Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
  4. Capítulo 14 - 14 La noche estrellada
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: La noche estrellada 14: La noche estrellada —¿Qué?

—Preguntó Denji, distraído.

—Dije que yo puedo arreglar eso —reafirmó Reze, divertida—.

Pero primero, necesito que quites esa cara larga…

—¿Cara larga?

—Denji se tocó la cara, midiéndola distraídamente.

—¡JAJAJA!

¡No así, bobo!

—Dijo Reze, riéndose de buena gana ante este rubio idiota.

—Bobo…

—Repitió Denji, en un susurro.

Reze empezó a dejar de reír, y su rubor por la risa empezó a atenuarse.

Contempló el rostro de Denji, su temple solemne que parecía no enfocar a ninguna parte, sin importar que viera adonde sea.

Denji no estaba bien.

Este chico, este rubio oxigenado cuyo nombre no recordaba, ¿Sabía siquiera que estaba en el parque?

—Oye…

—Reze le preguntó, un poco más suave—.

¿Estás bien?

Parece que te fue mal en la oficina…

—¿Oficina?

—Denji le preguntó, distraído—.

Ah si…

La oficina…

—¿Mucho papeleo?

Me imagino que ser adulto apesta —comentó Reze, sentada en el otro borde de la silla del parque, con una buena distancia.

—¿Adulto?

—Denji le miró, un ceño fruncido leve que apenas y disimulaba su apatía ante el comentario que en otras ocasiones le habría ofendido—.

Tengo 16 años…

—¡¿TIENES MI EDAD?!

—Reze abrió los ojos, sorprendida gratamente ante esta revelación—.

¡Vamos hombre!

¡Te ves más viejo!

—¿Viejo?

—Denji se ofendió un poco más, frunciendo más el ceño.

—¡Ya hasta tienes canas!

—Bromeó Reze, pero Denji palideció un poco.

—¿C-canas?

—Preguntó, arrancándose un pelo y observándolo, no encontrando canas.

—¡CREO QUE PUEDO VER TUS ENTRADAS!

—Reze dijo, con un miedo en su voz que terminó por bajarle la presión a Denji.

—¡¿ENTRADAS?!

¡¿ME ESTOY QUEDANDO CALVO?!

—Denji palideció, histérico ante la aparente calvicie que empezaba a sufrir.

—¡JAJAJAJA!

—Reze empezó a reír fuertemente, agarrándose el estómago—.

¡NO PUEDO CREER QUE SEAS TAN BOBO Y CRÉDULO!

Denji pasó del blanco al carmesí, su vergüenza fue únicamente superada por la ira que hervía su sangre.

Esta chica, esta mocosa de secundaria, ¿Realmente cayó ante unas bromas tan estúpidas?

¿Él?

¿El mismo que venció a Katana-Man y defendió a su escuadrón?

¿El mismo que fue invicto hasta hoy?

¿El mismo que atraía a demonios femeninos únicamente por ser guapo?

¿El mismo que lograba vencer a cualquier demonio sin rasguños?

Oh no, no sería él, sería otro Denji, porque el Denji que él era y conocía bien, no podría dejarse perder ante bromas tan sinsentido.

—¡CÁLLATE VIEJA BRUJA!

—Denji le señaló, histérico, paralizando a Reze—.

¡TÚ PARECES PERRO CON ESE COLLARÍN!

Reze frunció el ceño y explotó de ira, con muchas venas cubriendo su frente y cienes, incluso el color de su pelo se tornó rojo, flotando detrás suyo y un aura de muerte cubriéndola.

Alzó un puño, mientras sus ojos blancos por el enorme poder que desprendía hacían a Denji palidecer.

—¡¿A QUIÉN LLAMAS BRUJA?!

¡RUBIO OXIGENADO ANTINATURAL CON CEREBRO DE NUEZ!

—Gritó ella, amenazando con darle un tremendo zape, de esos que te pueden noquear.

—¡¿CEREBRO DE NUEZ?!

—Fue el turno de Denji de alzar la voz, su voz naturalmente un poco grave se volvió aguda, incluso un terrible chillido salió al pronunciar la palabra “nuez”—.

¡ERES UNA BRUJA A LA CUAL LE PINTARON MAL EL CABELLO!

¡DESDE LA OTRA AVENIDA PODÍA VER TUS RAÍCES DESCOLORIDAS!

Reze suspiró en ofensa, tapándose la boca.

De repente sacó un espejo pequeño, revisando su pelo.

¿Raíces descoloridas?

Cuando revisó su pelo, Reze se paralizó.

No era que Denji tuviera razón.

¡En lo absoluto que no!

El detalle era que Reze nunca había ido a pintar su pelo.

Ese era el tono natural de su cabello.

Cuando descubrió eso, una vergüenza recorriendo su ser.

—¡JAJAJAJA!

—Denji se echó a reír, agarrándose el estómago, señalando a Reze mientras empezaba a zapatear el suelo—.

¡ERES UN TOTAL BOBA!

¡TONTA!

¡IDIOTA Y CRÉDULA!

Reze se puso cada vez más roja, sus ojos llorosos y vidriosos.

Intentó atacar a Denji, pero él la esquivó con suma facilidad.

Se hacía a un lado, al otro, incluso se agachó ante uno de sus zapes, haciendo que Reze cayera de trasero al suelo.

Siempre se reía, y Reze había llegado a su límite.

Empezó a inhalar y exhalar fuerte, pero pronto, lágrimas de desesperación cubrieron su rostro.

—¡Eres muy malo!

—Dijo ella, agitando los brazos en desesperación.

—¡ESO ES PORQUE TÚ ERES DEMASIADO…

—Denji miró a Reze, y al contemplar sus lágrimas, se detuvo su risa.

Miró esos ojos verdosos ponerse más húmedos de lo normal; contempló las ventanas de su alma empañarse en la desesperación que provocaban sus burlas en ella.

Era obvio que Reze estaba exagerando, pero había algo doloroso en verla llorar, incluso si era de juego.

Aunque ella agitaba los brazos, gritaba de forma cómica y habían venas en su frente, indicando que estaban jugando, no podía evitar le necesidad de calmarla.

—Oye…

—¡¿QUÉ QUIERES?!

—Gritó ella, cerrando el puño al verlo acercarse con calma y un rostro cauteloso.

—¿Estás bien?

—¡NO QUIERO QUE TE ME ACERQUES!

—Dijo ella, agitando su puño con amenaza.

—Oye…

—Dijo él, agachándose hasta su altura, colocando una mano suavemente en su cabeza, dándole palmaditas—.

Está bien, ya cálmate.

—¿Qué?

—Reze se detuvo, miró su mano palmeándole la cabeza y lo analizó—.

¿Qué haces?

—No sé…

—Susurró Denji, sonriendo un poco—.

Solo quería calmarte.

Reze le observó, su sonrisa perfecta y con caninos sumamente afilados.

Juraría que jamás lo observó con el suficiente detenimiento.

Ahora que estaba cerca suyo, sus amigas, de hecho, tenían toda la razón: Denji era muy guapo.

Tenía el pelo rubio algo anaranjado, alborotado a causa de las ondas que dibujaban los extremos de sus mechones.

Tenía cejas pobladas sin definir, pero sus pestañas eran bastante rizadas y largas; sus ojos eran ámbar brillante, y le miraban con suavidad.

Sus manos eran grandes, él mismo era algo alto.

Era esbelto, pero podía ver a través de su camiseta una espalda en formación, una V segura en su cuerpo probablemente estético.

Reze empezó a sonrojarse al notar todos esos detalles que pasó de largo por, justamente, la personalidad naturalmente burlesca del rubio.

—¡¿M-ME ESTÁS T-TRATANDO COMO A UN PERRO?!

—Gritó Reze, ruborizada pero teniendo que maquillar este rubor como enojo—.

¡SUÉLTAME!

—Reze le dió un zape, causando un gran chichón en Denji.

—¡Que fuerte!

—Pensó Denji, perdiendo la orientación a causa del zape que le propinó Reze—.

¡OYE, YO SOLO TRATABA DE HACERTE SENTIR MEJOR!

—¡ME ESTABAS TRATANDO COMO A UN PERRO!

—Gritó Reze, ruborizada aún, señalando acusadoramente a Denji.

—¡NI SIQUIERA HE TENIDO PERROS!

¡¿CÓMO SE SUPONE QUE IBA A SABER QUE ASÍ SE TRATABAN?!

—Dijo Denji, mientras Reze detenía su rubor y lo miraba fijamente.

—¿Nunca has tenido un perrito?

—¡NO!

—Le gritó Denji, con lágrimas en los bordes de sus ojos, sosteniendo su chichón con ambas manos.

—¡Que vida más triste!

—Dijo Reze, sorprendida—.

¡El perro es el mejor amigo del hombre!

Denji pensó en las palabras de Reze, y la imagen de Pochita ayudándolo a cazar demonios apareció en su mente.

Lo recordó mordiendo una rebanada de pan, comiendo de la basura junto a él.

Lo recordó abrazándole, durmiendo sobre su pecho, corriendo atrás de un palo; lo recordó, y eso le hizo la noche más llevadera.

—Bueno, ahora que lo mencionas así…

Puede que haya tenido algo como un perro —dijo él, mientras Reze se confundía—.

Pero ese no era un perro…

Era mi mejor amigo.

Más que una mascota, era mi compañero, mi otra mitad.

—Eso…

¡Eso suena muy lindo!

—Reze se levantó, sonriendo un poco—.

¡¿Cómo se llamaba?!

—Reze parecía algo entusiasmada, olvidando su enojo anterior.

—Se llamaba Pochita…

—Denji le habló, sonriendo un poco—.

Era un gran compañero.

Claro que no podía decir nada…

—Bueno, era un perro —Reze se encogió de brazos, causando una risa en Denji.

—Pero aunque no podía hablar, me decía más con una mirada, que la gente con palabras —dijo Denji, mirando al cielo con brillo en los ojos.

La nube se fue, dejando visible la luna.

Denji observó la luna un poco, mientras Reze notaba este detalle.

Ella alzó la vista, mirando igualmente la luna.

La contempló, llena y, extrañamente, melancólica.

Ella misma suavizó la mirada, mientras le dirigía otra mirada a Denji.

—Él…

—Si —respondió Denji, mientras Reze entendía.

—Lo siento.

No debí…

—Está bien…

Creo que me has ayudado bastante.

Como tú dijiste, pudiste arreglarlo —Denji suspiró, esbozando una sonrisa y mirándola—.

Hoy no fue un buen día, pero creo que me ha ayudado bastante hablar con una cabeza hueca como tú.

—¡¿Cabeza hueca?!

—Preguntó Reze, ofendida.

—Pero, ¿Sabes?

Creo que realmente me has ayudado —dijo Denji, mientras un nerviosismo le recorría el ser.

Denji sabía que debía agradecer, pero nunca estuvo acostumbrado al apoyo.

Cuando era pequeño, el único apoyo que recibía era el de su madre.

Claramente Reze no era su madre, y aunque fueran iguales físicamente, no podía conectar con ella de la misma manera que lo hizo con la mujer que le dio a luz, que le dio vida, que le bendijo con una felicidad sin precedentes.

Denji se rascó la parte posterior del cuello, parpadeando varias veces.

Reze miró este gesto con una ceja alzada, ladeando un poco la cabeza.

Parecía que Denji quería decirle algo, y al conectar los puntos, como la mirada a la luna, su sonrisa de alivio, su previo estado depresivo y que estaba distraído hasta que llegó, pudo adivinar lo que quizás le quería transmitir.

—Oye, no hace falta que te mates intentando decirlo…

—Dijo ella, sonriendo suavemente—.

No fue nada.

Solo pasé porque debía llegar a casa, y al verte aquí, quise molestarte un rato; igual que en la cafetería lo haces conmigo.

—Creo que te salió bien…

—Denji entrecerró los ojos, divertido.

—Creo que me salió mal.

Mi objetivo era hartarte hasta que te enojes…

No hacerte feliz con mi presencia —dijo ella, girando alrededor de Denji, posándose a sus espaldas.

Denji le siguió con la mirada, hasta que ella se puso detrás suyo.

Escuchó sus pasos alejarse, y al no sentir su mirada sobre él y mucho menos una broma más, se giró, viéndola marcharse.

Miró su paso, rítmico y bastante alegre, dando pequeños pasos que eran serenos y serenos, como la noche misma.

—La próxima vez que te vea, asegúrate de estar de buenas.

Quiero molestarte, no ayudarte a sentir mejor…

—Dijo ella, un tono divertido en su voz que se alejaba.

—¡¿Y SI ME SIENTO MAL LA PRÓXIMA VEZ?!

—Gritó Denji, mientras Reze se alejaba.

Ella se detuvo en la salida lateral del parque, girando un poco.

Ella sonrió, mientras la luna le alumbraba, como un reflector a la estrella del teatro.

Ella juntó sus manos cerca de su boca, asegurándose de crear suficiente resonancia y eco en su voz para que Denji pudiera llegar a escucharle.

—¡ENTONCES ME ASEGURARÉ DE ACONTENTARTE!

¡DESPUÉS DE ESO, PODRÉ MOLESTARTE A GUSTO!

—Reze se rio un poco, marchándose alegre del parque, rumbo a casa.

Denji sonrió, observándola.

Un brillo destellaba en sus ojos, observando nuevamente a la luna.

Se dispuso a seguir otro camino, era la noche y debía llegar al departamento.

Su equipo estaba en el hospital, y hoy debería dormir solo en el departamento.

Llegó tras unos minutos y ayudado de un Taxi.

Entró con su juego de llaves que Aki le entregó, entrando y notando el silencio.

Extrañamente, el silencio que normalmente le perturbaría no lo hizo.

Se fue a cepillar, lavándose el sudor del cuerpo.

Mientras se bañaba, pensaba nuevamente en los acontecimientos del día.

Recordó la masacre en el restaurante, y su ceño se profundizó.

No había superado nada.

Había pasado hoy mismo.

¿Cómo podría?

¿Qué clase de insensato lo superaría así sin más?

Seguía inconforme, pero esta vez no había tristeza o impotencia.

Había rabia.

—Watari, Katana…

—Susurró Denji, entrecerrando los ojos.

Denji miró la luna a través de la ventana.

Pudo contemplar con muchísima claridad su superficie.

La sonrisa de Himeno desapareció.

Estaba su rostro, estoico.

Pero no era eso lo que veía simplemente.

Veía a Himeno, diciéndole que lo hiciera.

¿Estaba quedando loco?

Probablemente.

Pero, ¿Qué hombre podría ver a gente con la que había reído ser herida y simplemente no estar loco de ira?

Denji no lo diría abiertamente, nunca; sin embargo, en el fondo de su ser, de sus pensamientos más íntimos, él les agradeció por no dejar que se lo llevaran.

—Si Himeno no se hubiera sacrificado, no seguiría aquí…

Quien sabe qué habría sido de mí.

Si Aki y Power no hubieran actuado, el sacrificio de Himeno habría sido en vano.

Les debo tanto como a Himeno.

Arai…

Hombre, nunca hiciste nada real por mí, inlcuso hoy descubrí tu nombre.

Pero no dejaré que los culpables de tu muerte estén allí, sueltos.

No dejaré que las lágrimas de Kobeni sean en vano.

Haré que cada una de ellas, las de Himeno y todos, una por una, sean vengadas.

Aki…

Power…

Himeno…

—Denji pensó, cerrando los ojos, sus dedos tanteando el cordón en su pecho, alejándolos por propio reflejo—.

Salvaron a Denji, no al motosierra…

Entonces, me aseguraré que sus muertes sean vengadas por aquél que salvaron.

Me aseguraré que nadie, excepto Denji, ponga sus manos sobre ellos.

Lo juro por mi nueva vida.

Denji abrió los ojos, disfrutando de la bañera.

Sumergió todo su cuerpo, y debajo del agua abrió los ojos.

El ámbar de sus pupilas parecía brillar más con el reflejo de la luz nocturna sobre el agua caudalosa.

Y cuando emergió de aquella bañera, no había un ceño fruncido.

Había una sonrisa.

En la noche que todos los astros le abandonaron, una sola estrella brilló en su cielo: Reze.

En la noche estrellada que todos contemplaron, él solo pudo mirar a la luna y aquella estrella que le guiaba.

Él, el Lobo que llevaba dentro, habían prometido en un aullido silencioso que, por su vida misma, los inocentes compañeros que perdió serían vengados con sangre, lo mismo que derramaron sus agresores, y la misma que él derramaría en nombre de ellos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo