Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 15
- Inicio
- Todas las novelas
- Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
- Capítulo 15 - 15 El Darwin de Seguridad Pública
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
15: El Darwin de Seguridad Pública 15: El Darwin de Seguridad Pública Denji caminaba hacia el hospital privado de Seguridad Pública.
Había recibido el correo de Makima.
No supo leerlo, pero dado que fue la misma chica de cicatrices quien le dio la correspondencia, la hizo leerlo por él.
Makima le había citado en el hospital, mientras la chica le guiaba hasta los cuartos de sus dos compañeros de piso.
—¿Por qué necesitas que te acompañe?
—Dijo ella, agotada.
—¿No te gusta la compañía de un hombre guapo como yo?
—Preguntó Denji, sonriendo un poco.
—¿Cuántos años tienes?
—Dijo ella, algo interesada.
—Los suficientes…
—Dijo él, haciendo que ella se ruborice un poco.
—Bueno…
Si eres mayor de edad, quizás podamos salir por un café y conocernos…
—¿Conocernos?
—Preguntó él muy curioso, poniéndola nerviosa.
—B-bueno, es que al menos a mí me gusta conocer a quien me trata de invitar a salir…
Ya sabes, para conocer con qué clase de hombre me estoy juntando…
—Dijo ella, ruborizada y de forma algo apresurada.
—¿Y por qué no pasar directo a la acción?
—Preguntó Denji, mientras el rubor de la chica se iba y era reemplazada por un ceño fruncido.
—¿Eres de esos?
¿La clase de hombre que quiere a una mujer por una noche?
—Preguntó ella, algo asqueada.
—No, solo pregunto porque jamás he salido con una chica —dijo Denji, de forma sincera.
—¡¿Enserio?!
¡No te creo!
—Ella comentó, sorprendida—.
¿Cómo no has salido nunca con una chica?
Con esa cara, apostaría que eres un total mujeriego…
—Bueno, el trabajo no me lo permite.
Es riesgoso y no quiero dejar sola a ninguna mujer —Denji se encogió de hombros, divertido.
—Quizás eres gay —comentó ella de forma distraída, crispando a Denji—.
Ahora que lo pienso, vas a visitar a Aki…
¿No es eso demasiado gay?
¡¿Eres gay?!
—¡NO SOY GAY!
—Le gritó, agarrándola por los hombros y empezando a zangolotearla—.
¡SOY EL TIPO MÁS MASCULINO QUE VERÁS!
¡MIS OJOS Y PESTAÑAS NO ME HACEN MENOS MASCULINO!
¡SON HERENCIA DE MI MADRE!
—¡AY, YA SUÉLTAME LOCO HOMOSEXUAL!
—Dijo ella, histérica.
—¡NO SOY GAY!
—Gritó Denji, agarrándose de su cabeza.
—¿Ah no?
—Preguntó ella, con los ojos filosos—.
Pruébalo…
—¿Cómo te pruebo que soy gay?
—Preguntó él, decidido.
—No sé, bésame —ella se encogió de hombros, ruborizada y desviando la mirada, además de silbar.
—¡ERES UNA OPORTUNISTA!
¡SOLO QUIERES BESARME Y TOCARME MI COSITA!
—Gritó Denji, rojo, alejándose de la chica.
—¡OYE, SOY UNA CHICA QUE NO HA CONOCIDO UN HOMBRE EN AÑOS!
¡ADEMÁS, HIMENO ME CONTÓ QUE ESO QUE TIENES AHÍ NO ES PARA NADA PEQUEÑO!
¡PRESUMIDO!
—Dijo ella, con venas en sus cienes.
—¿Himeno te lo dijo?
—Preguntó Denji, alzando una ceja, interesado.
—Si…
B-bueno…
Himeno me contaba muchas cosas sobre ustedes…
—Ella se sonrojó fuertemente, deteniéndose—.
Himeno…
Ya sabes…
Podía ser muy explícita a veces.
—¿Y solo te habló de mi cosita?
—Preguntó Denji, contemplativo.
—Bueno, eso era un rasgo GRANDIOSO en ti…
—Dijo ella, su rubor desapareciendo para adoptar una mirada melancólica—.
Pero además de eso…
Himeno los quería mucho.
Amaba a Aki como a un hermano menor.
Veía en él esperanzas y sueños de tener algo más que una vida de riesgos.
Apostó todo en él…
—Vaya…
Parece que Himeno realmente quería a Aki…
—Dijo Denji, melancólico—.
Supongo que él destacaba.
No la culpo.
Aki es en verdad un buen hombre…
—No solo hablaba de Aki —ella le interrumpió, sonriendo—.
Eres Denji, ¿Verdad?
—Si, desde que me trajiste la carta de Makima te lo confirmé…
—Denji parecía algo ofendido.
—Ella habló de ti algunas veces.
No solo sobre eso…
—Ella se ruborizó un poco, pero volvió a esbozar una pequeña sonrisa—.
Ella dijo que eras un chico muy valiente.
Eres alguien verdaderamente loco, que no te importa arriesgarte por los demás.
Ella veía en ti una valentía y coraje que no cabía en ella misma…
—¿Himeno…
—Denji se paralizó, mirando a los ojos a la chica, quien le asintió—.
Pensaba eso de mí?
—Himeno pensaba que tenías un gran futuro como cazador.
Sabía que eras un híbrido, pero no le importó.
Eras tan humano como cualquier otro.
Ahora que te veo, puedo decir que no mentía.
Ella sabía que, tal como Aki, tú, Denji, eres un buen muchacho —ella le palmeó el hombro, sonriendo dulcemente—.
Denji, nunca olvides que Himeno te quiso.
Los quiso a todos ustedes.
Ella se despidió, señalando la habitación de Aki.
Denji se quedó allí, pasmado.
No supo qué decir, pensar o hacer.
Nada pasaba en su mente.
Cada pequeña cosa que sucedía a su alrededor lucía ajeno por lo que experimentaba.
Y de repente sucedió.
Los recuerdos, un estallido tan lumínico que terminó por afectar su cerebro hasta lo más hondo de sí, cobró sentido.
“¡JAJA, ERES UN IDIOTA!” “¡DENJI, ATACA!” “¿Tienes un encendedor?” “Denji, ¿Qué vas a querer?
Yo pago” “Denji…?” “Cariño…” Cada frase de Himeno se reprodujo en su mente.
Miró la habitación de Aki con nuevos ojos.
La realización de que debía seguir adelante y vengarla reprodujo sus recuerdos.
Una convicción naciendo dentro suyo.
Y antes de entrar a la puerta, miró las flores venir con un hombre rubio de pelo corto, gabardina negra y cicatriz costurada en el labio izquierdo.
Llegó al frente, con una mirada monótona y le extendió las flores.
—¿Quieres hacerlo?
—Preguntó él, y los ojos de Denji se abrieron de asombro.
Recordó la muerte de Himeno, su último combate.
Ni siquiera supo la forma en que ella murió.
Brilló por la ausencia de su ayuda.
No pudo ayudarle.
Ella se sacrificó por él.
No había rastro de ella.
Desapareció, todo por su debilidad y derrota.
No volvería a suceder.
Agarró las flores, un ceño fruncido en su rostro, y fuego en esos ojos.
El hombre pareció estrechar los ojos un poco, mirando a Denji agarrar la perilla de la puerta, y a punto de entrar.
—Denji…
—La voz de Himeno le susurró al oído, con esa dulzura y tentación presentes, pero un cariño y calidez familiar adornando cada matiz de duda en su ser—.
¿Quieres hacerlo?
Denji entró por la puerta, con una mirada preparada para todo.
Lo que sus ojos registraron, sin embargo, pareció quebrar todo espíritu de batalla presente en él.
Miró a Aki, intentando fumar.
Activaba el mechero de su encendedor, pero el temblor de sus manos, así como las lágrimas bajando por sus ojos y sus dientes apretados, eran la prueba de que su coraje era individual, y los demás a su alrededor no tenían la convicción que él mismo creyó tener por un segundo.
—¡LARGO!
—Gritó Aki, lanzando su cigarro a la nada, y aporreando su encendedor con la pared frente suya, mientras Denji miraba su arrebato con ojos nuevos y anonadados—.
¡VETE!
—Gritó él, con la voz rota, el llanto escapando de su garganta.
Denji dejó las flores a un lado, saliendo de inmediato.
Aki estaba aterrorizado.
Denji lo miró.
Denji, el mayor idiota y, sin embargo, el pequeño demonio que había acogido y cuidando, queriendo un poco más con el tiempo, le había visto llorar.
Aki se sostuvo la cabeza, temblando e hiperventilando, no sabiendo qué hacer.
— ¡¿POR QUÉ POR QUÉ POR QUÉ?!
¡¿QUÉ HICE?!
¡¿POR QUÉ LE GRITÉ A DENJI?!
¡SOLO VINO A TRAERME FLORES!
—Pensó Aki, histérico—.
¡FLORES!
¡ÉL SÓLO ME TRAJO FLORES!
¡ÉL SOLO QUERÍA HACERME MÁS FELIZ!
¡ÉL SOLO QUERÍA QUE ME SINTIERA MEJOR!
¡SOY UNA MIERDA!
¡SOY LA PEOR PERSONA DE TODAS!
¡LE GRITÉ A QUIEN SOLO QUERÍA HACERME SENTIR MEJOR!
¡IGUAL QUE ESE DÍA…
IGUAL QUE ESE MALDITO DÍA, LO VOLVÍ A ARRUINAR!
Aki estiró su mano hacia la puerta, temblando incontrolablemente.
Sus ojos destilaban un pánico antinatural en él.
Su pelo desordenado, su apariencia completamente desalineada, así como su terror ante su acción anterior, la confusión entre acción y pensamiento, ¿Seguía siendo Hayakawa Aki?
¿O fue Aki el Cazador y vengador quien actuó?
—¡Denji, por favor, perdón!
—Pensó Aki, horrorizado de su propia acción—.
¡No me dejes por favor!
¡Yo no sé lo que sucede!
Denji sostenía la vista en el suelo, mirándolo fijamente.
A su lado, el hombre rubio contempló esa mirada, suspirando.
Pareció sacar un cuaderno, empezando a anotar algo en él.
Denji le dirigió una mirada, enojado.
Planeó hablarle, pero antes de que siquiera pudiera hacerlo, el hombre extendió la libreta.
—Reprobado —dijo, sin pestañear—.
Eres demasiado débil de corazón.
—¡¿Qué?!
—Reprobado —dijo, dándose la vuelta y empezando a caminar—.
Sígueme.
Power seguirá bajo observación.
Necesito entrenarte.
—¡¿Quién…
—Que molesto…
—Denji miró un brillo y después, oscuridad.
Cuando Denji volvió a abrir los ojos estaba en un cementerio.
Estaba en el suelo, cubierto de polvo y se sentía fatal.
Se levantó con lentitud, mientras contemplaba el entorno rápidamente.
No vio al hombre rubio, pero observó una multitud de cuerpos.
Cuando se apoyó en una lápida pareció romperla por accidente, pero no le dio importancia.
—Te maté —la voz del hombre sonó a sus espaldas, volteándose de inmediato, en guardia—.
Calma.
Dije que te maté.
Podría hacerlo nuevamente incluso si estas alerta.
—¿Me mataste?
Pero sigo…
—Eres inmortal, mocoso —dijo el hombre, sacando un pequeño frasco metálico con olor a whiskey—.
Pero para tu mala fortuna, revivir te cuesta sangre.
Si yo quiero tenerte muerto, no te doy sangre.
Si quiero seguir haciéndote sufrir, te la doy.
De cualquier manera, ya sea que te mates o te mate, eres mi juguete.
—¿Tu juguete?
—Preguntó Denji, frunciendo el ceño y analizando al hombre—.
Luce viejo…
Pero su ropa no me deja ver nada de él.
No sé si es delgado o fornido; su edad parece avanzada, pero me mató sin problema y me revivió.
Confío en que no miente sobre eso.
Pero está alcoholizándose.
¿Confía tanto en su fuerza como para retarme estando borracho?
Quizás sabe sobre mis habilidades.
Dijo que me entrenaría, entonces alguien debió enviarlo.
Quizás Makima.
De ser el caso, no sirve de nada fingir.
El hombre frunció apenas el ceño, contemplando a Denji.
Le observó relajarse, asintiendo ante este gesto.
El chico parecía más listo de lo que anticipaba.
Su expediente revelaba que era un híbrido.
Esto no era normal.
Era algo único, al parecer.
Este mocoso intentó analizarlo con un parpadear, pero su ropa, discreta y extensa, obviamente cubría sus características.
—Quiso analizarme, y al ver que no podía, probablemente dedujo que conozco todo de él…
Es inteligente —observó el hombre, parándose de la lápida donde descansaba—.
Mi nombre es Kishibe.
Nada de mí importa salvo lo siguiente: Soy el Cazador de Demonios más fuerte.
Si un demonio es capaz de matarme, entonces, ese Demonio será el más fuerte.
—¿Realmente es así?
—Preguntó Denji, serio.
—Así es.
Seré rápido.
Reprobaste mi primera evaluación: la psicológica —Kishibe alzó cuatro dedos frente a Denji, quien lo observó sin expresión—.
Primero: Eres débil ante tus seres queridos.
Segundo: Tus emociones son visibles.
Tercero: Tu forma de actuar es predecible en ese estado.
Cuarto: Posees humanidad.
—¿Cómo estás tan seguro de todo eso?
—Preguntó Denji, girando alrededor de Kishibe, quien seguía bebiendo—.
¿Y cómo puedes asegurar todo eso con una mirada?
¿Puedes contemplar a alguien en su totalidad con una sola mirada?
¿Puedes realmente analizarme tanto que ni yo mismo puedo contradecirte?
—Si —Kishibe volvió a beber, guardando su alcohol en su saco—.
Sé que normalmente no eres así.
El problema es que, incluso si es raro, lo eres.
Tienes vínculos muy marcados.
Tus compañeros, Aki y Power, son tu debilidad.
Pareces poseer una total confianza en ellos…
—No —dijo Denji, frente a Kishibe.
—Bueno, No.
Pero aún así, esa mirada no puedes esconderla, muchacho.
Sé que no eres el cabeza hueca que Makima cree que eres.
Makima puede ser lo que sea, menos estúpida.
Créeme cuando digo que eso que tratas de esconder dentro tuyo, ya ha sido visto por ella —Kishibe esperó reacción en el rubio menor, sin tenerla—.
Ahora no muestra nada.
Está en estado de alerta.
Sabe que estoy evaluándolo.
Si emitiera alguna reacción sería lamentable.
Aprende rápido.
Me gusta.
—Eso no me sirve de nada —dijo Denji, mirándolo a los ojos—.
Puedes matarlos a ambos.
Aún si mueren, seguiré adelante.
—No lo dudo —Kishibe sacó un cuchillo de la nada, haciendo parpadear a Denji—.
Pero incluso si lo haces, esa herida será demasiado grande como para que las curitas que son tu aparente ignorancia la cubran.
Eres muy joven, y yo muy viejo.
Hagamos esto sencillo.
Yo ataco, tú aprendes y los dos ganamos.
—¿Qué ganas tú?
—Preguntó Denji, listo.
—Cuando era pequeño se me regañaba por romper cada juguete que se me daba —Kishibe murmuró, caminando hacia Denji—.
Pero si no te rompes, entonces me podré divertir un poco en esta monótona vida.
Denji, no eres una motivación o meta para mí.
Eres algo que se me encomendó y pretendo acabar rápido.
Enfócate en aprender.
Si quieres realmente sobrevivir, aprende de mí.
Denji se lanzó al ataque, y cuando el hombre le atacó con el cuchillo, Denji sacó un pedazo de alambre desde su bolsillo trasero.
Kishibe observó su cuchillo ser desviado, cortando la mano de Denji superficialmente, pero el movimiento continuó hasta casi chocar con su garganta, en un acto casi homicida.
—Tomó la varilla de una lápida detrás mía.
Fue tan silencioso que no supe de ella hasta ahora.
Puede ser demasiado silencioso y rápido a veces.
Esa agilidad con las manos la posee alguien que creció en las calles, robando o realizando trabajos de asesinato.
Demonios, porque de ser humanos no tendría nada de humanidad.
Es bueno —pensó Kishibe, esquivando a último momento.
—Está esquivando a último momento.
No es suerte; es habilidad.
Su capacidad de combate excede la mía.
Se contiene a propósito para hacerme las cosas más fáciles.
Incluso con mi fuerza mejorada, no soy su rival…
Pudo anticipar mi ataque.
No parece tener conocimiento del otro alambre en mi manga…
Puede que tenga oportunidad si la aprovecho bien —pensó Denji, girando y dando una patada.
Denji fue bloqueado por Kishibe, quien clavó el cuchillo en su espinilla.
Denji gruñó apenas, mientras daba un golpe con su varilla, la cual fue cortada por el cuchillo de Kishibe, el cual se astilló por el choque de ambas fuerzas.
Denji se alejó de un salto, y Kishibe observó su herida cerrarse en tiempo real.
Su regeneración era algo sin sentido, a decir verdad.
Denji se sacudió el polvo, pero Kishibe lo notó: un pequeño y casi imperceptible bulto en su arremangado brazo izquierdo.
Cuando se sacudió el polvo, logró verlo.
Denji no lo supo, y Kishibe imaginaba la estrategia de Denji.
Se acercó, mientras preparaba el cuchillo.
Denji por su parte lanzó otra patada, siendo apuñalado por Kisibe en tres rápidas ocasiones.
Denji aprovechó para aprisionar su mano con el cuchillo, dejando que la varilla de su brazo izquierdo se deslice y recogerla con dicha mano.
La sostuvo, intentando apuñalar el brazo aprisionado de Kishibe.
Denji miró el cuchillo ser soltado, mientras el brazo libre de Kishibe lo agarraba en el aire, agitándolo hacia arriba y cortándole toda la mano izquierda.
—¿Cómo?
—Pensó Denji, incrédulo.
Kishibe cortó la pierna de Denji, dejando caer la parte que había perforado con su cuchillo.
Mientras eso sucedía, Denji rápidamente tomó su mano cercenada con su mano disponible.
Apretó con fuerza esa mano, asegurando el agarre en la varilla.
Cuando la obtuvo, la aproximó hacia la cara de Kishibe, buscando atravesarle la cabeza y acabar con él.
—Aprende demasiado rápido —pensó Kishibe, cortándole la otra mano a Denji con rapidez, dispuesto a clavarle el arma en la cabeza.
Denji, sin manos y una pierna, atinó a hacerse para atrás.
Mientras caía, usó su pierna restante para patear ambas manos cercenadas, cuya fuerza de agarre parecía sostener la varilla.
Kishibe miró esto con una ceja alzada, una señal de sorpresa genuina.
Denji pateó aquellas manos, a lo que Kishibe le lanzó el cuchillo casualmente en la cabeza, acabando con él.
Pero esta acción fue recompensada con Kishibe deteniendo la varilla a un centímetro de su ojo.
—Aprende rápido…
No solo eso, sino que puede imitar movimientos que aprendió en combate, usándolos enseguida y obteniendo variantes con los recursos disponibles —Kishibe miró que sostenía la varilla, sangrando por la fricción que causó un corte en esta—.
El tipo es un auténtico genio…
Pudo herirme en nuestro primer combate, incluso si fue tras su muerte.
Es perfecto para el combate.
Por otro lado…
Denji estaba en el suelo, muerto.
Su regeneración funcionando a niveles lentos pero seguros.
Kishibe suspiró, sabiendo que era un problema este chico.
Sacó una bolsa de sangre, acercándose.
Abrió la bolsa, a punto de derramar el líquido carmesí en la boca de Denji, cuyo ojo quedó viéndole.
—Sigue siendo débil.
Que irónico.
Un monstruo con corazón…
¿Cuál era esa frase?
Denji recibió la sangre, y de inmediato se sacó el cuchillo del cerebro.
Su dolor fue tan brutal que Kishibe registró sus movimientos erráticos detenerse tras unos segundos.
Su cara volvió lentamente a ser fría, pero sus ojos solo le miraban a él.
Ese brillo depredador, de alguien que ha encontrado un obstáculo que debe superar.
Era algo que nadie le dirigió, nadie.
—Ah si…
—Kishibe dejó caer las manos cercenadas de Denji, el cual las sostuvo con sus nuevas manos, chasqueando la lengua—.
Una oveja en piel de lobo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com