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Denji (No) es un Niño - Denji is (Not) a Child - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 ¿Qué es lo que miras
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9: ¿Qué es lo que miras?

9: ¿Qué es lo que miras?

—No hay forma en que esta misión pueda a ser complicada —dijo Himeno, caminando hacia un grupo de zombies.

—¿Por qué llamar a tantos cazadores por unos míseros Zombis?

—Preguntó Power, aburrida.

—No pueden llamarnos individualmente.

Somos todos o ninguno —habló el hombre alto, con Kobeni a su lado.

—Denji, transfórmate —dijo Himeno, sonriendo.

—No me transformaré por unos cuantos zombis.

Me desangraré, y si aparece otro demonio no podré estar listo para pelear —dijo Denji, observando a Himeno.

—Bien, entonces ven a pelear a mi lado —Himeno se lanzó directamente hacia los zombis, usando a su demonio fantasma para acabar con un buen grupo de ellos.

—Bien.

Power —Denji extendió su mano, recibiendo una daga de sangre cortesía de Power.

—Más vale que te luzcas.

La sangre no es gratis —Power le habló, un poco debilitada.

Denji se lanzó hacia los Zombis, llegando junto a Himeno.

La protegió de uno que intentaba morderle el cuello, lanzándose hacia otros.

Eran muchos, pero quedó claro que Denji estaba en otro nivel cuando, sin previo aviso, le cortó la garganta a dos, arrancándoles la cabeza de un golpe.

—¡Se están pudriendo, sus cuerpos son más blandos!

—¡Así se hace chiquitín!

—Le respondió Himeno, sonriendo mientras se concentraba en evitar ser mordida.

—Oigan, ¿No deberíamos ayudarles?

—Preguntó Kobeni, nerviosa.

—Pronto los acabarán.

Si por alguna razón nos tienden una emboscada, podremos brindar un apoyo mejor que si nos hubiéramos agotado combatiendo unos cuantos Zombis —le dijo Aki, observando los alrededores en busca de amenazas.

—E-está bien…

—Maldita sea, ¿Por qué nos pagan tan poco?

—Preguntó Power, observando el cheque tras la misión del grupo Zombi.

—Porque fueron zombis.

No estaba el demonio allí —dijo Aki, observando su cheque.

—Bueno, yo le quité unas cosas a algunos zombis y las venderé en la tienda de empeños.

Power, ¿vienes?

—Dijo Denji, sin ningún ápice de vergüenza.

—¡Vamos!

—Enserio eres un completo sinvergüenza, ¿No?

—Preguntó Himeno, divertida sobre la actitud de Denji.

—Esos relojes valen algo.

No sé cuánto, pero seguro que me ayudarán a pagarme más cosas.

—¿Pagarte más cosas?

—Preguntó Himeno, alzando una ceja.

—Deni ha empezado a comprarse ropa, zapatos e incluso se compró desodorante —comentó Aki, mientras una pequeña sonrisa se fijaba en su rostro.

—¡CHISMOSO!

—Gritó Denji, sonrojado y avergonzado.

—¡Que lindo!

—Himeno se burló, mientras Power traicionaba a Denji y se reía en su cara.

—Al menos Denji huele bien ahora.

Compró el desodorante que le recomendé —Aki siguió, su sonrisa un poco más grande.

—Uno de cítricos…

Huele bien, la verdad.

Es como dar un paseo por el mercado de frutas —dijo Denji, sonriendo un poco.

—Bien, cada vez estás más listo para tener novia.

¿No hay nadie en mente?

—Preguntó el hombre alto, mientras Denji pensaba un momento.

Denji recordó aquella cabellera extravagante de la cafetería.

Lo primero que imaginó fue a su mamá, pero tras aclarar más su mente, el rostro de aquella mesera se dibujó.

Parecía linda…

Si ser igual de bella que su madre era simplemente linda.

No, Denji debía admitir que era hermosa.

Mucho.

El punto era que se parecía a su madre.

—No, no la hay —contestó con sencillez, no demorando ni un segundo.

—Una lástima.

Con tu dinero y nuevas cosas, deberías aprovecharlo para poder conseguir chicas —dijo Himeno, apoyándolo.

—Compra un coche o una moto…

Mejor una moto.

A las chicas les gusta eso —dijo el hombre alto.

—¿No son muy caras?

—Denji, ganamos suficiente para permitirnos eso y un poco más.

No empieces —dijo Himeno.

—Bien…

Solo que no sé manejar.

—Yo podría enseñarte —respondió Aki de inmediato, mientras salían a la calle.

—Listo, Denji aprenderá a manejar —aplaudió el hombre alto.

—¡Yo quiero ir por si choca!

—Dijo Power, recibiendo un golpe en la cabeza.

—No chocaré —respondió Denji, algo molesto.

—¡NO ME TOQUES HUMANO!

—Power le dio un golpe igual al suyo, pero Denji lo esquivó por instinto y le dio otro manotazo en la cabeza—.

¡TRAMPOSO!

—Bien, aquí nos despedimos.

Nos veremos en otra misión.

Hasta pronto, cuídense —se despidió Himeno, parando un taxi.

Todos se despidieron, y al quedarse el trío de Aki en la calle, se miraron los unos a otros.

Power no parecía pensar nada, mientras que Denji quería irse a casa.

Aki miró su billetera, y al revisarla un poco, asintió para sus adentros.

Les dirigió una mirada inquisitiva, acercándose a su coche.

—Súbanse —los dos rubios hicieron caso y se marcharon.

—Aki, la casa no queda por acá —dijo Denji, observando edificios ajenos a los de su departamento.

—No estamos yendo a la casa, Denji —dijo Aki con calma.

—¿Adónde nos llevas?

¡PLANEAS HACERNOS UNA TRAMPA!

—Gritó Power, desesperando a Aki.

—¡NADIE VA A LLEVAR A UNA TRAMPA A NADIE!

—Aki suspiró, calmándose un poco—.

Vamos al centro comercial.

—¿Centro comercial?

—¿Qué?

¿Nunca has ido?

—Preguntó Aki, curioso.

—No —respondió Denji con simpleza.

—¿Dónde has estado viviendo todo este tiempo?

—Preguntó Aki, alzando una ceja, parándose momentáneamente en el semáforo.

—No era de salir —respondió con cotidianidad Denji, mirando que se aproximaban a un increíble edificio.

—Bueno Denji, ese es el Centro comercial.

Iremos por algo —dijo Aki, sonriendo un poco.

—¿Qué cosa?

—Preguntó Power, curiosa.

—Vamos a comprar cosas.

He estado ahorrando algo de dinero, y creo que podrían aprovechar para comprarse algo de ropa y demás —dijo Aki, estacionándose cerca de la entrada.

—¡Yo no necesito más ropa!

¡Necesito mi premio Nobel!

—Dijo Power, enfurruñada con su Nobel.

—Aquí podrías conseguir un Nobel —dijo Aki, captando el interés de Power.

—¡Entremos!

—Power se adelantó, adentrándose sin conocimiento del lugar.

Denji miró la entrada y observó las puertas abrirse sin necesidad de empujarlas.

Aki lo notó, y empezó a caminar, siendo seguido por Denji.

Pasaron, y Denji apenas disimuló su asombro ante las puertas automáticas.

Se preguntó cómo funcionarían, y no pudo evitar contemplar cuán pobre solía ser como para estar extrañado de algo tan común en la ciudad.

—Bien Denji, yo buscaré a Power.

Nos veremos aquí en dos horas.

Sé que tienes dinero en casa y no lo trajiste porque no les avisé, así que ten —Aki sacó su cartera y le dio una buena suma de dinero, extrañando a Denji—.

Luego me lo devuelves.

Compra algo que te guste.

Más ropa, más zapatos…

No sé, quizás un perfume.

—¿Perfume?

—Preguntó Denji, extrañado—.

Pero yo no necesito perfume, ya tengo desodorante.

—Denji, los perfumes son necesarios.

Antes del desodorante olías a perro mojado —Denji entrecerró los ojos ante el insulto—.

Pero ahora no hueles a nada.

El desodorante evita que huelas mal, pero no te hace oler bien.

—¿Y yo para que quiero oler bien?

¿Y si me reconocen por mi olor?

¿Y si lo usan en mi contra?

—No es tiempo de pensar en combates, Denji —Aki suspiró, hablando un poco más suave—.

El perfume sirve para oler bien, tener un rico olor que te representé.

Se usa para que llegues a un lugar e impresiones, para que te halaguen y te respeten, o para que te coqueteen.

—Yo no necesito nada de eso —dijo Denji, caminando hacia unos locales de ropa—.

Iré por ropa, nos vemos en dos horas.

Aki le observó marcharse, suspirando en derrota.

—¿Dónde estará Power?

—Se preguntó en voz baja, para escuchar un grito a la lejanía.

Cerró los ojos con frustración y comenzó a caminar hacia el grito.

—¡PERO YO QUIERO MI PUTO HELADO!

—Power estaba furiosa, amenazando al dueño del local, quien le miraba con un terror absoluto.

—¡A-AH, UN DEMONIO POSEÍDO!

—¡SOY DE SEGURIDAD PÚBLICA IMBÉCIL, YA TE MOSTRÉ MI PUTA PLACA!

—¡¿Qué sucede aquí?!

—Llegó Aki, exaltado ante los gritos de Power.

—¡ESTE PUTO VIEJO NO QUIERE VENDERME UN MALDITO HELADO DE FRESA PORQUE SOY UNA POSEÍDA!

—Acusó Power, recibiendo un golpe en la cabeza, cortesía de Aki.

—¡Contrólate Power!

¡No puedes insultar a todos los que conoces!

—¡PERO!

—¡Sin llorar!

—Dijo Aki, suspirando y mirando al vendedor—.

Señor, le ofrezco una disculpa.

Somos de Seguridad Pública.

Esta chica es mi compañera, es completamente inofensiva…

—Aki le dirigió una mirada a Power, quien se molestó más pero se quedó callada.

—¡¿Por qué hay un poseído en Seguridad Pública?!

¡Ustedes los cazan!

—El señor siguió alterado, atrayendo la atención de muchos alrededor, quienes tras ver los cuernos de Power empezaron a alejarse en pánico, algunos llamaron a Seguridad Pública.

—Ella es inofensiva, es mi compañera.

Power, discúlpate con el señor —pidió Aki, mirando a Power.

—¡Aki, él no me quiso vender un helado!

¡Eso es discriminación!

¡Es un completo RACISTA!

—¡Power!

—Repitió Aki, mirando con severidad a Power, quien se molestó, pero respiró hondo y habló entre dientes, claramente insatisfecha y frustrada.

—Disculpe mi comportamiento, señor…

—Miró a Aki, quien asintió satisfecho.

—Bien señor, espero y esto arregle el problema.

Espero y pueda venderme el helado para Power, y de paso me podría dar uno de…

—¡Seguridad Pública!

—Dijo un civil, haciendo que Power y Aki volteen.

—¿Qué hacen aquí?

—Preguntó Aki, acercándose con curiosidad—.

Chicos, ¿Hubo un reporte de demonio en el centro comercial?

—Así es.

Un demonio con cuernos, gritón y grosero —dijo uno, pero tras ver a Power, comprendieron que era ella—.

¿Es ella?

—¿Power?

—Aki giró, mientras los Cazadores parecían consternados al ver a Power vestida con su uniforme.

—Pero parece portar nuestro uniforme.

¿Se lo habrá quitado a alguien?

No, está limpio.

Si lo hubiera quitado estaría sucio —dijo otro Cazador, preparándose para pelear.

—¡Esperen chicos!

—Dijo Aki, poniéndose en el medio—.

Ella es mi compañera.

Somos parte de la cuarta división especial.

Es nueva en el equipo.

Se las presento.

Ella es Power, el poseído del Demonio Sangre.

Es pacífica…

Aunque grosera, es nuestra aliada.

Viene conmigo.

Power, tu placa.

Power enseñó su placa, haciendo que los cazadores suspiren y se relajen.

Asintieron a Aki, explicándole al señor de la heladería.

Pidieron un helado, para ellos mismos, mientras Aki esperaba a recibir el suyo y el de Power.

—Aquí tiene…

Por favor, le pido se marchen.

Muchos se marcharon por aquella chica…

—Dijo el heladero, haciendo que Power gruña por lo bajo, asustándolo.

—Está bien.

Nos vamos, Power —Aki estaba serio, mirándola y yéndose juntos.

Aki conforme avanzaba miraba el centro comercial vacío.

Observó que los civiles abandonaron el lugar, mientras que los locales cerraron sus tiendas por el aviso de un poseído dentro.

Denji esperaba en la entrada, molesto.

Aki y Power se acercaron con sus helados.

Power no le había lamido al suyo, y al ver esto, Denji alzó una ceja.

—Oye, se derretirá tu helado —dijo, observando el ceño fruncido de Power.

—No lo quiero —Power arrojó su helado al suelo, furiosa—.

¡No quiero un estúpido helado!

¡YA NO QUIERO ESTÚPIDO NADA!

—¡Si no lo querías me lo hubieras dado!

—Denji se lamentó, observando a Power aplastar su helado.

—¡Power!

—Reclamó Aki, mientras se acercaban al auto, dejando el helado.

—¡¿Qué?!

—Preguntó Power, furiosa, subiéndose al coche, mientras todos abandonaban el centro comercial.

—¡¿Por qué gritas?!

—¡Porque me trató mal ese viejo asqueroso!

—¡Power!

—Regañó Aki.

—¿Viejo asqueroso?

—Preguntó Denji, sin entender nada.

—¡Un viejo heladero que no me quiso vender nada!

¡SOLO PORQUE SOY UNA POSEÍDA!

—Power empezó una rabieta.

Empezó a pegarle al coche, a los asientos, haciendo que Aki frunza el ceño y esté a punto de gritarle.

Aki miró por el retrovisor, pero al contemplar los ojos de Power, se paralizó, deteniendo el coche cerca de la casa.

Denji miró lo mismo, observando con atención.

Lo que miraron pareció detener sus corazones, sin saber qué decir o hacer.

—¡¿OSEA QUE NO PUEDO SER TRATADA BIEN POR SER UNA POSEÍDA?!

—Power habló, su frustración llegando al punto de quebrarle un poco la voz—.

¡¿Y QUÉ PUTA CULPA TENGO YO DE TENER CUERNOS?!

¡MIS CUERNOS SON LINDOS!

—Power…

—Habló Aki, en voz baja, volteando para verle.

—¡ADEMÁS, SOY MUY BUENA PELEANDO Y CONTROLO LA SANGRE!

¡¿QUÉ OTRO DEMONIO HACE ESO?!

—Power, cálmate —dijo Aki, en un tono suave.

Los ojos de Power se volvieron cristalinos, mientras sus golpes se hacían cada vez más suaves, llegando el punto en que parecía apenas querer golpear algo.

Denji observó, girándose para ver el rostro de su compañera poseída.

Power, mientras avanzaba su rabieta, amenazaba con llorar.

—¡¿Es que acaso no merezco ser tratada bien por esto?!

¡PUES BIEN, QUE SE VAYAN AL CARAJO!

¡NO LOS NECESITO!

—Power, en un acto de rabia, se rompió sus dos cuernos, causándose un pequeño sangrado en la cabeza, la cual quedó sin su característica de poseída.

—¡POWER!

—Gritó Denji, intentando detenerla pero ya se había hecho.

—¡Bien!

¡¿No es así que me tratarán bien?!

¡Ya no tengo cuernos!

—Power se rio por lo bajo, pero aquella risa era amarga, mientras sus lágrimas se escapaban, limpiándolas de inmediato—.

¡Aki, vamos por otro helado!

¡Esta vez no nos correrán!

—¡NO!

—Aki sacó un pañuelo, acercándose a Power y poniéndoselo en la cabeza—.

¡Vamos a ir a la casa para que te laves el pelo!

¡Estás herida y tienes sangre en la cabeza!

—¡Pero yo quiero mi helado!

—¡Power, ya fue suficiente!

—Denji le habló en un tono serio y, sorprendentemente, enojado—.

Vamos a ir a la casa, te voy a dar sangre y te lavarás el pelo.

—Pero…

—Sin peros.

Vamos a ir a la casa.

Nadie irá a por helado.

—¿Por qué me tratan así?

—Power frunció el ceño, sus lágrimas amenazando con salir nuevamente—.

¡SON IGUALES A ELLOS!

¡ME ESTÁN TRATANDO DE ESTÚPIDA POR SER UNA POSEÍDA!

¡SOY POWER, LA DEMONIO DE LA SANGRE, NO NECESITO QUE USTEDES ME DEN ORDENES!

¡IRÉ POR MI HELADO QUIERAN O!

Una cachetada resonó en el coche, deteniendo a Power, quien tenía la cabeza girada, cortesía de Aki que la abofeteó.

Aki se notaba severo, tenía unos ojos distorsionados por ira, y más que eso, un leve rastro de compasión surgió en ellos.

Power estaba paralizada, no moviendo ningún músculo, emitiendo sonido o pensamiento.

—Ya fue suficiente, Power.

Nadie aquí te está diciendo estúpida, ni te estamos tratando mal, o como a una poseída.

Eres nuestra compañera, te tratamos como tal.

Lo que pasará es que iremos a la casa, te limpiarás y te daré de mi sangre.

Te curarás y te acostarás a dormir.

—Aki pausó, respirando un poco—.

No es una orden tampoco.

Es lo que sucederá.

Puedes irte si quieres…

Pero yo…

Yo te voy a tratar en la casa.

Puedes marcharte por tu estúpido helado tras eso.

Pero primero debes dejar que te sane esa herida con mi sangre.

Aki se volvió a sentar, continuando su camino a la casa.

Power se sostenía la mejilla, y tenía su vista perdida.

Denji miró por el retrovisor, y observó a Power llorar en silencio.

Le miró derramar lágrimas mientras intentaba cubrirse.

Temblar un poco, aguantando los sollozos y las ganas de llamar la atención.

Power se sostenía la mejilla y el pañuelo en la cabeza, sin mirar al frente.

Bajaron, y Power se limpió la cara rápidamente.

Entró de prisa al departamento y se encerró en el baño.

Los chicos se miraron, y un ceño fruncido nació en Denji.

Aki observó esto serio, esperando la reprimenda.

—Hiciste lo correcto —dijo Denji, sorprendiéndolo—.

Estaba tan enojado por un momento, pero lo pensé bien…

—¿Y qué pensaste bien?

—Que Power necesitaba esa bofetada.

Es una completa idiota por pensar que la vemos como una poseída o como una descerebrada —Denji se dirigió a su habitación, a punto de encerrarse, hasta que se giró y miró a Aki—.

Power es mi compañera, al igual que la tuya.

Creo que estuvo bien esa bofetada, porque si algo me enojó de todo esto, fue que Power pensara que éramos igual a esos estúpidos civiles.

No vemos al poseído del demonio sangre.

Vemos a Power.

Aki lo observó encerrarse, mientras contemplaba la puerta del rubio.

Miró en el congelador, acercándose y sacando una pequeña bolsa de sangre.

En ella se encontraba grabado su nombre.

Se acercó al baño, y al pegar el oído, escuchó un leve sollozo contenido de Power.

No quiso molestarla, así que le habló suavemente.

—Power…

Te dejo sangre en la mesa.

Cuando salgas puedes beberla.

Descansa, y báñate.

Hay toallas limpias, Denji las lavó.

Seca el baño, por favor.

Te quiero, Power —Aki se alejó, pero antes de irse, regresó y le habló un poco más—.

Y para que lo sepas, yo soy como Denji.

Yo te miro y observo a Power, mi compañera de cuarto, no al demonio de la sangre.

Aki se alejó, encerrándose en su propio cuarto.

Power siguió llorando más tiempo, un poco más libremente al saber que no era escuchada.

Power, sentada en el retrete, tenía una pequeña sonrisa, y sus lágrimas habían dejado de ser de tristeza.

Nunca lo diría abiertamente, pero escuchar que sus dos compañeros la veían a ella, a Power, fue lo más bello que nadie le dijo jamás.

Y ella, habiendo venido del infierno, un lugar donde el sufrimiento y las maldiciones son el pan de cada día, no les diría que fue la primera vez que alguien le hablaba bonito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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