Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 11
- Inicio
- Todas las novelas
- Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
- Capítulo 11 - 11 Trágico Cómico
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: Trágico Cómico 11: Trágico Cómico Nunca se tratan los momentos con la seriedad que merecen.
A veces nos dejamos llevar por nuestras emociones, sin pensar realmente en lo dichosos que somos de no pensar siempre.
Apagar el cerebro por un rato, disfrutar de un buen té, comer un helado y cenar con alguien que quieres…
Eso no tiene precio.
El don de la ignorancia es una bendición con la que pocos pueden gozar.
La sangre manchó el suelo, y cuando bajó su mano, miró un líquido carmesí escurriendo de una herida de bala.
Parecía como si su vida se escapara ante sus ojos.
Normalmente no sería mortal, pero la bala era el menor de sus problemas.
Enfrente suyo, el resentimiento de un nieto que había perdido a su abuelo se hallaba materializado en un tipo que salió volando por su golpe.
Lo que no entendía de todo esto era, ¿Por qué se puso enfrente?
Él, de entre todas las personas en el mundo, ¿Realmente fue quien tuvo la iniciativa de saltar y protegerle del peligro?
¿Desde cuándo?
Quizás si repasaba su día desde que se levantó podría, con suerte, llegar a responder ambas preguntas.
—Aki, Power, es hora de desayunar —la voz de Denji se oía calmada, mientras servía panqueques con algo de mantequilla para Aki, y para Power, servía un poco de mermelada de moras por encima, con miel de maple.
—¡Vamos!
—Gritaron al unísono los dos, llegando hasta el comedor con una sonrisa.
—¡Vaya Denji!
¡Realmente te estás luciendo en los desayunos!
—Halagó Aki, sonriendo.
—Nunca pensé que tuvieras talento —dijo Power, recibiendo un sartenazo.
—Mejor siéntate antes de que le tire tu comida a los perros —dijo Denji, con una vena palpitante en su cien.
—¿Y tú?
¿No desayunarás con nosotros?
—Preguntó Aki, notando que Denji no colocó plato para él.
—No.
Me iré a desayunar a otra parte —dijo Denji, sonriendo de forma descarada.
—Así que te gastas tu dinero en desayunos, en vez de ahorrarlo para un departamento propio, ropa, perfume u otras cosas —dijo Aki, frunciendo el ceño.
—El dinero se hizo para gastarse —Denji comentó, a punto de salir por la puerta—.
Nunca se sabe cuándo moriremos.
Prefiero morir habiéndolo disfrutado, que quedarme ahorrando, quitándome gustos y antojos, y teniendo que condenar mi existencia a poco, únicamente porque aspiraba a algo más grande que, al final, puede nunca llegue porque morí.
Denji salió, con una billetera en su pantalón.
Aki suspiró, sentándose frente a Power para desayunar.
La rubia le miró, mientras Aki cortaba su panquque, mirando ambas tazas de café con seriedad.
—Denji actúa raro —dijo Power, dejando de comer—.
Está así desde ayer, cuando nos enfrentamos al Demonio Cuervo.
—Puede que le afectó la pelea.
¿Notaste la forma en que lo mató?
Fue igual…
—No lo digas —Power le detuvo, seria, algo afligida, preocupada quizás—.
Yo estuve la primera vez que se puso así…
No quiero recordarlo.
—¿Por qué se puso así?
Denji no es el tipo de persona que actúa de esta manera…
—Dijo Aki, pensando—.
Igualmente, ayer cuando dijo “Nada”, parecía un poco…
—Triste, roto —complementó Power, seria—.
Parece que Denji lo ha estado pasando un poco mal últimamente.
¿Será porque se está acoplando a la vida humana?
—Power, hasta donde yo sé, no sabemos nada de Denji —dijo Aki, severo—.
Makima no ha querido revelar nada de su pasado.
—Hablando de eso, ¿Por qué será?
—Parece que es confidencial.
Él debe saber sobre nuestro pasado, mientras que nosotros no sabemos nada de él —dijo Aki, analizando la situación de su compañero rubio—.
¿Crees que debamos preguntarle?
—Incluso si vive con nosotros, no parece el tipo de persona que nos diría su vida —Power se encogió de hombros, comiendo—.
Además, si Makima no le ha dicho su vida a nadie, es porque fue muy irrelevante, o es demasiado problemática como para que se sepa.
—Hablando de Makima, deberé llevarla al metro hoy —dijo Aki, checando la hora—.
Te dejaré con Himeno antes de irme.
No confío en que sepas moverte por la ciudad.
—Sé moverme por la ciudad.
Simplemente me gusta que me lleves a pasear en el carro —dijo Power, sonriendo de forma descarada, con comida en la boca.
—¡TERMINA DE MASCAR Y LUEGO HABLAS!
—Le regañó Aki, dándole con el periódico en la cabeza.
Denji caminaba por la calle, pensando más de lo debido.
Miraba al suelo.
a veces a los callejones, en los edificios con vidrios transparentes, a veces observaba su alrededor.
Se sentía extraño.
Tenía esa rara sensación en el cuerpo, una tan propia de sus primeros años que le resultó imposible hallarse cómodo en compañía de la muchedumbre.
Pronto, una figura chocó detrás suyo.
El cuerpo de Denji se había vuelto más fuerte y algo voluminoso, apenas un poco, pero ya no era el desnutrido de antes, y empezaba a mostrar avances en su físico.
Se giró y miró, con sorpresa, a aquella chica de pelo violeta.
Era la camarera de la cafetería.
No recordaba su nombre, era malo con eso, suponía él.
O quizás Reze no había dejado una marca significativa en él.
Pero se dio cuenta que era imposible, porque recordó que se llamaba así: Reze.
El barista debió haberla llamado, y se le grabó.
¿Cómo no iba a acordarse de esta chica que ahora se ponía de pie con su ayuda?
Si era idéntica a su madre.
Tendía a ser más fácil aprender sobre cosas que ya conoces o te resultan familiares.
Panes echados a perder, latas semi abiertas, olores de comidas que definitivamente no deberías siquiera tocar, rostros que te recuerden a alguien importante y que quisiste mucho…
Actitudes que te recuerden a quien más odias.
—¡Discúlpame!
¡No miraba mi camino mientras corría!
¡Vengo saliendo de casa y debo ir a trabajar temprano!
—Ella dijo, y al subir la vista, se sonrojó aún más tras ver al rubio apuesto que le había dejado buena propina—.
¡Ay no!
—No te preocupes…
Ahora que lo pienso, también me dirijo hacia el café —dijo Denji, sin tanto ánimo, pero un brillo de reconocimiento en sus ojos.
—¡A-ah bueno!
—Ella dijo, nerviosa.
—Si bueno, creo que nos veremos por ahí…
Quiero decir, nos iremos al mismo lugar —dijo él, sin pensar mucho lo que decía, embobado por la cara de la chica.
—B-bueno…
S-si quieres p-podemos irnos j-juntos…
—Ella dijo, nerviosa, sonrojada y mirando a todos lados menos sus ojos.
—¿Ir juntos?
¿Por qué tartamudea?
Quizás la caída le afectó el cerebro.
Estoy volviéndome muy fuerte, encima soy un híbrido de fuerza sobrehumana.
Ella es una simple humana, no debe ser muy fuerte, luce débil, aunque algo linda, es bastante común en físico…
Quizás le hice daño sin querer —pensó Denji.
—¡Ay no!
Es el chico que siempre va al café, que siempre deja propina…
Y le pedí que fuésemos juntos para agradecerle por sus propinas…
¡Pero solo me mira como una bicho raro!
¿Se habrá dado cuenta de lo que pretendía?
—Pensó Reze, muy nerviosa.
—Bueno, podemos ir —dijo Denji, asintiendo.
—¡Genial!
Digo, genial —Reze se calmó tras su primer brote de felicidad, caminando con paso poco firme y nada derecho, a veces cruzándose en el camino de Denji.
—Camina de manera extraña, a veces se mete en mi camino.
¿Tendrá algún problema en las piernas?
Eso explicaría por qué casi siempre se cae cuando voy al restaurante…
Mejor no preguntar.
A nadie con un problema así le gusta que le preguntes su condición.
Si me lo llegase a contar, simplemente le oiría —Pensó Denji, haciéndose al lado contrario que ella se entremetía sin querer, algo irritado.
—D-disculpa si me entrometo en tu camino, es que…
Y-yo no soy de salir mucho con chicos a caminar…
B-bueno, es la primera vez que camino con un chico…
—Dijo ella, nerviosa, sin mirar hacia atrás.
—No te preocupes.
Tengo una amiga que es muy torpe.
Si tú te entrometes en el camino, ella se entromete en todo —dijo Denji, imaginando a Power.
—¿Una amiga?
—Ella preguntó, con interés—.
¿Solo una amiga?
¿Nada más?
—Si, Power es molesta…
Es la cosa más irritante que jamás haya conocido antes —dijo Denji, irritado solo de pensar en Power—.
Encima, es muy gritona, regañona, mandona y mentirosa.
—Bueno, yo creo que quizás te guste —dijo Reze, divertida.
—¡¿POR QUÉ PIENSAS ESO?!
—Preguntó Denji, alarmado, irritado e histérico.
—Cuando hablas muy mal de alguien, es porque tiendes a pensar lo contrario.
Si es irritante, puede que te resulte agradable; si es gritona, quizás sea porque oyes su voz con mayor claridad al prestarle más atención; si es regañona, es porque haces cosas malas; si es mandona, es porque te gusta dejarte mandar, y si es mentirosa, es porque le permites serlo.
¿Segura que es solo tu amiga’ —¡¿CÓMO SIQUIERA FUNCIONA ESO?!
¡Lo que digo de Power es cien porciento cierto!
—¡Lo que yo digo también lo es!
—¿Y por qué es así?
—Porque soy mujer.
—¿Eso qué tiene que ver?
—Preguntó Denji, con una vena en la frente.
—Las mujeres sabemos cosas que los hombres no pueden saber —Reze dijo, sacando la lengua a modo de burla.
Los dientes de Denji rechinaban, crujiendo mientras su irritación alcanzaba un nuevo umbral.
Power podía sacarlo de quicio rápido, pero esta chica logró hacerlo usando una lógica retorcida, carente de lógica y que se basaba únicamente en su sexo.
¿Era tan difícil aceptar que Power era molesta sin pensar en dobles intenciones?
—¿Sabes cómo se les dice a las mujeres como tú?
—Mujeres sabias —dijo Reze, señalando su cabeza con un dedo de forma ganadora.
—No.
¡Chismosas!
—Dijo Denji, apuntándola con el dedo de forma acusadora.
—¡¿A QUIÉN LE DICES CHISMOSA RUBIO OXIGENADO?!
—¡MI PELO ES NATURAL!
¡TÚ ERES QUIEN USA COLORES EXTRAVAGANTES PARA PARECER ÚNICA!
—¡MI PELO ES NATURAL, IDIOTA!
—Reze echaba humo, rechinando los dientes.
—¡CHISMOSA!
—¡METROSEXUAL!
—¡¿ESO QUÉ SIGNFICA?!
—¡SIGNIFICA GAY!
—¡YO NO SOY GAY!
—¡PUES LO PARECES!
—Reze le dijo, girándose y caminando más rápido.
—¡¿Adónde crees que vas?!
¡No hemos terminado esta discusión!
Denji y Reze caminaron más rápido, discutiendo en el camino.
Pronto llegaron al café, y aunque Reze intentó cerrarle la puerta en la cara a Denji, el rubio se interpuso, usando su fuerza para evitar ser echado antes de siquiera entrar.
—¡ESTÁ CERRADO!
—¡SON LAS SIETE DE LA MAÑANA!
—¡ESTÁ CERRADO PARA TI!
—¡¿Y HASTA CUÁNDO VAN A ABRIR?!
—Gritó Denji, histérico y con un rostro cómico de enojo, agitando los brazos con molestia.
—¡HASTA NUEVO AVISO!
—Reze hacía lo mismo desde su lado, intentando negarle el acceso a la entrada.
—Reze, déjalo pasar —el barista habló, y su sola voz hizo que Reze perdiera.
—Gracias viejo…
—Denji pasó, y al mirar a Reze derrotada, sonrió de forma victoriosa, y Reze miró lo que jamás creyó ver—.
Perdedora —Denji le sacó la lengua, yéndose a sentar.
—¡No voy a atender a este rubio metrosexual grosero!
—Gritó Reze, mientras estallaba en cólera.
—¡Reze, ve a atender al chico!
—¡Si Señor!
—Dijo Reze, roja de ira, sirviendo café y llevando un pastel de Durazno.
—Gracias eh —dijo Denji, divertido y contento al ver a la camarera de pelo violeta aguantarse el enojo.
—Solo te atiendo porque es mi trabajo…
—Susurró ella en voz baja, entrecerrando los ojos.
—Tráeme un tenedor y otro pastel de chocolate —dijo Denji con una sonrisa, mientras el pelo de Reze se alborotaba por la ira—.
Es tu trabajo, ¿No?
—Sonrió Denji con descaro, con la cuchara en su boca.
—Malditos rubios…
—Reze se alejó a regañadientes, crujiendo la mandíbula—.
Ojalá se extingan…
—Vaya viejo, ese café y pasteles fueron buenísimos —dijo Denji, sobándose la panza con una sonrisa.
—Yo los hice…
—Susurró Reze, siendo escuchada por Denji, quien sonrió un poco.
—Aunque creo que podrían mejorar la calidad de los pasteles.
Se sentían algo…
Extraños…
—¡LO VOY A MATAR!
—Pensó Reze, con un tic en su ojo.
—Como sea, me debo ir —Denji se paró, sacando su billetera y dejando un billete de propina—.
Nos vemos luego viejo…
Reze…
Denji se fue, no sin antes sacarle la lengua al rubio.
Reze tuvo un tic en ambos ojos, haciendo que casi se le desviaran de sus órbitas.
Reze se acercó, pero sus ojos verdes se transformaron en símbolos de Yen.
Denji había dejado doscientos mil yenes de propina, haciendo que Reze sonriera de manera exagerada.
—Dios bendiga a los rubios…
—Dijo ella, guardándose el dinero en su bolsillo.
—¡Oye, esa propina es para!…
—¡CÁLLESE VIEJO METICHE!
—Lo acusó Reze, enojada, yéndose a limpiar mesas.
—Esta juventud es cada día más grosera…
—Dijo el viejo, suspirando.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com