Descendiente del Caos - Capítulo 692
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Capítulo 692: Exigencias
Las palabras de los científicos resonaron en la mente de Khan, expandiéndose, extendiéndose y haciéndose más fuertes, tocando múltiples ideas y sentimientos que anidaban en su interior.
Khan había aprendido a comprender el interés por su físico. Era un caso raro de una criatura Contaminada estable, y los sucesos de Milia 222 también añadieron asombrosos beneficios a su poder general.
Cualquiera interesado en mejorar su poderío querría descubrir los secretos tras las mutaciones de Khan. Algunos incluso lo veían como el siguiente paso evolutivo de la humanidad. Al final, podría ser la clave para deshacerse de los núcleos de maná y más.
Sin embargo, a Khan siempre le había parecido un tema delicado. No tenía una buena relación con sus mutaciones, y la conexión con su padre empeoraba el asunto. Las pesadillas añadían otra capa problemática, impidiéndole siquiera considerar dar a otros acceso a sus secretos.
Además, la fantástica carrera de Khan lo había llenado de enemigos, y algunos eran lo suficientemente importantes como para acceder a cualquier tipo de información. Si los científicos descubrieran una debilidad en su físico, esas partes no dudarían en explotarla, y él no podía permitir que eso ocurriera.
Por grandes que fueran esos problemas, el mundo añadía más. Las conspiraciones, los secretos y Raymond obligaban a Khan a pensar más allá de su mera figura. Podía sentir que estaba en medio de algo más grande, y la oferta del científico no hacía más que confirmarlo.
«¿Hasta dónde llegan tus garras?», no pudo evitar preguntarse Khan mientras su expresión permanecía impasible.
Raymond había enviado a Khan allí, y sus planes no tenían nada de altruistas. Khan sabía que Raymond obtendría algo si aceptaba, y el solo hecho de pensar en ello lo sacudió profundamente.
Khan siempre había sabido que los contactos de Raymond eran increíbles. No podía demostrarlo, pero el asunto era innegable.
Sin embargo, ahora las cosas habían alcanzado una liga completamente distinta. El Imperio Thilku era un sistema distante y relativamente aislado que rara vez permitía influencias externas, pero todo parecía indicar que Raymond tenía espías en su interior.
El creciente conocimiento de Khan en esos campos políticos empeoraba esa revelación. Estaba luchando con uñas y dientes para hacerse un hueco dentro del Imperio, pero Raymond ya estaba allí. Khan no podía decir cuán estable o profundo era ese punto de apoyo, pero una cosa parecía clara. Raymond le llevaba mucha ventaja.
El silencio era denso, pero los pensamientos de Khan corrían veloces. Consideró todo eso en unos breves segundos, y después solo una palabra escapó de su boca. —[¿Por qué?]
Los sucesos de Cegnore le habían enseñado mucho a Khan, y también sentía que para entonces conocía bien a los Thilku. Esa especie era demasiado orgullosa como para mutarse a sí misma con el maná y los genes de los Nak, por lo que Khan no podía entender el interés de los científicos en él. Después de todo, no todos podían trabajar para Raymond.
—[Usted es un espécimen único] —dijo la científica—, [y los Nak siguen ahí fuera. Estudiarle puede reportar muchos beneficios].
La respuesta no decía nada. La científica no podría haber pronunciado palabras más vacías, pero Khan había esperado algo similar. El Imperio no tenía ninguna razón para compartir sus intenciones, especialmente con un humano.
Normalmente, Khan ni siquiera consideraría la oferta. Las desventajas eran demasiado grandes y numerosas, y la paranoia de Khan no haría más que dispararse después.
Aun así, la situación actual ofrecía un rayo de esperanza. Los Thilku no mentirían sobre la participación de su Señor, por lo que Khan podía esperar ganarse el favor del Señor Rsi aceptando el trato.
Además, el hecho de que el Imperio fuera la parte que realizaría las pruebas era interesante. Khan no tendría que preocuparse de que la información sobre él acabara en las manos equivocadas. Por supuesto, tendría que ignorar la implicación de Raymond, pero esa era una sola figura contra muchas facciones.
Al final, Khan también necesitaba ayuda. El archivo del Señor Cirvags había demostrado que el camino hacia los Nak aún era largo, y no estaba claro quién poseía información real y valiosa. Sumergirse en el desordenado y enrevesado entorno del Ejército Global para encontrarla podría llevar más que años, por lo que el Imperio era una alternativa atractiva.
«¿De verdad me estoy planteando esto?», se preguntó Khan.
El nuevo Khan normalmente habría rechazado la oferta de inmediato. No era solo una cuestión de estatus. Pedirle que se convirtiera en un conejillo de indias era denigrante en todos los sentidos imaginables.
Sin embargo, el maná de la científica transmitía el máximo respeto. No mostraba arrogancia ni orgullo. Incluso se dio cuenta de lo insultantes que podían ser sus palabras y estaba dispuesta a aceptar un eventual rechazo.
Ese respeto era una forma de reconocimiento que mantenía a raya los impulsos más salvajes de Khan. Estaba siendo tratado como un igual por miembros de una especie que giraba en torno a la superioridad y el orgullo. El suceso tendría más significado sin la participación de Raymond, pero Khan no ignoró su valor de todos modos.
—[¿Afectará mi decisión a mi posición de alguna manera?] —cuestionó Khan.
—[En absoluto] —prometió la científica—. [El Imperio no está hablando con usted ahora como representante del Ejército Global].
—[¿Y qué hay de mi relación con su Señor?] —continuó Khan—. [¿Está en juego aquí la capa que me corresponde por derecho?]
Khan había formulado una pregunta arrogante a propósito, pero la científica permaneció impasible. No se sintió ofendida al oírle usar las capas de Thilku como moneda de cambio. Su maná conservó la misma suavidad y respeto que antes, incluso cuando expresó su respuesta.
—[No] —replicó la científica—. [Este trato quedará al margen de la política entre nuestras especies. No ayudará ni perjudicará su posición].
«Entonces, es personal», pensó Khan. No estaba seguro sobre los superiores, pero la científica parecía honesta. Solo quería aprender más sobre los Nak y añadir esa información a los registros del Imperio.
—[¿Por qué no han recurrido al Ejército Global para esto?] —preguntó Khan—. [Podrían haber involucrado al Señor Cirvags y cooperado con todo el Puerto].
—[Es…] —tartamudeó la científica—. [No es una petición fácil de hacer].
Khan estaba totalmente de acuerdo. Sería ridículo que una especie pidiera conejillos de indias vivos a otra. Incluso sin considerar la política, la ética de todo el asunto sería demasiado oscura.
Por supuesto, Khan creía que el asunto era más profundo. Excluir al Ejército Global le proporcionaría al Imperio información de primera mano. Al final, la misma razón había motivado la petición de Khan.
—[Sin embargo] —continuó la científica, confundiendo el silencio de Khan con vacilación—, [si lo desea, podemos usar los canales apropiados. Eso, obviamente, implicaría un cambio en los tér…].
—[No lo haga] —interrumpió Khan—. [No quiero que el Ejército Global se involucre. Ni siquiera quiero que sepa de este trato].
Khan, obviamente, fingía ignorancia. De un modo u otro, Raymond se haría con esa información. Aun así, mencionarlo o intentar excluirlo del trato parecía inútil. Los científicos solo fingirían inocencia, y el espía podría tampoco estar dentro del almacén.
—[Eso sería ideal para nosotros también] —exclamó la científica, sintiendo que un gran avance estaba cerca—. [Capitán Khan, podemos empezar inmediatamente si lo desea].
—[Puede que el Señor Rsi haya aceptado estos términos] —declaró Khan—, [pero yo no].
La emoción se desvaneció de inmediato, y pronto se extendió un tipo de presión diferente. La científica se quedó helada mientras miraba fijamente a los ojos de Khan. Algo había cambiado, pero sus preguntas se quedaron atascadas en su garganta.
La ausencia de política era ideal para el Imperio, pero también traía problemas adicionales. Khan no vestía ahora las ropas de un Embajador. Él era una parte individual y aislada, así que no importaba que su contraparte estuviera a cargo de múltiples sistemas estelares. Aun así, tendría que tratar con él en igualdad de condiciones.
—[¿Tiene más peticiones?] —preguntó la científica cuando encontró el valor para hablar.
—[Tengo exigencias] —corrigió Khan—, [que no serán negociables].
La científica quiso quejarse, pero el aire a su alrededor se volvió de repente más pesado, haciendo difícil respirar. Su turno para hablar no llegaría a menos que Khan así lo decidiera.
—[Además de abrir los registros] —anunció Khan—, [seré el primero en recibir una copia de todos los resultados y conclusiones obtenidos de las pruebas].
La científica abrió la boca, pero la presión solo se intensificó. Khan no había terminado, y algo dentro de ella se lo hizo entender.
—[Además] —continuó Khan—, [encontrarán una forma de evitar que mis mutaciones se transmitan a mi descendencia].
Si Khan tenía que venderse, al menos resolvería asuntos que habían afligido su mente durante mucho tiempo. Se encaminaba a formar una familia con Monica. El asunto no era inminente, pero resolver el problema de su mutación eliminaría uno de sus mayores temores.
En cuanto a revisar los resultados, era una mezcla de curiosidad y conciencia necesaria. Khan quería saber qué le había hecho su padre y en qué se había convertido. Además, necesitaba ser el primero en saber si su cuerpo tenía debilidades u otros problemas. Eso le daría tiempo a prepararse para lo que Raymond le tuviera reservado.
—[Capitán Khan] —llamó la científica en cuanto la presión a su alrededor disminuyó—, [¿y si no le gustan nuestras conclusiones?]
—[Dejaré de ser su conejillo de indias] —explicó Khan con calma.
—[Eso podría ocurrir después de una sola ronda de pruebas] —argumentó la científica, preocupada por que la estafaran.
—[Entonces] —dijo Khan—, [asegúrese de ser exhaustiva durante su primera ronda].
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