Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 68
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- Capítulo 68 - 68 Delirante
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68: Delirante 68: Delirante El día era frío.
La nieve de los alrededores no hacía más que anunciar que el invierno estaba aquí.
Si alguien le hubiera dicho de antemano que esta nieve sería pintada con el rojo más rojo, se habría preparado mejor.
Se habría mentalizado, habría ido a caminar para procesar lo que debió hacer.
Pero supuso que nadie, incluso el destino, le habrían preparado lo suficientemente bien.
—Aki…
—Pensó Denji, mientras miraba al camión de la mudanza salvar algunas de sus cosas—.
Aki está…
Denji miraba los escombros de lo que fue su hogar por cerca de un año.
Su cuarto, alguna vez decorado y habitable, ahora eran tablillas y concreto destrozado.
Power miraba a su lado, con Nyako entre sus brazos.
De alguna manera el gato había sobrevivido al ataque, aunque estaba aterrado.
Denji no podía culpar al felino.
¿Cómo podría?
Él mismo lo estaba.
Aterrado de la realidad a la que debía ceñirse.
Aterrado de tener que aceptar lo que sucedió.
Power no dejaba de llorar, recargada en su hombro.
La chica sollozaba, mientras él miraba fijamente a la mudanza rescatar cosas.
—Ese es el mueble de Aki…
—Pensó Denji, mientras sacaban cajones de un destrozado tocador—.
¿Qué hay ahí?
Debe haber ropa de Aki…
Debe haber un poco de él.
Denji se separó de Power un poco, mientras la chica le miraba, con los ojos enrojecidos e hinchados.
Mientras ella suspiraba erráticamente, de forma casi entrecortada, miró al rubio retirar pedazos de escombro sin esfuerzo, ayudando a recoger las cosas que alguna vez le pertenecieron a Aki.
—¿Qué haces?
—Preguntó Power, su voz un recuerdo ronco de su dolor.
—Debo ayudarlos…
—Denji estaba distraído, cargando cosas por inercia, su cara era inexpresiva—.
Debemos acabar para ir a la nueva casa.
—¿Denji?
—No puedo dejar que carguen las cosas de Aki…
—Denji parecía disociado, y ella lo notó por su tono monótono y solemne—.
Es mi deber.
Es mi hermano.
Él es mi hermano.
Debo ayudar a que cargue sus cosas.
No tiene brazos y no puede hacerlo.
—¿Denji?
—Power susurró, mientras miraba a Denji trabajar con un movimiento casi mecánico—.
Denji, él está…
—Él regresará pronto a casa…
—Denji dijo sin más, terminando la labor.
—Denji, Aki está…
—Está en la oficina de Seguridad Pública.
Seguro que regresa pronto…
—Denji la interrumpió, mientras a la chica se le formaban lágrimas en sus ojos.
—Denji…
—Ella suplicó, volviendo a sollozar—.
Basta, por favor.
—¿Basta de qué?
—Denji la miró, y ella lo notó de inmediato.
Aquel brillo siempre presente en sus ojos ámbar había desaparecido, reemplazado por una ausencia de cualquier señal de calidez.
Eran ojos vacíos, desprovistos del más mínimo atisbo de entendimiento.
Denji se encontraba en un estado que no podía procesar todo lo que había ocurrido.
—Sí, Aki nos verá en la nueva casa.
Aki nos está esperando allí…
—Pensó Denji, su mente trabajando a mil por hora—.
Me pregunto si compró el pavo.
En la noche debemos cenar.
Sus regalos fueron destruidos por el derrumbe.
Supongo que todavía puedo ir a por ellos.
Denji terminó de subir las cosas, mientras Power le veía, con un tristeza inexorable surcando sus cejas.
¿Por qué Denji actúa así?
Se preguntó ella, una y mil veces.
Mientras se abrazaba a Nyako, el gato no podía transmitirle el refugio que antes solía darle.
—Cuando Aki vivía, podíamos contar con él.
Si algo nos dolía, tenía algo que decir.
Era tan atento y amable, que no puedo creer que haya acabado de esta manera.
Era tan buen hermano, que no puedo simplemente concebir su fallecimiento.
Y no parezco ser la única —Power miró a Denji, quien se acercaba, serio—.
Es como si su mente hubiera bloqueado aquel recuerdo.
Fue hace unas horas, pero no puede procesar que ha sido quien mató a Aki.
Denji, lo lamento tanto.
—Hola —fue saludada por Denji, quien le enseñó las llaves del coche—.
¿Te parece si vamos al nuevo departamento?
Un empleado de Seguridad Pública ha dicho que nos proporcionarán uno como parte de mi retiro.
—S-Sí, vamos…
—Power le dijo, cabizbaja.
Llegaron al estacionamiento, y cuando buscaron el auto de Aki, estaba completamente carbonizado.
Los bomberos habían logrado extinguir el fuego, pero no podía manejarse.
Denji lo miró, y Power, que estaba tan cerca de él por miedo a un colapso del rubio, pudo oír su corazón partirse en muchísimos más fragmentos.
—Supongo que deberemos tomar un taxi…
—Denji comentó, y los dos fueron a las calles para poder obtener uno.
Mientras paseaban por las calles, no vieron automóviles circular por la ciudad.
Miraron la gran destrucción ocasionada por Aki, y los rostros de ambos eran de piedra.
Power pudo ver cuerpos siendo levantados, edificios siendo desalojados porque podrían colapsar, o a rescatistas buscando entre los escombros.
Ella puso la mirada al frente, porque mirar tal destrucción sería admirar, de cierta manera inquieta, lo que Aki causó.
Denji miraba la destrucción con lujo de detalle.
A la gente que estaba siendo llevada a los hospitales, que probablemente estaban colapsando por los heridos.
Primeros auxilios siendo aplicados a las cientos de víctimas del poseído Pistola.
Denji sintió una punzada en su pecho, pero no podía saber el por qué de este sentimiento.
—Hice bien en acabar con el Pistola.
Al final, logré lo que Seguridad Pública tanto quiso, sin seguir trabajando ahí —Power volteó a verlo, mientras veía resolución en los ojos de Denji.
—Denji, ¿Lo recuerdas?
—Preguntó ella, mientras el rubio le dirigía una mirada, y pronto, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
—Claro que lo recuerdo —ella pensó que había pasado su shock, y un rayo de esperanza surcó sus ojos—.
Ahora que el Pistola está muerto, Aki puede estar más tranquilo.
Estará contento en la cena de esta noche.
Cuando sepa que vengué a su familia, seguro que podrá vivir más tranquilo.
Power abrió los ojos de sobremanera, observando aquella sonrisa en Denji.
Lo que creyó sería un momento de claridad mental, se tornó en uno de mayor confusión y horror para ella.
—¿Qué te está sucediendo?
Denji, por favor, piensa —ella se acercó, suplicando entre lágrimas a punto de salir—.
¡Aki está muerto!
¡Ya no está!
¡Se fue!
¡Se acabó!
—¿Qué hablas?
—Denji frunció el ceño ante Power, que estaba más ansiosa con cada palabra que salía de la boca de Denji—.
¡Aki sigue vivo!
¡Lo vimos irse a la oficina para firmar su baja antes del temblor!
—¿Temblor?
¿De qué hablas?
—Power le miró, confundida, un poco asustada del estado en el que Denji estaba, y por supuesto, adolorida—.
¡ESTÁ MUERTO!
—¡NO LO ESTÁ!
—Denji la silenció, mientras la gente les veía, enfocándolos un segundo, pero luego volvieron a sus labores de rescate—.
Aki no está muerto.
No puede estarlo.
Aki no puede estar muerto.
Lo veremos en la cena de hoy, comeremos como familia que somos, iremos a dormir en pijama, y todos abriremos nuestros regalos.
—No lo entiendo.
¿Qué te está pasando?
¿Por qué no puedes recordar que él murió?
Lo viste…
Lo mataste…
—Ella susurró lo último, siendo captado por las orejas de Denji.
—¿Yo?
¿Matar a Aki?
—Denji pareció destellar alguna lucidez, pero pronto fue apagada—.
Yo nunca podría hacerle daño a Aki…
Es mi hermano mayor, es mi único hermano además de ti.
¿Qué clase de monstruo sería su le hiciera daño a la única familia que tengo en este mundo?
Andando, Power.
Debemos ir al departamento.
Está cerca…
Denji continuó su camino, mientras Power le veía, empezando a llorar.
La chica abrazó a Nyako con mucha más fuerza, el gato estaba lamiendo su cara.
La chica temblaba, observando al rubio alejarse, pareciendo darle poca importancia a si Power le seguía o no.
—¿Qué mierda le está pasando?
¿Qué mierda está pasando?
¿Por qué de repente todo se siente tan miserable?
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