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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 63

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  4. Capítulo 63 - 63 El Retiro de Denji
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63: El Retiro de Denji 63: El Retiro de Denji —Bien Denji, es tu turno —dijo Power, dándole ánimos al rubio, que partió acompañado de Aki, con Power quedándose sola.

—Entonces, ¿Cumplirás tu promesa de aquella vez?

—Preguntó Aki, mientras Denji conducía, sonriendo.

—Te prometí que cuando tuviera dinero compraría los helados, y esta vez yo ganaría…

—Denji asintió, mirándolo de forma retadora.

—¿Crees que me ganarás?

Incluso sin brazos puedo patearte el trasero —dijo Aki, retándolo.

—Ya veremos…

—Denji, es una lástima que te retires…

—Makima habló, de forma cálida y muy suave, lamentando genuinamente lo que Denji hacía—.

Eras el Cazador más talentoso que alguna vez pisó Seguridad Pública…

—Me temo, Makima, que no puedo seguir con esta vida —Denji habló, solemne—.

Cuando pelee con el Demonio Tifón, tuve una epifanía.

—¿Epifanía?

—Me ví a mí mismo, saliendo adelante y olvidando por completo la farsa que fue mi romance de verano.

Me vi saliendo adelante, yendo al colegio junto a Power, con Aki yéndome a buscar.

Me vi teniendo un futuro prometedor, una familia incluso…

—Denji miró a la ventana detrás de Makima, mientras ella misma giraba y miraba la ciudad a través de ella—.

¿Sabe?

Cuando era pequeño, miraba siempre la vida exterior a través de una ventana.

Y hoy, creo que ya no me es necesario.

Hoy formo parte de aquella vida que tanto añoré de pequeño.

—Denji…

—Susurró Makima, conmovida.

—El niño que alguna vez tuvo que sobrevivir, hoy puede vivir.

Makima, en verdad lamento dejar este empleo, mandar al caño tu sacrificio…

Pero no puedo seguir arriesgando mi vida, ni la de mis hermanos.

Cuando peleamos con el Demonio Oscuridad…

Yo…

—Denji tuvo un nudo en su garganta, mientras Makima le miraba a los ojos, unos ojos tristes en sus anillos dorados.

—Denji…

Estamos solos aquí.

Nadie puede oírnos…

Si quisieras decirme algo, sería entre tú y yo.

Puedes confiar en mí…

—Makima se acercó, triste—.

Quizás no soy la persona más cercana, ni la más amable…

Pero en verdad puedes confiar en mí.

Denji, no soy tu enemiga…

Soy tu amiga…

—Yo…

—Denji dejó de mirar a la ventana, mirando a Makima, cuya contraluz la hacía lucir envuelta en oscuridad—.

Yo…

Denji suspiró, armándose de valor.

—Tuve miedo de perderlos, y de morir…

Tuve miedo de que la vida que llevo construyendo desapareciera tan rápido.

Tuve el miedo de perderlos, de perder lo único que he tenido en esta vida.

Cuando perdí a Pochita, fue como perder una parte de mí…

Pero no sé que haría si pierdo a Power y a Aki, que son mi todo…

—Denji…

—Makima puso una mano de Denji entre las suyas, mientras las envolvía suavemente—.

Puedo asegurarte de que ellos son tan conscientes de dicho miedo como tú.

No accedí porque considere que eres más arma que humano…

Eres más humano que arma, y eso es lo fascinante de ti.

Lo que has dicho es muy grande, y puedes confiarlo.

Denji, tú puedes ser feliz.

Gracias por haber confiado en mí…

Me aseguraré que tu confianza no sea desperdiciada.

La sonrisa de Makima hizo que Denji cierre los ojos, suspirando suavemente.

Makima olió dicho aliento, sonriendo de forma suave.

Se alejó unos pasos, entregándole un documento a Denji, el cual leyó y firmó.

Denji colocó su nombre: Denji.

La pelirroja asintió, entregándole un cheque y una tarjeta de Débito al rubio, el cual la aceptó con gusto.

—Denji, una cosa más —Makima lo detuvo, algo nerviosa—.

Disculpa…

¿Cuándo es tu cumpleaños?

—En enero, a inicios…

—T-te…

—Makima se sonrojó un poco, jugando con su cabello.

—¿Qué hace?

—pensó Denji, incrédulo.

—T-Te gustaría…

No sé…

Por lo que me dices, parece que tus cumpleaños no fueron…

Ya sabes, no quiero ofender pero…

—Makima…

—Denji la interrumpió, y la chica pelirroja se sobresaltó, mirando a Denji, quien miraba a sus ojos con entendimiento—.

Nunca tuve un cumpleaños.

—¡Genial!

Digo, ¡Que terrible!

—Makima se corrigió, volviéndose tan roja como su cabello—.

T-Tú, ¿Quisieras ir a mi casa para celebrar tu c-cumpleaños?

Entiendo si lo harás con tu familia, pero, quisiera regalarte algo…

Ya sabes…

Porque, ajá, somos ami-amigos…

Amigos, sí…

¡Amigos!

Makima estaba echando humo de su cabeza, mientras Denji encontraba esto divertido.

La miró entrar en pánico, balbuceando cosas incoherentes.

—Sí, los amigos hacen eso…

No quiero entrometerme, pero ya sabes, somos amigos, y los amigos se regalan cosas…

No necesito que me regales nada, tampoco es necesario, pero yo quiero regalarte…

Osea, regalarte algo, no regalarte a ti, tú me entiendes…

—Claro —Denji la detuvo, colocando una mano en su cabeza, acariciando suavemente su pelo sedoso—.

Podemos hacerlo en mi casa.

Puedes venir, sin ningún problema.

Supongo que sería bueno tener un plato más en la mesa.

Después de todo, somos amigos, y eso hacen los amigos, ¿No?

Makima lo miró directamente a los ojos, un brillo cruzando sus anillos dorados.

La chica perdió aquel rojo vibrante de su cara, adoptando un rubor rosado en las mejillas, que la hizo lucir más tierna, más delicada, más ensoñadora.

Una mirada que no se le dedicaba a nadie, sino a lo más preciado que tenías.

—Claro…

—Susurró ella, mientras Denji se marchaba, cerrando la puerta detrás de sí.

—¿Y cómo te fue?

—Aki venía mascando un helado de frambuesas, mientras Denji sonreía.

—Quizás Power tenga razón en que le gusto.

Makima es ciertamente hermosa…

Pero es muy pronto.

Quizás debamos conocernos más.

No quiero aventarme a la primera mujer que me dice querer —habló el rubio, y Aki sonrió.

—Realmente eres un hombre, ¿No?

¿Cuándo creciste tanto?

—Creo que esta es la parte en la que me palmeas la cabeza…

—Denji recibió un gruñido de Aki, riéndose—.

¡Es broma!

¡Jajaja!

—Chistoso…

—Aki frunció el ceño, pero al mirar por la ventana, empezó a reír.

Los dos comenzaron a reír, mientras se contagiaban la alegría.

Miraron a la calle, directo al frente.

Tenían una sonrisa suave en sus rostros, mientras no podían pensar en otra cosa que no fuera lo increíble que eran estos pequeños momentos de la vida, en los que podían decir que estaban en familia.

—Denji, estoy muy orgulloso de ti…

Cuando perdí a Taiyo, creí que nunca podría querer de nuevo a alguien…

¿Recuerdas esa ocasión en el bar?

Cuando dije que te parecías a mi hermano menor…

—La recuerdo…

—Denji sonrió un poco, nostálgico—.

¿Cómo podría olvidarlo?

Fue la primera vez en que me sentí parte de algo más que mi soledad…

—Quiero decir que aunque no mentía, estuve mal en decirlo.

Denji, tú nunca serás como Taiyo, y me quedó claro en cuanto fueron conmigo a ese viaje.

Yo no seré tu padre o madre, ni seremos lo que Nyako es para Power —Denji se detuvo, girando suavemente para ver a Aki, quien le sonreía con cariño—.

Para mí, tú eres Denji, mi hermano menor; no el fantasma de Taiyo, ni su sombra o reflejo.

Power es la hermana que nunca tuve, que nunca pedí, pero que siempre necesité…

Y yo, quizás yo…

—Tú eres el hermano mayor que tanto me hizo falta, Aki.

Ustedes dos son la familia que merecía, y que tuve la suerte de conocer…

—Denji agarró el hombro de Aki, mientras intentaba contener las lágrimas, sus ojos húmedos—.

Gracias por haberme aceptado en tu departamento, y por haberme dado tu apellido…

Gracias, Aki.

Te amo, hermano.

—Y yo a ti, hermanito…

Llegaron a la casa, entrando por la puerta con Denji llevando los helados.

Aki entraba con una sonrisa, y Power se dirigió a ellos, feliz.

Los miró llegar con más helados, agarrando uno y mordiéndolo.

Todos fueron expectantes, y parecía que el universo mismo conspiraba en contra de los dos Rubios.

—¡¡¡PERDEDOR OTRA VEZ!!!

—Ganador…

—¡¡¡MANCO TRAMPOSO!!!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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