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demonio errante - Capítulo 53

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  4. Capítulo 53 - 53 capitulo 53 cumplimiento parte 10
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53: capitulo 53, cumplimiento, parte 10.

53: capitulo 53, cumplimiento, parte 10.

A medida que avanzo a través de los pasillos de la residencia Granitsa, tendría que pelear contra la escasa guardia de la fortaleza, la cual no pudo ofrecer gran resistencia.

Un guardia con armadura me ataco con una estocada, y con mi cuchillo curbo desvíe el golpe, y con mi sable, lo apuñalé en su garganta.

–¡mal nacido!– exclamo uno de sus compañeros.

este me apunto con una ballesta, la flecha voló hacia mi, moví el cuerpo del guardia que asesiné con anterioridad, así bloqueando la flecha.

El guardia con la ballesta palideció, dejando caer su arma, y desenvainando su espada, con un agarre tembloroso..

Retire mi espada del cadáver, y a corto la distancia entre nosotros –¡ah-ahhhh!– grito, tratando de bloquear mi ataque.

una vez dfrente a él hice un corte, el cual fue desde de su hombro derecho asta su sintura, resultando en que las dos mitades cayeron en direcciones opuestas.

–me pregunto cuanto les pagan por esto.– dije, entonces escuche mas pasos recubiertos con armadura.

–uhm, al menos la guardia de la fortaleza no es tan pobre como pensé.– un grupo de 4 hombre salio doblando la esquina de la derecha, estos se detienen al verme, apuntándome con sus espadas.

–¡tu intruso….

!– su voz se corta al ver el rastro de cadáveres que deje a mi paso.

–¡mal-maldito monstruo!– sonreí con burla al ver su falsa determinación.

–en serio, deben pagarles muy bien para morir aquí.– dije, yendo de frente hacia ellos.

–¡no lo dejen pasar…– sus palabras son cortadas junto a el, en el momento en el que desaparecí de su vista.

–o eres muy valiente, o muy idiota.– dije, de pie tras suyo, envainando mi espada.

–¡se-señor!– grito uno de sus subordinados.

el resto tratarían de apuntarme con sus espadas, los mire de re ojo, y les sonreí.

–¿acaso quieren morir?– dije con intensiones claras.

temblaron, e intercambiaron miradas entre ellos, llegando a una decisión conjunta.

sus espadas caerían al piso, y retrocedieron.

–buena decisión.– dije, retomando el avance, pero entonces me detuve y mire a los guardias.

–¿donde están Leden, y el hijo del Marqués?– …

tras interrogar a los guardias, pude seguir sin mayor oposición, hasta llegar frente a las puertas, del cuarto que pertenecía al hijo del Marqués.

“bueno, algo es algo, y Leden ya aparecerá.” pensé, resignado, ya que los guardias no sabían donde estaba Leden.

“hmm, es raro, capto su rastro, pero es solo eso, pero da igual, creo que de momento debo aprovechar y salvar al mocoso.” entonces abrí la puerta, entrando a la habitación, pero en la misma solo vi un desastre propio de un niño.

di un paso, pero me detuve y baje la vista, vi entonces un caballo de madera, el cual era uno de muchos juguetes regados por el piso.

–hmp, típico de un niño.– dije, agachándome para agarrar el juguete.

una vez con el juguete en mano, vi algo moverse bajo la cama.

“eso es tan típico.” me reí entre dientes, avance a la cama, y me detuve frente a esta.

–serias tan amable de salir, joven Marqués.– dije, pero el niño no respondió.

“ha, esto va a ser tardado.” pensé, dejándome caer sobre la orilla derecha de la cama.

mire entonces el juguete del niño.

–sabes, cuando tenia tu edad mi nana me regalo un juguete parecido, pero tenia que ocultarlo, ya que mi abuelo no quería que jugara con estas cosas.– dije, viendo cada detalle del juguete, los colores pintados con pinceles, era claro que fue echo por un experto.

–¿quien te lo regalo?, ¿tu padre?, uhm, debe quererte mucho.– se oye como el niño salió de debajo de la cama, entonces este me vio, teniendo una mirada desconfiada.

luego vio el caballo de madera, extendiendo su mano para tomarlo de regreso, pero lo alejé.

–no, no, primero responde.– dije, a lo que el niño castaño hizo un puchero, molesto por mi respuesta.

–¡es mio!– exclamo molesto, con las mejillas rojas.

–ese no…, no me lo dio mi papá.– alce una ceja.

–oh, y quien fue, ¿tu madre?– pregunte de nuevo.

–¡no, no!– dijo el niño, negando con la cabeza.

–mi mamá…, murió hace mucho…, ese me lo dio el señor Leden.– dijo con voz nerviosa, para despues extender sus manos.

–ya, dámelo.– me sorprendí por su respuesta, pero sonreí, y decidí darle su juguete de regreso.

–me sorprendes…

pero bueno, toma.– dije, entregando el juguete.

–así que, Leden te lo dio, dime ¿por que te hizo ese regalo?– el niño tomo el caballo, teniendo una sonrisa mientras veía el juguete, abrazándolo con cariño.

–me lo obsequio…

me lo obsequio cuando mi padre se enfermo.– dijo el niño.

–oh, según me contó cierta mocosa de pelo plateado no querías ver a nadie cuando tu padre cayó enfermo.– dije, con renovado interés.

el niño volvería a verme con recelo.

– oiga, aun no me dice quien es.– dijo el niño, tratando de ocultar su nerviosismo.

–señor.– conteste.

–¿eh?– el niño me vería entonces con una mirada confundida.

–niño, cuando hables con tus mayores debes ser respetuoso.– conteste a lo que el niño pareció desubicado.

–uhm, bien…

¿quien es usted, señor?– pregunto el niño, visible mente disgustado.

–¿es pariente del señor Leden?– –pffff, ¡kua ja ja ja ja ja ja!, pariente de ese farsante, ¡ja ja ja ja ja ja ja ja!– le conteste entre risas.

el niño pareció molesto por mis palabras, inflando sus mejillas.

–¡el señor Leden no es un farsante, no lo es!– exclamó el niño con el rostro enrojecido.

–no, no lo es.– –uhm, veo que lo quieres, ¿que hizo para ganarse el cariño de un niño que no confía en nadie que no sea su padre?– cuestione, a lo que el niño desvió la vista.

–el…, el habla conmigo sin importarle que sea el hijo del Marqués.– contesto el niño sin dirigirme la mirada.

–¿habla contigo?, oh ya veo, y dime ¿de que hablan?– le volví a cuestionar.

–uhm, eres muy confiado al hablarle así al hijo de un Marqués.– contestó el niño, con voz ofuscada.

–ja ja, ¿no era que te agradaba que Leden te hablara sin importar los rangos?– dije a lo que el niño volteo el rostro.

–Leden puede, tu no, para ti soy Priemnik Granitsa, el hijo del Marqués Granitsa, señor de Kardia.– contesto Priemnik, con voz cargada de orgullo.

–jo jo, antepones a los tuyos, veo que serás un buen señor en el futuro.– dije con una risa tenue.

–bueno, joven Priemnik, dígame ¿de que cosas hablas con Leden?– Priemnik me miro con recelo, luego resoplaría resignado.

–me cuenta cuentos, que en realidad es su historia, aun que no lo diga directa mente.– contesto Priemnik, con una expresión animada.

–oh que interesante, y que tal si me cuentas una de sus historias.– dije con una sonrisa amable.

…

recorríamos los pasillos del calabozo subterráneo, encendimos antorchas que tomamos en los muros del pasillo, y buscamos celda por celda, buscando al señor Poveritel.

–uhm, me pregunto porque el señor Poveritel hizo construir estos túneles.– dije, viendo los oscuros pasillos, y celdas subterráneas.

–el no las hizo.–contesto Kalb, sin voltear a verme.

– este calabozo, fue construido hace generaciones, junto con el resto de la fortaleza.– – comprendo, Incluso el castillo de mi señor tiene algo parecido.– contesto Gerb.

–eh?, espera ¿pero de que hablas?– dije, confundida por lo que acababa de escuchar.

–ejem Bueno, creo que tarde o temprano tendría que saberlo.– contestaría Gerb con visible incomodidad.

– no sé por qué te sorprendes.– Kalb me miro de re ojo, de la misma forma en la que se miraría, a un niño ignorante.

– todas las grandes casas tienen pasadizos ocultos, o sub niveles como estos, este manual, al momento de construir una fortaleza.– –hmp, bien ya entendí, soy una ignorante.— conteste desviando la vista, y frunciendo el ceño.

baje la vista, me sentía molesta, pero no podía negar que era cierto, y sentí vergüenza de mi misma.

“en serio…

parece que no se nada.” sacudí la cabeza ante tales pensamientos, ya que no era momento de autocompadecerme.

–esa luz…., ¿quien esta ahí?– pregunto una voz cansada a 5 metros frente a nosotros.

–esa voz…

¿¡señor Granitsa!?– dije en voz alta, corriendo asta el origen de la voz.

el anciano, vestido con ropa gastada me miro confundido, sentado en una banca, y visible mente agotado.

–cabello plateado…, ¿eres la hija del duque Lilavo?– cuestiono el señor Poveritel, viéndome fija mente.

–también tienes ojos púrpuras, no hay duda de que eres su hija.– –si señor, hemos venido a sacarlo de aquí.– dije, tomando los barrotes.

–maldita sea, ¿como vamos…– repentinamente Kalb me empujo, apartándome.

–necesito mas luz.– dijo Kalb, centrando su atención en la cerradura.

–¿eh?, eh, esta bien.– dije, indicándole a Gerb que prendiera más antorchas.

Gerb acato mis indicaciones, y después mire ha kalb.

–¿puedes abrirlo?– pregunte.

–para eso vine yo.– dijo Kalb, sacando un juego de erramientas, usando dos ganchos de hierro, para después mirar la cerradura y sonreír.

–hmm, una cerradura muy vieja, y por ende anticuada, esto es un juego de niños para mi.– Kalb empezó con su labor pareciendo confiado.

–¿como alguien con tu habilidad con la espada sabe hacer esto?– pregunte, pero el no volteo a verme.

–se aprenden algunas cosas en las calles.– contesto con la mirada fija en la cerradura, asta que se oye “clic” resultando en que la reja se abriera.

– dime, ¿tu eres miembro de los Schwarzer Hund?– diría el señor Poveritel, con sus ojos fijos en Kalb.

–si, eso es correcto.– contesto Kalb, con tono seco.

me estremecí al escucharlo decir eso con tanta franqueza.

–uhmm, recordare que me ayudaron, pero espero que entiendan la posición en la que estoy.– contesto Poveritel, a lo que Kalb asintió.

–mi señor Grober lo comprende, pero esta dispuesto a llegar a un acuerdo con usted.– contesto Kalb, haciendo una reverencia.

“esto es real mente inesperado.” pensé al ver la escena frente a mi.

–señor, si me permite.– dijo Gerb acercándose al señor Poveritel, tomando su brazo y colocandolo detrás de su cabeza, así el señor Poveritel pudiera apoyarse en Gerb.

–usted debe ser la mano derecha del duque Lilavo.– murmuro el señor Poveritel.

–algo así, pero creo que mas bien soy el músculo.– contesto Gerb.

Gerb camino fuera de la celda, con el señor Poveritel a cuestas.

mire entonces a Kalb, este permanecía inexpresivo.

–¿ocurre algo?– preguntaría, volteando a verme.

–eh, no, no pasa nada.– dije, dándome la vuelta, caminando a un lado de Gerb.

“no le des la espalda a Kalb, mátalo cuando tengas la oportunidad.” repase aquel mensaje de Glad con pesar, y lleve mi mano al mango de Vyala Devoyka.

“al final tu tuviste razón, Glad.” apreté con fuerza mi estoque, me gire desenvainando de un rápido movimiento a Vyala Devoyka, bloqueando un golpe de un sable curvo.

el sonido de ambas hojas chocando resonó, y mi mirada se encontró con la de un sorprendido Kalb.

Gerb se giro tras escuchar el choque de espadas.

Kalb retrocedió de un salto, sin quitar su mirada de mi.

– ¿estuviste esperando que lo hiciera?– dijo Kalb, apuntándome con su sable.

– pues sugerencia de Glad, el me advirtió que no bajar a la guardia contigo, y al final tenia razón.– conteste, apuntando lo de regreso con mi estoque.

–aun que el…

me dijo que te asesinara cuando tuviera la oportunidad.– –entonces el…– Kalb habríria los ojos sorprendido por mis palabras, luego relajo su mirada y sonrió en comprensión.

–oh ya, fue en ese momento, y yo pensé que solo flirteaban.– sentí un escalofrío por sus palabras, sintiendo mis mejillas sonrojarse.

–¡no es nada de eso!– dije indignada.

entonces Kalb me ataco, aprovechando la brecha que provocó, su sable se aproximo a mi cuello, di un golpe con mi espada, desviando su golpe, las hojas sacaron chispas al chocar entre si.

Así dando inicio a nuestro duelo, desvié cada golpe de su espada, pero con cada golpe, lograba hacerme retroceder cada vez más.

–debiste hacer lo que el te ordenó, cuando tuviste oportunidad.– contesto Kalb con expresión confiada, dando un golpe que me obligó a retroceder de un salto.

“es fuerte, demasiado fuerte.” Había determinado, después de haber intercambiado golpes con él.

kalb retrajo su espada, al verlo, salte de frente, dando una estocada directo a su pecho, mi estoque choco contra algo, y cuando me fije, vi que era su funda.

–tsch, ¡maldita sea!– dije, rechinando los dientes.

–por poco.– se burló Kalb, ahora él dando una estocada hacia mi cuello.

me recliné hacia atrás, para evitar el golpe, después retraje mi estoque, y salté hacia atrás, a lo que Kalb salto hacia adelante, dando un fuerte golpe que apenas pude bloquear, lo cual acabó derribándome.

–¡señorita Lilavo!– exclamo Gerb, con voz preocupada.

–¡cuida al señor Granitsa!– le ordene, impidiendo el acercarse.

–eres muy valiente, y eres bastante fuerte, para una mujer.– se burlaría Kalb de nueva cuenta , a la vez que alzó su sable por encima de su cabeza.

–sabes, verdaderamente me ha sorprendido, mi plan original era matar al grandullón, matarte a ti, y después al Marqués, pero resultaste ser más capaz de lo que pensé, y eso solo complicó todo.– mire fija mente su espada, para que al momento siguiente, esta cayera contra mí.

“¡rayos!” me gire a un lado, evitando el golpe, para inmediata mente ponerme de pie.

salte y me precipite de frente contra el, tomando la iniciativa en mi ataque, sacando chispas con cada golpe de mi estoque.

–¡esperabas que fuera facil!– dije, sin pausar mi ataque.

golpe a golpe, Kalb detuvo cada uno de mis ataques, entonces di un último golpe con todas mis fuerzas, el cual Kalb detuvo a centímetros de su rostro.

–me doy cuenta de que no es buena idea hacerte enojar.– dijo Kalb, manteniendo su sonrisa, para empezar a ejercer fuerza, empujándome hacia atrás.

–pero tu fuerza sigue sin ser suficiente.– —tsch, es verdad, no soy tan fuerte como tu, pero no me hace falta.– dije saltando hacia atrás, dando un golpe hacia la izquierda, logrando hacer que Kalb retrocediera.

–¡arghhh!, ¡maldita sea!– exclamo Kalb molesto, llevando su mano izquierda a su rostro, manifestando una expresión de sorpresa.

–¿pe-pero que es esto?– mi golpe había logrado dejar una marca sangrante en su rostro.

–je, ¿que ocurre, no te lo esperabas?– dije, ahora siendo yo la que se burlaba.

kalb fruncio el ceño, volteando a verme con una mirada cargada desde.

–veo que eres mas fuerte de lo que pensé.– contesto Kalb, apuntándome con su sable.

–pero la verdadera pelea inicia…– las palabras de Kalb se cortarían a media oración, cuando su hombro fue perforado, la punta ensangrentada, de 30 centímetros se doblaría como un gancho.

–¡ah-ahhhhhhh!– Kalb lanzo un grito desgarrador al ser alzado por la herida.

–el perro de Grober.– dijo la voz, oculta en las sombras detrás de Kalb.

–esa voz…– murmure, para que al momento siguiente, una presión inmensa inundará el pasillo, provocando que mi cuerpo se entumeciera.

“¡Leden!” Leden dio un paso a la luz, con una expresion relajada en el rostro, pero con los ojos total mente rojos.

–uhm, vaya, no esperaba verla aquí.– dijo Leden, fijando su mirada en mi, para después ver a Kalb.

–y tu, bueno, tampoco, ¿como es que Grober dejo que su perro se alejara tanto de el?– el apéndice que sobre salia del omoplato de Leden, y a su vez atravesaba a Kalb se torció, para dejar a Kalb cara a cara con Leden.

–se la jugo al mandarte tan lejos de el, ja ja ja ja, hasta que al fin toma riesgos ja ja..–Leden sonrió, dejando escapar una risa cruel.

–¡púdrete Leden, puaaj!– declaro Kalb con odio, escupiendo directo al rostro de Leden.

Leden se cubrio con la mano izquierda.

–uhm, que fino.– se burlo Leden, y de un rápido movimiento, el apéndice del que Kalb colgaba lo arrojaría lejos.

su cuerpo se estrello contra el piso barios metros tras suyo, y tras eso, Leden pasaría de ver a Kalb, a voltear a vernos.

retrocedí al sentir su mirada, lo cual pareció haberle dado gracia.

–oh, eres capaz de moverte aun bajo la presión de mi sed, aun cuando tu guardia no puede.– dijo Leden con tono divertido.

–se-señorita…., ¡co-corra!– la voz de Gerb me llego desde atrás, reflejando su mal estar, trate de voltear y verlo, pero me fue imposible.

todo en mi decía que no desviase la vista, que no diera la espalda a Leden, aun que también me pedía huir de él, y ante tales impulsos contradictorios decidí algo diferente.

mire mis manos, y mi agarre sobre mi estoque, el cual no paraba de temblar, entonces reforcé el agarre sobre mi espada, reprimiendo el impulso de escapar, mirando a Leden directo a los ojos.

–¡ataca!– dije retándolo –ku ku, ¡pero que espíritu para mas increíble.– dijo Leden con voz risueña, el apéndice se torció en forma de guadaña, Leden dio un salto de frente, su apendice se precipitó hacia mi desde la Izquierda.

colocando una de mis manos en el Vaceo de mi estoque, y bloqueando el golpe de su apéndice.

el golpe me arrastro hacia la derecha, presionándome contra los barrotes de una de las celdas.

–¡kgh ugh!– resentí el golpe, apretando con fuerza los dientes, y sentía un intenso dolor en mis manos.

“fuerte, demasiado fuerte, no se compara a nada ni nadie que enfrentara antes.” su apéndice se retrajo asta su rostro.

– te ataqué con bastante fuerza, y ese mondadientes tuyo no solo no se rompió, si no que por el contrario, fue mi ala la que recibió daño.– comento Leden.

“¿su ala?, ¿esa cosa es un ala?” mire el apéndice que me golpeo, y había un leve rastro de sangre.

–¡agh!– sentí una leve punzada en mis manos, y vi gotas de sangre fluir de mi mano derecha.

” también recibí daño.” aquel apéndice ni siquiera era un arma, aun así ostentaba una inmensa fuerza, y velocidad.

aquella enorme velocidad seria evidente, al rápidamente replegarse y bloquear un golpe que llegaba de la dirección de Gerb.

–¡mal nacido!– grito Gerb, habiendo atacado a Leden, su espada se clavo en el apéndice, el acero resonando con fuerza al chocar con el hueso.

–¡retrocede!– le ordene, pero Gerb no me escucho, y el ala de Leden se desplegó nueva mente.

el contra ataque de Leden empujo a Gerb, su espada crujió al ser golpeada, su hoja quedando destrozada.

–¡Aaah¡– Gerb se torció sobre si mismo, cuando el apéndice lo golpeo justo en las costillas, el golpe había dejado un agujero en su armadura, y una herida superficial de bajo de su cota de maja.

–nada mal, es una buena armadura.– diría Leden, con una sonrisa burlona, a la vez que replegaba su apéndice.

–y tu eres resistente, pero veamos que tan resistente eres.– un ataque tan veloz como un golpe de látigo se precipita sobre Gerb, el golpe termino cayendo en una de sus rodillas.

–¡AAAAAAH!–Gerb grito cuando su pierna fue atravesada de lado a lado.

–¡Gerb!– grite al ver la herida que le propinaron.

–¡kgh!, no…, esto no es nada.– dijo Gerb, sujetando el apéndice incrustado en su rodilla, tratando de removerlo.

–uhm, eso no es una buena idea.– dijo Leden.

de un rápido movimiento el apéndice fue extraído de su herida, provocando que Gerb comenzara lentamente a desangrarse.

–¡Agh!,¡mal nacido!– dijo Gerb, apretando los dientes.

–je je, eres persistente, eso es bueno, ja ja ¡pongamos a prueba tu carácter!– con una sonrisa cruel, Leden dio un segundo golpe.

como resultado, el hombro derecho de Gerb seria atravesado junto con su armadura, desperdigando su sangre.

Gerb con tuvo el impulso de gritar, apretando con fuerza sus dientes.

–¡de-detente!– dije a la vez que trataba de no caer sobre mis rodillas.

Leden sonreiría, preparando su siguiente golpe –¡detente Leden!– dijo el señor Poveritel, apoyándose contra la pared.

aquello provoco que Leden se detuviera, y mirase al señor Poveritel.

–ya, detén esto Leden, estas personas vinieron por mi, no hace falta que los asesinas, déjalos ir, yo me quedaré.– dijo Poveritel, volteando a verme.

–gracias, joven Lilavo, pero no tendría sentido que ustedes mueran por causa mia.– Lo miré incrédula.

–se-señor Po-Poveritel….– mis palabras serian cortadas por causa de Leden.

–ku ku, ¡ja ja ja ja ja ja ja!– su risa cruel calo en mis oídos, Leden miraría a Poveritel, con una expresión burlona.

–ah, mi señor Marqués, aun no lo entiendes, no necesito tu permiso, ¡ja ja ja ja ja ja ja ja!, puedo matarlos y recapturarte, ¡ja ja ja ja ja!– sentí un vuelco en el estómago, ante las crueles burlas de Leden.

Leden volteó a verme, teniendo una sonrisa astuta en el rostro.

–de echo, puede ser útil tenerte de rehén, hija del duque Lilavo.– tras decir tales palabras, Leden miro a Gerb, quien había palidecido ante las palabras de Leden.

–uhm, no te necesito a ti, ni al perro de…– un corte se hace en la espalda de Leden, comenzando a derramar sangre, Leden apretó los dientes, volteo y miro a Kalb, con el filo de su espada manchada en su sangre.

–nisiquiera te oí venir, perro.– dijo Leden, con cizaña.

–incluso un perro herido puede desgarrarte el cuello.– contesto Kalb mostrando los dientes, dando un salto hacia atrás.

entonces un golpe del apéndice cae donde Kalb había estado de pie.

–¡lo predijo!– exclame sorprendida.

Kalb retrocedió, y se acercó a mí.

–no-no podre solo contra el.– dijo Kalb, llevando su brazo a su hombro derecho el cual aun seguía sangrando.

–tu estas en mejor condición que yo, te abriré una brecha.– –¿eh, hablas en serio?– dije, confundida por sus palabras.

–trataste de matarnos y ahora…– –¡no es momento para eso!– contesto Kalb, sin dejar de ver a Leden, a quien parecía producirle gracia nuestro conflicto.

– tampoco me agradas, pero él nos matara, y despues matará al señor Grober, y no pienso aceptar eso, así que ahora, ¡ayúdame!– me quede sin palabras, y mire a Kalb, cuya mirada seguía fija en Leden.

–ku ku, ¿que pretenden?, por que sea lo que sea no funcionará, pero será divertido ver qué intentan.– contesto Leden, con la misma sonrisa burlona.

–¡adelante!– Leden dio un paso al frente, avanzando con rapidez hacia nosotros.

–¡prepárate!– exclamo Kalb, arrojando su espada.

Leden sonrió, usando su apéndice para desviar la espada de Kalb, pero cuando quito la espada de su camino me vería a mi.

había saltado tras de la espada de Kalb, Leden dio otro golpe con su apéndice, lo evadí, y di una estocada directo al pecho de Leden.

Un segundo apéndice se desplegaría, de esa manera bloqueando mi estocada.

–¡no estuvo mal!, cooperar de esa manera, sin una sola palabra de por medio, es increíble.– contesto Leden.

–si, pero esto aun no termina.– conteste.

Leden alzo una ceja ante mis palabras, para que al momento siguiente la punta del sable de Kalb atravesara su pecho.

–¿¡que!?– dijo Leden, viendo incrédulo la punta del sable sobresaliendo de su pecho.–¿¡pero…, como!?– –tu mismo lo dijiste, no necesitábamos hablar para coordinarnos.– contesto Kalb.

–¡esto…, no es nada!– exclamo Leden, viendo ha Kalb de re ojo.

retrocedí, para seguida mente dar una estocada al corazon de Leden.

–¡ya muérete!– dije, empujando la hoja de mi estoque.

–¡Agh!– Leden escupió sangre la cual cayó sobre mis manos, mire el rostro de Leden, este apretaba los dientes manchados en sangre, pero entonces su boca se tuerce en una sonrisa.

–ku ku, ¡ja ja ja ja ja!– nos vimos confundidos y perturbados al ver la reacción de Leden, y su risa retorcida.

Kalb y yo, retrocedimos de un salto por instinto, y la sangre de Leden se desparramó por el piso, al retirar nuestras armas.

–¡ja ja ja ja ja!, ¿acaso tienen miedo?– se burlo Leden, escupiendo sangre.

fruncí el seño enfadada, pero mi enfado paso a incredulidad, al ver las dos heridas brillar incandescente mente desde adentro de Leden, a medida que se cerraban.

–así-así que esto es un demonio.– dije, al ver las heridas cerrarse, heridas que serian una muerte segura para cualquier otro.

–¡kgh, uaaagh!– una expresión de molestia apareció en el rostro de Leden, a la vez que algo parecía moverse por debajo de su túnica.

–ya, apacigua tu ira, voy a acabar con esto de una vez.– dijo Leden, a la vez que frotó el área de su pecho, que se había movido anteriormente.

–¿con quién estás hablando?– preguntaría un perturbado Kalb.

Leden sonrió, y su apéndice derecho golpeo a Kalb, tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos, Kalb se estrello contra la pared de la derecha.

Esto causo un fuerte estruendo, y al momento siguiente, el cuerpo de Kalb cae al piso.

sudor frio se deslizo por mi frente, al presenciar semejante exhibición de poder, y velocidad.

–Kalb…– murmure con miedo, después mire a Leden.

–vaya, debo admitir que es mas resistente de lo que creí.– dijo Leden, volteando a ver a Kalb.

–¡Khhhhf!–Kalb tocio sangre, apenas vivo y respirando.

–ja ja, lo sabía, en verdad es un perro difícil de matar.– dijo Leden entre burlas, para después voltear a verme.

me sobre salte al sentir su mirada apuntándome, pese a que trate de disimularlo.

–sabes, trate de ser delicado contigo, pero me han hecho daño, y creo que soportarás un poco de castigo, así que creo que deberíamos empezar por tus piernas.– dijo Leden, apuntándome con su apéndice izquierdo.

“¿mis piernas?” me pregunte, asta que el ala se precipitó hacia mi a una velocidad apenas visible.

un estruendo se escucha, y el ataque de Leden se detuvo a sentimetros de mis rodillas.

–¿y eso?– dijo Leden, alzando la vista al techo.

Entonces me desplomé en el piso, y después vi que ahora Leden, tenía una expresión desconcertada.

–el ojos rojos…el tal Syneto, ¿por que no vino con ustedes?– pregunto.

entonces recordé aquel estruendo, y por alguna razón pensé en él.

“Glad…” Un segundo estruendo se oye venir desde arriba, después un tercer estruendo.

y junto al tercer estruendo, el techo se desmoronó, dejando caer una densa nube de polvo.

…

–¡Cof,cof!– agite mi mano tratando de apartar el polvo en el aire.

“odio tomar estos atajos, pero al menos no tuvimos que pasar por el desagüe.” –kgh, ¿quien demonios eres?– preguntó una voz, y que inequívocamente pertenecía a Leden “oh, veo que llegué al lugar correcto.” Sonreí tras ver el lugar no hay artículos anteriores para en dónde estaba.

–acaso tu….– las palabras de Leden se cortan a media oración tras verme.

–oh, ha pasado tiempo, Leden.– dije, con una sonrisa en el rostro.

Leden palideció al verme, dejando de lado cualquier pretensión.

–¡Cof,cof!, no puedo ver nada.– dijo Priemnik, tallándose los ojos.

La atención de Leden dejaría de estar centrada en mi, cuando miro que tenia conmigo a Priemnik, a quien llevaba cargando debajo de mi brazo.

“ah, esto es interesante.” me reí entre dientes al ver la reacción de Leden.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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