Descendiente del Caos - Capítulo 655
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Capítulo 655: Niños
Una lista acompañada de múltiples imágenes y descripciones brilló ante los ojos de Khan. Hologramas que salían del teléfono en su mano llenaron su visión, mostrándole lo que el inminente viaje implicaría.
Khan no se mentía a sí mismo. Su conocimiento sobre objetos raros y exóticos era mediocre, por decir lo menos. Sus sentidos podían ayudar con asuntos relacionados con el maná, pero una colección en condiciones requería estudio.
Por suerte para Khan, la red tenía información sobre las propiedades y colecciones del Señor Vegner. Los rumores sobre él también eran abundantes, y tampoco era la primera vez que Khan los consultaba. De hecho, su búsqueda era más fácil ahora que las entradas de Monica involucraban un solo edificio.
«Casa de Placeres Extraños», leyó Khan en su teléfono. «Eso lo dice todo».
Khan ya había comprobado los servicios de la propiedad. Ni siquiera en los lugares más sórdidos de los Barrios Bajos había visto u oído algo parecido, pero la lista no pudo retener su atención por mucho tiempo. La Casa de Placeres Extraños albergaba parte de la colección del Señor Vegner, y el teléfono le mostró precisamente eso.
«Jarrones de una civilización extinta», leyó Khan, ojeando la lista, «piezas de arte alienígenas, alcoholes extraños, armas que sobrevivieron al Primer Impacto».
Khan no podía comprender el valor de aquellos objetos, pero al buscarlos en la red descubrió que la colección del Señor Vegner era impresionante. También incluía cadáveres de animales Contaminados o criaturas con mutaciones únicas, algunas conectadas a los Nak.
«Esta propiedad no tiene mucho», pensó Khan finalmente, dejando el teléfono. «Al menos sobre el papel. Necesitaré al Señor Vegner para averiguar más».
A decir verdad, las posibilidades de que el Señor Vegner estuviera en la propiedad eran altas. El hombre no era solo un fan de Khan. Las entradas también incluían la experiencia de lujo, con zonas de aparcamiento especiales y teletransportes exclusivos. Sería un invitado de honor, lo que le otorgaría beneficios únicos.
Conseguir esa oportunidad con tan poca antelación no fue fácil ni barato, y Khan tenía que agradecérselo a la figura que dormía a su izquierda. Monica nunca perdía la oportunidad de ayudarlo, y sus tiernos ronquidos le reconfortaban el corazón.
«Sabes que ayudarme solo me hará menos humano —suspiró Khan, estirando la mano hacia los rizos a su izquierda—, pero nunca dudas».
Los ronquidos de Monica se acallaron cuando Khan empezó a acariciarla, y su maná cambió. Ella se giró y abrió los ojos para mirar por entre su pelo.
—Todavía es temprano —la tranquilizó Khan, dándole una palmada en la cabeza—. Duerme.
Khan sintió de inmediato que las palabras eran inútiles. Monica hizo presión en el colchón para enderezar la espalda y alcanzar el hombro de Khan. Lo besó, y sus manos no tardaron en buscar su piel.
—Eres un caso —bromeó Khan, acogiendo a Monica en sus brazos. Él estaba medio sentado en la cama, así que ella tuvo que acurrucarse en su regazo para estar cómoda.
—Es culpa tuya por dejarme sola cuando me quedo dormida —se quejó Monica con voz somnolienta.
—Tener las dos manos libres ayuda —señaló Khan.
—Una siempre debe estar sobre mí —hizo un puchero Monica, acomodándose en el pecho de Khan mientras él seguía acariciándola—. ¿Estabas mirando la colección de la propiedad?
—Sí, lo estaba —confirmó Khan—. Sin el Señor Vegner, no hay mucho con lo que trabajar.
—Te dará la bienvenida —le aseguró Monica—. No perderá la oportunidad de conocer al mejor hombre del Ejército Global.
—Tú solo quieres tener una cita conmigo —rio Khan, dejando un beso en la cabeza de Monica.
—Un burdel no es exactamente mi idea de una cita —comentó Monica—, pero me da la oportunidad de meterme contigo. No puedo perdérmela.
—Y estar conmigo en público —añadió Khan.
—El Señor Vegner nos conoció antes de que nuestra relación se hiciera pública —rio tontamente Monica, acurrucándose más—. Me muero de ganas de ponerme en modo novia delante de él.
Khan sonrió, y sus caricias se transformaron en un fuerte abrazo. Monica lo estaba acostumbrando a la felicidad, y él quería recompensársela de cualquier forma posible.
De repente, el estómago de Monica gruñó, interrumpiendo el ambiente romántico. Khan no pudo evitar reír, y Monica se quejó con un gemido.
—¿Hemos comido hoy? —se preguntó Monica.
—Querrás decir ayer —corrigió Khan.
—Ayer —repitió Monica.
—Estábamos ocupados —reveló Khan.
—Lo estábamos —susurró Monica—. Me encanta cuando tenemos tiempo solo para nosotros.
—Tendremos más —prometió Khan, besando de nuevo la cabeza de Monica—. Yo lo conseguiré para nosotros.
A Monica no le gustaba que Khan cargara con demasiadas responsabilidades. Aun así, la resolución en su voz y el amor en su abrazo eran una combinación letal a la que no podía resistirse. Por mucho que no quisiera que luchara solo, era reconfortante verlo tan fiable en lo que respecta a su relación.
—Serás un gran marido —murmuró Monica, bajando la voz—, y padre.
—¿Y eso a qué viene? —cuestionó Khan.
Monica rio tontamente, pero no añadió nada más. Levantó la cabeza, mostrando una sonrisa significativa antes de trepar hacia la boca de Khan para dejar un beso corto y volver a su pecho.
—Recuerdo a cierta chica entrando en pánico cuando intenté quitarle el sujetador —bromeó Khan, hundiendo el rostro en los rizos de Monica—. ¿Adónde se ha ido?
—Cállate —hizo un puchero Monica—. Recuerda que mi madre te llamará para preguntar por el Coronel Norrett. Deberíamos ocuparnos de eso antes del viaje.
—¿Cambiando de tema? —rio Khan por lo bajo, hundiéndose más en los rizos para buscar el rostro de Monica—. ¿Ya te estás poniendo tímida?
—Cállate —repitió Monica, ocultando el rostro.
—Ahí está —dijo Khan—. ¿He oído bien? ¿Te morías de ganas por casarte conmigo?
—¡Estúpido! —espetó Monica, apartándose para golpear el pecho de Khan con los puños—. ¡Claro que sí! ¡Quiero casarme contigo, pero todavía no, así que deja de tomarme el pelo!
La expresión cabreada de Monica llenó la visión de Khan. Estaba desnuda y sentada en su regazo, con algunos rizos cayéndole sobre la cara. No existía nada más sexi en el mundo, pero ese arrebato de sinceridad lo dejó conmocionado.
—Oye —dijo Khan, alcanzando con cuidado la mejilla de Monica—. Háblame.
Los sentidos de Khan podían ver muchas cosas, pero los pensamientos exactos aún estaban fuera de su alcance. Sintió el profundo amor y el conflicto interno de Monica, pero eso no se traducía en palabras reales.
—Estoy… —susurró Monica, desviando la mirada para jugar con sus rizos—. ¿Está mal si he empezado a pensar en ello más en serio?
Khan no necesitó pedir más detalles. Estaba claro que Monica hablaba de su anterior cumplido, lo que no disminuyó la conmoción de Khan.
Normalmente, una relación de un año era demasiado corta para considerar esos temas. Khan y Monica también eran jóvenes y estaban centrados en sus carreras. No era el momento adecuado para formar una familia o siquiera casarse.
Sin embargo, la situación de Monica no era normal. Las cosas se movían rápido en su entorno, sobre todo una vez que todo se hizo público. Rick y Lucille eran un caso extremo, pero Monica y Khan ni siquiera estaban prometidos todavía.
—¿Hijos, también? —preguntó Khan para comprobar hasta dónde había llegado la mente de Monica.
Monica abrió la boca para hablar, pero la cerró en cuanto miró a Khan. Desvió la mirada también, pero sus tímidos ojos volvieron lentamente hacia él.
Khan no supo qué decir ante esa mirada. Una parte de él quería tomarle el pelo a Monica, pero el ambiente no era el adecuado. Además, pensamientos más fuertes reprimieron esa idea.
La idea de una familia era demasiado lejana para Khan. Su situación no solo era un desastre. También tenía que solucionar el problema de su mutación antes de siquiera pensar en tener hijos.
Sin embargo, el matrimonio era diferente. Khan tampoco se sentía preparado para ello, pero los ojos de Monica reflejaban el mismo miedo. Ambos estaban en conflicto, pero algo más brillaba también en sus rostros.
—Monica —la llamó Khan, cogiéndole suavemente el cuello para acercarla. Su mirada se intensificó con resolución, atrayéndola hacia su rostro. Ella ni siquiera se dio cuenta de cuándo sus palmas cayeron sobre su pecho.
—Puedo obligar a tu familia a aceptar nuestro compromiso —continuó Khan—. Tus padres no pueden detenerme.
—¿Lo harías? —preguntó Monica en tono suplicante.
—Por supuesto —confirmó Khan—. No estoy jugando contigo. Nunca lo he hecho.
—No es eso —dijo Monica, con expresión cada vez más insegura mientras se perdía en los ojos de Khan—. ¿Estás seguro de que soy la indicada?
Las dudas de Monica no eran del todo infundadas. Sabía que Khan la amaba, pero sus sentimientos no eran humanos. Además, lo había conocido en Milia 222, donde Jenna había confirmado que él ya había encontrado a su Elegida. Pasar tiempo con él había aliviado su conflicto interno, pero esos problemas resurgían ante las decisiones importantes.
—Oye —volvió a llamar Khan, agarrando la cara de Monica con su mano libre—. Sabes cómo funciona mi amor. No lo dudes nunca.
Khan no estaba aplicando mucha fuerza en su agarre, pero Monica lo sintió. Aun así, no le dolió. De hecho, transmitía la postura protectora de Khan, haciendo un mejor trabajo que las palabras para tranquilizar a Monica.
—¿De verdad me quieres tanto? —preguntó Monica.
—Sí —juró Khan—. No hay batalla que no lucharía por ti.
—¿En serio? —cuestionó Monica.
—En serio —confirmó Khan, relajando su agarre para mover un pulgar sobre los labios de Monica—. Sí que pienso en pasar mi vida contigo.
Los ojos de Monica se llenaron de lágrimas y se liberó de las manos de Khan para abrazarlo con fuerza. Hundió la cara en su cuello, dejando manchas húmedas en su piel.
—A veces me asusto mucho —lloró Monica, con sus sollozos resonando en la carne de Khan—. Siempre haces las mayores locuras cuando no estoy, y no quiero añadirte presión quejándome todo el día.
Khan se había dado cuenta de ese cambio. Monica seguía siendo Monica, pero sus quejas habían disminuido. Khan también estaba siendo más cuidadoso, pero eso no era suficiente para tranquilizarla del todo. Monica tenía que seguir conteniéndose a veces.
—La tuya es la única presión que quiero —la tranquilizó Khan, acariciando la espalda de Monica—. No me enamoré de una chica perfecta, sino de una quejica, desordenada y ruidosa.
Monica se apartó del cuello de Khan para fulminarlo con la mirada, y le siguió una pregunta: —¿No soy perfecta?
—No —negó Khan con la cabeza—. Eres perfecta para mí.
Monica no estaba enfadada en lo más mínimo. La anterior declaración la había llenado de tanto amor que le costaba soportarlo. Le daría su propia vida a Khan en ese preciso instante si fuera posible. Como eso no podía suceder, Monica optó por un beso.
—No hagas nada con respecto a mi familia —ordenó Monica, volviendo al pecho de Khan para descansar—. Eres el mejor hombre que la humanidad ha producido jamás, y ellos lo saben.
—De acuerdo —asintió Khan, abrazando a Monica con fuerza.
—Y tenemos que pedir algo de comida —continuó Monica—. No dejaré que te mueras de hambre solo porque quieres que duerma.
—Considéralo hecho —dijo Khan, cogiendo el teléfono a su lado.
—Khan —lo llamó Monica.
—¿Qué pasa? —preguntó Khan, con los ojos recorriendo las opciones de comida a domicilio.
—Quiero darte hijos —reveló Monica—. Con el tiempo.
Khan se quedó helado. El tono de Monica había sido totalmente serio, y no tenía ninguna respuesta que dar. Sin embargo, su maná reaccionó, dando a luz a algo más profundo que su habitual resolución.
El momento aún no había llegado, pero Monica estaba pensando en dar pasos adelante. Khan solo necesitó considerarlo un segundo para saber que quería estar con ella en ese viaje. Sin embargo, tenía problemas que su mentalidad por sí sola no podía resolver.
Sin solucionar el problema de las mutaciones, Khan no podría tener una familia. Sin encontrar a los Nak, Khan no podría quedarse quieto, y no dejaría que esos problemas se interpusieran en el camino de Monica. Tenían que desaparecer para que su relación floreciera adecuadamente, y el inminente viaje podría darle lo que necesitaba.
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