
entonces retire la mano que cubría mi rostro y la lleve al muro, pero por un momento vi que era la mano con la que tome la suya.
“ahora que lo pienso, su mano tenia un agradable aroma.” sacudí la cabeza ante tales pensamientos, y retomé la subida, de otro par de saltos llegue al borde del muro.
me asome para ver que no hubieran guardias, y al hacerlo, pude divisar a dos.
“bien, lo haré rápido.” tome el cuchillo de la hermandad, y el cuchillo de hierro, me pare sobre el borde del muro, captando la atención de ambos guardias.
–¿¡pero que!?, ¡rápido, es un intru….– la frase quedaría inconclusa cuando el cuchillo de hierro se clava contra su garganta, su compañero vio incrédulo como el otro se desplomó, y cuando volteo a mi dirección no vería nada.
–¿do-donde?– pregunto entre titubeos.
–aquí mismo.– dije a sus espaldas, atravesando su cuello, en el momento que el intento voltearse.
–bien, es un buen comienzo.– dije, para entrar a la residencia.
“ahora donde estarás Leden?” sonreí con diversión, pensando en acabar esto de la forma divertida.
…
caminábamos por el tunel del desagüe.
–por cierto Kalb, ¿tu quisiste venir a acompañarnos?– pregunte, a lo que el no cambio de tono.
–no.–dijo de forma calmada, y sin voltear a vernos.
–fue una orden del señor Grober, una forma de ganarnos el favor del Marqués.– –entiendo, aun que podría ser peligroso, veo que eres muy leal a Grober.– dije, a lo que Kalb se detuvo.
–el señor Grober es…
el único que no me ha juzgado por ser mestizo, y por primera vez estoy orgulloso de ser llamado mestizo, Incluso el apodo que me dieron, el sabueso mestizo, es algo que me llena de orgullo.– contesto Kalb, con una sonrisa orgullosa en su rostro.
me di cuenta entonces de que la condición de Kalb como mestizo era una de las muchas sircunstancias que no entendía.
–aquí es.– dijo Kalb, señalando las escaleras que llevaba al calabozo.
– andando.– dije, y Kalb seria el primero en bajar, cuando lo mire descender, miraría después la mano de la que Glad me tomo.
“era suave….” sacudí mi cabeza, tratando de centrarme en el asunto principal, volví a ver mi mano, y mire la nota que el me había dado.
se trataba de una nota, la abrí y mire su contenido.
“no le des la espalda a Kalb, mátalo cuando tengas la oportunidad.” seria el contenido de la nota.
“así que era eso, tal vez el tenga razón, pero…” mire entonces a Kalb de re ojo.
“matarlo así como así…
no es propio de un caballero.”
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