Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 67
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- Capítulo 67 - 67 Crimen y Castigo - Parte 2
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67: Crimen y Castigo – Parte 2 67: Crimen y Castigo – Parte 2 —¡POWER, A UN LADO!
—Denji agarró a Power de la cintura, saltando hacia un lado.
Denji miró la gran devastación que provocó una bala del poseído, arrasando el edificio detrás suyo por completo.
Abrió los ojos, horrorizado del poderío que podía ejercer su oponente.
Denji estaba completamente en shock, no solo por el aterrador poder de su rival, sino, por su apariencia.
—¡¿AKI?!
—Gritó Denji, consternado, nervioso, atemorizado incluso.
El poseído levantó su pistola izquierda, sonriendo un poco.
Denji tuvo que agarrar a Power, empezando a correr con ella a cuestas.
Denji miró las balas impactar en la estructura, deshaciéndola sin problema alguno.
Su edificio empezó a colapsar, pero el poseído no se quedó quieto, empezando a perseguirles por la ciudad, apuntándoles.
—¡DENJI, CUIDADO!
—Power creó una pared de sangre frente al poseído, mientras Denji giraba hacia la derecha por mero instinto.
La pared voló en miles de fragmentos que luego se hicieron líquido.
Denji miró hacia el frente, y observó que la bala había perforado no solo la pared, sino que también había hecho explotar tres automóviles.
Denji no tuvo mucho tiempo antes de tener que esquivar nuevamente, salvándose por los pelos.
—¡DENJI!
—El grito del poseído paralizó al rubio, quien miró aquella glock sobresalir de su cráneo, su cerebro sin poder procesarlo del todo.
Dicha distracción logró que el poseído le apuntase con precisión, disparándole al torso.
Denji logró hacerse a un lado, pero su brazo izquierdo explotó en pedazos por la fuerza de la bala.
El poseído rio, contento de haberle dado.
Denji le miró con rabia, pero al contemplar su cabello y traje, además de dicha sonrisa, toda la ira se transformó en incertidumbre.
—¡¡AKI!!
¡¿QUÉ ES LO QUE HACES?!
¡¿POR QUÉ HACES ESTO?!
—Gritó Power, aterrada.
El poseído solo sonrió, apuntándole a la rubia que tuvo que esquivar.
Power se alejó de Denji, mientras el rubio se paralizaba al ver a su hermana ser atacada.
Miró a Aki, que aunque tenía la vista fija en Power, le apuntaba con su otro brazo.
—Me tienes que estar…
—Denji tuvo que saltar para esquivar aquella bala, rozándole y causándole un gran escozor que luego se fue.
Denji miró su brazo regenerarse hasta la altura de la muñeca, pronto podría regresar al combate.
Power saltaba de un lado a otro, en un frenesí, intentando esquivar con éxito todos los proyectiles que el poseído le lanzaba.
Denji no pudo respirar porque también hacía lo propio, empezando a correr en diferentes direcciones.
—Debo matarlo.
Debo acabar con él.
Está acabando con todos…
—Pensó Denji, mientras se acercaba al poseído—.
Debo matarlo…
Debo…
Denji estuvo frente a aquel poseído, listo para matarlo.
Sacó su daga desde detrás de su pantalón, listo para encajarla en la cabeza del poseído.
Aquello giró su cabeza para mirarlo, mientras sonreía.
—¡NO PUEDO!
—gritó Denji en su mente, soltando el cuchillo—.
¡No puedo hacerle daño!
Una bala salió a quemarropa contra Denji, volándole el brazo que sostuvo la daga.
Denji fue impulsado decenas de metros hacia atrás por el impacto, mientras Power corría hacia él.
Conforme se acercaba a Denji, tuvo que esquivar los impactos del Demonio Pistola, que le perseguía.
—¡Es demasiado rápido!
¡Es más rápido que yo!
—Pensó Power, mientras cargaba a Denji y empezaba a correr, con el Demonio Pistola persiguiéndoles—.
¡¿Qué hago?!
¡NOS VA A MATAR A ESTE PASO!
Denji miró detrás suyo, el Demonio Pistola les apuntó nuevamente, esta vez a la cabeza de Power.
Denji abrió los ojos, y su mano izquierda se había terminado de regenerar.
Jaló el cordón de su motosierra, transformándose en un instante.
Denji se puso de pie y empujó a Power con su cuerpo, mientras él recibía el disparo por ella.
El poseído celebraba cada que le daba a Denji, pues sus proyectiles lograban impactarle.
Denji, con su fuerza y resistencia mejorada, logró recibir los impactos sin riesgo de muerte.
Corrió hacia Power, la cual escapaba junto a él, intentando perder al Pistola.
Aquel poseído levantaba el arma en su brazo, disparando.
Un edificio fue volado desde la base, y la estructura amenazó con caer encima de ambos rubios.
Denji retrajo sus motosierras, agarró a Power y pegó un gran salto que destruyó un poco del suelo bajo sus pies, saliendo del radio de impacto de la estructura.
Cayó a unas decenas de metros, pero apenas se recompuso el cañón de la pistola estaba en su frente.
Denji hizo a un lado la cabeza, mientras Power pateaba al poseído, sin éxito.
Dicha patada no lo movió ni un centímetro, pues Power no le dio con todas sus fuerzas.
El recuerdo de Aki no le permitió pegarle con todo lo que tenía.
¿Cómo podría dañar a su hermano mayor?
Pero la realidad era que este ya no era su hermano mayor.
—¡DEBEMOS ESCONDERNOS!
—Gritó Denji, saltando hacia atrás, esquivando otra bala—.
¡No parece pensar mucho!
—¡¿DE QUÉ HABLAS?!
—Gritó Power, mientras una andanada de balas llovía contra los dos, y esta vez, Denji se puso frente a ella, cubriéndola—.
¡NOS INTENTA MATAR!
Denji fue empujado hacia atrás junto a Power, a quien abrazó.
Power miró a Denji empezar a sangrar demasiado, colocando sus manos sobre sus heridas, deteniendo el sangrado y obligando a la sangre a regresar a su cuerpo.
Ella miró por encima del hombro de Denji al poseído apuntarles, con aquella sonrisa en su rostro.
Power recordó cuando Aki les ganó en aquel juego de helados.
Esa misma sonrisa cínica y ganadora, que parecía presumir de su victoria, estaba impresa en el rostro de esa cosa.
Aquello que ahora ocupaba la piel de su hermano, que la usaba para el caos, para el desorden y muerte.
Power miró a los alrededores, mientras los carros incendiados eran el pan de cada esquina.
Denji recibió otro disparo en la espalda, mandándolos a volar mucho más lejos.
El poseído empezó a correr hacia ellos, a una gran velocidad.
Sus intentos de disparos daban contra edificios, casas y coches, e incluso contra personas.
La gente que estaba oculta moría porque las estructuras colapsaban sobre ellos.
Los que no, tenían peor suerte.
Balas llovían, el plomo parecía haber sustituido los copos de nieve.
La nieve misma se levantaba, teñida de rojo por la sangre de las víctimas del poseído.
Esa sonrisa triunfante nunca se borró de su rostro.
Saltó hacia donde Denji y Power habían ido a parar, llegando y pintando una gran sonrisa.
—¡Denji!
¡Power!
—Susurró el poseído, buscándolos.
El poseído pareció confundido, buscándolos.
Giró la cabeza de un lado a otro, inspeccionando el área.
Estaban en una residencia bastante amplia y grande, repleta de casas, edificios y lugares acomodados.
Dentro de las casas habían personas conteniendo el aliento, las familias veían a través de la ventana, otros tantos ni siquiera asomaban la cabeza.
El híbrido empezó a borrar poco a poco su sonrisa, la cual se iba transformando en una mueca de ira.
Puso sus armas al aire, empezando a disparar en ráfagas.
Desde el interior de una casa, Denji y Power veían al poseído.
Denji estaba mal, pálido por la falta de sangre.
Había perdido bastante mientras cubría a Power, y la propia chica lucía mal, por las paredes de su propia sangre.
Miró a Denji, quien respiraba de forma pesada.
—Power…
—Susurró Denji, intentando no ser descubiertos—.
¿Qué haremos?
¿Qué podemos hacer?
—Debemos matarlo…
—Susurró Power, un temblor en su voz—.
No podemos dejar que ande suelto por ahí.
—Pero es Aki…
—Susurró Denji, su voz temblaba—.
No puedo hacerle daño.
No puedo…
—Pero debemos…
—Los ojos de Power se pusieron húmedos, mientras su voz y ella misma temblabam—.
Si sigue así, va a matar a mucha gente.
Ya mató a muchos.
Denji, no debemos…
—Lo sé…
—Denji empezó a temblar, sus manos buscaron sus ojos, cubriéndolos—.
Pero no quiero.
No quiero hacerle daño.
Es mi hermano, no puedo.
No se supone que las cosas fueran así.
Se suponía que tendríamos una cena de navidad, que estaríamos unidos en familia.
Que le daríamos sus regalos, que le daríamos la comida en su boca, que reiríamos, que…
—Que veríamos películas de navidad, aburridas…
Que estaríamos bebiendo, que cantaríamos…
—Power también habló, empezando a sollozar—.
Denji, ¿Qué mierda está pasando?
¿Qué sucedió?
¿Por qué Aki es el Demonio Pistola?
¿Por qué mata a todos?
¿No nos escucha?
¿Por qué todo lo malo en el mundo nos ocurre?
—No lo sé…
—Denji empezó a llorar, mientras temblaba—.
Pero no quiero hacerlo.
No quiero manchar mis manos con la sangre del único hombre que me trató como a un niño.
No quiero mancharme las manos con la sangre de mi único hermano, de mi familia.
No quiero, no lo quiero.
No puedo, no lo deseo.
No quiero…
Denji se había quebrado, abrazando a Power, que también había empezado a sollozar.
—No quiero lastimar a Aki.
Él me enseñó a conducir, me compró este perfume.
No quiero, no puedo.
Nos dio su apellido, nos presentó ante su otra familia.
No puedo simplemente correr y matarlo.
¿Por qué este mundo está tan mal?
¿Qué hice para merecer esto?
¿Por qué carajo debo ser yo quien lo mate?
¿Por qué debe morir?
Es mi hermano…
No es un monstruo, es mi hermano mayor…
—No sé qué mierda sucede.
Este mundo simplemente está mal…
—Susurró Power, sollozando—.
Todo lo bueno no nos dura.
Esta vida se suponía que sería repleta de sueños y esperanzas, no de desgracias y tragedias.
¿Por qué?
¿Por qué a nosotros?
Un disparo resonó en un edificio, destruyéndolo.
El poseído apuntó a otro, mientras las personas dentro suplicaban en silencio.
Al poseído no le importó en lo absoluto, destruyendo esa casa también.
Conforme se enojaba, disparaba cada vez a más edificios.
Departamentos colapsaron, mientras todos escuchaban esto.
—Debemos huir…
—Un padre dijo, serio—.
Si nos quedamos, nuestra casa colapsará también.
Moriremos.
—Pero padre…
—Una chica habló, aterrorizada—.
¡Moriremos si salimos!
—Moriremos aquí.
Pero si logramos escapar, viviremos —el padre la abrazó, calmándola—.
Asa, mírame, cariño.
—Papá…
—La chica le miró a los ojos, temblando—.
Tengo miedo…
—Asa, todo estará bien.
Saldremos a escondidas, iremos despacio, de calle en calle, y nos refugiaremos en un estacionamiento subterráneo —dijo el padre, con una pequeña sonrisa.
—Asa, debemos confiar en tu padre —la madre de la chica habló, colocando una mano sobre la cabeza de la chica, besando su frente—.
Todo estará bien.
—Pero…
—Sin peros…
—Su padre dijo, serio—.
Todo estará bien.
Confía en mí.
El poseído apretó los dientes con rabia, mientras empezaba a dispararle a las casas en ráfagas devastadoras.
Mientras tanto, Denji y Power observaron, aún llorando, bastante aterrados.
No tenían miedo de su poder, sino, de lo que deberían hacer para detenerlo.
No era justo, no podía serlo.
¿Cómo de justo era haber llegado al mayor momento de felicidad en la vida para luego tener que matarla tú mismo?
—Te daré mi sangre…
—Power habló, mientras acercaba su muñeca a la boca de Denji—.
Solo tendrás una oportunidad, Denji.
Es todo o nada.
No podemos dejar que siga causando estragos.
—Lo sé…
—Denji cerró los ojos, con lágrimas rodando por sus mejillas—.
Desearía que todo fuese diferente.
—Yo también…
—Power cerró los ojos, mientras Denji le mordía el brazo, succionando sangre.
—Por aquí…
—El padre de la chica iba por calles traseras, mientras intentaba no ser visto por el poseído.
Iban de espaldas a él, lográndolo.
Miraron al frente, y ya no habían casas para cubrirse.
El padre sintió el vértigo apoderarse de él, pero debían seguir avanzando.
Mientras la madre e hija le seguían, una desgracia ocurrió.
Cuando llegaron al punto en que estaban sin cobertura, una madre del suelo se trabó en el zapato de la chica.
—Yo siempre me pregunté…
—Asa caía, mientras sus ojos se llenaban de un pavor indescriptible—.
¿Por qué siempre me caigo en los momentos más importantes de mi vida?
El sonido de un cuerpo cayendo al suelo resonó, y el poseído giró la cabeza, mirando a la familia.
Alzó su brazo, apuntando al padre.
La familia ni siquiera tuvo tiempo de decir sus últimas palabras, pues el padre fue obliterado.
No quedaron siquiera sus zapatos, los cuales fueron arrastrados hasta perderse en la fuerza de arrastre del impacto.
La chica se cubrió los ojos, mientras sus ojos miraban toda la escena con lujo de detalle.
Lo último que miró fueron los ojos de su padre, que le regalaron una calidez incomparable.
Miró a su madre, rezando porque su destino no fuera igual.
El poseído le apuntó, mientras la chica abría mucho los ojos.
—¡¡¡MAMÁ!!!
—El grito desgarrador de la chica hizo que los dos rubios abran los ojos.
La madre fue volada en pedazos, sus pies quedaron pegados al suelo.
El poseído tenía una mueca iracunda, el chillido de la chica le había hecho molestar con muchas ganas.
Le apuntó, mientras ella temblaba y lloraba.
Sintió que su corazón se le saldría del pecho.
Sus pupilas se dilataron mientras toda su vida pasaba frente a sus ojos.
—No quiero morir, no quiero morir, no quiero morir…
—Pensó en repetidas ocasiones, todas a la velocidad de la luz—.
No quiero morir, no quiero, no, no…
La chica estaba congelada, el frío del ambiente incomparable contra el de saber que su final estaba a unos metros de distancia, a punto de ser disparado.
Sabía que este demonio tenía una bala con su nombre, una que buscaría su cara.
Era muy joven para morir, bueno, nadie es suficientemente viejo para morir.
Tenía cosas que vivir, y ella, de entre todas las personas, nunca vivió el más mínimo atisbo de normalidad.
—¡¡NO QUIERO MORIR!!
—Gritó la chica, mientras sollozaba y cerraba los ojos.
El sonido del disparo fue ensordecedor, resonando como un eco que recorrió todas las calles aledañas.
El grito de la chica había sido oscurecido por la brillante luz destellante del cañón soltando la bala.
Pero algo más había logrado equipararse al sonido de la bala saliendo del cañón, y eso fue el sonido de una Motosierra activándose.
La chica abrió los ojos lentamente, mientras miraba frente a ella, interponiéndose entre el Poseído y ella, con ambas manos agarrando las pistolas del poseído, estaba el mismo demonio que la había salvado.
Miró la motosierra sobresalir de su cabeza, y lo supuso.
Su héroe, el mismo que la salvó del demonio Tifón, que evitó que perdiera a su familia esa noche, ahora la había salvado.
—E-Eres tú…
—Susurró ella, congelada, temblando, aterrada—.
Mi héroe…
—¡¡CORRE!!
—Gritó Denji, con esfuerzo en su voz—.
¡¡CORRE Y NO MIRES ATRÁS!!
La chica no lo pensó dos veces y se paró, mientras corría.
Corrió, corrió y corrió, mientras lloraba al hacerlo.
Las imágenes de sus padres siendo borrados del mapa por un simple disparo no fueron cosa casual.
Habían perturbado su mente, la habían dejado catatónica por un momento.
Cosas que nunca lograría borrar de su memoria.
Mientras corría sollozaba.
Miró sus manos y su cuerpo, el cual estaba impregnado de la sangre de su madre.
Se sintió asqueada, las arcadas no pudieron llegar por su shock.
Sabía que después de este día no podría volver a ser la misma.
—Siempre fui la rara…
—Pensó ella—.
Pero después de esto, no puedo seguir llamándome humana.
Denji sostuvo los brazos de Aki, forcejeando para evitar que siga disparándole a los civiles.
Denji miró la destrucción, los cuerpos entre los escombros, los autos incendiados, a los animales destrozados.
Tantas vidas perdidas en un solo rato.
¿Cómo?
¿Porqué?
Ya no importaba para Denji.
—¡BASTA!
—Gritó Denji, mientras sus motosierras emergían y cortaban los brazos del pistola—.
¡YA NO MÁS!
La glock en la frente del pistola brilló, una gran bala saldría disparada de allí.
Denji pudo sentir el poderío de esa simple bala.
No sobreviviría a eso, no podía resistir un impacto de tal magnitud a quemarropa.
Denji miró los brazos de este poseído regenerarse rápidamente, mientras su tiempo se agotaba.
Encendió la motosierra de su brazo derecho, listo para acabar con todo.
Mientras acercaba la motosierra al abdomen del poseído, recordó cada momento al lado de este hombre.
Recordó la paliza que le propinó en su primer día, los ojos adoloridos de Aki reflejados en su motosierra brillante.
Recordó la misión con el Demonio Eternidad.
Aki pudo haberlo vendido para salir, pero no lo hizo.
No quería perderlo, incluso si lo odiaba.
Y luego claro, estuvo lo demás.
Mientras la sierra se abría paso en la carne de Aki, recordó cuando los dos cocinaban junto a Power.
La rubia solo servía el jugo, pero era la ayuda necesaria.
Aki y él competían constantemente entre quien cocinaba mejor, pero Denji siempre ganaba.
¿Por qué no pudo valorar esos días tanto?
¿Por qué?
—Uno nunca valora lo que tiene hasta que lo pierde.
Siempre te miré como un estorbo, como un obstáculo.
Cuando dijiste que mi mamá fue una gran mujer, la verdad es que no supe cómo afrontarlo.
Fuiste la primera persona que alguna vez me dijo algo lindo, aparte de mi mamá.
Fuiste la primera persona que me puso patas arriba, porque no sabía lo que era el afecto.
Fuiste la primera persona en hacerme entender que había valor en otros.
Fuiste el primero hombre que me hizo sentir que podía ser uno yo también.
Me hiciste vestirme bien, me hiciste comprar perfume, zapatos y desodorante.
Me diste dinero, tu carro, un espacio en tu casa, comida, techo y un hombro para llorar cuando más lo necesité.
Siempre te estaré agradecido, Aki.
Por ti soy el hombre que soy hoy en día.
Te amo, hermano…
Denji hundió por completo su brazo, el cual sobresalió desde el otro lado del abdomen del poseído.
Denji sintió que el sonido de la glock se paraba, la recarga de energía se detenía, el poseído ya no poseía fuerzas.
Retrajo sus motosierras, mirando su mano cubierta de sangre.
Había hecho lo correcto, porque nadie más moriría.
—Denji…
—El susurro en su hombro lo paralizó, mientras Aki le hablaba—.
Power…
—Aki…
—Denji miró nuevamente su pelo, dejando de fijarse en la glock de su frente—.
¡AKI!
Denji retiró su mano de inmediato, pero era demasiado tarde.
Aki se tambaleaba, mientras aquella glock en su frente se apagaba.
Denji le miró tambalear, a punto de caer hacia adelante.
Denji no lo pudo ayudar, pero finalmente, y con lo que pareció el viento, Aki cayó de espaldas al suelo.
Denji empezó a temblar de forma incontrolable, poco a poco acercaba sus manos a su rostro.
Los dedos de sus manos estaban inquietos, él mismo no sabía qué había hecho.
Cada recuerdo con Aki cruzó por su memoria, mientras los ojos de Denji se enfocaban en el cuerpo inerte de su hermano mayor.
Denji había acabado con la amenaza.
El Lobo había cumplido su función, porque lo puso a salvo, y no solo a él, sino que a todos los demás.
Estaban seguros ahora; pero Denji no.
Miró el cuerpo frágil y ahora frío de su hermano, no pudo quitarle la mirada de encima.
Y Denji notó la diferencia a cuando acabó con su padre, porque esta vez, Denji sintió todo.
Denji cayó de rodillas, mientras miraba a su hermano.
Sus manos se alejaron de su cara, intentando tocarlo.
Cuando sintió el frío de su piel, la alejó de inmediato.
Estaba catatónico, no podía dejar de pensar en esos dos nombres finales.
No podía pronunciar ninguno.
Power llegó, temblando.
Ella miró el cuerpo de Aki, mientras Denji no podía dejar de mirarlo.
Abrió la boca para intentar decir algo, pero no pudo.
Estaba igual a Denji.
El rubio le miró, mientras su rostro estaba contorsionado por la incapacidad de procesar lo que acababa de ocurrir.
Denji miró al cielo, mientras el cielo despejado le recibía con la mayor de las ironías.
Murió Aki, y contrario a las películas, no llovió.
Al mundo ni siquiera le importó su muerte.
Denji respiró suavemente, mientras tenía la vista perdida en el cielo infinito, como su dolor.
Power se arrodilló con Aki, empezando a temblar, sollozando en silencio.
Y el cuerpo del pelinegro, ahora inerte, se quedaría inamovible por la eternidad.
Su alma se había escapado, lo que quedó fue un cascarón vacío.
24 de Diciembre de 1997: La fecha en la que Hayakawa Aki, hermano mayor de Hayakawa Denji y Hayakawa Power, murió.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com