Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 ¿Quieres hacerlo
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7: ¿Quieres hacerlo?
7: ¿Quieres hacerlo?
—¿Listos para la cena de hoy?
—Preguntó Aki, mirando a sus dos nuevos compañeros de piso.
—¡LISTA!
—Gritó Power, empezando a temblar de la emoción.
—Power, solo vamos a un restaurante, no es para tan…
—Aki se detuvo, mirando a Denji con estoicismo—.
¿Qué haces?
Denji se encontraba temblando, teniendo espasmos mientras una enorme sonrisa se dibujaba en su rostro.
Aki juró ver espuma saliendo de su boca, como si un perro rabioso hubiera encontrado una víctima perfecta para atacar.
Denji tenía las pupilas dilatadas a más no poder, mientras en su mente solamente podía imaginar todo lo que podría comer.
—No preguntaré más…
—Aki decidió darse la vuelta con tal de no contagiarse de lo que estuviera afectando a los dos estúpidos frente a él.
Salieron, con Aki manteniendo su sana distancia.
Power y Denji iban juntos, riéndose por lo bajo.
Conforme pasaban por diversos restaurantes, Power y Denji pegaban sus rostros a las ventanas de los locales.
Muchos comensales pegaban saltos de susto, mirando a dos enfermos mentales con baba saliendo de sus bocas, respirando humo espeso y con estrellas en los ojos.
—¡DENJI, MIRA LO QUE COME ESE TIPO!
—Decía Power, entre alaridos depredadores.
—¡SE VE MUY DELICIOSO, POWER!
—Denji casi gritaba, a punto de romper el cristal a pura fuerza bruta.
—¡DEJEN DE ASUSTAR A LA GENTE, NOS MIRAN RARO!
—Aki sacó un rollo de periódico, empezando a pegarle a los dos.
Denji y Power empezaron a llorar, a ladrar como perros regañados.
Aki los miraba con muchas venas remarcadas en su frente.
Aki empezó a perseguirlos, mientras ambos se escabullían.
Aki primero lo tomó como un mal presagio, y al perderlos de vista, se detuvo.
Miró al cielo, mientras una enorme paz inundaba su ser.
—Dios, ¿Acaso me quitaste a estos dos estorbos de mi camino?
¿Acaso te apiadaste de mi y finalmente fueron devorados por un demonio gigante?
No, probablemente Denji lo haría pedazos.
Y Power…
Power tiene salud y es feliz, supongo —Aki se rascó la cabeza, mientras a lo lejos ambos compañeros le miraban, entre risas.
—No creí que sería tan sencillo perderlo, parece que Aki es un completo idiota —dijo Power, en voz baja.
—Aki es un idiota, es obvio que sería superado por mi intelecto superior —dijo Denji, señalándose con astucia.
—¿De qué hablas?
¡Este plan fue mío!
¡Yo soy la genio aquí!
—Replicó Power, molesta.
—¿Tu plan?
¡Tu plan era seguir babeando cristales!
—Contestó Denji, enfadado.
—¡PORQUE ASUSTAR HUMANOS ES LO MÁXIMO!
—Dijo Power, en defensa de su punto—.
¡ADEMÁS, TU PLAN ERA SUBIR A LOS EDIFICIOS Y LLEGAR AL RESTAURANTE NOSOTROS!
¡NI SIQUIERA SABEMOS DÓNDE QUEDA!
—¡SE SUPONÍA QUE TÚ AVERIGUARÍAS LA DIRECCIÓN!
—¡YO NI SIQUIERA SÉ LEER, IMBÉCIL!
—¡CÁLLENSE!
—Aki apareció detrás suyo, y el horror pintado en sus rostros no tuvo precio—.
¡CHICOS MALOS!
Un enorme estruendo se oyó en toda la ciudad, un eco que reverberó cada rincón de Tokyo, con las ratas de los callejones alejándose de sus escondites.
El propio cielo se sacudió ante el terrible golpe con periódico, mientras que al unísono, se escuchaba el chillido de dos perros siendo maltratados.
—Vaya, parece que les tomó un tiempo llegar —la voz de Himeno se oía divertida, mirando al trío.
—Hubo contratiempos, pero lo resolvimos.
¿Verdad, niños?
—Dijo Aki, la pregunta saliendo entre dientes mientras pellizcaba a los dos rubios.
—¡SI, LO ARREGLAMOS COMO FAMILIA!
—Gritó Power, con un enorme chichón en su cabeza, un escalofrío recorriendo su columna.
—¡AKI NOS PEGA SEÑORITA HIMENO, LLÉVEME CON USTED!
—Denji saltó hacia los pechos de Himeno, quien lo abrazó, divertida ante la dinámica bizarra y familiar.
—¡DENJI, ACORDAMOS QUE NO DIRÍAS NADA SI TE PAGABA UN POSTRE!
—Aki gritó, sacando su periódico semi destruido de algún lugar.
—¡AAAHHH, TIENE UN ARMA!
—Gritaron Power y Kobeni, escondiéndose detrás del hombre alto.
—Aki, baja el arma, nadie merece salir herido —dijo Himeno, siguiendo el teatro.
—¡Merecen un castigi!
—Aki tenía fuego en los ojos, mientras una sonrisa sádica nacía en él, al igual que un brillo destellaba en sus dientes.
—Parece que llego en buen momento —la voz de Makima paralizó a todos, rompiendo la atmósfera en un instante.
—S-señorita Makima —susurró Aki, temblando.
—Aki, ¿Por qué sostienes un arma tan peligrosa como esa?
—Makima sonrió, sorprendiendo a todos al seguirles el juego.
—¡SÁLVENOS, SEÑORITA MAKIMA!
—Gritaron todos al unísono, saltando hacia Makima, escondiéndose detrás suyo.
—Claro que sí, yo protegeré a mis lindos cachorritos —dijo Makima, abrazando protectoramente a los chicos—.
Y esta vez, solo porque me han hecho sonreír, la primera ronda correrá por mi cuenta.
—¡Y entonces a Aki le golpeó el demonio de los testículos en la nariz!
—Denji dijo entre risas, mientras todos en la mesa se empezaban a reír.
—¡JAJAJA, AKI TUVO PELOTAS EN SU NARÍZ!
—Gritó Power, atragantándose con su saliva al reír demasiado, haciendo que las burlas se dirijan hacia ella.
—¡JAJAJA, POWER SE ATORÓ!
—Denji empezó a reír como desquiciado, hasta que en un descuido sin calcular, soltó un sonido similar al de un cerdo.
Todos en la mesa se paralizaron, mientras Denji se congelaba en su lugar.
Miró a los que se sentaron a su lado, específicamente a Power y Aki.
Los dos tenían una mirada dura, seria y centrada en el frente.
Denji juró que cada rasgo suyo fue afilado al máximo.
Pronto, esa mirada se empezó a contorsionar en una mueca gradualmente divertida, y la euforia que causó le hizo querer morir.
—JAJAJAJAJAJAJAJA —todos estallaron en carcajadas, e incluso Makima empezó a reír un poco fuerte.
—Hubiera preferido que los Yakuza me mataran —pensó Denji, encogiéndose de vergüenza en su lugar.
—¡¿ESTÁS BIEN, PORKI?!
—Gritó Power, haciendo que Aki comience a llorar de risa.
—Cada vez que este imbécil me hizo la vida difícil, me humilló o se burló de mi…
Finalmente cobrada.
¡GRACIAS, POWER!
—Aki pensó, mientras se secaba una lágrima del ojo izquierdo.
—¡AWW, QUE LINDO CERDITO!
—Himeno se burló, apretándole la mejilla.
—¡Oye cerdito, tengo una zanahoria para ti!
—El hombre sacó una Zanahoria de su bolsillo, mientras las carcajadas se intensificaban.
—El cerdo en salsa de curry sabe excelente…
—Susurró Makima, pidiendo un platillo ante el creciente buen humor que experimentaba.
—¡Bueno ya!
¡Ya estuvo!
—Dijo Denji, molesto y con una vena palpitando en su frente.
—¡Aquí viene una ronda de cervezas!
—Un mesero trajo una cerveza para todos, mientras agradecían.
Denji miró a todos empezar a beber alegremente, mientras esperaba pacientemente su comida.
Aki notó la bebida frente a Denji, y antes de que él se negara a rechazarla, frunció el ceño y la quitó de enfrente suyo.
—Denji es menor de edad, no puede beber —dijo Aki, arrastrando su cerveza hacia su lado de la mesa.
—¡Mentiroso!
¡Simplemente querías quitarle su tarro!
¡Todos los humanos sois unos egoístas y ladrones!
—Gritó Power, apuntando acusadoramente a Aki.
—Denji, ¿Cuántos años tienes, cariño?
—Preguntó Himeno, curiosa.
Denji se paralizó, y en un instante tuvo miles de Flashbacks.
“Denji, cariño, ¡la cena ya está lista!”; “Denji, cariño, ¡vamos a dormir!”; “Denji, mi querido y cariñoso Denji…”.
Denji volvió a la realidad tras ese desliz, haciendo que Makima entrecierre los ojos mientras tomaba un gran trago de cerveza.
—Tengo dieciséis años —susurró Denji, mirando al suelo con algo de pena.
—¡Vaya!
Pero si eres un niño aún…
—El hombre habló con algo de suavidad, observando a Denji.
—Así es.
¡Denji no tiene edad para beber!
—Aki habló, de forma tan autoritaria que sorprendió a Makima incluso—.
Así que, yo me beberé las rondas de Denji…
—¡ALCOHÓLICO SINVERGÜENZA!
—Power lo señaló, como quien apunta al culpable de un crimen.
—¡Eso no puede ser!
Denji, cariño, ¿Verdad que compartirás tus cervezas con la amable hermana mayor Himeno?
—Himeno habló, y al tener a su lado a Denji, lo atrajo hacia sus pechos.
Nuevamente Denji se paralizó, y la sonrisa imperceptible en Makima no pudo ser analizada ante el desliz de Denji.
Makima levantó la mano, pidiendo otra ronda a su nombre.
Todos festejaron, mientras que Denji se paralizaba ante las palabras de Himeno.
Miró a Himeno, tan cerca de su rostro, y su shock fue inclusivamente peor.
Himeno poseía un pelo negro azulado, como el de su madre.
Poseía facciones semejantes al de ella, como su nariz y las cejas, que parecían heredadas al propio Denji.
Le miró aquel ojo café, que no era como el ámbar brillante y enmelado de su madre, pero observar aquel parche en su ojo derecho le recordó al reflejo de sus días en la miseria.
—S-si…
—Susurró Denji, hipnotizado ante múltiples recuerdos entrelazados en un mismo ser.
—¡VAMOS!
—Himeno lo soltó, aplaudiendo y arrebatándole el tarro a Aki, quien miraba a Denji con ojos de traicionado.
—Denji, serás…
—Susurró Aki, con odio, bebiendo de su cerveza mientras entrecerraba los ojos con acusación.
Power miró la comida ser traída, y respetando los modales que Denji y Aki le inculcaron, sirvió algo de comida en un plato.
Se enderezó, mirando a Denji, quien miraba a su plato con desgana.
Ella frunció el ceño, y al verlo de un humor tan bajo aparentemente por no beber, le tocó el hombro, haciendo que voltee y le mire.
Dibujó una sonrisa, poniéndose recta.
—¡Mira Denji!
¡Como tú!
—Power se irguió, comiendo con modestia y colocando una mueca de alta clase—.
Ah si, el laburo me ha tenido extenuada durante largos periodos de tiempo.
Me magnificaré con esta pusilánime comida de baja casta, pero decente, para paladares experimentados como el mío.
Power estaba comiendo sushi.
Eso hizo que todos estallen en risas, haciendo que Denji mire a Power con una mirada distanciada, pero que en resumidas cuentas, parecía lograr algo verdaderamente brillante.
Empezó a sonreír, y al recordar aquella sesiones durante las cuales le pegó a Power para comer correctamente, se rio.
—Nada mal, pero aún te falta —Denji comió con gracia y sin exagerar, ocasionando un chiflido de Himeno.
—Ulalá señor francés, que elegancia maneja usted —dijo Himeno, sonriendo de forma amistosa a Denji—.
¿No quisiera enseñarme ahora a mí?
—Disfruto castigando a Power —contestó Denji, haciendo que Power se crispe.
—También podrías castigarme a mí —dijo Himeno, mordiendo su comida mientras miraba a Denji fijamente con su único ojo entrecerrado.
—Eso lo veremos después.
Mientras, ¡A COMER!
—Denji agarró palillos, mientras los demás se alistaban para comer.
—¡Buen provecho!
—Dijeron todos, empezando a devorar.
—¡DEJA MI TAKOYAKI EN PAZ!
—¡OYE, ESE ERA MI ROLLO!
—¡¿QUIÉN ME JALÓ MI CABELLO?!
—Gritó Makima, ofendida ante el disturbio armado por sus subordinados.
Múltiples silbidos tuvieron lugar, mientras todos fingían no haber visto nada.
Makima entrecerró los ojos, bebiendo su cerveza mientras observaba acusadoramente a todos a su alrededor.
—Bárbaros…
—Susurró, bebiendo más cerveza.
Las rondas de cerveza empezaron a acumularse en la mesa, haciendo que uno a uno los chicos empezaran a caer.
Llegó el punto en que casi todos estaban ebrios, incluyendo a Aki, Power y Himeno.
Kobeni y el hombre estaban ebrios pero conversando sobre un manga nuevo.
Makima conversaba con Power, quien decía disparates sobre cómo obtener un nobel.
Makima se reía, dándole ideas como construir una máquina de movimiento perpetuo, un mini ecosistema ígneo en botellas de plástico, o simplemente sembrar árboles de dinero.
Power, en su ebriedad, anotaba todo en una libreta.
Eran garabatos, porque no sabía escribir.
—Maldito Denji…
—Dijo Aki, apoyándose en su hombro—.
Ojalá pudieras emborracharte con nosotros.
—Soy menor de edad…
—¡Debiste nacer dos años antes!
—Dijo Aki, riendo por lo bajo.
—Espérame, le preguntaré a mi mamá que a la próxima…
—¡No la menciones!
—Aki lo silenció en un susurro, haciendo que Denji alce una ceja—.
Tu madre es tan sagrada como la mía, así que no uses su nombre en vano.
¿Me oíste, Denji?
Denji le miró a los ojos, mientras Aki parecía dibujar una mirada más extraña.
Denji miró un destello de realización y mutuo entendimiento.
Aki debió haber pasado algo terrible, pero presuntamente, eligió no contar nada de esto.
Todos parecían saberlo, pero él no.
Contrario a él, cuyo pasado era desconocido.
—Si, te oí —Denji asintió, brindando una pequeña sonrisa sincera.
—Bien…
—Aki asintió, brindándole una palmada en el hombro a Aki—.
Me recuerdas a mi hermano.
Me hace caso siempre que le digo algo.
—¿También se burla de ti?
—Denji sonrió burlonamente.
—No, él si es bien portado —Aki se encogió de hombros, bebiendo más—.
Pero es igual a ti en esencia.
También es un buen muchacho, y siempre que le digo algo, lo hace, así sea a regañadientes.
También me hace sonreír y reír, pese a lo molesto que es.
Como tú y la idiota de por allá —Aki señaló a Power, quien hacía figuras con sus manos para diversión y aplausos de Makima.
—Debe ser un gran muchacho —Denji habló, y esta vez fue el turno de Aki de paralizarse.
Aki miró a su tarro de cerveza por un momento.
Denji lo notó, pero no dijo nada.
Esperó que la ebriedad ocasione un desahogo de Aki, pero pareció tomarlo con calma.
Su hermano parece ser un ancla emocional fuerte en el pelinegro, quien sonrió y le asintió.
—Si, al igual que tú, es un gran muchacho, Denji.
—Bien todos, ¡Es hora de largarnos a casa!
—Dijo el hombre alto, llevando a Kobeni a su casa.
—¿Estan seguro de poder irse?
—Preguntó Denji, mientras el hombre asentía, pidiendo un taxi.
—Fue una noche increíble, ¿Saben?
—Habló Makima, mirando a los restantes—.
Jamás me divertí tanto con alguien.
¡Gracias!
—Si bueno, la mejor parte fue la comida gratis —dijo Denji, mientras cargaba a Power y sostenía con cada brazo a Himeno y Aki.
—Vaya Denji, eres demasiado fuerte.
Sostener a un poseído es un logro, pero, ¿Ser capaz de controlar a dos de los mejores Caza Demonios en Seguridad Pública?
Eres un verdadero fortachón —elogió Makima, sonriendo.
—Digamos que no son tan difíciles de manejar —Denji habló con desinterés.
—Bien, si te parece, llevaré a Power y Aki a casa.
¿Podrías llevar a Himeno?
—Preguntó Makima, mientras se dirigía a su auto.
Denji se paralizó en su lugar.
Miró por el rabillo del ojo a Aki, mientras aferraba a Power a su espalda con mayor intensidad.
Miró a Himeno, con algo de preocupación genuina.
Pronto se desvaneció, pero Makima lo miró todo.
Denji se acercó al vehículo de Makima, dejando a Aki en el frente, a Power detrás.
—¿Pueden abrir la casa?
Si gusta, puedo acompañarlos para abrir, y tras eso dejar a Himeno en…
—No hace falta.
Aki siempre tiene llave, supongo.
Y Power es muy obediente estando ebria —Makima sonrió, intentando calmar a Denji—.
Por otro lado, Himeno es muy reacia a que la acompañen a casa.
Debe ser un milagro que tú puedas controlarla sin problemas.
—Bien.
Entonces lo dejaré a su cargo, señorita Makima —Denji hizo pose militar, causando una pequeña risa de Makima.
—Entendido.
¡Nos vemos!
—Makima devolvió un saludo militar con una sonrisa que parecía genuina, alejándose.
Denji la miró marcharse, mientras Himeno se recargaba en su espalda, empezando a treparse y acurrucándose contra el cuerpo de Denji.
Denji sintió sus atributos en la espalda, pero no hizo nada.
Paró un taxi, con Himeno dando su dirección.
Llegaron tras unos minutos, y Denji la ayudó a subir hasta su departamento.
Llegaron, abrieron la puerta y entraron.
Denji se dirigió a su habitación, dejando a Himeno en su cama.
Himeno lo detuvo, mientras se paraba y le miraba con una simpleza terrible.
No entendió nada, pero ella le negó.
Se dirigió a la puerta, cerrando con llave por dentro.
Se volteó y le miró, con una pequeña sonrisa.
—Denji, espérame aquí —Himeno se fue al baño, apenas tambaleando.
Denji esperó, parpadeando.
Miró la habitación de Himeno, y observó algo inusual: Un ventanal circular al lado de su cama.
Denji se giró en su dirección, subiéndose a la cama y observando el paisaje desde aquella habitación.
Todo lucía tan pequeño, tan cerca y, al mismo tiempo, distante.
Aquella sensación de anhelo que poseía hacía tanto tiempo atrás desapareció.
—Así que, así se siente vivir cómodamente…
—Habló Denji, en un susurro inaudible e inaudito—.
¿Por qué se siente tan vacío?
Tan aburrido…
Tan…
Tan insignificante.
—Eso es porque estabas solo —Denji se giró en un instante tras oír la voz de Himeno—.
Y esa reacción es la que esperaba, ¡Jaja!
Himeno poseía ropa interior inferior blanca, una camisa de tirantes azul grisáceo, y sostenía dos latas de cerveza.
Miró a Denji, quien no le quitaba la mirada del parche.
Ella lo notó, un intento por no mirar su cuerpo y actuar de forma morbosa.
Se le hizo tierno.
Se acercó, destapando una cerveza para sí misma.
—Tú no bebes, ¿Verdad?
—Dijo ella, más sobria—.
Entonces solo sostenme esto.
No beberás, pero al menos me hará sentir acompañada.
Denji sostuvo la cerveza tapada en su mano, mientras Himeno daba un sorbo a la propia.
Él la miró beber, y el recuerdo de su padre fue tan inolvidable que se materializó en la figura de Himeno.
Pronto, la colisión entre la apariencia materna de Himeno, y su actitud paterna, le hicieron sufrir un corto circuito.
Himeno lo notó, y sonrió de forma coqueta.
—¿Qué sucede?
¿Te pongo nervioso?
—Preguntó, con una sonrisa gatuna.
—No…
Es que es mi primera vez…
—¿En la habitación de una mujer?
No te preocupes cariño, no pasará nada…
—Himeno se acercó, dándole un beso muy cerca de los labios—.
Nada que no quieras.
Denji se paralizó, haciendo que Himeno se riera un poco, aunque de forma seductora.
Ella miró al ventanal detrás suyo, dándose la vuelta y observando la luna.
Su postura hizo que su trasero quedase al lado de Denji, justo para que él lo mirase, contemplando su bella y trabajada figura.
Pero él miró hacia donde ella miraba.
—Todo parece insignificante desde aquí arriba, ¿No lo crees?
Tan fácil de aplastar, te sientes tan alienado por la diferencia de altura —dijo Himeno, dando otro sorbo a su cerveza—.
Pero cuando bajas y notas los alrededores, te das cuenta que no es muy diferente de estar arriba.
Abajo, en el medio o arriba, sin importar dónde estés, las cosas siguen igual de mal.
Ella acercó su cabeza al ventanal, encorvando su figura y poniéndose a cuatro patas.
Un corazón se formó en la parte posterior de su cuerpo, pero Denji siguió sus ojos, hacia la luna.
—Pero cuando observas a la Luna, algo que está presente en cada noche nuestra y, sin embargo, consigue alejarse más que nosotros…
¿No es eso más trágico?
La luna no puede bajar, sino observar.
Arriba, en el medio o abajo.
Para la Luna, nada es igual, porque no conoce otra cosa que no sea contemplar de lejos cualquiera de los tres.
—¿Hablas con la Luna?
—Preguntó Denji, girando la cabeza.
—Hablo conmigo misma.
Mirar a la Luna es una forma de concentrarme al hacerlo.
Una analogía, alegoría al mundo que vivimos.
Arriba es el privilegio, el medio es la estabilidad y abajo la miseria.
Todo tiene un punto malo y bueno, es el medio, que todos creen es lo óptimo, lo que resulta más engañoso.
Si estuvieras arriba, el de abajo no te podría gritar, y si estuvieras abajo, tus gritos no serían escuchados…
Pero si estás entre los dos, serás la víctima del grito del de abajo, y la indiferencia de el que habita arriba.
—Muy profundo viniendo de quien intenta convencer a un niño de tener relaciones —dijo Denji, riendo.
—Denji, vivimos en una sociedad donde podrías morir justo el día en que naces, o nacer muerto.
No hay moral, no hay ética ni valores suficientemente sólidos que te permitan prosperar.
La única regla es que no hay reglas.
Haces lo necesario o no haces nada —ella le dirigió una mirada, mientras empezaba a menear sus caderas un poco—.
¿Es tan malo lo que hago?
¿Te obligo a algo?
Allá abajo tuyo alguien parece de acuerdo…
Y a decir verdad, no pensé lo maduro que fueras a ser.
Sin duda los más flacos y delgados tienen una suerte terrible con eso, ¿No?
Himeno pintó una sonrisa seductora, hablando en un tono bajo y lento, alejado de aquel usado por Makima.
Era tan encantador, tan impropio de una persona, que la inexperiencia de Denji le traicionaba.
La biología y fisionomía haciendo su efecto.
Denji poseía los suficientes cabales para negarse, pero el cuerpo no entendía nada de eso.
—Bueno, quizás si sea un poco mayor…
—Nada más allá abajo.
Pero Denji, la pregunta es…
—¿Cuál pregunta?
Podrías abalanzarte hacia mi, y no haría nada para negarme.
Podrías besarme, y yo aceptaría.
Podrías esperar a que haga algo, y claramente lo haría.
Podrías simplemente tocarme, y con mi incapacidad para contenerme, más mi inexperiencia, quizás pueda darte una de las mejores noches de tu vida…
—Himeno se rio ante las afirmaciones de Denji, no negando que efectivamente, el muchacho estaba muy bien dotado—.
Pero entonces, ¿Por qué decides preguntarme?
¿Quieres librarte de cualquier reprimenda moral que podría llegar después?
¿Librarte del “Yo lo obligué”?
¿Quieres decir “Él accedió”?
¿Por qué la pregunta?
—No se trata de simple sexo, Denji.
Nunca se trató de eso.
Me consta que podría tomarte, obligarte a tomarme, o esperar que me tomes.
En cualquiera de los tres, yo salgo satisfecha, pero tú…
En la primera, eres violado; en la segunda, te sientes obligado; en la tercera, la felicidad será efímera y caerás a un ciclo de lujuria que podría arruinarte la vida.
No es consentimiento, va más allá, algo que solo la Luna entendería.
—¿Qué tiene que ver la Luna en todo esto?
—Preguntó Denji, genuinamente confundido—.
¿Qué tiene que ver todo lo que has dicho con esto?
—Denji…
—Habló Himeno, mirando al muchacho con seriedad y empatía—.
¿Quieres hacerlo?
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