Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 10
- Inicio
- Todas las novelas
- Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
- Capítulo 10 - 10 ¡Nunca más!
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: ¡Nunca más!
10: ¡Nunca más!
—Power…
—Denji le miraba, parpadeando.
—¿Sucede algo?
¡APUESTO A QUE TE ESTÁS BURLANDO DE MÍ!
—Gritó Power, a punto de soltarle un puñetazo.
—¡¿POR QUÉ TODO INTENTAS RESOLVERLO CON VIOLENCIA?!
¡NI SIQUIERA ME REÍ DE TI!
—Gritó Denji, en respuesta.
—¡¿Qué sucede aquí?!
—Aki gritó, saliendo de su habitación, completamente alistado para el trabajo.
—¡DENJI SE BURLÓ DE MÍ!
—Gritó Power, señalando acusadoramente a Denji.
—¡ESTÁ MINTIENDO ESTA LOCA!
—Respondió Denji, indignado.
—Power, ¿De qué se burló Denji?
—Preguntó Aki, alzando una ceja.
—Pues…
¡NO LO DIJO PERO YO LO SÉ!
—Gritó Power, nerviosa.
—¡POWER!
—Gritó Aki, sacando su rollo de papel periódico, empezando a perseguir a la demonio por la casa.
—No debías pegarme tan duro…
—Power tenía un chichón en la cabeza, en la parte trasera del auto.
—Power, no está bien mentir para hacer daño a los demás…
—Dijo Aki, regañando a su compañera.
—¡Mentirosa!
—Le acusó Denji, recibiendo un golpe con el periódico de Aki—.
¡¿ESO POR QUÉ FUE?!
—¡No está bien señalar a la gente!
—Aki le regañó, con una vena en su cabeza.
—Aki, ¿Por qué Denji y Power tienen dos chichones en la cabeza?
—Himeno ladeó la cabeza, mirando al par de rubios muy lastimados.
—Pregúntales…
—Aki se acercó y agarró un cigarro, prendiéndolo y empezando a fumar.
—No lo hagas…
—Power le siguió de cerca, caminando hacia el lugar del reporte.
Caminaron todos, mientras Denji se sostenía la cabeza con cuidado.
Kobeni se acercó, tocándole el hombro.
Denji giró la cabeza, mientras ella sacaba un pequeño paño húmedo que olía bastante bien.
Denji arqueó una ceja, mientras Kobeni se ponía nerviosa.
—L-lo siento…
—¿Lo sientes?
—Preguntó Denji, verdaderamente confundido, llegando hasta la parte trasera del gripo, junto a Kobeni y el hombre alto cuyo nombre nunca supo.
—Ya sabes…
P-por esa vez que intenté atacarte…
E-en el hotel…
—Kobeni desvió la mirada, su mano temblando.
Los ojos de Denji se desenfocaron un segundo, y la mano que sostenía el paño ya no era la de Kobeni, sino la de su madre.
Ella le miraba con una pequeña sonrisa, mientras sostenía una venda.
Ella se acercó y miró la rodilla de Denji, raspada, habiéndose caído gracias a las maderas flojas del suelo.
—Denji, cariño, te he dicho que tengas cuidado al correr por la casa…
—Su madre empezó a vendarle la herida, con una sonrisa, mientras le seguía hablando—.
Pronto esta herida sanará…
Pronto esta herida sanará…
Cúrate mi niño, cúrate mi niño, ya no llores más, ya no llores más…
Denji sonrió ante el cantar de su madre, sus ojos destellaban felicidad e irradiaban alegrías.
Miles de primaveras recorrieron su ser, y experimentó la sensación de la nieve de un millón de inviernos.
Fríos, reconfortantes, tan gustosos y dichosos de pureza y apego.
Pero el recuerdo se borró.
Sintió el húmedo toque del paño en su mano.
Kobeni se lo puso, esperando que él lo tomase.
—Gracias…
—Denji dijo, asintiendo y caminando hasta el frente de todos de inmediato.
Denji se acercó hasta el frente, superando a Power, quien normalmente se colocaba en la vanguardia.
Power, por su capacidad ofensiva y táctil, había sido elegida para apoyar como primer apoyo, usando su naturaleza demoníaca para resistir el primer asedio.
Ella miró a Denji pasarla de largo, caminando más rápido.
—¡¿QUÉ TE PASA, MALDITO?!
—Preguntó Power, indignada.
—Nada…
—La voz de Denji no emitió cambios para el resto, pero Aki y Power, que han estado más cerca de él, acostumbrados a su monótono discurso mediocre, notaron el temblor en aquél “nada”.
Denji se puso el paño en la cabeza, no sin antes pasar su antebrazo por su rostro.
Power lo notó, más cerca de él que el resto.
Un gesto sencillo, disimulado y que parecía deliberadamente cotidiano, pero que Power logró diferenciar por sus sentidos agudizados, notando la humedad en el antebrazo derecho de Denji.
—¿Estaba llorando?
—Pensó Power, mirando a Denji, quien empezaba a correr.
—¡Demonio a la vista!
—La voz de Denji se notaba energizada, corriendo hasta lo que parecía ser un demonio extraño.
Allí en la delantera, un demonio se hallaba custodiando un enorme nido, acicalándose el plumaje.
Era un gran pájaro negro de cuatro alas, que poseía rasgos semejantes a los de un cuervo; no obstante, tenía tres picos, cuatro ojos, sus alas emitían un brillo peligrosamente metálico y su chirrido fue capaz de asustar al resto de aves, incluso a las que parecían ser sus compañeras mortales.
—¡Denji, cuidado!
¡El demonio cuervo puede ser…
—Advirtió Himeno, pero miró a Denji empezar a acelerar cada vez más—.
¡Es rápido!
—¡Muy rápido!
—Comentó Kobeni, sorprendida.
Denji se abalanzó al ataque, sosteniendo un cuchillo.
El demonio cuervo lo notó y aleteó una de sus cuatro alas.
De inmediato soltó plumaje que, como Denji sospechó, eran tan filosos como dagas de metal.
Se incrustaron en la pared al lado de él, habiendo brincando para esquivarlo.
El equipo consiguió cobertura con una pared de sangre de Power, quien se puso un poco pálida al crear una pared grande para cubrirlos a todos.
Denji miró las plumas, recogiendo algunas y brindando una mirada seria.
Frunció el ceño, sus ojos adquiriendo un filo y precisión inquietantes.
El cuervo lanzaba más plumas a gran velocidad, yendo en dirección de Denji.
Denji se deslizó por debajo, incorporándose rápido, recogiendo más plumas.
—Puede volver armas sus plumas…
Parecen regenerarse rápidamente, por lo que tiene munición de sobra.
Pero sus plumas no son eternas, y dejarán de regenerarse tras un tiempo, o tras un gran daño —Denji pensó, lanzando una pluma hacia el cuervo, quien se cubrió con dos de sus alas—.
Ahí está.
Sus pares de alas están conectados entre sí…
Como dedos humanos, si mueves uno, no puedes esperar que tus tendones no muevan el otro por reflejo…
Pero contrario al humano, cuya mano se puede adiestrar para combatir los estímulos corporales, este demonio parece tener conectadas ambas alas.
Denji se lanzó a los lados, corriendo, flanqueando al demonio cuervo, lanzando una sola pluma, recogiendo más de las paredes circundantes, atento al incesante aluvión de plumas metálicas.
Su grupo estaba siendo asediado, resguardados tras columnas que les protegían, pero impedían el apoyo.
Estaba solo hasta el momento.
Igual que en los viejos tiempos.
—Necesito encontrar una abertura en su guardia…
Quizás si apunto a sus patas…
No, las cubrirá con sus alas, son lo suficientemente grandes.
¿Cómo atravieso sus alas?
No me quiero transformar…
Transformarme siempre ocupa sangre, y a este Demonio no puedo dañarlo con motosierras, será lanzarme y recibir una andanada de proyectiles…
Pero, ¿Cómo?
Denji pensó, hasta que descubrió que su hipótesis empezaba a tener sentido.
Pronto, los aluviones empezaron a bajar su ritmo.
El demonio cuervo dejó de lanzar sus plumas, y Denji se fijó que el ala desde donde solía lanzarle plumas tenía partes sin plumaje.
Estaba por usar su otra ala para poder atacarle, y él lo notó.
—¡ESTÁ RECARGANDO!
—Gritó, lanzando plumas con toda su fuerza, simulando el aluvión del propio demonio cuervo.
—¡ENTENDIDO!
—Aki dio la orden, y todos fueron al ataque.
El demonio cuervo se miró acorralado y quería alzarse en vuelo, pero fue sostenido y apretado por la mano fantasma de Himeno, quien usaba mucha fuerza para mantenerlo ahí.
Aki ayudó a Power a saltar, impulsándola con sus manos.
Power saltó muy por encima del cuervo, creando una guadaña de sangre.
Descendió, mientras Denji sonreía por la victoria.
La sangre que brotó del estómago de Power no tuvo sentido por un instante.
Uno de los picos escupió una pluma que atravesó el abdomen de Power, creando un agujero profundo en él.
Los ojos de Denji se abrieron de forma antinatural, y en ese preciso instante, recordó ese día tan peculiar con Power.
“¡MIS CUERNOS SON LINDOS!” Recordó Denji, esa frase de su compañera de piso.
El dolor que pudo percibir en la voz de Power, en su rostro, en su contradictoria acción de sonreír pese a que claramente le dolió ser discriminada y maltratada por ser una poseída.
Esos cuernos que se arrancó, siendo llamados lindos.
Los mismos cuernos que apenas estaban volviendo a salir en su cabeza, misma que pareció perderse entre el dolor de su abdomen perforado.
Aki abrió los ojos, mientras Himeno intentaba explotar al enorme demonio cuervo, mismo que parecía ejercer la fuerza suficiente como para empezar a librarse de su agarre.
La sangre de Power cayó al pico del Demonio, quien giró uno de sus ojos en dirección antinatural, por el asco que le producía ingerir sangre de un poseído.
Regeneró sus alas, su fuerza se recuperó, y estaba por soltarse y emprender vuelo.
Denji miró a Power caer al suelo, siendo socorrida por Aki, quien corrió de inmediato hacia ella, preocupado.
La angustia de Aki era evidente.
Estaba por perder a una compañera más, una tan ruda y que, sin embargo, miró llorar por ser menospreciada.
Una que tuvo que abofetear porque su colapso mental se debía a todos, menos a ella misma.
Una cabeza hueca que, pese a los muchos dolores de cabeza que le producía, empezaba a ganarse su confianza, aunque fuera un poco.
—¡RESISTE, POWER!
—Gritó Aki, dirigiendo su mano al interior de su saco.
Denji volvió a mirar al demonio cuervo, cuyos ojos cerrados volvieron a abrirse, reflejando su rostro sorprendido en ellos.
Denji pudo ver el reflejo de su persona, distorsionado en una cara que no sabía expresar lo que sentía.
Un brote psicótico es propio de personas que tienen un estado mental deplorable, y se ocasiona por alto estrés y episodios de trauma revivido.
Para Denji, esto fue posible, porque pese a que su sanidad mental estaba en tela de juicio, mirar a Power lastimada le trajo un amargo recuerdo a la mente.
Recordó ese almacén oscuro, solitario, frío, con el mal augurio carcomiendo sus pensamientos.
Ese almacén donde entró buscando un demonio por la Yakuza, y terminó saliendo de él, con su vida ligada a Seguridad Pública.
Lo que miró allí no fue a los Yakuzas poseídos, ni al Demonio Zombie.
Fue a su compañero, su mejor amigo, Pochita, atravesado por un machete en el área del abdomen.
El hilo de sangre que emanó de su boca era igual al de Power.
La herida de Power se miró tan semejante a la de Pochita, que su primer instinto casi fue el de correr, decirle que todo estaría bien, darle de su sangre y cuidar que estuviera bien.
Pero su mente no procesó la idea de cuidar a Power.
Algo le había herido, y eso mismo podía herirlo a él también, a Aki, a Himeno, al resto.
No podía seguir existiendo.
Un peligro que amenace su nueva vida y a sus compañeros, era un peligro que no merecía seguir respirando.
No supo cuando fue el momento en que su dedo jaló el cordón de su pecho, ni sintió la motosierra sobresalir de su interior.
Solo supo que ya estaba frente al demonio Cuervo, el cual se paralizó ante el sonido familiar de las motosierras.
El rugido de un motor furioso, y el híbrido frente suyo no emitía sonido alguno.
Una cacofonía de graznidos surgió del Cuervo, mismo que fue sorprendido por la ridícula velocidad con la que Denji se acercó.
Ya estaba frente suya en un instante, y su puño extendido buscó su pico.
Le cortó el pico de forma lateral, y con ese giro le pateó, desestabilizando al Demonio Cuervo.
El ave se tambaleó y graznó, cayendo al suelo por la abrumadora fuerza de la patada.
Denji cayó encima suyo, pisando su cabeza.
Retrajo sus motosierras, y su gran fuerza base fue impulsada por su transformación.
No solo eso, sino que su salvajismo pudo soltarse, porque cuando era el motosierra, nadie podía verle la cara.
Empezó a pegarle un puñetazo tras otro al Demonio Cuervo, el cual graznaba dolorosos quejidos.
—¡AAHH!
¡AYUDA!
—Gritó el Ave, un chirrido molesto que fue callado porque Denji le arrancó brutalmente ese pico.
Todos se detuvieron, Power miró a Denji, al borde de la inconsciencia.
Aki le suministró sangre en bolsa, recuperándose y su vista aclarándose.
El mismo pavor la invadió, y su primer instinto fue colocar una mano sobre Aki, buscando su protección.
Y Aki no la culpó.
Todo el equipo miró a Denji moler la cabeza del Demonio Cuervo a golpes, uno tras otro, muy sordos, al punto en que resultaban resquebrajar el suelo bajo el cuerpo del Ave, que ahora quedaba inerte.
Denji continuó golpeándolo, y nadie le dijo nada.
Solo le observaron, incrédulos ante su fuerza.
Pero Power recordó esta misma sensación ominosa que se cernía en todo el ambiente.
Recordó al demonio murciélago insultar a la madre de Denji.
Recordó a Denji callarlo.
Recordó a Denji abalanzarse en un estallido de velocidad tal, que simplemente ya había hundido su motosierra en el abdomen del murciélago.
Le recordó sacando las tripas del demonio, corriendo por el edificio con sus motosierras, enredándolo.
Recordó, con lujo de detalle, cómo fue que el Demonio Murciélago fue ahorcado con sus propias entrañas.
Y la imagen de Denji masacrando a golpes al Demonio Cuervo, únicamente porque ella resultó herida, jamás podría borrarse de su memoria.
Denji usó sus dos manos en un golpe de mazo, explotando la cabeza del demonio Cuervo.
Deshizo su transformación, girando su cabeza hacia sus compañeros.
Sus ojos tenían una frialdad inmensa, una mirada asesina tal, que les hizo sufrir un escalofrío.
Tenía la mirada más afilada que jamás hubieran visto.
—Terminé.
Antes de que alguien dijera algo, el huevo que se encontraba custodiado por el Demonio Cuervo empezó a temblar.
El grupo miró con atención, observando que empezaba a resquebrajarse su superficie.
Se pusieron en guardia, mientras que Denji tomaba el curso de acción que su mente concibió preciso.
—No habrá más daño…
—Dijo Denji, arremetiendo contra el huevo, sosteniendo una pluma en su mano, con una precisión casi quirúrgica.
—¡Denji!
¡Cuidado!
¡El demonio Cuervo…
—Gritó Himeno, en shock ante la repentina acción de Denji y su previo asesinato brutal del Demonio Cuervo—.
Puede renacer si ha puesto un huevo!
El huevo estalló en fragmentos, soltando múltiples cuchillas pequeñas que tomaron desprevenido a Denji.
Denji resultó herido, deteniendo su carrera.
Del huevo emergió un cuervo igual al primero, más pequeño, pero con una fuerza mayor.
La particularidad del Demonio Cuervo era que podía aprender activamente.
Solía recuperar las últimas palabras de sus víctimas, pero esta vez, pareció recoger un grupo de palabras diferente.
—¡No habrá más daño!
—Repitió, emprendiendo un vuelo que no llegó muy lejos por la intervención de Himeno.
—¡DENJI!
—Gritó Himeno, usando mucha fuerza para sostener al ave.
—Si, no habrá más daño…
—Pensó Denji, saltando con las plumas en sus manos, identificando un punto débil en el Demonio Cuervo: Sus ojos y pico—.
¡NUNCA MÁS!
—Gritó Denji, mientras el Cuervo le observaba con horror.
—¡NUNCA MÁS!
—Repitió el Cuervo, en un chirrido graznado que le hizo enojar más a Denji.
Denji soltó un enorme grito, clavando una pluma en un ojo del Cuervo, introduciendo toda su mano, picando lo que creía era su cerebro.
No se quedó allí, sino que empezó a agitar la mano, asegurándose de dañar de forma irreparable el órgano del cuervo.
El cuervo cayó al suelo, con Denji arriba de él, sacando su mano repleta de sus sesos y sangre.
—Nunca más…
—Repitió Denji, observando su mano con asco, y al ver al Demonio Cuervo, el asco se transformó en desprecio—.
Sí…
Nunca más.
—¡Denji!
—Himeno se acercó, observando las heridas de Denji, quien se retiraba con dolor las plumas en su cuerpo—.
¡Detente!
—Estoy bien…
Me regenero —Denji miró su regeneración trabajar a lentitud, chasqueando la lengua.
—¡Ten!
—Himeno extendió su brazo, frente a Denji, quien se exaltó y dio pasos atrás.
—¡¿Qué haces?!
—¡Bebe mi sangre!
—Ella dijo, seria—.
Ustedes requieren sangre para regenerarse.
Mira a Power, se está regenerando por la sangre que Aki le dio.
No debes ser diferente.
—No tomaré tu sangre…
Sanaré con el tiempo —Denji se negó, a punto de darse la vuelta.
—¡Tú necesitas sangre!
—Ella dijo, colocando su antebrazo en la boca de Denji, obligándolo a tomar de su líquido vital—.
¡Y yo necesito a mi compañero!
Si crees que es una deuda, no lo veas como un trato.
Esto es un favor.
¡Yo te doy sangre, y tú te mantienes a salvo!
Denji miró a Himeno, quien le sonreía con complicidad.
Recordó ese día en que conoció a Pochita, cuando le extendió un trato similar.
Él daba sangre, Pochita era el arma, ambos sobrevivían.
Pero hoy era distinto.
Él recibía sangre, y a cambio, debía sanar y ponerse a salvo.
Y esta chica mencionó favor.
¿Un favor?
¿Los favores siquiera se hacen?
—¿Un favor?
Nadie hace favores…
Incluso ella me pide algo a cambio…
Mi seguridad por algo de sangre.
Un trato estúpido…
—Pensó Denji, succionando algo de sangre.
—¿Pensabas que nadie te ayudaría?
¿Que te dejaríamos sanar y curar tus heridas por ti mismo?
¿Qué tan mal piensas de nosotros como para creer que no te mostraríamos el mínimo atisbo de humanidad?
¿De verdad sigues creyendo que estás solo en esta vida?
—Preguntó ella, seria—.
Denji, ya no estás solo, ni volverás a estarlo…
¡Nunca más!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com