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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Allegrato
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22: Allegrato 22: Allegrato Empezó a abrir los ojos lentamente, estando con la vista nublosa.

Sus ojos aún no se acostumbraban a la sensación de recobrar la vista.

Mientras abría un poco los ojos, empezó a recobrar los sentidos.

Lo primero que notó fue que no poseía brazos ni piernas; que estaba en ropa interior, pues tenía frío.

Que sus párpados pesaban más de lo usual, y que su sentido de audición era bastante mediocre.

—Nuevamente, ¿Cómo accedí a esto?

—Oyó una voz, muy irritada.

—¡YA NO NECESITAS HACER ESTO SOLO!

¡Además!

—Oyó la voz de una chica, bastante emocionada—.

¡Tú mismo lo dijiste!

¡Es una venganza que le corresponde a Aki, no a ti!

—¡Power!

—¡Pero él mismo lo dijo!

—¡Cállala de una vez Aki!

—¡Denji!

—Si señor —dijeron los dos al unísono, decepcionados.

—Se está despertando…

—Mencionó Aki, con un tono serio de voz.

El hombre abrió los ojos al registrar el nombre de Denji, mientras frente a él estaba el trío de chicos, los dos rubios y el pelinegro.

Para el Katana Man, esto era una sentencia de muerte.

Miró a Denji, temblando al recordar parte de su tortura.

Recordó la sensación de la mano del rubio entrando por su estómago, abriéndose paso lentamente hasta tocar sus intestinos, amenazando con sacarlos.

—Hola…

—Denji empezó, frunciendo el ceño y haciendo temblar más al hombre en el suelo.

—¡A-ALÉJATE DE MÍ!

—Denji no va a hacerte más daño…

—Continuó Aki, severo—.

Me he encargado de que nunca más te haga daño.

Lo que sucederá es lo siguiente: Vamos a entregarte a Seguridad Pública, y después, tu destino quedará en manos de Makima.

—¿M-Makima?

¡NO ME LLEVEN CON MA!

—¡CÁLLATE DE UNA PUTA VEZ, CABRÓN!

—Power se acercó, balanceando su pierna desde atrás hacia adelante, pegándole directo en los testículos al ex-Yakuza.

Un enorme grito de dolor desgarrador salió de la boca del hombre, quien no tenía ninguna extremidad con la cual protegerse.

Power empezó a reírse de forma burlesca, pero su sadismo era tal, que incluso Aki y Denji se cubrieron sus propias entrepiernas.

—¡MAL-MALDITA ZORRA!

—¡NO TE ATREVAS A DECIRLE ASÍ A POWER!

—Denji se enojó, haciendo a un lado a Power y dándole una patada en las bolas al hombre, quien gritó más fuerte.

—¡ESTÚPIDO BASTARDO!

—¡A MI HERMANO NO LE VAS A DECIR ASÍ!

¡PENDEJO DESCEREBRADO DE PENE PEQUEÑO!

—Gritó Power, empezando a pegarle en las bolas al hombre, junto a Denji.

Aki los miraba, mientras ellos poco a poco empezaban a reírse del sufrimiento del hombre.

Aki se sostuvo la cabeza, no entendiendo toda la razón de su disfrute.

Para Aki, que ellos dos pudieran divertirse torturando y golpeando a alguien era improbable.

¿Cómo podían?

¿Cómo se llegaba a este extremo?

—¡MÁTAME!

—Gritó el hombre, agonizando de dolor.

—No vamos a matarte…

—Dijo Aki, quien se sentó, cansado.

Aki miraba la escena, mientras los dos rubios se detenían, observando su rostro.

Aki no era feliz.

Hacía un pequeño tiempo que dejó de llorar, tenía los ojos hinchados y sus ojos rojos.

Estaba desprovisto de emoción, mientras los rubios se miraban los unos a los otros.

De repente Denji tuvo una idea, sentándose al lado de Aki.

Aki le miró sentarse, mientras Power se ponía del otro lado, con Aki en el medio.

Aki les dirigió una pequeña mirada a ambos, constantemente cambiando de uno al otro.

Vio a Denji meter su mano en un bolsillo, y de repente, sacó una cajetilla de cigarros.

Aki se confundió, mientras Denji le ofrecía un cigarro; por su parte, Power sacaba un encendedor, ofreciéndole fuego.

—¿Qué hacen?

—Preguntó Aki, sin entender el por qué le ofrecían fumar.

—Lo necesitas…

—Dijo Power.

—Esta es tu venganza, Aki…

—Denji giró el cigarro, y Aki logró ver lo que se hallaba escrito.

—Venganza fácil…

—Susurró Aki, notando la escritura del cigarro, alzando una ceja.

—Conocí a una chica que va a la escuela…

En algún punto noté lo que escribía sin querer, y me lo aprendí…

—Dijo Denji, sonriendo—.

Venganza fácil.

¿No es eso lo que quieres?

—Nada es fácil…

Ni siquiera la venganza…

—Esperaba que dijeras eso —Denji le respondió a Aki, mientras tiraba los cigarros y Power se crispaba—.

Ninguna venganza es fácil…

Yo mismo lo acabo de aprender.

Denji se paró, ofreciéndole una mano a Aki.

Aki la miró, dudoso.

Power se puso de pie, imitando la acción de Denji.

Aki miró ambas manos, sin entender el por qué sus dos nuevos hermanos se comprometían a unirlo a sus juegos sádicos.

—¿Creen que me hará feliz?

¿Que torturar a este hombre me hará sentir mejor?

—No se trata de ti, Aki…

—Denji respondió severo, pero sonriendo tras eso—.

Se trata de Himeno…

Allá arriba hay alguien que te está viendo…

Allá arriba hay alguien esperando que la vengues.

—¿Arriba?

—Preguntó Aki, solemne.

—Si existe el infierno, entonces, es convincente que exista un cielo…

Yo mismo tengo a un ángel allá, mirándome.

No sé qué sería de mí si no me hubieran detenido hace unos minutos atrás.

Tal vez ese ángel allá arriba se habría decepcionado de ver el monstruo en el que me habría convertido.

Pero tú también estás siendo observado, Aki…

—¡AKI!

—Power le animó, agitando un poco su mano—.

¡Conviértete en el hombre que Himeno creía que eres!

—Himeno…

—Aki susurró, mirando ambas manos, y de ahí al cielo—.

Himeno…

Aki notó que, incluso siendo de tarde, la Luna ya podía verse.

La luna estaba tan alejada de la tierra, y lo único que le quedaba era ver desde la cima.

¿Himeno estará allí?

¿Estaría viéndole?

¿Estará esperando que hiciera algo?

—Himeno…

Si estás allí viéndome…

Dame una señal…

—Pensó Aki, esperando un evento fantástico, sobrenatural, o siquiera una brisa.

—No hay nada que los de arriba puedan mandarte para creer en ellos —Denji le cortó la imaginación, poniéndose frente a Aki, tapando su visión de la Luna—.

Los que importamos estamos acá…

Apuesto a que quieres una señal, ¿No?

Pues no la tendrás.

¿Sabes qué puedes tener?

¿Sabes qué señal puedes recibir?

—Esta…

—Power le susurró, haciéndose a un lado y dejando libre el camino hacia el hombre, cuya expresión horrorizada y adolorida empezaba a ganar fuerza.

—No hay forma…

—Susurró Aki, aún negándose.

—¿No la hay?

—Preguntó Denji, retadoramente—.

¿Por qué no lo intentas siquiera?

—¿Qué ganaré?

—No se trata de ganar siempre —Power sonrió de forma estúpida—.

A veces, ¡La vida se trata de actuar sin pensar en las consecuencias!

—Eso es lo más…

—Aki susurró, mirando al hombre.

Recordó aquel día de la masacre.

La impotencia que sintió por no poder defender a Denji, porque Power tuviera que ayudarlo, cuando él como el mayor es quien debería haberlos defendido.

No pudo escuchar siquiera las últimas palabras de Himeno, o verla por última vez.

¿Qué habrá querido decir?

¿Le habrá dedicado algún último pensamiento?

Nada de eso importaba.

Pero entonces, Power tenía razón.

Si nada importaba, ¿Por qué molestarse en pensar?

Si, Himeno ya no estaba.

Si, Himeno jamás sabría que la vengó.

Si, Himeno ha muerto.

Pero que ella ya no estuviera, ¿Era razón suficiente para que no intentara honrar su memoria?

Denji perdió a su madre, era lo más sagrado que tenía, y aún sin ella, él se empeñaba en preservar su memoria, hacerla respetar.

Él debería hacer lo mismo.

Porque para Aki, Himeno fue como una segunda madre.

—A la mierda —Aki se paró, empezando a arremangarse la camisa, dibujando una pequeña sonrisa—.

¿Qué obtengo si les gano?

Denji y Power abrieron la boca y ojos, sorprendidos.

Lentamente empezaron a dibujar una sonrisa cada vez más grande, mientras empezaban a idear formas en las cuales podrían llevar esta competencia a otro nivel.

Katana Man tuvo un mal presentimiento, el cual le hizo erizar la piel y rezar a cualquier cosa que pudiera llegar a ayudarle.

—Si ganas, ¡Te compraré lo que quieras!

—Dijo Denji, sonriente.

—¡Prometo lavar la ropa si ganas!

—Dijo Power, entusiasmada.

—¡Hecho!

—¡ESPEREN!

—Gritó el hombre, aterrorizado—.

¡¡¡ESPEREN!!!

Aki encajó la primer patada, la cual hizo que el hombre se retuerza en agonía sin fin.

Pronto, Denji y Power se unieron, turnándose para patear las bolas del hombre.

De repente, toda amargura que había en el corazón de Aki desapareció, todo dolor y resentimiento en el de Denji se fue, y cualquier temor persistente en Power murió en ese momento.

Mientras los chicos se divertían haciendo sufrir al hombre, dos ojos les observaban desde una fábrica cercana.

Kishibe miraba al trío con ojos desprovistos de cualquier emoción, y su cara era estoica.

Los contemplaba ser felices, mientras le daba un gran sorbo a su bebida.

Tras ese amargo trago, una figura estuvo detrás suya.

—¿Y bien?

—Preguntó la mujer, serena.

—¿Qué quieres que te diga?

—Preguntó Kishibe.

—Nada…

Solo responde.

—¿Qué debo responder a eso?

¿Qué se responde a algo que ya ha respondido por uno?

—Pareces derrotado…

—No estoy derrotado.

—¿Y esa mirada?

Si no estás derrotado, ¿Por qué luces tan apagado?

—No tengo razones por las cuales emitir otras emociones.

No puedo, de hecho…

—Dijo Kishibe, bebiendo.

—Quizás si dejaras esa bebida, podrías sentir algo…

—¿Y ser vulnerable a ti?

No, gracias.

Yo paso —Kishibe dio un largo trago, mientras la figura desaparecía.

Kishibe miró a Aki ganar, levantando las manos.

Miró a Denji y Power, pálidos al saber que habían perdido y debían cumplir lo que le prometieron a Aki.

Los miró subir el cuerpo al auto, bromeando en el camino.

Aki se veía feliz, Denji se notaba más libre…

Y Power era Power, pero era más Power que nunca.

—Nunca antes había tenido tanta mala suerte…

—Susurró Kishibe, contemplando a Denji—.

El arma perfecta, el cuerpo de un monstruo…

Con el alma de un niño.

kishibe se dio la vuelta, pero dándole un último vistazo a Denji.

Un ligero atisbo de solemnidad cruzó la mirada del viejo cazador, quien suspiró al observar esa sonrisa radiante en Denji.

Supuso que, con lo que veía, Denji había logrado integrarse finalmente a la familia que había creado con los otros dos.

—Una verdadera lástima…

—Kishibe susurró, caminando hacia la oscuridad, listo para irse—.

Espero equivocarme, espero y logres callar la inquietud que hay en mi corazón.

Porque si resulta ser el hombre que creo que es…

Kishibe se fundió con las sombras, dando paso a la noche.

La luna resplandecía bellamente en el cielo, mientras las estrellas atenuaban su brillo poco a poco.

La oscuridad fuera de la ciudad era algo que podría inquietar a todos, pero a los mejores cazadores les servía de cobertura.

Allí, donde nadie quería habitar, Kishibe vivía.

—Entonces Denji morirá, y el cascarón que quedará será algo que ni el monstruo podrá llenar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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