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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 65

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  4. Capítulo 65 - 65 Tu nombre
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65: Tu nombre 65: Tu nombre —¿Cómo crees que le esté yendo a Aki?

—Preguntón Denji, viendo televisión junto a Power en el sofá.

—Creo que le están alabando.

Ya sabes, era el capitán tras la muerte de Himeno —comentó Power, tranquila.

—¿Cómo crees que sea la escuela?

Ya sabes, asistir realmente…

—preguntó Denji, mientras miraba a la televisión, solemne—.

Una vez estuve allí y, todo era oscuro, solitario.

Fue cuando estaba aún con…

—No la menciones —Power le interrumpió, seria—.

Ella no tiene lugar en nuestras vidas ya.

Pensar en ella solo te causará dolor.

Denji y Power se quedaron en silencio un tiempo, mientras sonaba la televisión.

Anuncios extraños empezaban a salir, sobre crisis globales, y lo que era peor, la conversación anterior no hizo más que incomodarlos a ambos.

—Power…

—Denji susurró, mientras la chica apagaba la televisión, mirándole, seria.

—¿Qué sucede?

Creí que saldrías adelante, que ya no pensarías en ella.

Ha pasado casi una semana desde que se fue.

Sé que es poco tiempo pero…

—¿Tú crees que realmente me amó?

¿O solo fue un truco para manipularme?

Cuando esos asesinos llegaron, todo fue su culpa.

¿Por qué será que no me mató?

—preguntó Denji, mirando al televisor apagado.

—Solo tú sabrás si te amó o no.

Solo tú sabrás si fue verdaderamente un truco.

No soy quien para decirlo, y aunque considero que fue una absoluta perra al dejarte…

Tampoco puedo negar que ella sentía algo por ti.

Quizás se fue por ello.

Por miedo a que le sucediera algo si escapaban.

Al final, su instinto fue mayor que su amor.

—¿Puede eso llamarse amor?

¿Priorizarte por encima del otro?

—Denji no entendía, agarrándose la cabeza—.

¿Por qué el amor es tan complicado?

Crecí con la idea de que dar todo por el otro, incluso tu propia vida, era una forma de amar.

Pero ahora, no sé si lo que Reze hizo fue amor, manipulación, o mero teatro.

—Creo que fue amor, a su manera —Power estaba tranquila, hablando de forma suave—.

Denji, en este mundo existen muchas formas de amar a alguien.

El amor no se mide en lo que das, sino, en lo que sientes.

No quiero defenderla, porque claramente eres mi hermanito, y te amo más a ti que a nadie…

Pero también soy mujer, y puedo empatizar con su sentir.

Era una espía, no fue criada para nada más.

Quizás, solo quizás, si fue amor…

Pero ella pensó primero en sí misma antes que en tí, y eso, Denji…

Eso también es amor.

No todo en esta vida se basa en lo que das, o en cuánto estás dispuesto a sacrificar por el otro.

A veces hay que ponerse primero a uno mismo antes que al otro.

Porque si uno no se ama a sí mismo, ¿Con qué base podría amar al otro?

Zapatos se oían entre la ciudad, mientras la gente corría despavorida.

El sonido de balas volando era audible, y de pronto, la masacre se había desatado.

Dentro de las calles algo ocurría.

Una sonrisa se dibujaba en el rostro de aquello que se encargaba de causar tantos destrozos, con un arma en su mano.

—El amor también puede verse afectado por tantas cosas, Denji.

Tú crees que el amor es dar, pero también es recordar.

Uno recuerda, uno protege, uno da, uno recibe o simplemente ve.

El amor varía, porque todos somos diferentes.

Mírame.

Soy un poseído, y sin embargo, he visto suficientes telenovelas para aprender que el amor no es sencillo, es complejo, es difícil…

Pero es hermoso.

El hombre levantó su pistola, mientras una bala salía disparada hacia la cabeza de una anciana.

La anciana cayó, un agujero entre sus cejas, mientras el hombre corría, accionando nuevamente su arma.

Un cazador apareció de espaldas, pero el hombre giró y, usando apenas esfuerzo, le voló la cabeza.

—El amor es la cosa más bella que este planeta hubiera entregado.

Dime Denji, ¿Alguna vez te dije que nunca existió el Demonio del Amor?

El amor es algo a lo que nadie teme.

Quienes dicen temerlo, en realidad temen a lo que implica el amor, no al amor en sí.

Si de algo puedes estar seguro, hermanito, es que el amor, en todas sus formas, sigue siendo igual de hermoso.

Y aunque fuiste víctima de manipulación, puedes estar seguro que el brillo en los ojos de esa chica, independiente a su misión, fue verdad.

Y si te preocupa tanto el amor, deberías recordar que hay quienes te aman, quienes están contigo.

Pochita vive dentro tuyo, ¿No?

—Sí…

—Yo misma te estoy aconsejando…

¿Crees que no te amo?

¿Que no me dolió verte llorar por Reze cuando sé perfectamente que no merecías nada de lo que te hizo?

Claro que me dolió…

Pero soy tu hermana, y debo cuidarte, no quebrarme.

Debo ser fuerte, pero en su lugar, soy tan débil como tú.

Creo que todos dentro de esta familia somos débiles, y eso no es malo, Denji.

El hombre corría, entre disparos y gritos, entre socorros y auxilios.

Brincaba, esquivaba los proyectiles y habilidades demoníacas de algunos cazadores con sus contratos.

Con dada sacudir de su brazo, una bala aparecía frente a los Cazadores, que no podía hacer nada.

Lo último que veían era la sonrisa de ese hombre.

El hombre miró en una dirección, en un edificio en específico.

—Casa…

—Pensó el hombre, dirigiéndose hacia dicho edificio.

—Aki nos ama, más de lo que podríamos amarlo nosotros a él.

¿No lo ves?

—Power sacó un papel de su camisa, mostrándoselo a Denji—.

Nos entregó su apellido.

¿No lo entiendes?

Te ama.

Te amo, Denji.

Te amamos.

Nunca olvides eso.

Incluso si algo nos ocurre, o incluso si te ocurre algo a ti…

Quiero que sepas el día de mañana, que no estés o no estemos, que te amamos hasta el último de nuestros momentos.

Que te queremos, que eres nuestra familia.

Este es el regalo de Aki…

Pero aquí está el mío.

Power sacó un pequeño regalo de detrás del sillón, algo que Denji no había visto.

Una caja pequeña, la cual Denji abrió de inmediato.

Power estaba ansiosa, mientras Denji la abría, y dentro de ella encontraba un collar con un relicario.

Denji parpadeó, mientras Power acercaba su mano al relicario, abriéndolo.

Habían dos ranuras, la primero estaba ocupada.

La primera ranura contenía una foto de los tres, abrazados y sonriendo.

Aki no tenía brazos, estaban en la nieve, cubiertos con sus abrigos y guantes.

Detrás de ellos había un árbol.

Sonreían como nunca, felices, e incluso Aki sonreía, contento.

—Somos nosotros…

Quiero que siempre nos lleves, Denji —Power tenía un tono de voz bajo, suave y dulce—.

Que a donde sea que vayas, estemos contigo.

Sé que no has podido comprarnos nada, pero no te preocupes.

Ya soy grande para esto, pero tú no.

Sé que te dije que eras un hombre pero…

Power le acarició el cabello a Denji, quien levantaba su vista de la foto, viendo a Power con una cara amable dentro de su rostro alguna vez salvaje.

La ferocidad y ganas de pelear habían desaparecido en ella, reemplazada por el consumado deseo de ser una chica normal, de ir a la escuela, de pertenecer a una familia, de formar una propia.

—Para mí, siempre serás mi niño.

Pasos se escucharon en el pasillo, lentos y ligeros.

Denji y Power los reconocieron, esos zapatos eran los de Aki.

Se pararon, con Power escondiendo una caja detrás suyo.

Denji se acercó a la puerta, mientras una gran sonrisa se cernía sobre su cara.

Llegó finalmente, y escuchó el cómo la persona se detenía.

—Claro que es Aki.

Aki no puede abrir porque no tiene brazos.

Esos zapatos suyos, unos caros zapatos de cuero negro…

Nunca los confundiría —Denji puso su mano sobre la perilla, fría a causa del invierno, girándola y, finalmente, abriéndola.

Lo que le recibió a Denji fue el cañón de un Ak-47 en la cara, cañón que aún despedía un rastro de humo sobre su continuo uso.

Denji se paralizó, su instinto de combate a punto de entrar en acción de no ser por el cabello que miró detrás de la mirilla del arma.

El arma salía de un brazo, el cual no debía poseer dicha figura.

El saco, la camisa y corbata, todo encajaba, incluso el pelo.

Negro azulado, vibrantes estelas azul oscuras que se desplegaban al contacto con el baño del sol.

Denji reconocería dicho cabello donde sea, porque al igual que el de su madre o el de Power, el pelo de este hombre jamás podría borrarse de su memoria.

Pero su cara estaba deformada.

El cañón de una glock sobresalía de su frente, fusionada en carne y hueso, con venas palpitantes alrededor de dicho apéndice antinatural.

El hombre no emitía sonido o cara alguna, únicamente le apuntaba con el arma que salía de su brazo.

Denji miró su otro brazo, del cual emanaba un arma idéntica a la que le apuntaba.

Eran negras, eran venosas y metálicas, palpitaban, era horrendo porque nada de esto pertenecía al cuerpo que conocía bien, al del hombre que lo transformó en el muchacho que es hoy en día.

Su cerebro sufrió un corto circuito, pues la búsqueda de respuestas chocaba con la realidad que tenía enfrente.

—¿Qué es esto?

¿Qué está pasando?

¿Qué sucede?

¿Quién es él?

¿Aki?

No, Aki no tiene brazos…

Pero luce exactamente igual a Aki.

¿Por qué tiene sus labios, pelo y nariz?

¿Por qué me resulta tan familiar y desconocido a la vez?

¿Qué ocurrió?

¿Qué pudo haber pasado?

El hombre, si es que podía seguirse haciendo llamar así, pareció acercar el cañón del arma a su cara.

Power se había congelado, catatónica.

Dicho olor sería reconocible donde fuera, y si sus características no fueran suficientes para describirlo ya, entonces, ese olor era la prueba irrefutable.

—El Demonio Pistola…

—Pensó Power, horrorizada.

—Denji…

—Susurró el poseído, mientras los ojos de Denji temblaban, pues aquella voz que emanó de la garganta del poseído era la de nada más y nada menos que la de su hermano mayor, pero su apariencia no coincidía, y por supuesto, Denji, por más que lo tenía de frente, no podía aceptarlo, o más bien, no quiso.

—¿C-Cómo?

—Preguntó Denji, mientras aquel híbrido ladeaba la cabeza—.

¿Cómo sabes mi nombre?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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