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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Par de Tres
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6: Par de Tres 6: Par de Tres —¡¿TÚ QUÉ CARAJOS HACES ACÁ?!

—Gritaron Aki y Denji al unísono.

—¡MAKIMA ME ENVIÓ, TARADOS!

—Gritó Power, sonriendo de forma ganadora, con Nyako en su hombro, sus maletas en el pasillo y tirándose al sillón.

—¡NO TE TIRES AL SILLÓN, TIENE MI ESPALDA EN ÉL!

—Gritó Denji—.

¡NOOOOOOOO!

Denji gritó como niña al ver a Power en su sillón, mientras que Aki comenzaba a rezar en silencio, una lágrima resbalando por su ojo izquierdo.

Denji juró ver el rostro de Dios, a Pochita con lástima en sus ojos, y a su madre dándole palmaditas en la cabeza.

Esta demonio iba a volverlo loco.

Era una total desgraciada, y ni el miedo que ocasionó en ella fue suficiente para frenar eso.

—¡NO TE DUERMAS EN EL BAÑO!

—Gritaron los dos, enojados.

—¡BÁJALE A LA PALANCA!

—Gritaron nuevamente, tapándose la naríz.

—Te toca destaparlo —Dijo Denji, mientras Aki lo miraba con la ceja crispada.

—¡Este es mi departamento, tú debes obedecerme a mí!

—Tú lo has dicho campeón —Denji le dió una palmadita en la espalda, marchándose—.

Es tu departamento.

¡Suerte!

—¡NO TIRES LAS VERDURAS!

—Denji gritó, mientras Power renegaba las zanahorias de su Curry.

—¡No me gustan!

—¡Malnacida!

¡Ten algo de respeto por los que cosecharon estas delicias!

—Denji se metió la zanahoria a la boca, mientras Aki asentía.

—¡¿POR QUÉ ESTÁN DE ACUERDO EN REGAÑARME?!

¡¿NO SE ODIAN?!

—Hemos decidido unirnos por un bien común —habló Denji.

—Y ese es el de poner orden en ti, Power —terminó Aki, asintiendo junto a Denji.

—Me deben estar jodiendo…

—Susurró Power, mientras estaba en la bañera, amarrada—.

¡¿POR QUÉ CARAJO ESTOY AMARRADA?!

—Quizás porque no querías bañarte, sucia degenerada —dijo Denji, mientras se encargaba de bañarla.

—¡¿POR QUÉ ME ESTÁS BAÑANDO?!

¡ESTO ES ACOSO!

—Power, ni siquiera eres mi tipo.

Eres ruidosa, molesta, falta de carisma, desgraciada, sucia en niveles extremos, con un lenguaje pobre y jerga de trailera; posees dientes horribles, te apesta la boca, tu gato tiene más carisma que tú.

Eres una absoluta inculta, descerebrada…

—Denji empezó a decir muchas palabras que Power no entendía, pero que terminaban por hundir aún más su ego.

—Mátame…

—No, porque aparte de eso, eres una…

Al día siguiente, Denji se levantó y comenzó a limpiar el hogar.

Aki se despertó por un olor rico, se asomó y miró a Denji cocinando.

Observó la hora.

Eran las nueve de la mañana, y Denji aplaudía, en señal de haber acabado.

—Estaba pensando en despertarlos.

Hice una receta que mi madre solía hacerme de pequeño —dijo Denji, sonriendo en superioridad.

—Tú…

¿Tú cocinaste y limpiaste la casa?

—Aki no supo como reaccionar ante tal gesto.

—Si bueno, mi mamá me enseñó a mantener limpio mi hogar, a cocinar para valerme por mí mismo, y a que un estómago lleno es un estómago contento —respondió Denji, una pequeña sonrisa colándose por su rostro.

La realidad era que su madre le enseñó a limpiar para evitar palizas de su padre.

Nunca le enseñó a cocinar, y aprendió viéndola.

Denji jamás tuvo el estómago lleno, pero era contento con lo que tenía.

Aki o Power, no merecían saberlo.

No necesitaban enterarse de que mentía sobre su pasado.

—Debió ser una gran mujer por enseñarte tales cosas —comentó Aki, yéndose a sentar.

Denji se paralizó, con el plato a medio servir.

Oyó la puerta de Power abrirse, mientras que sentaba su trasero con fuerza en el Tatami.

La oyó pedir comida, mientras Aki la regañaba por no haberse cepillado los dientes.

Mientras Aki la obligaba a cepillarse, Denji siguió inmóvil.

No supo qué hacer, cómo procesar tal halago.

Nadie, aparte de él, habló bien de su madre.

Y ahora, Aki había dicho que debió ser una gran mujer.

Sirvió la comida, dándole más a Aki que a Power.

Sirvió un hueso en cada plato, abundante carne, verduras frescas, bolas de masa que asemejaban fideos, fideos mismos, y por último pero no menos importante, jugo de naranja.

Su mamá decía que con esto sabría delicioso, así que lo intentó.

—Denji, esto está rico…

—Dijo Aki, devorando la comida a un ritmo acelerado.

—¡Es mejor que la comida de Aki!

—Comentó Power, recibiendo un golpe de Aki—.

¡Ay!

¡¿Qué te pasa?!

¡Lunático!

—¡¿Cómo te atreves a despreciar mi comida?!

Mientras Aki y Power discutían, Denji los miró, sin ninguna emoción en su cara.

De repente, las ganas de llorar se apoderaron de él.

Se enfocó en su comida, empezando a devorarla con cuidado.

Probó todo junto al jugo de naranja, y su mamá tenía razón.

Esto era delicioso.

Una sonrisa enorme adornó su rostro, mientras sus ganas de llorar incrementaban.

—No llores, Denji.

Te están mirando.

Ellos no son nadie.

Son extraños, y que vivan contigo no significa que merecen tu confianza.

Has estado más de una década viviendo así, y no son tu mamá, no son como ella…

—Pensó Denji.

—Yo fregaré los platos esta vez.

Power recogerá la mesa y la limpiará.

Descansa Denji, al rato tendremos una misión importante.

Conocerán a la división especial —dijo Aki, mientras continuaba comiendo.

—¡¿Qué?!

¡¿Por qué debo ayudar a este sopenco?!

—¡POWER!

—Bien división especial, el día de hoy haremos algo muy especial.

Estaremos a cargo del avistamiento de un demonio dentro de este hotel.

Seguro que ya conocen a Aki, pero no conocen al resto.

Por supuesto, empezaremos por su capitana —dijo una mujer pelinegra con un parche en el ojo derecho, señalándose—.

¡Mi nombre es Himeno!

Soy la capitana de la Cuarta División Especial.

Un placer, chicos.

—M-mi nombre es Kobeni…

Mucho gusto —dijo una chica bajita, de pelo negro, iris negros y pupilas blancas, con broches en el lado derecho del pelo.

—Mi nombre es…

—Dijo un hombre, al cual Denji no le prestó atención, porque probablemente moriría pronto.

Denji notó que de los tres, las dos chicas lucían competentes.

La pequeña Kobeni, por extraño que pareciera, pertenecía a la Cuarta División Especial.

Debía tener una personalidad escondida tras esa máscara de nerviosismo y pánico.

Al igual que él, solo que sin su inteligencia, suponía.

Himeno debía ser la más fuerte, porque era la capitana elegida por Makima.

Makima era cualquier cosa menos estúpida.

Analizaba todo a detalle, y por algo estaban en este lugar.

O quizás se equivocaba, porque colocó al hombre con ellos.

—Entremos —dijo Aki, detenido por Denji.

—¿No deberíamos preguntarle a nuestra hermosa capitana?

—Preguntó Denji, mientras Himeno sonreía.

—¡Punto extra para ti!

—¡Si!

—Gritó Denji, sonriente.

—Bien Aki, parece que el novato te lleva ventaja —dijo Himeno, riendo.

—Es un estúpido desquiciado…

—Oh cierto, es el chico que colgó al murciélago con sus tripas —dijo Himeno, recordando a Denji, mirándolo con más detalle—.

¡Oye!

¡Eres muy lindo cuando no tienes tanta sangre y esa mirada asesina en tu rostro!

—Oh, sobre eso…

—Denji se sonrojó, agarrándose del cuello—.

Lamento mucho que hayan visto eso.

—No te preocupes, chiquitín.

Aquí todos somos amigos.

Nadie está bien de la cabeza.

¿Sabías que Aki estiliza su cola de piña?

—¡HIMENO!

—¡JAJAJA!

—Power empezó a reír fuertemente, mientras Denji miraba con complicidad a Himeno.

—Usted y yo nos llevaremos muy bien —dijo Denji, siendo abrazado por Himeno, quien lo acercó a sus pechos.

—Apuesto a que sí.

Muy, muy bien…

¡Andando!

Todos entraron al hotel, con Power riendo demasiado alto.

Aki la regañaba, ignorado.

Kobeni y el hombre a su lado entraban en crisis ante la personalidad de Power, mientras Himeno y Denji estaban pegados.

Himeno encontró magnética la personalidad infantil de Denji, como una versión de Aki que no era Emo.

Le encantaba eso.

—¿Ese es el demonio?

Luce tan pequeño —dijo Denji, aburrido.

—Vaya, parece que estás acostumbrado a las grandes presas, que incluso olvidas que este pequeñín sigue siendo un demonio —comentó Himeno, divertida.

—Bueno, me gustan las presas grandes.

Más fácil de asestarles golpes, de controlar.

¿Acaso a usted no le gustan las más grandes, Himeno-San?

—Preguntó Denji, sonriendo ante Himeno.

—Oh chiquitín, ¡A mí me encantan las más grandes!

—Himeno alzó su mano, estrangulando al demonio pequeño con su demonio.

—Seguimos hablando de demonios, ¿No?

—Preguntó Aki, aburrido.

—No lo sé, ¿Es así, Denji?

—Preguntó Himeno, sonriendo a Denji.

Denji se encogió de hombros, haciendo que Himeno se riera.

Power se abalanzó ante el demonio, cortándolo por la mitad.

Tras que Power se regocije por haber eliminado “ella sola” al demonio, intentaron salir, sin éxito.

Pronto encontraron que el pasillo era infinito.

Más que el pasillo, todo resultó infinito.

Todo se repetía, y la mancha que dejó el demonio aparecía tras avanzar unos cuantos metros.

—Parece que estamos en un aprieto —dijo Himeno, sonriendo al lado de Denji.

—Un pasillo infinito…

No solo eso, sino que los relojes se detuvieron a las ocho dieciocho —comentó Aki.

—El demonio del infinito…

—Comentó Denji, observando el pasillo, relojes y escaleras infinitas.

—¡Casi!

—Habló Himeno, dándole una palmadita en la cabeza—.

Debería tratarse del demonio Eternidad.

Nadie le teme al infinito.

Sería el equivalente a temerle a los tomates.

—Una vez casé al demonio Tomate —comentó Denji, mirando a Himeno con curiosidad.

—Bueno, podría ser el Demonio Infinito —Himeno se encogió de hombros.

—Denme al humano conocido como Denji, y los dejaré salir a todos —la voz distorsionada de un demonio se escuchó, haciendo que todos giren en dirección de la voz.

—¿Por qué quieres a Denji?

—Preguntó Aki, desenfundando su Katana.

—¡Quiero eliminar al mocoso motosierra!

—Gritó la demonio, estremeciendo el lugar.

—Deberíamos dárselo —dijo Kobeni, mientras sostenía un cuchillo en sus manos.

—¿De dónde carajo sacó un cuchillo?

—Preguntó Power.

—¿Me entregarías a esta demonio?

—Preguntó Denji, aburrido.

—¡Soy el demonio Eternidad!

Si no me entregan el cuerpo del chico motosierra, ¡Se quedarán atrapados en este lugar por la Eternidad!

—¡Ya lo oyeron, nos quedaremos por la eternidad!

—Gritó Kobeni, empezando a asustarse.

—Kobeni, baja el arma.

Denji es nuestro compañero —dijo Himeno, aconsejando suavemente a Himeno.

—N-no…

¡NO ENTIENDEN!

¡NO QUIERO PASAR MIS ÚLTIMOS DÍAS ASÍ!

¡NO QUIERO SIMPLEMENTE MORIR MIENTRAS DEJO QUE MI VIDA SE ARRUINE POR LA VIDA DE UN DESCONOCIDO!

—Gritó Kobeni, temblando.

—Si no bajas ese arma, Denji te matará —aconsejó Power, seria.

—¡Power!

—Regañó el hombre a su lado.

—Habla enserio —respondió Aki, poniéndose del lado de Denji, quien le observó con confusión—.

Denji te matará apenas intentes hacerle lo mismo.

Recuerda lo que Denji le hizo al Demonio Murciélago.

—¡¿Perdón?!

—Exclamó Denji, ofendido.

—Denji es una verdadera máquina de matar, Kobeni —Power habló, con un tono algo sumiso, sorprendiendo a Himeno y al hombre por su repentino cambio—.

Por tu propio bien, deberías bajar ese cuchillo…

Yo misma te lo quitaré si es necesario.

Tan solo, no lo intentes.

Créeme, te arrepentirás.

—¡¿POR QUÉ CLASE DE LUNÁTICO ME ESTÁN TOMANDO?!

—Gritó Denji, más ofendido que nunca.

—¡AAAAAHHHHH!

—Kobeni se abalanzó hacia Denji, mientras Power corría para noquearla.

—¡Detente!

—Gritó Power, dándole un golpe en el cuello, durmiéndola—.

Je, pensé que este golpe de películas no funcionaría.

—Gracias —dijo Himeno, levantando a Kobeni—.

Ahora, volviendo contigo…

Creo te ha quedado claro que no te daremos a Denji.

—Entendido.

Entonces mueran —El demonio amplió su cuerpo, extendiendo miles de manos que recorrían el pasillo.

—¡Corran!

—Gritó Aki, mientras todos hacían lo pedido.

—¡Dámela!

—Denji agarró a Kobeni, permitiendo que Himeno corra.

Todos miraron a Power colocarse en la delantera, mientras Denji le seguía el paso.

Subieron escaleras, entrando a una habitación, permitiendo que los demás entren y salvándose del demonio Eternidad.

Apenas entraron, Denji depositó a Kobeni en la cama.

Miraron que la habitación conducía a otro pasillo, permitiendo explorar los alrededores con más profundidad.

—¿Creen que haya forma de escapar?

—Preguntó el hombre.

—Debe haberlo.

Aquello que te atrapa debe contener una salida —dijo Himeno.

—Kon —pronunció Aki, esperando que su invocación Zorro apareciera—.

Parece que estamos desconectados de Tokyo.

El zorro se quedó allí, por lo que no puede ayudarnos.

—Debimos explotar el edificio entero cuando pudimos —dijo Power con simpleza.

—No podemos hacer eso, Power.

Habían civiles dentro.

—Esos civiles están muertos.

No importaba realmente —mencionó Power, encogiéndose de hombros.

—¿Alguna idea?

—Preguntó Aki, mirando a todos.

—Mencionó que es el demonio Eternidad.

La eternidad es como el infinito.

Tiene un comienzo, pero no un final.

Debemos encontrar dónde comienza.

Así nos lleve mucho tiempo, lo lograremos.

Deberíamos recorrer hacia atrás, hasta encontrar el cuerpo principal que aniquilamos —dijo Denji, serio.

—Buena idea Denji, lástima que no podremos hacerlo, ya que el pasillo está ocupado por ese demonio.

—Entonces me entregaré —dijo Denji, parándose—.

Planea algo con mi cuerpo.

Ustedes pueden ser libres, me haré cargo de esto.

—No —dijo Aki, negándose rotundamente—.

No te sacrificarás.

Hallaremos la manera de escapar de aquí.

—¿Y qué manera propones?

Señor genio —se burló Denji.

—No he pensado en una —dijo Aki, mirando a Denji sonreír con afirmación—.

Pero no pienso arriesgarte por la promesa de un demonio.

Denji se paralizó, y aquella sonrisa empezó a borrarse en su rostro.

Aki era severo, muy serio y bastante ceñido a las reglas.

Para Aki, los compañeros eran valiosos, lo suficiente como para elegir no sacrificarlos.

Cualquier otro lo hubiera entregado o estaría de acuerdo en su idea, porque al final, fue su idea entregarse.

Pero Aki se negó a esto.

—Desde la mañana has actuado así —dijo Denji, acercándose a la puerta, abriéndola y observando las lejanas fauces del demonio Eternidad.

—¿No puedo preocuparme por un compañero?

—Preguntó Aki, serio.

—Creí que me odiabas, porque soy mitad demonio —Denji miró al demonio Eternidad, sin voltearse hacia Aki.

—Te odio —Aki afirmó, irritado—.

Pero no dejaré que un compañero muera por mi culpa.

Si puedo evitarlo, haré lo necesario para que siga con vida.

—¿Y si eso necesario fuera tu vida?

—Preguntó Denji, mirando a las fauces del demonio Eternidad.

—Lo haría —dijo Aki, convencido de sus palabras.

Denji no dijo nada, pero sonrió por lo bajo.

Encendió su motosierra y saltó, tomando a todos desprevenido.

Aki corrió e intentó sostenerlo del brazo, pero miró la motosierra sobresalir y se alejó.

Aki lo miró con incredulidad, mientras Denji descendía hacia la incertidumbre que es el interior de la Eternidad.

Pronto se escucharon los gritos de agonía del demonio, estremeciendo el hotel entero.

En lo más profundo, Denji había aterrizado.

Usó su poder para cortar en su descenso, y descubrió que podía hacer brotar las motosierras de sus piernas.

Comenzó a patinar, usando sus sierras para deslizarse entre las entrañas del demonio eternidad.

Debía ser su estómago, porque miró múltiples órganos en los alrededores.

La sangre entró a su boca, y al ver que este demonio no cedía, ideó un plan: Tomaría su sangre asquerosa, y al igual que con los Zombies, estaría cortándole hasta que uno de los dos cediera.

Denji empezó a cortar, el sonido de las motosierras girando era la más espantosa de las músicas.

Una cacofonía de gritos interrumpió la paz de los demás arriba, quienes miraban la masacre, imaginando la desesperación que el demonio eternidad enfrentaba al no poder hacerle frente a Denji.

Denji se deslizaba, predecía los ataques apenas coordinados del demonio eternidad.

El dolor nubló su juicio, y sus ataques se volvían más erráticos.

Denji atacaba a diestra y siniestra, brincando entre sus órganos, usándolos como impulsos y alcanzando zonas nuevas de su estómago.

Cortaba en ángulos imposibles al girar y saltar entre órganos, cortando en espiral, línea y figuras irregulares.

Denji no recibía golpes, porque era fácil leer a un enemigo que buscaba terminar con todo de la forma más rápida.

Un enemigo así pensaba simple.

Sufrían visión de túnel, y Denji lo aprovechó.

Se aproximó hasta un órgano custodiado por un enjambre de múltiples paredes carnosas enrevesadas.

Sonrió, a punto de hacer un acto terrible.

—Por favor, mátame.

Aquí está mi núcleo —el demonio eternidad descubrió su corazón, mostrándolo ante Denji.

—¿Matarte?

Denji tomó el núcleo, guardándolo en su bolsillo—.

Creo que entendiste mal.

Me probaré contigo, me encargaré de usarte como un pozo de entrenamiento.

Me encargaré de descubrir más sobre mi poder.

El demonio eternidad dibujó horror en sus múltiples caras, y todos sus ojos miraron a Denji inyectados en sangre.

No podían atacarlo, no querían.

Vieron de lo que era capaz, y era francamente aterrador lo fácil que le resultaba a Denji hacer sufrir a sus enemigos.

—Serás mi saco de boxeo por excelencia.

Tu interior me hará ser mejor guerrero, me permitirá adquirir el temple para pelear por largos periodos de tiempo, y así será hasta la eternidad.

—¡PERO Y TUS AMIGOS!

—Ellos pueden morir y no pasará nada.

Al final, ninguno de ellos me interesa.

No son nadie para mí.

No, miento…

Son menos que nada —Denji deshizo su transformación por un momento, mirando al demonio con su cara sonriente, con una frialdad y maquiavelismo sin igual—.

Todo aquello que he amado ha muerto ya.

Con eso en cuenta, ¿Por qué molestarme en pensar en cualquier cosa que no sean sus pérdidas?

El demonio eternidad gritó en horror, y antes de que Denji se transforme de nuevo, el demonio se inmoló.

Implosionó, y cuando menos se dieron cuenta, estaban saliendo por las puertas del hotel.

Todos estaban relucientes, a excepción de Denji, que caminaba como si nada, cubierto de sangre.

—Vaya.

Ha pasado apenas medio día.

Son las ocho de la mañana.

Te luciste, Denji —dijo Himeno, abrazando a Denji de forma seductora.

—¿Cómo lograste acabar con el demonio?

—Preguntó Aki, curioso.

—Simplemente corté su núcleo —dijo Denji, avanzando—.

Nos vemos en la cena de esta noche.

Más les vale que eso de invitar la cena sea verdad.

Denji se marchó, mirando atrás una única vez, sonriendo como un idiota mal agradecido.

Mientras el hombre y Kobeni se ponían nerviosos, Himeno sonreía.

Pero más allá de eso, Aki y Power comprendieron que Denji había hecho algo horroroso.

Pero incluso con eso, hubo algo más importante.

—Cuando Denji volteó…

—Pensó Aki.

—Únicamente nos miró a nosotros dos —pensó Power.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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