Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 Crimen y Castigo - Parte 1
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66: Crimen y Castigo – Parte 1 66: Crimen y Castigo – Parte 1 —¡Denji!
¡Power!
—El pequeño Aki gritó, alegre, mientras recogía nieve del suelo, formando una pequeña bola en su mano—.
¡Vamos a jugar!
Aki lanzó la bola de nieve mientras, enfrente suyo, con un abrigo rojo y camisa blanca interior, Denji le esquivaba.
Power, detrás de Denji, fue arrastrada por el niño.
Aki reía, mientras los dos enfrente suyo parecían consternados.
—¿Aki?
—Preguntó Denji, confundido—.
¿Quieres jugar?
Nos vamos a enfermar.
Vamos adentro.
—¡Por favor, no sean aguafiestas!
—Aki hizo otra bola de nieve, lanzándola—.
¡Tuve una pesadilla!
Los niños la esquivaron, mientras Aki los perseguía por el bosque, con una sonrisa en su rostro.
Aki hacía más bolas de nieve durante su recorrido, lanzándolas.
Las bolas de nieve chocaban con los árboles, esparciendo la nieve en los alrededores y en la corteza del enorme tronco.
—¡¿Por qué no quieren jugar conmigo?!
¡No quiero que se vayan!
—Aki gritó, desesperado, corriendo más rápido—.
¡Tuve una horrible pesadilla!
¡Soñé que perdía a Taiyo, a mamá y papá!
¡Denji, yo!
Aki corría más, mientras lágrimas brotaban de sus ojos.
Su aliento era acelerado, su corazón bombeando sangre a mil por hora, completamente devastado ante el recuerdo de lo que había sido su pesadilla.
—¡Yo no pude protegerte!
¡En mi sueño, tú vivías de forma miserable!
¡Nunca supiste lo que era jugar!
¡Nunca supiste lo que era tener familia!
—Denji se paralizó, girándose hacia Aki, que lloraba—.
¡En mi sueño, tú eras la víctima de mucho sufrimiento!
¡Y todo por mi culpa!
Nunca pude estar ahí para ti.
Lo único que supiste era sobre la maldad del mundo.
Tuviste que comer entre la basura, papel sucio de los baños del metro…
Tuviste que desperdiciar tu vida en una deuda que no te correspondía…
Aki lanzó una bola de nieve hacia Denji, al cual le dio de lleno en un brazo, desestabilizándolo.
Aki se cubrió los ojos un momento, pero pronto volvió a formar otra bola de nieve.
Temblaba, reacio a dejar de jugar con su pequeño hermano.
—Power era un híbrido…
Ella siempre fue maltratada por lo que era, discriminada por una naturaleza que no eligió.
Siempre quiso formar una familia, tener hijos, salir de compras, enamorarse.
En mi sueño, Denji, te partieron el corazón.
Y todo fue mi culpa.
Todo lo que ocurrió en ese sueño fue mi culpa.
Lo único que hacía era concentrarme en la pérdida de nuestros padres y hermano, que olvidé sus existencias.
Aki lanzó la bola de nieve hacia el otro brazo de Denji, que lo esquivó hacia un lado.
Denji le miraba, consternado.
Nunca habló, tan solo le miraba.
Nunca le lanzó bolas de nieve, únicamente le escuchaba, observándole.
—Pero todo eso fue un sueño, ¿No?
Makima fue una ilusión, como todo en ese mundo.
Nunca los perdí, nunca perdí a Taiyo, a mamá o a papá.
En ese mundo no éramos familia, pero aquí, en la realidad, siempre lo fuimos.
Creo que me golpeé muy fuerte la cabeza como para haber olvidado que seguimos siendo unos niños.
—Aki —Power le habló, confundida—.
¿Qué haces?
¿Por qué haces esto?
Aki miró la bola de nieve en sus manos, la cual contenía una gran cantidad de nieve compacta.
Su mano era más pequeña que la bola de nieve.
Aki suspiró, mientras levantaba la mirada y veía a Power, serio.
—Quiero jugar con ustedes, como nunca pudimos en ese mundo.
Allí ustedes eran monstruos, eran herramientas para el mundo.
Pero nada de eso ocurrió.
Todo allí fue mentira, un mal sueño.
Aquí podemos seguir jugando, podemos seguir siendo niños.
Aquí los tengo vivos, sanos y salvos.
Lejos de cualquier dolor y sufrimiento.
Aquí no hay más razones por las cuales temer, ningún arrepentimiento o inseguridad saliendo a flote.
Aquí nadie golpeará a Denji.
Aquí nadie te juzgará por cuernos que no tienes.
Aquí tenemos una familia, un hermano que nos espera en casa.
Aquí, nada de lo que les ocurrió allí sucede.
En este mundo, en la realidad, todo lo que soñé fue eso, un simple sueño.
Aki empezó a sonreír de forma suave, mientras preparaba su bola de nieve para lanzarla directamente hacia Power, que abría un poco los ojos ante la revelación de Aki, que le devolvía la mirada.
—¡Así que!
—Aki lanzó la bola de nieve, mientras Power la esquivaba—.
¡¡QUIERO DEVOLVERLES TODA LA FELICIDAD QUE NO PUDE DARLES AHÍ!!
Aki recogió más nieve, empezando una guerra contra sus hermanos.
Ellos solo corrían, esquivándolas.
Aki escuchó lo que parecían risas, sonriendo más.
No se cansaba, miraba a los árboles, a veces dándoles dado que sus hermanos esquivaban las bolas de nieve que él mismo lanzaba.
—¡Vamos, dejen de esquivar!
—Aki lanzaba más bolas de nieve, mientras Denji a veces cubría a Power, otras veces desviando las bolas de nieve con sus manos, o recibiéndolas por Power.
—Lo único que recuerdo de ese sueño son a ellos, la tumba de mi familia.
Pero eso ya no es necesario de recordar.
Todo fue una pesadilla, un mundo que no tiene lugar en este, el mundo de verdad.
¿Cazadores?
No, nunca me uniría a ellos.
¿Por qué me uniría si tengo familia que me espera en casa?
¿Qué clase de sueño tuve?
¿Por qué soñé siquiera eso?
Aquí tengo todo lo que necesito, aquí no sufro, aquí los tengo a ellos.
Aquí puedo hacerlos felices; aquí pueden ir a la escuela juntos, puedo salir con ellos y mamá y papá.
Aki miró a los chicos girar, él mismo siguiéndolos.
Conforme corrían, la sensación del frío en sus pulmones empezó a agotarles.
Aki lucía fresco, como si toda la carrera no los afectara.
Denji se giró, recibiendo otra bola de nieve por Power, la cual lo incitó a seguir.
—¡Vamos Denji!
¡Que no nos alcance!
—dijo Power, corriendo junto al rubio, que ahora corría más lento.
—¡Los alcanzaré, ya verán!
—Aki rio por lo bajo, mientras poco a poco llegaban hasta lo más profundo del bosque.
Mientras corrían, tenían que esquivar árboles, muchos de ellos.
A veces, Aki los sorprendía con su velocidad, llegando frente a ellos y dándole de lleno al rubio.
Se reía, pero pronto, toda esa diversión empezó a decaer poco a poco.
—¡Oigan, no es justo!
—Gritó el pequeño pelinegro—.
¡Ustedes son dos y yo solo soy uno!
¡Además, solo yo estoy lanzando bolas de nieve!
Aki poco a poco se hartaba de ser el único que las lanzaba, hasta que, sin previo aviso, perdió de vista a los dos chicos.
Habían girado y de repente, ya no estaban.
—¡Oigan!
¿Dónde están?
—Gritó Aki, consternado—.
¡Salgan!
¡Vamos a seguir jugando!
Aki gritó y gritó, pero ninguno de los dos salía.
Aki los esperó, un poco preocupado.
—¿Dónde estarán?
Son niños pequeños, pueden haberse perdido.
¿Y si les pasa algo?
¿Y si se enferman?
No quiero que les pase eso.
Son mis hermanitos, yo debo cuidarlos, yo soy el mayor.
Voy a buscarlos.
Aki recorría entre los árboles, gritando sus nombres una y otra vez, sin obtener respuestas de los dos rubios.
Detrás de unos árboles, cerca de Aki, Power y Denji se habían escondido.
Los niños le miraban con una gota de sudor, mientras contemplaban la bola de nieve en la mano de Aki.
—Se escondieron muy bien…
O quizás ya no quieren jugar.
Bueno, ellos nunca jugaron de verdad.
Nunca me dieron, nunca usaron bolas de nieve.
De hecho, solo yo me la pasaba corriendo detrás de ellos…
Ahora que lo pienso, incluso me preguntaron lo que estaba haciendo.
¿Por qué no quieren jugar conmigo?
¿No oyeron lo que sucedió en mi sueño?
—pensó el pelinegro menor, mientras un ceño fruncido aparecía en su frente.
—¿Qué haremos con Aki?
—Preguntó Denji, mirando a Power.
—No lo sé…
No podemos seguir corriendo —contestó Power, nerviosa.
—Bien, ¡Ya no salgan!
—Gritó Aki, molesto—.
¡Jugaré yo solo!
¡¿No ven lo mucho que me divierto solito?!
¡No necesito que ustedes jueguen conmigo!
Aki lanzó su bola de nieve a un árbol, creando otra, lanzándola hacia otro árbol, repitiendo esto una y otra vez.
Con cada nueva bola de nieve, Aki la lanzaba con más intensidad.
Su ceño fruncido de profundizaba, mientras un pequeño temblor recorría sus manos.
Árboles grandes, medianos y chicos caían.
Aki lanzaba sin cesar, molesto.
—¡NO NECESITO QUE JUEGUEN CONMIGO!
—Gritó el pelinegro, furioso—.
¡Me la paso muy bien yo solo!
Aki preparó su bola de nieve más grande, un grupo de tres árboles unidos.
Esta bola de nieve la hizo mucho más grande, dándole al más grande, un árbol muy robusto.
Pronto, hizo otro, dándole al segundo más grande.
—¡YA NO NECESITO JUGAR!
¡LOS VERÉ EN LA CENA!
¡DÍGANLE A MAMÁ QUE IRÉ PRONTO!
Aki estuvo por lanzar aquella bola de nieve hacia el tercer árbol, el cual era mediano, más pequeño y delgado que los otros dos.
Dicho árbol tenía astillas a causa del frío, seco, incluso sus ramas temblaban por el terrible viento.
Alzó su brazo, preparando el lanzamiento, pero Denji lo detuvo.
—¡Espera!
—Gritó Aki, molesto—.
¡DÉJAME JUGAR SOLO!
¡¿POR QUÉ NO TE VAS CON POWER?!
NO TE NECE…
Aki se detuvo, mirando la cara de Denji.
—Denji…
El pequeño Denji tenía una cara cubierta de lágrimas, mientras temblaba.
Le agarraba el brazo a Aki con fuerza, mientras el pelinegro lo veía, con shock.
Bajó su mano poco a poco, aquella bola de nieve cayendo al suelo.
Aki le miraba, sin poder decir nada.
—¡Basta!
—Gritó Denji, llorando—.
¡Ya no más!
Aki le devolvía la mirada, concentrado en aquellos ojos ámbar brillantes destilar tristeza.
Veía un profundo dolor en ellos, pero no lo entendía.
¿Cómo podría entenderlo?
Si era tan solo un niño, al igual que Denji.
—Es la segunda vez que te veo llorar así…
—susurró Aki, mirando al rubio temblar, sosteniendo su mano, casi suplicante—.
Está bien, ya no jugaremos más.
Ya, ya, ya pasó.
Todo está bien, ¿sí?
Ven, ven, aquí estoy.
Aki lo abrazó, mientras Denji sollozaba en su pecho.
Pronto, Power corrió y los miró llorar desde un metro.
Ella tenía lágrimas en los ojos, sus manos temblaban incontrolablemente.
Aki le sonrió, calmándola.
—Todo está bien.
Ya todo está bien.
Su hermano mayor está acá.
Seguro se asustaron al estar solos en el bosque, ¿verdad?
—Aki le susurró a Denji, quien aún sollozaba—.
Tranquilos…
Su hermano mayor ya está aquí.
Nada les hará daño.
Nada puede hacerles daño.
Aki inhaló el aroma de Denji, el de su pelo.
Recordaba aquel perfume “Le Male” que le compró en el centro comercial de su sueño.
Se le había hecho extraño que dicho olor estuviera presente, pero dado que su pesadilla fue tan vívida, no podía culpar a su olfato por recordar algo que había sido grabado tan profundamente en su memoria, incluso si no era verdad.
Aki sintió que Denji se separaba de su abrazo, abriendo los ojos.
Lo miró, pero allí no estaba Denji, sino Taiyo.
Aki estaba consternado, porque estaba seguro que estaba jugando en el bosque, abrazando a Denji, no aquí frente a Taiyo.
Miró a los alrededores, y todos los árboles habían desaparecido, reemplazados por el puro blanquecino de la nieve dominando el paisaje.
—Aki —Taiyo le habló, sonriendo—.
¡Vamos a casa!
—¿A casa?
—preguntó Aki, confundido—.
Pero si estaba con Denji y Power…
—Aki…
—Taiyo le extendió una mano, mientras el pelinegro mayor lo veía—.
Es hora de que nos vayamos a casa.
—¿Por qué?
¿No podemos ir por ellos?
Debemos ir por ellos, mamá y papá se enojarán si ellos no…
—Aki…
—Taiyo le interrumpió, con una cara de disculpa.
—¿Qué sucede?
—Preguntó Aki, sin entender—.
Taiyo, ¿Qué está sucediendo?
¿Por qué esa cara?
Aki se acercó y tomó a Taiyo de los hombros, pero sus manos habían vuelto a ser grandes, con su saco de Seguridad Pública.
Aki se sorprendió, separándose de Taiyo.
Miró al frente, y su hermano menor ya no estaba.
Aki parpadeó, buscándolo.
—¡Taiyo!
¡TAIYO!
—Gritó Aki, desesperado—.
¡TAIYO!
¡¿DÓNDE ESTÁS?!
Aki se giró, y entonces lo miró.
Aquella enorme cabaña en el medio de la nieve.
Estaba en la entrada del bosque, a unos metros de llegar a casa.
Recordaría para siempre dicha escena.
Poco a poco, el rompecabezas se armó dentro de su mente, y la conclusión fue devastadora, como aquella bala destrozando la cabaña frente suyo nuevamente.
—Es verdad…
—Aki puso un mano en su cabeza, mientras estaba en shock y su mirada se difuminaba—.
Este es el mundo real.
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