Deseos imperfectos - Capítulo 131
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131: Equipo de batalla 131: Equipo de batalla La gente suele confundir el estilo y la moda, creyendo que son lo mismo.
Pero, en realidad, la moda y el estilo son dos cosas muy diferentes.
Por ejemplo, la moda es como una armadura que una mujer puede cambiarse cada día.
Pero el estilo es una elegancia que no se puede eliminar.
La moda tiene que ver con la ropa, pero el estilo tiene que ver con la mujer que hace que esa prenda parezca una obra de arte.
En ese momento, Xiu estaba revolviendo todo su armario para encontrar algo que ponerse que fuera a la vez estiloso y a la moda.
—No tengo nada que ponerme —gritó, sentándose en el suelo con resignación.
Nora puso los ojos en blanco y la levantó diciendo: —¿De qué estás hablando?
Hay muchísima ropa.
Xiu la miró con extrañeza y le dijo: —Nora, tengo ropa, pero no tengo conjuntos.
¿Me entiendes?
Nora frunció el ceño antes de mirar ella misma en el armario de Xiu.
Sacó un vestido de verano de encaje azul y se lo enseñó a Xiu, quien se lo arrebató de la mano de inmediato y dijo: —Querida mejor amiga, no quiero malgastar mi precioso vestido en este día tan aburrido.
Ni siquiera sé a dónde vamos.
Así que este no.
—¿Estás descartando un vestido porque no sabes la ocasión?
—Nora miró a Xiu con extrañeza, pero esta última permaneció imperturbable y parecía bastante despreocupada—.
Xiu, una dama siempre debería vestirse como si estuviera a punto de encontrarse con su peor enemigo.
—Si siguiera tu razonamiento, entonces tendría que vestirme con una sudadera con capucha negra y una máscara.
Ni con un cuchillo en la mano la gente me reconocería.
—Nora le dio un manotazo en la cabeza a Xiu con exasperación.
¿Cómo podía alguien pensar así?
—Si te quedaras callada, créeme, nadie te llamaría muda.
Te aseguro que tampoco te arrepentirás del silencio —dijo Nora mientras la fulminaba con la mirada.
—Eso ya lo sé.
Nunca me he arrepentido de mi silencio, son siempre las palabras las que me hacen pensármelo dos veces —dijo Xiu con aire culpable.
—¡Xiu, cállate!
—Nora por fin logró encontrar otro vestido y se lo pasó—.
Ni se te ocurra decir que no.
¡Es este!
—Xiu acató las órdenes en silencio y fue a cambiarse.
Era un vestido de verano hasta la rodilla con escote barco.
El vestido tenía una silueta de corte A de estilo retro, con un estampado floral en la falda y la parte de arriba negra y lisa.
Xiu se veía diferente a como solía ser, sobre todo porque Nora le había peinado el cabello en suaves rizos que ahora le llegaban a media espalda.
—¡Perfecto!
Estás preciosa con eso —dijo Nora con una enorme sonrisa.
Xiu miró a Nora mientras se retocaba el maquillaje y dijo: —No me gusta tu nuevo novio.
Nora sostuvo el cepillo de la máscara de pestañas en la mano y dijo: —Nunca te ha gustado ninguno de mis novios.
No hay nada nuevo en eso.
—No es culpa mía que cada uno de tus novios parezca un error —se defendió Xiu.
—Xiu, antes de un alma gemela tienes que pasar por un par de errores.
Xiu se dio una palmada en la frente y preguntó: —¿Te gustaría decirme por cuántos errores más piensas pasar antes de buscar a tu alma gemela?
—Nora no le respondió.
Xiu, tras una breve pausa, añadió—: Seré la única persona que llore en tu boda.
—¡Oh!
¿Tanto te disgustaría?
Xiu bufó: —Cariño, tu boda sería un milagro en sí misma.
Obviamente, lloraría si tal milagro ocurriera de verdad.
Nora en realidad no la estaba escuchando.
Estaba perdida en sus propios pensamientos y Xiu tuvo que sacudirla para llamar su atención.
—¿Por qué te me quedas en las nubes?
¿Tú también tienes sesiones de terapia contigo misma?
—¿Eh?
¿Qué?
¿Sesiones de terapia?
—preguntó Nora confundida, y Xiu asintió como respuesta.
—¡Claro!
Cada vez que me quedo absorta, en realidad estoy teniendo una sesión de terapia en mi cabeza.
Es bastante eficaz —explicó Xiu.
—¿Y qué te dices a ti misma en esa sesión de terapia?
—preguntó Nora mientras se acercaba y se sentaba junto a Xiu.
—No mucho.
Suelo decir…
«Queridos problemas, compórtense.
Ya he tenido suficiente por hoy».
—Nora enarcó las cejas, divertida, mientras Xiu continuaba—: O…
diría: «No pienses que eres grosera.
Eres grosera.
Pero que le den y no pienses en ello».
Xiu alzó la vista para mirar a Nora y dijo: —Pero las palabras adecuadas para ti serían…
«No pienses que eres fea.
Sí, lo eres.
Pero simplemente no pienses».
—¡Tú!
—dijo Nora, dándole un golpecito en la cabeza—.
Aiyo, tú y tus ideas…
Tsk, tsk.
A veces siento pena por Darren.
—Él ya sabe que soy un caso —dijo Xiu, sacándole la lengua a Nora para burlarse.
—Y aun así está contigo.
¿Te imaginas encontrar otra alma como él?
—Nah, creo que es único —respondió Xiu sin dudarlo.
—¡Vaya!
Ya te estás poniendo del lado de tu novio.
Eso es un progreso rápido —bromeó Nora, haciendo que Xiu frunciera el ceño.
Mientras Nora se ponía su vestido, Xiu no pudo evitar silbar y decir: —Como siempre, estás que ardes.
Nora se echó el pelo hacia atrás de forma dramática y dijo: —Yo nací cañón, nena.
Llevaba un vestido con cuello halter en impresionantes tonos veraniegos.
El pequeño detalle de un frente ligeramente plisado le daba un toque novedoso.
El lazo para atar alrededor de la cintura hacía que la ya de por sí despampanante figura de Nora destacara aún más.
Con un dobladillo redondeado y una espalda con abertura, tenía un estilo único.
Por supuesto, lo que a Nora le encantaba de su vestido eran los bolsillos.
Los bolsillos eran un salvavidas para alguien como ella, que siempre se olvidaba el móvil por ahí.
Le ahorrarían un montón de problemas.
Xiu siempre había dicho que Nora era tremendamente atractiva, no solo por su forma de vestir, sino también por el aire de confianza que la rodeaba.
Se podría decir que Xiu era elegante, pero Nora era salvaje.
En todos estos años, Xiu no había logrado adoptar esa aura de alma salvaje.
Quizás, la diosa que llevaba dentro era demasiado terca para cambiar.
Mientras se ponían los tacones, Nora dijo: —Ahora sí, estamos listas para la batalla.
—¿Qué batalla?
—inquirió Xiu, pero Nora solo le dedicó una sonrisa pícara como respuesta.
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