Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 62
- Inicio
- Todas las novelas
- Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
- Capítulo 62 - 62 El Retiro de Power
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
62: El Retiro de Power 62: El Retiro de Power —¿Cómo te sientes?
—Preguntó Denji a Aki, mientras Power le daba de comer.
—Me siento mucho mejor ahora que estamos en casa —Aki habló, sereno—.
Nunca me había sentido tan bien.
A decir verdad, creo que nunca me sentí bien…
—Bueno, eso ya ha cambiado.
Hoy es el día en el que inicia nuestro retiro de Seguridad Pública.
Makima prometió enviarnos las cartas hoy mismo —Denji habló, mientras el día transcurría sin problemas.
El correo llegó, Denji salió y lo revisó.
Recibo de luz, del agua, del gas y televisión; pero por supuesto, ahí estaba el de Makima.
Denji abrió el sobre, empezando a leer la carta.
Cada uno de ellos debía pasar por su bono de retiro, firmar sus papeles y recibir el documento oficial que les otorgaría la pensión por conclusión de labores.
Primero iba Power, y debía acudir sola; mañana iría Denji, que también acudiría solo.
Por último, Aki también debería asistir solo; dada su condición física, sería escoltado por la Cuarta División Especial.
Denji frunció el ceño, mientras daba el comunicado a Power.
Power al enterarse se puso nerviosa, pero Denji la calmó.
Power estaba lista, Denji sacó las llaves del carro y, dejando solo a Aki, la llevó hasta la oficina central de Seguridad Pública.
Mientras iban, Power hoy ocupó el asiento de copiloto.
Era extraño no poseer tanto espacio para acostarse, pero estaba acostumbrándose.
Mientras miraban la ciudad, siendo reconstruida tras los incidentes recientes con el ataque de las dos naciones Comunistas, Denji habló.
—Te noto inquieta.
¿Qué sucede?
—Preguntó el rubio, mirando al frente.
—Nunca esperé poder librarme del control de Seguridad Pública.
Cuando capturaron a Nyako, fui subyugada con tal de salvarla.
Desde entonces, la única vida que concebí fue la de haber sido una herramienta, y que mi único compañero en esta vida era mi amada Nyako…
Hasta que los conocí a ustedes.
Estoy aterrada de la idea de salir de una vida que ya conocía, y adentrarme a una que no conozco en lo absoluto…
—Power estaba incómoda, mientras miraba a la gente con carteles pidiendo donaciones para los afectados por el Demonio Tifón.
Denji se detuvo en un semáforo, mientras por el lateral derecho lograba ver a aquella chica pelinegra que lo salvó cuando cayó del cielo.
Denji la miró pidiendo donaciones para los damnificados por el Demonio Tifón.
Tenía un cartel, y junto a sus dos padres, esa chica estaba ayudando a la gente.
Repartía emparedados, aguas embotelladas y algunas cobijas a quienes estaban ahora en la calle.
—¿Sucede algo?
—Preguntó Power, mirando a aquella chica por el espejo lateral.
—Esa chica me salvó cuando caí del cielo.
Y ahora, está ayudando a quienes resultaron afectados por mi batalla…
Yo debería ser quien los ayude, no ella.
No tiene ninguna necesidad de hacerlo…
¿Pero lo miras?
Esa capacidad de ayudar a la gente cuando no es tu responsabilidad…
Creer que eres quien debe marcar la diferencia, esa intrínseca necesidad del ser humano para hacer el bien antes que el mal —Denji sonrió, avanzando con la luz en verde—.
Eso es lo que nos define como humanos.
Cuando rescataste a Aki; cuando nos cubriste ese día del ataque en el restaurante; cuando detuviste a Kobeni de atacarme con un cuchillo.
—No iba a funcionar —Power se rio por lo bajo, sonrojada.
—Esa capacidad tuya para hacer el bien incluso cuando crees haber hecho tanto mal, es lo que te define, Power.
Yo siempre miré en ti a Power, no al Demonio de la Sangre.
Siempre que me levanto y miro tu horrendo rostro y apestoso trasero…
—¡GROSERO!
—Lo único que miro es a mi hermana.
Lo único que miro es a mi familia.
Power, quiero que sepas lo mucho que te amo, lo orgulloso que estoy de ti, y lo seguro que me siento de que esta nueva vida la podrás afrontar.
No sé si alguien pueda aguantar tus neurosis, pero estoy seguro, y espero tú también lo estés, que esta nueva vida, tan desconocida como resulta, no la navegarás sola.
Siempre estaré para ti, y Aki también lo estará —llegaron a la oficina Central, y Power miró a Denji, quien le daba una sonrisa.
Power lo abrazó, mientras sonreía y suspiraba.
—En verdad eres el mejor hermano menor que pude pedir.
Denji, yo igual te amo, y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti —Power se separó, y miró a Denji a los ojos, ese brillo ámbar que ahora transmitía hermandad y calidez—.
Esa ferocidad en tus ojos…
Esa sed de sangre, esa frialdad, esa sensación de muerte…
Ha desaparecido…
Denji, ya no eres más un niño…
Yo en ti veo un hombre, el hombre que puede salir adelante, que maneja y se hace responsable de la casa.
—Gracias…
—Denji cerró los ojos en paz, mientras esa sonrisa suya se transformaba en un suspiro cálido y reconfortante.
—Bajaré enseguida.
¿Te parece si pasamos por un helado de regreso?
—Preguntó Power, sonriente.
—Hay nieve afuera, ¿No quieres recolectar un poco y llevarlo a casa?
—Preguntó Denji, divertido, mientras Power bajaba.
—Quiero ganarle a Aki.
Ahora que no tiene brazos, dudo nos siga ganando —Power cerró la puerta, mientras Denji reía por lo bajo.
—Bien Power, firma aquí.
Fue un honor haber contado con tus esfuerzos.
Espero tú y tus hermanos puedan tener una vida próspera, pacífica, y llena de alegrías y dichas.
Me enteré de que les darán el apellido de Aki, felicidades por eso —Makima habló, sonriendo suavemente.
—Muchas gracias, señorita Makima…
—Makima.
Dime Makima.
No hay más formalidades.
Ya no somos jefa y subordinada.
Ahora solo somos dos chicas que pueden salir de compras —Makima se rio un poco, mientras Power sonreía un poco—.
Y salúdame a tu hermano.
—¿Aki?
—No, a Denji —la corrigió Makima, sonriendo suavemente.
—¿Saludar a Denji?
Ahora que lo pienso, ella accedió a nuestro retiro en cuanto Denji habló con ella…
—Power firmó rápidamente, obtuvo su cheque y una tarjeta de débito, mientras se inclinaba y salía corriendo—.
¡¡NO PUEDE SER!!
¡¡¡A MAKIMA LE GUSTA DENJI!!!
—¡LE GUSTAS A MAKIMA!
—Power gritó en el carro, con muchos helados detrás.
—¡CÁLLATE!
—Denji gritó, enfurecido—.
¡¡LLEVAS GRITANDO ESO HACE MEDIA HORA!!
—¡LE GUSTAS A!
—¡¡¡CÁLLATE!!!
—Denji abrió un helado y lo metió en la boca de Power, que se atragantó y lo tuvo que sacar rápido, mirando el palito en su mano.
—¡PERDEDORA!
—Power quedó en blanco, silenciándose el resto del camino —Hasta que al fin te callas…
—Denji suspiró, agotado.
—Entonces, ¿Fue así de sencillo?
—Preguntó Aki, sorprendido.
—Makima incluso le mandó saludos a Denji —Power le dio codazos en el brazo a Denji, quien frunció el ceño.
—No me gusta Makima.
Hace poco terminé una relación, ¿Y quieres que busque a otra?
—Muy bien dicho, Denji —Aki le asintió con aprobación.
—Quiero que abras ese maldito helado y nos digas si ganaste o no —Power habló, cruzándose de brazos.
—¡¡¡PERDEDOR!!!
—Gritaron al unísono Power y Denji, mientras miraban el helado en la boca de Aki, comiéndolo sereno.
—Quítaselo…
—Susurró Power, mientras Denji le quitaba el helado a Aki, quien fruncía el ceño.
—Ganador…
—Susurró Denji, mirando el palito a medio morder de Aki.
—¡Oye!
—¡TRAMPOSO!
—Gritaron ambos rubios, señalándolo.
—¡¿CÓMO VOY A HACER TRAMPA SI NO TENGO BRAZOS?!
—¡¡¡TRAMPOSO!!!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com