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demonio errante - Capítulo 58

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58: cumplimiento, epilogo.

58: cumplimiento, epilogo.

al dia siguiente, tras aver derrotado a Leden, las labores para restaurar la autoridad de la caza Granitza, apenas habían empezado.

Gerb y yo nos mantuvimos alejados de esto, mas aya de solicitar ayuda a mi padre, y a la caza real, con el fin de conseguir ayuda para los Granitza.

pero quien había tomado el asunto en manos, fue Glad, haciendo uso de la violencia.

pero esa misma tarde, no pude encontrarlo, ni con los Rutatka, ni con los Granitza, pero pese a eso, tenía una idea de donde estaba.

salí de Kardia, sin mi armadura mis pasos eran ligeros.

así, fui directo a una colina, hubicada al sur de la ciudad, fue ahí donde lo encontré, aquel hombre de ojos rojos, de pie frente a una lápida improvisada.

–¿que haces aquí?– pregunto Glad, sin voltear a verme con tono escueto.

–lo mismo te quería preguntar.– dije, no sabiendo que respuesta esperar.

entonces mi mirada se fijo en la lápida, con letras bruscamente grabadas.

–¿aquí descansa el, el hombre que murió a causa de la reina de onice?– pregunte, recordando lo que Prakh me contó en el pasado.

–si, aquí descansa Sin Bludniyat.

supe que ese era su nombre, poco después de su muerte.– dijo Glad, sacando un collar de entre sus ropas, aquel collar fue el que entrego tan fácil mente.

–lo conservaste…– dije, sin creer que aun lo tuviera.

–por esto…no puedo perdonar a Leden, pero sin embargo…

no deseo odiarlo…

pero sus pecados eran demasiado graves, y yo no puedo perdonar por otros.– Glad entonces se puso de rodillas , y con un rápido golpe, enterró el collar en lo profundo de la tierra.

–en su lugar, imparto el castigo, y es justo, pero…

¿por que no me ciento conforme?– Glad se puso de pie, mirando la mano donde estuvo el collar de Sin, la misma mano en la que sostuvo el corazon de Leden.

–justo ahora, no se que es lo que quiero, y eso me molesta.

es como una soga, que me ata al cuello, un sentimiento abrumador, que no puedo controlar ni ignorar, es tan frustrante.– dijo Glad, a la vez que llevo su mano derecha a su garganta, teniendo una expresión de desagrado.

me acerqué a el, asta quedar frente a la tumba.

–creo que experimentas lo que llamamos indignación.

estas indignado por lo ocurrido, por como todo terminó.– dije, pareciendo que di en el clavo, y Glad solo aflojo el agarre de su mano derecha, dejándola caer.

–creía que estaba mas aya de esto, que podía vivir sin verme afectado, pero no es así.

mate a Leden, por que el castigo justo era que muriese, pero con que derecho imparto el castigo, cuando en parte soy responsable por quien se volvió.– Glad contesto, visible mente molesto, mirando a la tumba de Sin.

–ahora me importa, ¿pero de que sirve, cuando es demasiado tarde?– desvíe entonces la mirada, no pudiendo darle una respuesta, y la verdad, ¿como podría?

comparada con el, me sentía como una niña ignorante, y cualquier cosa que le diga, sería superflua.

–entonces…, entonces dices, ¿que preferirías que no te importase?– pregunte, necesitando saber lo que el diría.

–…quisiera que no…– contesto, siendo una respuesta esperable, pero entonces Glad dijo.

–pero…si no me importara…entonces no haría mas que repetir el mismo error, insesante mente.– lo mire sorprendida, dándome cuenta, de que tal vez el, tenia las respuestas que el mismo buscaba.

lo único que le faltaba, era hacer las preguntas correctas.

–…entonces, si te importa, real mente te importa.– dije sorprendida, pero tambien con media sonrisa en mi rostro.

–…si, tal parece ser ese el caso.– revelo Glad, con pesadez en la voz.

–no pareces contento por eso, aun cuando es algo bueno.– dije con tono astuto, a lo que el frunció el ceño.

–no veo por que, es un sentimiento muy molesto, e inoportuno.– dijo, a lo que deje escapar una risa.

–¡ja ja!

es la primera vez que oigo a alguien decir eso sobre la empatía, pero si real mente es un problema para ti, tranquilo, ya te acostumbrarás.– dije con el mismo tono burlón, lo cual pareció solo irritarlo mas.

después me puse seria, y mire a la tumba.

–¿crees que ahora, ellos puedan descansar en paz?

¿todos los que murieron, incluido Leden?– –no soy un sacerdote, ni un profeta vagabundo, así que no lo se.– dijo Glad, contestando secamente.

–…pero…tal vez eso no sea importante, no hay merito en preocuparse por los muertos.

no se, si Leden encontro la paz en la muerte, pero al menos tuvo consuelo en la vida.– voltee, mirándolo con intriga por sus palabras.

–hablas de Priemnik, ¿verdad?– pregunte, intuyendo su respuesta, a lo que Glad, con un tono suave dijo.

–para muchos es difícil creer, que la larga vida de un demonio se defina por las palabras de un niño.

no hay felicidad ni perdon perfectos en este mundo, pero en la fe de mi nana, y en cierta medida, en la fe de mi madre, un solo momento de perdón y arrepentimiento, pueden eximirnos.– dijo, como alguien que rememora un recuerdo reconfortante.

–me sorprendes…– comente, con media sonrisa en mi rostro.

–como sea, no soy un hombre de fe, ni un hombre de perdón.

y dudo que el perdón de un niño baste, para que todos los que murieron estén conformes.– agrego Glad, retomando su tono áspero.

–creo que lo entiendo, pero ya que mencionas a Priemnik.

dime, ¿haz hablado con el?– –no…–Glad nego con la cabeza, y despues dijo.

–ahora…

ahora hay mucho por hacer..

– –es verdad, ¿que toca hacer ahora?– pregunte, sabiendo que no quería tocar el tema, respecto a Priemnik.

–oficial mente soy el “inquisidor” temporal de Kardia.– dijo Glad, con un fingido tono de emoción, luego se encogió de hombros y dijo.

–la paga es mala, y el horario es terrible.

me falta purgar a todos los leales a Leden, y a Pistis, asesinar a los schwarzer hunds, asegurar un salvo conducto para los Rutatka, e interrogar a quienes puedan saber algo.– –ya que mencionas a los schwarzer hunds, ¿que pasara con Kalb?– dije, recordando que no sabia lo que ocurrió con el.

–Kalb, a el debiste asesinarlo cuando tuviste oportunidad.– dijo con tono de reproche.

–no es propio de un caballero asesinar por la espalda, además no importó.

casi le gano en una pelea justa.– dije con palabras cargadas de orgullo.

–ha…quien sabe, pero tampoco cambia el echo de que pudo matarte.– contesto Glad, con tono condescendiente, a lo que lo mire molesta.

–¡oye, no me subestimes!– dije, pero Glad solo contesto con una media sonrisa.

–no, no te subestimo, solo digo.

ni el hombre mas fuerte del mundo es invulnerable, si te confías morirás.– contesto Glad con sarcasmo, y el recuerdo de los eventos previos paso por mi mente.

–pero eso…

eso no aplica contigo, tu sigues vivo…– dije, no pudiendo evitar sacar aquello a colación.

Glad me miro, teniendo un rostro inexpresivo.

–cierto…eso no se aplica conmigo…ja ja…

ja.– contesto Glad, volviendo a evitar el tema, poniendo una sonrisa nerviosa.

–pero dime, si Kalb te preocupa, ¿que quieres que haga con el?– pregunto Glad, y aun que me molesto que evitara el tema, no quise presionarlo.

–Kalb intento matarnos, pero también lucho junto a mi contra Leden,además…

es una persona leal, aun que su lealtad sea con Grober, no cambia el echo de que Kalb es honorable…

no merece compartir el destino de los schwarzer hunds.– dije y Glad comenzó a sopesar mis palabras.

–lo tendré en cuenta…– contesto Glad, y una leve sonrisa apareció en mi rostro.

–en verdad…

eres muy amable cuando te lo propones.– dije, retomando el tono burlón, notando como se irritaba.

–y tu en verdad eres molesta cuando te lo propones.– dijo Glad, pero entonces una sonrisa apareció en su rostro.

–por ultimo esta Zamyana, ku ku, con el no seré tan amable.– sentí un escalofrío al escucharlo.

–¿aun no lo han interrogado?– dije con un ápice de duda en mi voz, sin dejar de ver aquella sonrisa en el rostro de Glad.

–no…

pedí reservarme el derecho de hacerlo, seguro debe de tener informacion, informacion de los planes del Dux en Mirabilia.

será facil sacarle informacion, incluso con arrancarle una uña bastaría.– dijo Glad, a lo que exhale aliviada.

“bueno, parece que me equivoqué.” dije, respirando con mas calma, pero entonces escuche una risa escalofriante.

–ku ku ku, pero limitarme a eso, seria muy aburrido.

¡lo destrozaré en vida, y haré caer sobre el, todo el peso de sus pecados!–dijo Glad, y aquella sonrisa torcida se acrecentó notable mente.

una gota de sudor frio se escurre por mi frente, y entonces Glad me miro, modernándose en sus reacciones.

–sigo…sigo sin poder concluirlo.

si eres una buena persona, o todo lo contrario.– dije, tratando de disimular el como me sentía.

–bueno…

en todo caso…

eso dejara de importar.

yo me iré de esta ciudad, una vez termine con todos mis asuntos.– alce la vista al escuchar aquello último.

–…tu…

¿tu te iras?– pregunte, a lo que el asintió.

–tengo planes propios, y no puedo quedarme en un lugar por mucho tiempo.– contesto Glad, y después volteo y me miro.

–vine aquí por una razón, presenciar el cumplimiento de una visión.

pero aun con eso, no soy capaz de entenderlo, y necesitaré una perspectiva aparte de la mia, una segunda opinión, y conozco a la persona indicada.– –comprendo…

entonces…

¡entonces iré contigo!– dije, provocando su sorpresa, a lo que Glad agito la cabeza en negativa.

–¡no!

eso es…

sencilla mente absurdo.– contesto Glad.– –no importa.

si me quedo aquí al final regresare al territorio Lilavo, y no me dejaran involucrarme en nada referente a Pistis.– dije, con una fuerte renuencia a regresar sin más.

–¿estas loca?

podrás simplemente regresar a casa, jamás volver a exponerte al peligro.– contesto Glad, con una mirada de desaprobación.– esto no es un juego, por si no te has dado cuenta.

–¡ya se que no es un juego!– replique molesta.

–tal vez…

tal vez en un principio, yo hacia esto por mi misma, pero ahora…ya no puedo…no puedo ignorarlo…– ya fueran las historias de los Rutatka, o las cosas que vi en esta ciudad.

eran muchas las razones, y las cosas que no podía solo ignorar.

– ya no puedo regresar a casa, y solo pretender que todo es normal.– dije, mirándolo de frente.

entonces Glad se rasco la cabeza, con una expresión incómoda.

– oye, todo eso es muy valeroso, oh como quieras decirle, pero no dejan de ser palabras vacía, ¿qué tanto sabes del mundo?

incluso pretendes acompañar a un hombre que apenas conoces, ¿qué es lo que diría tu guardaespaldas, qué diría tú padre?– me cuestionó Glad, mirándome con una expresión aburrida.

–creo que es obvio, se negarían.

Por eso te lo estoy diciendo directo, sé que desconozco del mundo pero…

no estoy indefensa, y aprendo rápido.– conteste, y Glad suspiro con pesadez.

–ha…

ni siquiera me conoces.– dijo Glad, con un falso tono ofuscado, y desviando la mirada – creo haber dejado clara, mi intención de conocer quién eres realmente.– conteste con una sonrisa astuta, hasta que me di cuenta de que la expresión de Glad se endureció.

–¿y si lo que descubre no te gusta, y si lo que descubres te atemoriza?– cuestiono Glad, con un tono de voz más pesado.

–ya es hora, es hora de que me digas cuál es la verdad que has descubierto, ¡nómbrala!– me estremecí ante la exigencia final, quedándome sin palabras por un momento.

–…se que no eres humano…– dije, insegura de proseguir con cada palabra.

–dilo, ¿que soy real mente?– cuestióno Glad, ambos sabiendo la respuesta.

–tu eres…un…

un demonio…– dije con voz temblorosa, no sabiendo lo que pasaría ahora.

–ahora que sabes la verdad, ¿por qué querrías viajar con un monstruo?

un monstruo peor que Leden, quien claramente te aterrorizaba.– dijo, con palabras frías como una ventisca.

no respondí, sintiendo el peso de su mirada y sus palabras.

– no te culparías si no quieres viajar junto a un demonio.

son pocos los que lo han hecho, y ninguno sabe lo que tú sabes, nadie sabe cuán aterrador es realmente un demonio, así que…– –¡eso- eso no importa!– dije, interrumpiéndolo de forma abrupta, alzando la voz a media oración suya.

–¿he?– una expresión confusa, eh incrédula apareció en su rostro, contrastando con su anterior expresión seria.

–¿cómo que no te importa?

estás hablando de viajar con un demonio, ¿estas bien de la cabeza?– con enojo, respire profundo, y en voz alta dije.

–¡nada de eso!

simplemente he tomado una decisión, ¡voy a ir contigo y punto!– a mis palabras, el desconcierto en su rostro se acentúo.

– aparte, me estás exigiendo que te deje acompañarme, ¡en verdad estás loca!– dijo, a lo que lo señalé con el dedo indice.

–¡escúchame!

a Priemnik no le importo que Leden fuera un demonio, un niño pequeño, que vio la verdadera forma de un demonio, ¡si el puede yo también!– a mis palabras, la expresión desconcertada de Glad se suavizó, empezando a frotarse la nuca.

–ha…

¿qué pasa con las mujeres de hoy en día que no las entiendo?

bueno, no es como si alguna vez haya llegado a entenderlas.– dijo con un tono de voz fastidiado, y sarcástico.

– hablo en serio, cuando digo que esto me importa, y también hablé en serio cuando digo que no me importa que seas un demonio.

te acompañaré.– Glad alzo el rostro, cerrando los ojos y llevando sus manos a su cara.

–por todos los dioses, pero que dolor de trasero eres.– dijo Glad, ahora sonando verdadera mente fastidiado, y bajando su mirada dijo.

–supongo que si me niego, igual intentarías hacer algo loco por tu cuenta.

esta bien, solo porque luego no quiero escuchar los reproches de ese caballo.– una sonrisa se dibuja en mi rostro, apenas pudiendo contener la emoción.

–¡ja ja!

creo que debí pedirle a tu caballo que te convenciera por mí.—dije, apenas pudiendo contener la risa.

–si, si, pero tengo una condición.– dijo Glad, a lo que le mire atenta, y con expectancia le pregunte.

–¿cual es la condición que pones?– dije, y una sonrisa apareció en el rostro de Glad.

– que te quede claro, que al aceptar tu petición, te conviertes en mi seguidora, y mis seguidores obedecen todas mis órdenes.

yo estoy al mando, y mi palabra es absoluta, así que no vayas a creer que voy a ser amable, es a mi modo, o nada, ¡Ja ja ja ja ja ja ja ja!– dijo Glad comenzando a reírse de mi, y sin darme cuenta, ahora mi rostro tenía impresa una profunda expresión de desconcierto, así quedaría sellado nuestro acuerdo.

…

Lero, capital de Pistis.

en la basílica de Lytrotis, a través de sus pasillos de alabastro, resonaban los pasos de un hombre vestido de negro, con finos bordados plateados.

pendientes de rubíes colgaban de sus orejas, asi como un collar de plata alrededor de su cuello, que tintineaba sobre su pecho.

en su rostro había una mirada penetrante de color rojo, sin un solo mechon de cabello que obstaculizará su visión.

sobre su hombro caía una fina trenza, sujeta con anillos de plata.

aquel hombre entro a una capilla abandonada, y se dirigió a un confesionario, se hincó en una rodilla frente a este.

–oh penitente,¿que deseas confesar el día de hoy?– pregunto el confesor, con una voz afable.

–hemos perdido Leakage, su excelencia.– dijo el penitente, con profunda reverencia, dirigida al confesor.

–oh,conque Leakage, ¿que ocurrió con Zhestoka?– pregunto, con una voz calmada.

–no lo sabemos, pero debe estar muerto, por lo que Ubiest también debe haber muerto.

así de simple.– contesto el penitente.

–¿que hay de Kardia?– cuestiono el confesor.

–fue Leden quien me informó, pero no eh tenido ninguna noticia desde su último informe.– contesto el penitente, y el confesor dijo.

–debe estar muerto, y seguro hemos perdido Kardia.– por un instante, la mirada fria del penitente se tambaleó, revelando sorpresa e incredulidad.

–¿esta seguro?

pero si es cierto, ¿que es lo que aremos?– cuestiono el penitente, retomando su máscara de inexpresividad.

– el ha sido asesinado, y solo hay alguien que podría hacerlo, ku ku ku, el esta involucrado, él se ha empezado a mover, y ahora yo debo mover mis piezas en torno a él.– el confesor dejo escapar una risa seca, a la vez que el penitente dejo caer una gota de sudor por su frente.

–¿el-el traidor?– cuestiono el penitente, incrédulo.

–¡cuide sus palabras!, Baron Kalay Kruv, no tolerará una blasfemia contra el.– reprendería el confesor, y Baron Kruv se cubrío la boca.

–lo lamento mi señor Dux, pero si es el, debemos informarle a su majestad.– dijo Kalay, y el Dux dejo escapar una risa.

–ku ku ku.

que se dé cuenta por sí solo, nosotros no tenemos obligación para con el, así que Baron Kalay, es vuestro turno, ha de partir a Mirabilia, y asegurar nuestros intereses.– desde el interior es audible como el Dux se re incorporó, saliendo desde atras del confesionario, Kalay aun dentro de su casilla dijo.

–¿y que hay de la iglesia?

¿y si los angeles se enteran, de que les ocultamos informacion?– ante la pregunta de Kalay, este sintió como el Dux sonrió desde el otro lado.

–¿que pasa con ellos?

a ellos les debemos aun menos.– dijo el Dux, para final mente alejarse.

entonces Kalay salio del confesionario, y espero a que el Dux se retirase, para después salir por el mismo pasillo que el.

en aquel estrechó pasillo, Kalay pudo ver numerosos cuadros, cuadros de la historia de los demonios, asta llegar al extremo opuesto del pasillo, y su mirada se poso en un cuadro, cada cuadro representaba eventos cada vez más lejanos en el pasado, siendo aquel cuadro, el que representaba el inicio de toda la historia de los demonios, hacía ya 400 años.

una silueta oscura, que recordaba vagamente, a la silueta humana, y sobre su espalda habían alas, alas parecidas a las ramas de un árbol, con grandes ojos rojos, y sobre su cabeza una corona, una corona echa de 3 pares de cuernos torcidos.

–nuestro legitimo rey,.., ¡y nuestra gran decepción!– hablo Kalay con desdén en su voz.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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