Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 69
- Inicio
- Todas las novelas
- Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child
- Capítulo 69 - 69 Noches Blancas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
69: Noches Blancas 69: Noches Blancas Llegamos al nuevo departamento, pero Denji no ha sido el mismo desde ese día.
Apenas nos mudamos hace unos días.
Hoy es treinta y uno de Diciembre.
Es fin de año, y Denji se rehusa a creer que Aki está muerto.
Cuando no llegó esa noche, tuvimos que cenar algo que él cocinó.
Su comida, por más deliciosa que era, no pudo satisfacerme.
Estoy sola en esta casa.
Estoy completa y dolorosamente sola.
Todo lo que tengo a mi alrededor es un eco insostenible de la realidad.
¿Mi cuarto?
No está decorado.
¿El de Denji?
Ha sido reemplazado por las cosas que eran de Aki.
Todos los días las limpia minuciosamente, como si en el fondo supiera lo que hizo.
Quizás el Denji de ahora no, pero el mismo Denji que lloró por Reze lo hace, sin duda alguna.
Pero eso no es lo que me preocupa.
Lo que verdaderamente es verle.
Denji está sentado en la sala.
Es más espaciosa que el departamento donde vivíamos, pero nunca se trató del espacio.
Lo que hacía especial esa casa era que teníamos las memorias.
Teníamos a Aki, su compañía.
Sabíamos que, sin importar lo que sucediera, él estaría ahí para nosotros.
Power miró a Denji por encima del hombro.
Ella observaba la tele, mientras él se encontraba cortándose las uñas.
El chico no había cambiado desde aquél día.
Sus ojos seguían apagados, incluso estaban afilados.
No estaba en estado de alerta, era peor que eso; estaba completamente enfocado en una sola cosa.
Aquella capacidad de multitarea por la que Denji era alguien talentoso se vio truncada por una simple cosa: La muerte de Aki.
No sé si algún día recuperaré a mi hermano.
Miro hoy a este rubio a un metro de distancia de mí, y no puedo concebir la idea de ser el mismo chico que alguna vez me abrazó.
No puedo creer que este hombre se haya adueñado del cuerpo de mi hermano.
Tengo un desconocido en la casa.
Tiene el rostro y nombre de mi hermano; pero sé que no es él, porque mi hermano se quedó donde el otro lo hizo.
Cuando Aki murió, Denji también lo hizo.
Ahora ese desconocido se sienta en mi mesa, come de lo que como, bebe de lo que bebo, habla de lo que hablo, pero no puede sentir lo que siento.
Mientras él ve un mundo donde Aki salió de viaje por sus prótesis, yo veo la realidad.
Yo sé que Aki no regresará, y Denji probablemente tampoco lo haga.
Miro a la ventana, y está por anochecer.
Realmente tengo miedo de que caiga la noche.
Tengo miedo de que otro día pase, y con ello, se prolongue este dolor.
He intentado todo para hacerle entender, pero, ¿Cómo le haces entender a quien no quiere entenderte?
No es que Denji sea estúpido.
Es que el trauma de haber matado a Aki ha consumido su cerebro.
No lo culpo.
Si yo hubiera estado en su lugar, habría muerto.
No habría podido hacerlo.
Pero Denji es diferente a mí.
Denji supo que debía hacerlo.
Había alguien en peligro por algo que, aunque no era nuestra culpa, era nuestra responsabilidad.
Nadie más podía hacerlo.
Aunque es espantosa la imagen del pecho de mi hermano ser atravesado por la mano de mi hermanito, prefiero que haya sido así, a que otro Cazador hubiera llegado y acabado con él.
No me lo perdonaría.
Jamás me hubiera perdonado que cazaran a Aki.
Jamás habría podido recuperarme de haberle destinado a ser un demonio más.
Yo, que he sido diablo y poseído, no hubiera podido permitirme que Aki sufriera lo que yo sufrí; que sintiera lo que sentí; que hubiera sentido lo que era estar solo y con el mundo apuntándote de todas las direcciones.
La sensación de sentirse observado, cazado, en constante peligro.
¿Cómo pretendía el mundo que dejáramos que Aki sintiera todo eso?
¿Cómo pretendía el universo que permitiéramos que mi hermano corriera con medio mundo detrás de él?
No podíamos.
Denji lo sabía tan bien como yo, y decidió hacer lo que hizo, aunque eso le costara la cordura.
Power miró a su hermano ir al baño.
Habían pasado 6 días desde que estaban en esta nueva casa, y nada había cambiado, salvo porque el mayor no estaba.
La ausencia podía sentirse, era tan palpable y visible que tenía un color: Negro azulado.
Estas paredes, azul oscuro, una burda imitación de su hermano mayor.
Jamás, sin importar cuánto lo intentasen, podrían recuperarse de esto.
Supongo que estoy condenada a la soledad.
No puedo contar con un Denji así.
No puedo decir que tengo a mi hermanito.
No puedo decir que me sigo sintiendo parte de esto.
No puedo seguir fingiendo que no me duele verle negar la muerte de Aki.
No puedo pasar por alto su nombre, salido de la boca del pobre hombre que debió asesinarlo.
Denji siempre destacó porque podía lograr lo que nadie podía.
Asesinaba a sangre fría, acababa con las amenazas sin siquiera pestañear.
Nunca lo ví dudar, nunca lo miré temblar.
Nunca le miré llorar porque debía enfrentarse a algo.
Sabía que podía sufrir mucho daño, morir incluso, pero su instinto era superior.
Pero ese día, mientras estaba sentado, en pánico porque debía hacerle lo mismo a Aki, no pude verlo.
No miré al hombre que fue nombrado el mejor cazador de la actualidad por Quanxi.
Miré al niño que recibimos en casa.
A aquel niño que comía basura, que dormía en un cobertizo desprovisto de ventanas.
Miré al mismo niño que Reze observó, y francamente, no supe qué hacer.
No entiendo cómo es que Reze pudo contenerlo.
¿Cómo ayudar un corazón que pide a gritos no ser destruido?
No puedes hacer que su destrucción sea menos dolorosa.
No puedes hacer que disfrute siendo destruido.
No puedes simplemente dstruirlo y fingir que no ha ocurrido nada.
Por eso tengo miedo de Denji, porque lo ha logrado.
Ha logrado hacerse creer a sí mismo que nada de lo que ocurrió en Noche Buena, realmente sucedió.
La casa no fue destruida por Aki, sino por el Pistola y un temblor.
No mató a Aki, mató al poseído del Demonio Pistola.
No acabó con su hermano, acabó con un desconocido que ocupaba su piel.
La noche cayó, y pronto era hora de celebrar año nuevo.
Mientras veían la tele, el timbre sonó.
Denji se paró, yendo a abrir de forma mecánica.
Cuando logró llegar y girar la perilla, fue sorprendido por una cabellera roja.
—Makima…
—Susurró Denji, abriendo los ojos.
Makima no le saludó siquiera.
Ella directamente le abrazó.
Denji no reaccionó como solía hacerlo.
Antes se hubiera quitado, sus reflejos habrían sido suficientes para esquivarla.
Pero ahora no podía hacerlo.
Sintió a Makima apretarlo suavemente, de una forma que Power no pudo.
—Lo siento, Denji…
—Susurró Makima, con un tono triste—.
En verdad lo siento…
Denji la miró, confundido.
Makima se separó de él, mirándole a los ojos.
Tenía una mirada que transmitía un brillo de reconocimiento y empatía.
Denji ladeó la cabeza, mientras Power se paraba, mirando a Makima con asombro.
La pelirroja estaba en la puerta, y Denji se percató de ello, permitiéndole pasar.
—Makima…
Has venido…
—Power no sabía cómo reaccionar, mirando a Makima vestida con pantalones negros y una camisa de vestir con adornos florales blancos.
—He venido tras…
Eso…
—Makima dijo, de forma suave, desviando la mirada—.
Quise venir a ver cómo estaban.
Quise venir a ver a mis amigos.
Es rápido, no quiero molestarles.
—No molestas…
—Denji le dijo, mientras se acercaba al horno, con guantes y sacó un pavo de ahí—.
¿Quieres cenar?
—Denji, esa cena es de ustedes.
No cooperé para su cena, sería grosero si…
—No es grosería, es compartir —Power le interrumpió, mientras la pelirroja le miraba sorprendida, y la rubia sonrió—.
¿Te pedimos dinero?
—Pero…
—Sin peros.
Comerás con nosotros —Power le indicó el camino al comedor, donde llegaron y se sentaron en las sillas, con el Pavo frente a ellos.
—Power…
Denji…
—Susurró Makima, mirándolos, mientras los chicos servían champaña en copas de cristal, sidra, colocaban cubiertos y platos—.
Muchas gracias…
—No hay nada que agradecer, Makima —Power sonrió, mirándole.
—Tú misma lo dijiste, ¿No?
—Denji le miró a los ojos, y ambos brillaron por un momento—.
Somos amigos.
—Cinco…
Cuatro…
Tres…
Dos…
Uno…
Los tres contaron, ansiosos.
Makima tenía una mano por la espalda de Denji, algo que Power notó con una ceja arqueada.
La pelirroja se acercaba bastante al rubio, el cual parecía devolverle el abrazo, envolviendo un brazo por sus hombros.
La pelirroja tenía un pequeño rubor en sus mejillas, que no pasó desapercibido para Power, que se encogió de hombros.
—Si esto puede ayudar a que Denji mejore, no puedo negárselo.
Quizás, solo quizás, Makima sea clave para que él siga siendo quien era.
Puede que no sea tan mala después de todo…
—¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!
—Gritaron los tres, acercándose y abrazándose.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com