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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 81

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  4. Capítulo 81 - 81 La última misión
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81: La última misión 81: La última misión Denji no dudó, lanzando el cuchillo hacia Makima.

La mujer ni siquiera se movió, pues un cazador se puso frente a ella, recibiendo el cuchillo por la pelirroja.

Ese momento lo aprovechó Denji con sus ágiles manos, activando su cordón en el pecho, transformándose y adoptando aquella forma con cuatro brazos y de coraza negra, la cual tenía un tenue color rojizo a forma de cromo entre sus placas.

Denji se lanzó, mientras movía sus cadenas para abarcar una gran área.

Makima no se movía, mientras sus cazadores e híbridos intervenían.

Una mano fantasma intentó agarrarla, pero Denji se zafó a pura fuerza bruta.

Siguió corriendo, y su cadena partió por la mitad al cazador que había usado al demonio fantasma en contra suya.

—Makima no va a pelear, eso es seguro…

Necesita guardar fuerzas para el enfrentamiento final, porque sabe, debe saberlo, que es ella contra mí…

—Pensó Denji, mientras esquivaba una flecha de Quanxi.

Denji tuvo que saltar para esquivar flechas, pero a su izquierda apareció el híbrido lanza llamas, y de sus brazos unidos se formó una boquilla con un destello carmesí.

Denji no esperó y desplegó su fuerza para elevarse en el cielo.

Ese salto le permitió esquivar la llamarada, pero el lanza llamas redirigió sus brazos al cielo, en su dirección.

Denji lanzó sus cadenas al suelo, impulsándose hacia abajo y desviándose de la trayectoria de las ascuas.

Denji giró, cayendo con una patada devastadora hacia el híbrido de las espadas, el cual no soportó la fuerza del impacto y cedió.

Denji pisó su cabeza con la inercia, reventándola.

Giró, mientras los otros dos le veían.

—Uno menos…

—Dijo Denji, en un tono sereno.

Sintió el peligro, sus instintos afilados le avisaron que algo venía.

Habían dos frente a él, uno faltaba, y guiándose de su capacidad analítica supuso quien era.

Denji desplegó cadenas a su alrededor, mientras pateaba el aire con su motosierra en las piernas.

De repente hubo chispas volando, pues su motosierra detuvo la katana en el brazo del híbrido.

—Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar…

—Le susurró Denji, mientras las cadenas de sus cuatro brazos se enrollaban alrededor del cuerpo del Katana.

Quanxi lanzó una enorme flecha a la velocidad del rayo contra Denji, que se giró e hizo a un lado, dejando que el Katana reciba el impacto.

La llamarada que venía era una muy concentrada, como plasma.

Los cazadores que venían usaban contratos diversos, algunos conocidos por Denji.

—¡ZORRO!

—Gritó uno, y Denji se impulsó hacia adelante, esquivándolo.

Denji se dirigía hacia el lanza llamas que accionó su torrente ardiente, el cual dio de lleno contra Katana.

Para ellos no había concepto de camaradería, era atacar a Denji y acabarlo, con tal de que Makima no tuviera que pelear.

Denji no sentía nada por ellos, y por supuesto, usar de escudo a su enemigo era de lo menos peor que había hecho.

Llegó frente al lanza llamas, partiendo en pedazos a Katana con ayuda de sus cadenas que lo desgarraron.

Saltó, esquivando las ascuas que incineraron gran parte de los restos del Katana.

Denji, en el aire, lanzó sus cadenas hacia lanza llamas, que lo esquivó por los pelos.

Aquellas cadenas se clavaron en el suelo, mientras lo impulsaban hacia adelante, hacia Quanxi.

Dio aquella patada, pero al último momento desplegó sus motosierras.

Quanxi había lanzado una flecha gigante contra él, de dos metros de largo y una punta perforante y cilíndrica.

Denji la partió por la mitad, aunque perdió aquella pierna por el intento.

Cayó y giró, mientras sus motosierras partían a Quanxi en cuatro pedazos, los cuales caían al suelo.

Denji agarró uno de ellos, el de la cabeza, mordiéndola y bebiendo su sangre.

Dejó caer aquel pedazo y miró a lanza llamas, que era el último híbrido.

Denji ladeó la cabeza ante la horda de cazadores que le observaban, mientras detrás del rubio se formaba una gran llamarada.

Denji giró, mientras sus ojos observaban un centauro de seis brazos, sin ojos, una boca en estado de ira y que despedía fuego por la mitad superior de su torso.

La mitad superior era hombre, la inferior era caballo.

De cualquier forma, la totalidad de su ser era un enemigo más para Deni.

Se dirigió hacia el rubio, mientras oía el caer de muchos cuerpos.

Escuchó que uno de ellos hablaba, con lo que parecía ser la victoria proclamándose por sobre él.

—¡Demonio del infierno, acaba con él!

Denji no lo dudó y saltó, y usando sus seis extremidades lo hizo trizas de forma literal.

Los pedazos del cuerpo envuelto en llamas cayeron, mientras Denji miraba al frente.

Mientras aquellos pedazos caían al suelo, Denji miró a Makima a los ojos.

Makima sonreía, impasible siempre que podía verle.

Pero sus ojos brillaban con lo que parecía reconocimiento.

El lanza llamas se lanzó hacia él, y los cazadores restantes corrieron en su dirección.

Denji giró, mientras desplegaba dos cadenas contra el lanza llamas.

Aquel híbrido saltó y convocó llamas menos concentradas, pero Denji usó sus dos brazos restantes para atacarlo, logrando envolver una de sus piernas con una de sus cadenas.

—Te tengo —dijo Denji, mientras acercaba a aquel híbrido contra su cuerpo.

Denji lo tomó de la cabeza.

La motosierra que sobresalía de dicho brazo partió por la mitad la cabeza de dicho híbrido, mientras Denji bebía de su sangre.

Los cazadores no detuvieron su arranque inicial, pero eso a Denji no le importaba.

Agitó la mano, y con ello, la cadena desplegada de su brazo los partió por la mitad.

El campo de batalla estaba destruido, muchas cruces habían sido destrozadas en el proceso.

Pero Denji lo consiguió.

Su capacidad de lucha fue suficiente para despejar a los estorbos.

Se giró, lanzando al híbrido lanza llamas, que cayó al suelo, frente a los pies de Makima.

La mujer observó el cuerpo perder su transformación, y esa sonrisa suave se dibujaba en su rostro.

Ella pasó por encima del cuerpo inerte, pisándolo sin darle mayor importancia.

—Bien, Denji…

—Makima habló, mientras Denji desplegaba sus cadenas de inmediato, las cuales ella esquivó al saltar hacia atrás—.

Veo que eres muy impaciente…

Denji meneaba los brazos, girando y dando piruetas en el aire, logrando ángulos cada vez más complejos.

Makima los lograba esquivar, pero a Denji no le importaba eso.

En un momento Denji se paró, y sus cadenas se entrelazaron, comprimiéndose y retrayéndose.

Aquella acción hizo que Makima, en el aire aún girando para esquivar, fuera sorprendida y partida a la mitad.

La mitad inferior de Makima cayó parada, y su mitad superior conectó a ambas con ayuda de sus brazos.

Makima se regeneró a un ritmo alarmante, de forma casi instantánea.

Ella miraba a Denji, mientras la sangre no tuvo tiempo de caer de su cuerpo.

Un brillo peligroso se dibujaba en sus iris dorados, ajeno al pacífico que siempre estaba.

—Bien, tú lo pediste…

¡Bang!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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