Descendiente del Caos - Capítulo 661
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Capítulo 661: Inversión
La llegada de dos figuras importantes de la familia Solodrey obligó a Harris a calmarse. Dennis y Monica también adoptaron posturas más respetuosas, pero Khan permaneció impasible.
«Cyrus Solodrey», pensó Khan, inspeccionando al tío de Harris. «Según Monica, no es más que un hombre de negocios».
El aura de Cyrus confirmó esa información. El hombre no solo estaba en baja forma. Poseía suficiente maná para ser un guerrero de cuarto nivel, pero Khan apenas sintió amenaza alguna por su parte.
Anastasia y Cyrus avanzaron a ritmos diferentes. La primera mantuvo sus modales elegantes, caminando lentamente hacia el grupo. En cambio, Cyrus aceleró, priorizando el rescate del descendiente de su facción.
—Levántate —masculló Cyrus una vez que pudo agarrar el hombro de Harris para ayudarlo a ponerse en pie—. Te advertimos que no intentaras nada.
A Khan no le importó la vergonzosa escena, pero sus consecuencias eran difíciles de ignorar. Ahora que Harris se había calmado, pudo repasar el intercambio anterior, y lo invadieron un pánico y un terror puros. Ni siquiera podía entender lo que Khan había hecho, pero el resultado era evidente.
La sola idea de que un compañero guerrero de tercer nivel pudiera blandir tanta fuerza era aterradora. En la mente de Harris, Khan no podía ser humano. Ni siquiera encajaba en ningún nivel de poder normal creado a lo largo de los años. La red tampoco le hacía justicia. Era un monstruo en toda regla.
Harris no fue el único en reaccionar así. Dennis había examinado el breve intercambio y emociones similares surgieron en su interior. Khan parecía capaz de blandir una fuerza invisible más poderosa que la de la mayoría de los guerreros de tercer nivel, y el simple hecho de pensar en ello le provocaba la necesidad de retroceder.
Khan hacía tiempo que se había acostumbrado a esas miradas. En parte, también las buscaba, ya que su situación política necesitaba esa fama. Aun así, la familiar calidez que se extendía desde su mano hacía que todo fuera más fácil de sobrellevar.
Monica no pasó por alto esas reacciones, y sus piernas se movieron de inmediato. No solo adoraba esa versión de Khan. También conocía su papel, así que le tomó la mano para plantarse orgullosa a su lado.
Por supuesto, la llegada de Anastasia jugó un papel importante en el comportamiento de Monica, pero sus intenciones no cambiaron. Monica estaba demostrando que tomaría el lado de Khan incluso por encima de su madre.
—Lo siento, Capitán Khan —se disculpó Cyrus en medio de la tensión—. Entrenamos a nuestros descendientes para que sean los mejores, así que muchos quieren ponerse a prueba contra los más fuertes.
El descarado halago no afectó a Khan, pero aun así sintió que era necesaria una advertencia. —Ya no deberían considerarme un guerrero de tercer nivel.
Harris estaba completamente de acuerdo con Khan. De hecho, sus instintos le decían que era más peligroso que su tío, lo que lo situaba por encima de algunos guerreros de cuarto nivel. Además, esa era una evaluación basada en unos sentidos mediocres. No estaba claro cuán fuerte era Khan cuando dependía de todas sus técnicas.
Ese punto muerto se rompió cuando Anastasia finalmente llegó al grupo. Se detuvo al lado de Dennis, inspeccionando a la pareja de la cabeza a los pies. Monica respondió con una fría mirada desafiante, pero no se produjo ninguna disputa.
—Capitán —rompió el silencio Anastasia rápidamente—. Necesito que venga conmigo.
Monica estaba lista para negarse, pero Anastasia no se detuvo en las palabras. Dio un paso hacia Khan, agarrándole el codo tal y como Monica había hecho innumerables veces.
Sobra decir que el gesto, amistoso y respetuoso, conmocionó a Monica. Tuvo que reunir todo su autocontrol para mantener la boca cerrada. Los celos ni siquiera llegaron a aparecer, debido a lo increíble que fue ese suceso.
Khan podía mantener la calma en cualquier situación, pero el comportamiento de Anastasia resquebrajó su gélido semblante. Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa cuando la mujer le tomó el codo. Incluso se sintió incómodo, ya que Monica todavía le sostenía la mano.
—¿Qué estás haciendo, madre? —no pudo evitar preguntar Monica. Ya había perdido los estribos, pero su autocontrol consiguió ocultarlo.
—Tu padre quiere ver al Capitán —explicó Anastasia—. En privado. Te lo devolveré en unos minutos.
La mención del padre de Monica volvió a cambiar el ambiente. Dennis, Harris y Cyrus enderezaron instintivamente la espalda para adoptar posturas más respetuosas. En cuanto a Monica, su boca finalmente se abrió por la sorpresa y su mano se apartó lentamente de la de Khan.
—Te veré en el tercer comedor —continuó Anastasia antes de mirar hacia el pasillo—. Capitán, acompáñeme un momento.
Los ojos de Khan no volvían a la normalidad, por mucho que lo intentara. Le dirigió esa mirada a Monica y ella solo pudo asentir en silencio. Normalmente no se separarían, pero la conmoción era demasiado grande para pensar con claridad.
Antes de que nadie pudiera añadir nada, Anastasia ejerció algo de fuerza en el codo de Khan, y él entendió lo que significaba el gesto. Dennis se apartó del camino mientras los dos comenzaban a avanzar. A Khan le habría gustado llevar la iniciativa, pero Anastasia marcó el paso, dando a todos tiempo suficiente para saborear el momento.
La incomodidad en la mente de Khan no se desvaneció ni siquiera después de que los dos se distanciaran del grupo. Aún podía sentir las miradas en su espalda, especialmente la de Monica, y su rostro no sabía qué expresión poner.
Aun así, una vez que Anastasia supo que sus palabras ya no podían llegar al grupo, expresó un cumplido. —Ya era hora de que alguien le diera una lección a ese chico, Harris.
Khan no pudo pensar en ninguna respuesta. A su mente le costaba procesar los recientes acontecimientos y el cumplido empeoró su estado.
—Lo has hecho bien —continuó Anastasia—. Nadie en la familia cuestionará tu valía ahora.
«¿Se ha golpeado la cabeza hace poco, señora?», se preguntó Khan.
—De mal gusto, como siempre —se burló Anastasia—. También estás afectando a mi hija. Ese numerito en la finca de Lord Vegner fue demasiado.
Khan reprimió las ganas de tragar saliva al recordar la noche posterior a ese viaje. Inicialmente, Monica había comprado esos artículos para molestar a su madre, pero el resultado había sido muy diferente. Aun así, era mejor abstenerse de compartir esa información.
—¿A mi hija también se le ocurrió la idea de los uniformes? —preguntó Anastasia.
—Así es —confirmó Khan.
—La eduqué bien —comentó Anastasia, esbozando una leve sonrisa—. Sabe cómo enviar un mensaje.
—¿Está segura de que no se ha golpeado la cabeza? —cuestionó Khan. Habría aceptado el cumplido, pero la sonrisa fue demasiado para su cerebro.
—Si tan solo no tuvieras ese carácter —suspiró Anastasia—. Te sugiero que evites bromear delante de mi marido. No le gusta perder el tiempo en tonterías.
Mencionar al padre de Monica trajo algo de seriedad a la mente de Khan. Solo había interactuado con el hombre una vez, y la llamada había sido demasiado corta como para entender gran cosa. Aun así, Monica había preparado a Khan para el evento, y él ya sabía que no le gustaría.
—Nunca estaremos de acuerdo —exclamó Khan.
—No —convino Anastasia—. Tú no.
Khan no encontró nada que añadir a esa respuesta, y Anastasia se encontraba en la misma situación. Los dos permanecieron en silencio durante el resto del camino, y el inmenso pasillo finalmente terminó.
El pasadizo se ensanchaba en una gran sala rectangular con puertas abiertas y cerradas. Anastasia abrió el camino, llevando a Khan a una de esas entradas, y se abrió otro pasillo.
Tras una serie de pasillos y salas de diferentes formas, Khan y Anastasia llegaron ante una puerta que requería la firma genética de ella. No dudó en proporcionarla, y una vasta oficina se extendió ante sus ojos.
Khan se percató al instante del mobiliario y los detalles de la oficina, pero su atención se centró en la figura que había detrás del escritorio principal, al otro lado del lugar. El padre de Monica estaba allí, con el rostro inmerso en una serie de informes, y no lo levantó ni siquiera después de que Anastasia hiciera pasar a Khan.
—Tome asiento —ordenó el Señor Solodrey con el tono desapegado que Khan ya había oído.
Anastasia soltó el codo de Khan y señaló las sillas que había frente al escritorio principal antes de acercarse a uno de los sillones que había por allí. Khan la siguió con sus sentidos, pero sus ojos permanecieron fijos en el hombre.
El Señor Solodrey no había cambiado desde la última llamada, pero Khan podía estudiar más detalles ahora. Para empezar, era un guerrero de quinto nivel, uno fuerte según los sentidos de Khan. Además, la severidad de su aura creaba un ambiente sofocante.
—Capitán Khan —llamó el Señor Solodrey, ya que Khan aún no se había movido—. No me haga perder el tiempo.
La severidad no afectó a Khan, y obedeció tras la llamada. Se acercó al escritorio principal para sentarse frente a él, pero su postura no transmitía respeto ni compostura.
El Señor Solodrey finalmente levantó el rostro, y sus oscuros ojos sin fondo recorrieron a Khan un par de veces antes de volver a los informes. No mostró ni alegría ni decepción. Incluso su maná permaneció desprovisto de toda ondulación.
—¿Es un placer conocerlo? —exclamó Khan, curioso y confundido.
—Yo no lo llamaría un placer —respondió el Señor Solodrey, tamborileando sobre la superficie del escritorio—. Aquí tengo su informe biológico. Dice que es usted humano, ¿correcto?
—Yo… —frunció el ceño Khan—, sí pertenezco a la especie humana.
—¿Incluso después de eso? —preguntó el Señor Solodrey, levantando el rostro para señalar el pelo azul de Khan.
«¿A qué viene esta pregunta?», se preguntó Khan.
—La fertilidad —explicó tranquilamente el Señor Solodrey—. ¿Todavía puede dejar embarazadas a las humanas?
La naturaleza personal de la pregunta irritó a Khan. Podía entender adónde quería llegar el Señor Solodrey, y la idea de mantener el respeto se desvaneció.
—De lo contrario, Monica y yo dejaríamos de usar precauciones —declaró Khan. Esperaba a medias que Anastasia lo regañara, pero ella permaneció en silencio todo el tiempo.
—No —exclamó el Señor Solodrey—. Sigan usándolas. Todavía no pueden tener hijos.
—¿Qué? —preguntó Khan.
—Sobre ese tema —continuó el Señor Solodrey—. Una vez que le dé mi visto bueno, deberían mantener su número en dos, tres como máximo. Más que eso sería un desperdicio de recursos.
—¿Está insinuando que Monica y yo debemos pedirle permiso para formar una familia? —preguntó Khan, usando su última pizca de autocontrol para confirmar ese punto.
—Obviamente —confirmó el Señor Solodrey—. Estos asuntos familiares deben ser estrictamente regulados. De lo contrario, pueden arruinar múltiples inversiones.
—Tiene suerte de que no secuestrara su inversión la primera vez que se opuso a mí —se burló Khan, poniéndose de pie—. Hemos terminado aquí.
—No le he dado permiso para marcharse —le recordó el Señor Solodrey.
—¿Permiso? —repitió Khan—. La próxima vez que hable así de Monica, duplicaré mi deuda con la familia Solodrey.
—Capitán —intervino Anastasia—. No es momento para sus modales impulsivos.
Khan miró a Anastasia por encima del hombro y la sinfonía se estremeció. El maná sintético se acumuló sobre su cabeza, condensándose hasta formar una esfera de color rojo purpúreo.
—Abra la puerta —ordenó Khan mientras la esfera se transformaba lentamente en una lanza—, o lo haré yo.
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