Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
  4. Capítulo 21 - 21 Requiem Lamentoso
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Requiem: Lamentoso 21: Requiem: Lamentoso Cada uno de los bellos en el cuerpo del hombre frente a Denji se erizó.

Su piel se incomodó, una sensación de frío inminente chocando contra su ser.

Toda su dermis pareció adoptar la textura de una gallina, y sus ojos perdieron el foco por un segundo.

Un mal presagio se arremolinó en todo su corazón, que alguna vez se sintió valiente.

El intrépido comentario despertó al monstruo que dormía en Denji.

No era el monstruo que masacró al Demonio Cuervo; no era aquel que ahorcó al Demonio Murciélago.

Era el monstruo que ahorco a su padre con las cortinas de su madre.

Este Denji retrocedió una década mentalmente, y lo que estuvo frente a Katana-Man no era el estúpido perro de Seguridad Pública, o la tierna Oveja que disfrutaba bromeando con Aki y Power.

—Gracias…

—dijo Denji, mientras sus ojos se perdían entre la rabia, su último vestigio de humanidad abandonando su mente, apagándose cual vela en vendaval—.

Ahora tengo un motivo real para nunca dejarte morir.

Katana-Man parpadeó y, tras volver a abrir los ojos, su cuerpo estaba cayendo a decenas de metros del edificio en el que estaba.

Denji había aparecido frente a él, con una velocidad tan abrumadora que incluso había adoptado su forma de Motosierra.

Power se congeló, su terror alcanzando la epítome de las penumbras.

—N-ni siquiera…

Ni siquiera vi cuando se transformó…

¿Este es el poder de Denji?

—Pensó Power, incapaz de hablar.

—¡Denji!

—Gritó Aki, mientras Denji caminaba lentamente, avanzando y agarrando vuelo—.

¡DENJI, DETENTE!

Denji despegó con un enorme salto, siguiendo a Katana-Man.

Denji fijó su trayectoria, la cual les conducía a unas vías del tren.

El puente superior fue el escenario perfecto para que cayeran, porque cuando Katana se estrelló de espaldas, y Denji aterrizó con brusquedad a unos metros de él, los dos supieron que aquí sería el escenario final.

Demonio contra Demonio; Monstruo contra humano.

Denji estaba fijando su mirada contra Katana, apagando su motor por un instante, evitando consumir sangre.

Su mente trabajó a tal punto que, de forma subconsciente, Denji ya había empezado a maquinar miles de formas con las cuales torturar a este tipo, pero de entre todas ellas, solo una era la indicada.

—Voy a desmembrarte; a sacarte las tripas con mis propias manos…

—Amenazó Denji, con una voz rasposa, grave, gutural y animal, cargada de frivolidad, animosidad y malicia— Y voy a ahorcarte con ellas.

El ex-Yakuza lo miró, uno de sus ojos desorbitado por el terrible golpe que recibió.

Su mirada parecía valiente, pero el escalofrío que le recorrió por la amenaza de Denji no pasó desapercibido para el agudo ojo del Demonio Motosierra.

Denji, que había aprendido a ser observador con tal de sobrevivir, notó el ligero temblor en su oponente.

Normalmente habría hecho una burla, se habría jactado de su poder, pero hoy no.

Hoy era diferente.

—Voy a encargarme de que sufras el mayor tiempo posible…

Voy a hacerte desear la muerte…

—Denji se acercó un paso, mientras su oponente activaba su transformación en Demonio, igualando el terreno—.

Y cuando hallas alcanzado esa oscuridad que sigue al fallecimiento, la única luz que verás al final del Tunel será la de mi motosierra abriéndose paso por tu interior, una y otra vez…

Denji caminaba lento, seguro, sin atisbo de duda.

Un enfrentamiento directo contra Katana-Man no era nada.

No era inseguro.

No era confiado, ni ingenuo.

Era un tipo que había aprendido lo suficiente en apenas una semana.

Supo que nada podría vencer a este Yakuza, más que el sufrimiento.

—La única manera de acabar con un inmortal…

—Pensó Denji, lanzándose hacia adelante, con calma—.

Es arrancándole las ganas de vivir.

Es haciéndole desear la muerte.

La única forma de matar a alguien que no puede morir, es aniquilando su deseo de seguir existiendo.

Denji fue recibido por la espada del brazo izquierdo de su oponente, que fue cortada con el rugir de su motosierra.

La espada comenzó a cayó al suelo, mientras Denji usaba el fragmento libre del propio Katana para atacarlo.

La agarró con su brazo izquierdo, retrayendo la motosierra, recogiéndolo en el aire y encajándolo en su trapecio derecho.

—¡Maldito!

—Dijo Katana-Man, mientras atacaba con el otro brazo, que fue inhabilitado por el brazo izquierdo de Denji.

Denji soltó el fragmento incrustado en el trapecio del Híbrido, frenando el ataque entrante, para agarrar su antebrazo y empezar a apretarlo con toda su fuerza.

De repente, sus dedos comenzaron a clavarse en la carne, y tras lo que pareció un segundo, Denji usó su pierna para patear el pecho de Katana, impulsándolos en sentidos opuestos.

Denji realizó un giro hacia atrás, con el brazo desgarrado del Katana en su mano izquierda.

Lo miró, y Katana, que había logrado recomponerse, se sostuvo el muñón que llegaba hasta un poco después del codo.

El dolor era evidente, pero sus ganas de vivir y pelear eran mayores.

Para Katana, era evidente que Denji debía ser contenido a larga distancia.

Pero sus látigos serían un obstáculo.

—Cuidado —dijo Denji, señalando hacia atrás a Katana—.

Ahí viene el tren.

—¡Imbécil!

¡¿Crees que caeré en algo tan…

—Katana-Man fue arrollado por el Tren, que lo empezó a arrastrar desde la punta, mientras Denji saltaba y le miraba desde el vagón del piloto.

Denji deshizo su transformación, y Katana pudo ver nuevamente esos ojos penetrantes que brillaban ámbar, los cuales nunca abandonaron sus propios ojos, incluso si no sabía donde estaban gracias a su transformación en demonio.

Denji se sentó, paciente.

Era alguien calmado, y sabía que pronto Katana-Man recobraría la compostura y podrían pelear arriba del tren.

—¿Qué esperas?

—Denji tenía un tono ilógicamente monótono de hablar, que causaba incomodidad en el Híbrido—.

¿No quieres vivir?

Denji frunció el ceño, y en un acto que tomó desprevenido al híbrido de la Katana, lo agarró de la cabeza y se la arrancó.

Katana fue llevado junto a Denji, quien se incorporó en la parte superior del tren.

Una vez allí, tiró la cabeza al suelo, pisándola para evitar que se fuese a otro lado.

Una vez en el suelo, Denji se cortó la muñeca con sus uñas, dejando caer algo de sangre en la boca de la cabeza cercenada.

—Podrás morir cuando yo lo quiera…

—Denji susurró, mientras Katana se regeneraba, en su forma híbrida, con ropa—.

De pie.

Katana se incorporó, intentando asestar un golpe en Denji, quien saltó hacia adelante y se reposicionó de forma más estable en el tren, más lejos de la punta.

Denji le miraba con esa aterradora calma, que empezaba a hartarle a su oponente.

—¡¿QUÉ CARAJO CREES QUE HACES MIRÁNDOME ASÍ?!

—Preguntó Katana, sin recibir respuesta—.

¡¿CREES QUE ME INTIMIDAS?!

¡¿TODO ESTO POR UNA MUJER QUE TRABAJÓ UNOS MESES CONTIGO?!

—Himeno no es el problema…

—Dijo Denji, sereno, sacando un cuchillo desde su bolsillo trasero, apuntándolo hacia Katana, quien se puso alerta—.

Esa no es una venganza que me corresponda a mí…

Sino a Aki.

—¡¿Y ENTONCES POR QUÉ TODO ESTO?!

—Porque insultaste a mi madre —dijo Denji, su rostro desprovisto de emociones llegando a mostrar una sola mueca de desprecio.

Katana se quedó mudo un segundo, y al instante siguiente había comenzado a reír.

Primero fue leve, pero pronto esa risa se convirtió gradualmente en una carcajada.

Para Katana-Man, este pobre diablo frente a él era nada más que eso: un pobre diablo.

—¡Jajaja!

¡¿Tu madre?!

—Preguntó Katana, mientras Denji apretaba el agarre en su cuchillo—.

¡TU MADRE ERA UNA ZORRA OPORTUNISTA!

—¡CÁLLATE!

—Denji le gritó, teniendo que agacharse junto a Katana para evitar ser arrastrados por el túnel.

—¡TU MADRE ERA UNA PROSTITUTA DE LOS YAKUZA!

¡UNA PROSTITUTA CUALQUIERA QUE SE ENAMORÓ DE TU PADRE!

—Katana gritó, de forma burlesca, mientras la rabia en Denji crecía.

A lo lejos, Aki y Power conducían, mirando el enfrentamiento con preocupación.

Power repetía lo que decía Katana, hasta que entraron al túnel y los perdieron.

Power estaba aterrada, preocupada por el estado mental de Denji.

Aki no era mejor, pero debía concentrarse en manejar y seguirlos.

—¡AKI, ACELERA POR FAVOR!

—Dijo Power, nerviosa.

—¡EN ESO ANDO!

—Contestó Aki, nervioso—.

Por favor Denji, aguarda…

Vamos en camino…

—¡TU PADRE ERA UN POBRE DIABLO IGUAL A TI!

¡SON IGUALES!

—Gritó Katana, la luz al final del túnel cada vez más cerca—.

¡Y TU MADRE SOLO SE ENAMORÓ DE ÉL POR SU POLLA!

¡NO FUE AMOR!

¡FUE SU LUJURIA INCONTENIBLE LO QUE LA LLEVÓ AL TERRIBLE DESTINO QUE SUFRIÓ!

—¡¡¡VOY A HACERTE COMERTE TUS PROPIOS INTESTINOS!!!

—Gritó Denji, mientras el túnel terminaba.

—¡¡¡TU MADRE SE ACOSTABA CON CUALQUIER ESTÚPIDO CON TAL DE DARTE COMIDA!!!

¡ELLA ERA UNA ZORRA QUE TE ENGAÑÓ DENJI!

—Gritó Katana-Man—.

¡Y MURIÓ PORQUE ERA UNA ESTÚPIDA QUE CREYÓ PODRÍA CAMBIAR A TU PADRE CON TU NACIMIENTO!

Denji se nubló por completo.

Un segundo estaba por pararse, pero al instante siguiente, su cuchillo fue agarrado con la mayor fuerza bruta que podía ejercer, astillando el mango de madera.

Denji desfiguró su rostro en una mueca de rabia pura, con tantas líneas de expresión y sus dientes afilados sobresaliendo.

Era una mirada salvaje, al punto que el propio Katana fue anonadado.

—¡¡¡VOY A MATARTE!!!

—Gritó Denji, con una animosidad que no tenía precedentes en toda su vida.

Katana se lanzó, curado, pero Denji se había perdido por completo en su sed de sangre.

Habían atacado a su madre.

Su mente no estaba presente en el combate, lo único que estaba allí era el pensamiento representado en una sola pregunta: ¿Cuánto tiempo aguantará este Yakuza?

Pero incluso Denji no sabía que, de hecho, la pregunta que los mismos cielos planteaban era otra: ¿Cuánto tiempo le tomará a Denji deshacer toda la ira que sentía en estos momentos?

Denji fue recibido con un tajo que fue desviado con el cuchillo.

Katana-Man sintió su brazo entumecerse ante el repentino choque que hizo temblar su espada-brazo.

Denji no perdió tiempo y, en menos tiempo del que le tomó parpadear al hombre, le había clavado el cuchillo tantas veces en el brazo que pronto su propio hueso fue astillado con los impactos.

Denji lo pateó fuera del tren, empujándolo a una calle debajo del puente que no era concurrida, bastante solitaria y que era rodeada por fábricas metalúrgicas.

Denji lo siguió, y cerca de allí, Power y Aki lo vieron todo, escuchando los insultos de Katana-Man hacia la madre de Denji.

Ellos se congelaron, incluso Aki tuvo miedo de bajarse y ayudar a Denji.

¿Necesitaban siquiera detener a Denji?

El tipo había insultado el ser más sagrado para Denji: Su madre.

Este tipo merecía ser castigado; sin embargo, ¿Denji seguía siendo Denji?

Power no quería bajar, pero no estaba dispuesta a querer seguirle viendo en ese estado.

Podían hacerse de la vista gorda, dejar que Denji se desahogue, pero los dos sabían, y debían saberlo mejor que nadie, que Denji jamás se calmaría.

Denji nunca pararía.

Un insulto a su madre era suficiente para condenarte al peor de los destinos.

Pero todos lo insultos y blasfemias pronunciados por el hombre híbrido de la Katana.

Si la mente humana tuviera algún límite, y la moral pudiera llegar a cruzarse, estaban seguros que allí abajo de donde ellos estaban, más cerca del infierno que de la tierra, Denji estaba por probar que no existía límite moral o frontera mental que su ira no pudiera cruzar.

—¡AKI DETENTE!

—Power gritó, intentando detener a Aki, quien se armó de valor y bajó del coche, con un terrible pavor comiéndolo vivo, pero dispuesto a salvar a Denji.

—¡DEBO RESCATARLO!

—Gritó Aki, bajando la pequeña calle que conducía a la calle más honda—.

¡NO DEJARÉ QUE SE PIERDA EN LA VENGANZA!

—¡AKI, TE MATARÁ!

—Power le agarró de la manga, frenándolo sin fuerza, pues su miedo le había hecho ejercer menos fuerza de la que podía—.

¡AKI POR FAVOR ESCÚCHAME!

¡DENJI NO ES DENJI!

¡DENJI VA A MATARTE!

¡VA A MATARTE!

¡POR FAVOR!

Aki miró a Power comenzar a derramar lágrimas, consumida por un terrible deseo de no bajar.

Su más perturbador recuerdo fue ver a Denji ahorcar al Murciélago con sus propio interior.

No estaba dispuesta a bajar para ver algo peor; sin embargo, tampoco quería que Aki bajara.

Si Aki intervenía en la venganza de Denji, corría el riesgo de terminar igual o peor por negarle algo que esta faceta de Denji reclamaba como suyo: el derecho a vengarse.

—¡NO QUIERO QUE DENJI SE TRANSFORME EN UN MONSTRUO!

—Gritó Aki, soltándose de Power, quien se cayó al suelo, mirando al pelinegro correr hacia abajo.

—¡AKI POR FAVOR NO VAYAS ALLÍ!

—Power soltó un grito desgarrador, su angustia alcanzando una crisis nerviosa en ella—.

¡VA A MATARTE!

¡POR FAVOR AKI!

¡NO QUIERO QUE MUERAS!

Aki mientras corría, no escuchaba nada.

La penumbra natural de esta calle tan baja y, por supuesto, el silencio sepulcral que preludia al encuentro entre lo que ocupaba la piel de Denji y él, era algo que no podía ignorar.

Todo su cuerpo le decía que se fuera, que le hiciera caso a Power.

Había llegado tan lejos para vengar a su familia, ¿Por qué de repente arriesgaría toda su venganza por un simple mocoso rubio con problemas mentales?

—¡DENJI TAMBIÉN ES MI FAMILIA!

—Pensó Aki en un grito que ocupó toda su mente, liberándolo de cualquier nerviosismo o miedo restante—.

¡YA VI MORIR A UN HERMANO FRENTE A MÍ!

¡NO VOY A DEJAR QUE SUCEDA OTRA VEZ!

¡ME NIEGO A PERDERLO TODO DOS VECES!

¡YO NO PUEDO PERDERLO!

¡SI ME CUESTA LA VIDA, ENTONCES QUE ME CUESTE!

Denji cayó al suelo junto a Katana, quien había perdido la movilidad en un brazo.

Se intentó reincorporar, mientras Denji, en su forma humana, le propinaba un golpe en la columna.

Katana-Man quedó paralizado por completo, su propia boca llegando a perder la capacidad de moverse a causa del trauma en su sistema nervioso.

Denji no perdió el tiempo, mirando el brazo destrozado de Katana con rabia.

No lo dudó ni un segundo.

Sabía que, incluso paralizado, Katana se estaba regenerando, por lo que sus nervios registrarían correctamente lo que estaba por venir.

—Dejé de creer en Dios cuando no nos ayudó a mamá y a mí.

Pero ahora, si tuviera que creer en Dios y pedirle una prueba de su existencia por medio de una petición…

—Denji pensó, colocando una pierna sobre el torso de Katana, sus brazos agarrando firmemente el brazo destrozado, con una mueca de rabia aún grabada en él—.

Entonces pediría que, por favor Dios, hagas que este bastardo sienta todo lo que estoy por hacerle, y te encargues de mantenerlo consciente todo el tiempo que dure.

Denji hizo fuerza y, con la ayuda de su pie en el torso de Katana, empezó a arrancar lentamente el brazo del hombre.

De tendón a músculo, con su hombro y ligamentos sintiendo como eran desgarrados, estirados y, finalmente, rompiéndose ante la abrumadora fuerza de agarre que Denji ejercía.

El grito de Katana nunca llegó, pues era incapaz de poder gritar dada su parálisis; no obstante su cuerpo sintió cada desgarre muscular.

Cuando perdió el brazo miró a Denji con horror, pero el rubio no había acabado.

Lanzó su brazo hacia atrás, acercándose al brazo sano.

Cuando repitió el patrón, esta vez se encargó de hacerlo más lento.

—¿Recuerdas lo que te dije?

—Preguntó Denji, mientras poco a poco separaba el brazo del torso del hombre, quien hacía pequeñas muecas de dolor—.

Te dije que esto iba a suceder…

Voy a encargarme de repetir este proceso cientos…

No, ¡MILES DE VECES!

—Susurró Denji, de forma tan peligrosa y espantosa que resultaba impropia de él—.

Y voy a variarlo.

Me tardaré los días que necesite, y hasta que no quede saciado, jamás dejaré de hacerte sufrir…

Solo te advierto que con todo lo que dijiste, puede que nunca me sacie.

Denji le despojó de su brazo restante, y en ese momento continuó con sus piernas.

Empezó por pisotear sus rodillas de forma brutal, rompiéndolas poco a poco con cada pisotón, hasta llegar al punto en que las astillas de su hueso sobresalían de la carne.

El Katana empezó a llorar, mientras Denji dibujaba una ceja alzada.

—¿Qué sucede?

¿Tan rápido vas a empezar a llorar?

¿No eres un hombre?

¿No se supone que son hombres?

—Denji pisoteó y giró su pierna sobre la destrozada rodilla derecha del hombre—.

Parece que tu valentía anterior se esfumó…

¿Qué sucedió?

¿No pensaste que cumpliría mi promesa?

Denji se puso sobre las rodillas del hombro, empezando a saltar un poco sobre ellas, haciendo de su agonía más duradera y versátil.

Se encargó de girar sus pies sobre las rodillas, convirtiendo en polvo las astillas de hueso.

Miró al hombre sin satisfacción, pues su mente perturbada jamás estaría contenta con lo que pudiera hacerle.

—Estas piernas ya no sirven…

Te haré el favor de quitártelas —Denji le pisó los muslos, tan fuerte que pronto la presión terminó por dividir las piernas del cuerpo.

—¡AAAAAHHHHH!

—Gritó Katana, su boca logrando emitir sonidos.

En ese momento, Aki llegó hasta donde Denji, observando la brutal escena.

El gallardo Aki dejó de serlo, y el balde de agua fría que era Denji le cayó directamente en la cabeza, con todo y balde.

Denji ni siquiera lo notó, tan concentrado en hacer sufrir a este sujeto que osó despotricar sobre su madre.

—¿Sabes?

Realmente me estoy hartando de tus gritos…

—Denji levantó el torso por la cabeza, mirándolo a los ojos.

—¡E-ERES UN MALDITO MONSTRUO!

—Lloró el Híbrido Katana, temblando al ver los ojos de Denji, quien le obligó a abrir los ojos con su otra mano.

—Mírame…

—Dijo Denji, mientras sus penetrantes ámbar parecían penitenciar el alma del yakuza—.

Quiero que te grabes bien mis ojos…

Cuando duermas, cuando mueras y estés en el infierno…

Quiero que donde sea que acabes, como sea que acabes, lo único que recuerdes sean mis ojos.

Quiero que sin importar lo que suceda de aquí en adelante, lo único que puedas pensar es en la mirada del hombre que tú mismo buscaste.

—¡¿QUIÉN CARAJO ERES?!

¡TÚ NO ERES EL MOTOSIERRA!

—Soy Denji…

—Dijo el rubio, y tras eso, metió su mano en el estómago del hombre, poco a poco.

—¡DENJI!

—Gritó Aki, que al observar tal acción corrió de inmediato para taclear a Denji, quien dejó caer al Katana-Man al suelo, siendo tirado por Aki.

—¡TIENES QUE DETENERTE!

—Gritó Aki, preocupado.

—¡¿QUÉ MIERDA HACES?!

—Denji le gritó, mandándolo de un empujón demasiado lejos—.

¡NO TE ATREVAS A METERTE EN ESTO!

—¡NO ESTÁS PENSANDO BIEN!

—Aki le gritó, asustado pero armándose de un poco de coraje para hablar—.

¡ESTE NO ES EL DENJI QUE CONOZCO!

—¡TÚ NO ME CONOCES!

—Gritó Denji, señalando a Aki con un dedo, toda su furia redirigiéndose hacia el pelinegro—.

¡TÚ NO SABES NADA SOBRE MÍ!

¡TÚ NO SABES QUIÉN CARAJO SOY!

—¡ERES MI HERMANO!

—Gritó Aki, esperando shockear a Denji y hacerlo entrar en razón.

Denji se detuvo en ese preciso momento, mirando directamente a Aki.

Le tomó bastante tiempo procesar lo que Aki decía, pero este tiempo fue el suficiente para que otra persona llegase.

Power bajó, preocupada por ver a Aki llegar solo hasta Denji.

Mirarlo frente a Denji, quien empezaba a apretar el puño disparó sus mayor alarma, haciéndola moverse sin pensarlo.

—¡NO TE ATREVAS A LLAMARME ASÍ!

—Gritó Denji, lanzándose hacia Aki, listo para darle una paliza.

—¡DETENTE DENJI!

—Power saltó sobre él, abrazándolo y aprisionando su torso.

—¡SUÉLTAME POWER!

—Denji gritó, furioso.

—¡JAMÁS!

—Gritó Power, mientras su preocupación y miedo aumentaban.

—¡Sosténlo!

—Aki se aproximó, abrazando también a Denji, evitando que escape.

—¡SUÉLTENME!

—Denji gritó, forcejeando con todas sus fuerzas, sin éxito.

—¡DENJI, TIENES QUE CALMARTE!

—¡¿CALMARME?!

¡¿CÓMO ME PIDES QUE ME CALME?!

—Denji gritó, su ira empezando a mezclarse con dolor—.

¡ESTE BASTARDO INSULTÓ A MI MAMÁ!

¡MATÓ A HIMENO!

¡INSULTÓ A MAMÁ!

¡MERECE MORIR!

—¡PERO NO ERES QUIÉN PARA JUZGARLO!

—Gritó Aki, notando el temblor en la voz de Denji.

—¡¿AH NO?!

¡CLARO QUE LO SOY!

¡QUIEN INSULTE A MAMÁ MERECE SUFRIR!

—Denji gritó, su forcejeo transformándose en desesperación—.

¡SUÉLTENME!

¡NECESITO VENGARLA!

¡NECESITO QUE PAGUE!

¡NECESITO…

—¡NECESITAS CALMARTE MALDITA SEA!

—Gritó Power, empezando a llorar—.

¡ESTE NO ES EL DENJI QUE CONOZCO!

¡ESTE NO ES EL MISMO DENJI QUE ME ABRAZÓ ESE DÍA EN EL DEPARTAMENTO!

¡EL QUE CREE QUE MIS CUERNOS SON BONITOS!

—¡CÁLLATE!

—Gritó Denji, cerrando sus ojos con mucha fuerza, mientras su forcejeo vacilaba y en su lugar, empezaba a temblar.

—¡ESTE NO ES EL MISMO DENJI QUE SE ENCARGÓ DE PROTEGERME DEL DEMONIO CUERVO!

—Gritó Power, mientras Denji cerraba sus ojos con más fuerza.

—¡Cállate!

—La voz de Denji empezaba a fragmentarse, mientras Aki le abrazaba más fuerte junto a Power.

—¡ELLA TIENE RAZÓN!

—Gritó Aki, empezando a quebrarse—.

¡DENJI, PERDÓNAME POR HABERTE GRITADO ESE DÍA EN EL HOSPITAL!

¡TENÍA MIEDO!

Tú…

¡TÚ NO ERES EL MISMO DENJI QUE FUE A LLEVARME FLORES ESE DÍA!

—Cállense los dos…

—Denji amenazaba con quebrarse, usando toda su fuerza de voluntad para no hacerlo.

—Denji…

La verdad es que mi hermano…

—Aki empezó, mientras lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos—.

¡Él está muerto!

Denji se paralizó, abriendo los ojos, mirando a Aki.

Cuando hizo eso, su corazón se encogió.

Denji dejó de forcejear, mientras su mirada parecía suavizarse hasta un punto de humedecer sus ojos.

—¡HE PERDIDO TODO LO QUE TENÍA!

¡MI HERMANO!

¡MI FAMILIA!

¡HIMENO!

—Aki gritó, rompiéndose frente a Denji, quien le miraba, y unas lágrimas se formaban en sus ojos—.

¡NO ME QUEDA NADA MÁS QUE TÚ Y POWER!

¡POR ESO!

¡POR ESO!

¡POR ESO NO QUIERO PERDERTE!

¡ME NIEGO A QUE TE PIERDAS EN TU SED DE VENGANZA Y SEAS EL MONSTRUO QUE CREES SER!

—¡DENJI!

—Comenzó Power, llorando también—.

¡YO TAMBIÉN DEBO CONFESAR QUE ME ATERRA VERTE EN ESE ESTADO!

¡PERO TAMPOCO QUIERO PERDERTE!

¡NUNCA NADIE ME HA TRATADO TAN BIEN COMO USTEDES DOS!

—Power gritó, temblando en los brazos de Aki, sosteniendo a Denji—.

¡NUNCA ME HE SENTIDO TAN FELIZ COMO EMPECÉ A VIVIR CON USTEDES!

¡CADA INSULTO Y BROMA QUE TE HAGO!

¡YO SOLO QUIERO DEMOSTRARLES MI CAIRÑO, AUNQUE SÉ QUE NO ES LA FORMA CORRECTA!

¡YO SÍ LOS VEO COMO MI FAMILIA!

¡DENJI, YO TE QUIERO COMO A UN HERMANO!

Los dos agarraron muy fuerte a Denji, quien había empezado a llorar en silencio.

Denji cerró los ojos, desviando la mirada, pero su dolor por la apertura emocional de estos dos fue tal, que incluso con su bien construida fachada de estoicismo y necedad, no pudo ocultar sus sentimientos.

—¡DENJI, ERES NUESTRA FAMILIA!

—Gritaron al unísono, llorando.

—Siempre me puse como meta el jamás desarrollar más vínculos…

—Pensó Denji, cerrando sus ojos con fuerza—.

Pero cuando perdí a Pochita, realmente me cerré al mundo.

Solamente veía estúpidos a los cuales usar para seguir viviendo, para conseguir más…

Pero de la nada, ustedes dos aparecieron.

Si, tal vez al inicio tuvimos nuestras diferencias, pero en el fondo…

Muy en el fondo de mi ser…

Yo también los considero mi familia.

Denji derramó una lágrima, mientras los dos finalmente sollozaban, sin querer soltarlo.

Denji se quedó así, sin saber cómo reaccionar.

Sus brazos ya estaban libres, era capaz de soltarse y reanudar la tortura del hombre.

Pero dentro suyo ya no quería.

Sus métodos y venganza lograron quebrar a las únicas dos personas que le importan.

¿Cómo podía pensar en venganza cuando enfrente suyo estaban llorando sus dos hermanos?

Denji sacó sus brazos lentamente, y cuando los quiso acercar a su pecho para activar su motosierra, no pudo.

Sus ganas de pelear habían perdido ante las de vivir por estos dos.

Con mucho cuidado, sus brazos temblorosos y lleno de temor, abrazó a Power y Aki.

Ellos parecieron sentirlo, mientras sus temblores cesaban.

—Denji…

—Susurró Power, sollozando un poco—.

Te quiero mucho…

Por favor…

Nunca vuelvas a ser así…

—Yo también te quiero mucho…

—Susurró Aki, más tranquilo.

—Yo…

—Denji comenzó, su voz cargada de bastante esfuerzo; su caparazón volviendo a alzarse con demasiada dificultad, pero era ya imposible a este punto—.

Yo también los quiero, chicos…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo