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Deseos imperfectos - Capítulo 328

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Capítulo 328: Perdió su única oportunidad

Nora no sabía cómo había encontrado a Jackie ni cuándo habían llegado al coche. Incluso mientras conducía, estaba distraída. Menos mal que Jackie estaba allí para espabilarla, de lo contrario, sin duda iba a provocar un accidente gravísimo.

Aunque Jackie no dejaba de preguntarle qué le pasaba, Nora no tenía nada que decir. De hecho, no tenía nada que decirle. Sus pensamientos eran un caos. No sabía lo que estaba pensando. Lo único que no dejaba de resonar en su mente eran las palabras de despedida de Ah-Si: «Solo quiero pasar mi vida con mi hija».

Hija…

¡Hija!

Nora estaba sufriendo una crisis nerviosa ella sola, pensando en cómo él había seguido adelante. Él de verdad había pasado página mientras ella seguía sufriendo sola. Cuando llegó a casa, sin hablar con nadie, simplemente decidió encerrarse en su habitación.

—Jackie, ¿qué le pasa a tu hermana? —preguntó Clara al notar la ausencia de bolsas de la compra en las manos de su hija y también que la forma en que Nora se había ido en silencio a su habitación era sospechosa. ¿Desde cuándo se portaba tan bien?

—No lo sé. Hoy ha estado actuando de forma extraña —respondió Jackie mientras sacaba sus libros recién comprados para enseñárselos a su padre. Con sus libros a mano, la verdad es que no estaba de humor para entretener a nadie más.

—¿Eh? Pero si hasta le he reactivado las tarjetas. ¿No debería estar contenta? —Clara estaba muy confundida, ya que no entendía en absoluto el humor de su hija. Nora nunca había sido del tipo callado. Y hoy, su silencio se les hacía extraño a todos—. Jackie, ¿dijiste algo que la molestara?

—No lo he hecho —refutó Jackie de inmediato—. Me he portado lo mejor posible. Bueno, todo lo bien que he podido.

Clara se imaginaba cómo era el «mejor comportamiento» de su hijo, pero no hizo ningún comentario al respecto. En ese momento, estaba muy preocupada por su hija. Cogió unos aperitivos y llamó a la puerta de Nora. La única respuesta que recibió fue el silencio.

—Nora, abre la puerta —dijo Clara en voz baja—. No hagas que me repita. —Su voz acababa de adoptar un tono más duro cuando oyó el sonido de un clic y sonrió satisfecha. Usando la mano que tenía libre, entró y encontró a Nora acurrucada en la cama, llorando a mares. Clara se sobresaltó al verle las lágrimas en los ojos. Corrió inmediatamente a su lado y la abrazó. —¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?

En lugar de responderle, Nora optó por acurrucarse contra ella y lloró aún más fuerte. Era el lugar más seguro del mundo. Los brazos de su madre, que siempre la hacían sentir protegida. Aunque quisiera dejar de llorar, en ese momento no podía. Solo quería desahogar todas sus emociones. Todo su dolor, que le roía el corazón con tanta brutalidad.

Al ver el estado de Nora, Clara decidió no preguntar nada por el momento. En su lugar, le frotó la espalda con suavidad y la dejó llorar. Nora ni siquiera se dio cuenta de cuándo se quedó dormida en los brazos de su madre mientras lloraba desconsoladamente. Pero cuando se despertó, se sorprendió al descubrir que tenía la cabeza en el regazo de su madre mientras esta le acariciaba el pelo con suma delicadeza.

Ya había oscurecido bastante fuera y ella seguía en la habitación de Nora. No sentía que fuera el momento adecuado para dejar sola a su hija. Clara nunca había visto a Nora llorar así y esta vez la asustó de verdad.

—Mamá… —dijo Nora con voz ronca. Como no había luces encendidas, apenas podía distinguir las expresiones de su madre. Pero le gustaba que fuera así. No quería mostrarle a su madre sus feos ojos hinchados. Además, no creía que fuera capaz de mirar a su madre a la cara en ese momento.

—¿Te sientes mejor después de haber llorado tanto? Has asustado mucho a mamá —dijo Clara con un tono ligeramente duro, pero Nora pudo percibir la preocupación oculta tras sus palabras. Clara le acarició la cara y preguntó—: Ahora, dile a mamá qué pasa. Si no dices nada, ¿cómo voy a arreglarlo todo por ti?

—Mamá, no puedes arreglarlo todo —dijo Nora con tono grave.

—Mmm… Sí, puede que no sea capaz de arreglarlo todo. Pero aun así me encantaría hacer todo lo posible. Además, necesito recuperar la sonrisa de mi hija. Estas lágrimas la hacen parecer muy fea.

Nora no se quejó como solía hacer cuando su madre se burlaba de ella llamándola llorona fea. Simplemente abrazó el vientre de su madre y preguntó: —¿Mamá, fue difícil ser madre soltera?

Clara frunció el ceño ante su pregunta. —¿De dónde viene esa pregunta?

Nora negó con la cabeza mientras insistía: —Solo dímelo, por favor.

Clara se quedó en silencio un minuto antes de responder: —Quizás. Al principio fue un poco difícil, pero más tarde este reto se volvió bastante interesante. Además, tenía a la hija más dulce del mundo, así que todo mereció la pena. —Hizo una pausa antes de añadir—: Nunca me ha gustado huir de las situaciones difíciles. Quizá por eso tu presencia fue un regalo para mí.

—Mamá, eres muy fuerte —murmuró Nora—. No sé por qué no soy como tú.

—¿Quién ha dicho que no eres como yo?

—No soy como tú, mamá. Nunca me han gustado las situaciones difíciles ni los enfrentamientos. Este miedo mío es la razón por la que lo alejé de mí. Si no le hubiera dado tantas vueltas yo sola y lo hubiera escuchado de verdad, nada de esto habría pasado. Él no habría seguido adelante. Y yo no sería un desastre patético ahora mismo sin él.

Nora sabía que era culpa suya. Si esa mañana no hubiera huido de él, todo esto habría sido diferente. Pero tenía miedo de que él se despertara y se diera cuenta de que solo había sido un estúpido error de borracho. Y como no tuvo el valor de oírle decir que solo fue un error, lo dijo ella misma. Intentando salvar su amistad, perdió también su única oportunidad de encontrar el amor.

Clara sintió que las lágrimas de Nora volvían a mojarle la camisa y su corazón se encogió en su pecho. Ya se imaginaba que tenía que ver con un chico, pero no esperaba que Nora estuviera tan profundamente involucrada con quienquiera que fuera ese chico.

—¿Lo quieres mucho? —preguntó Clara, sabiendo muy bien la respuesta y, aun así, no pudo evitar hacerlo.

—Sí —respondió Nora sin dudar.

—¿Él te quiere a ti?

—Creo que sí…

—Entonces, ¿cuál es el problema? No puedes volver al pasado, pero podéis construir un presente juntos.

—Mamá, no lo entiendes. Ahora tiene una hija. Ha seguido adelante. Dijo que no quiere verme.

Mientras Nora estaba ocupada compartiendo con su madre la historia de su amor enterrado durante tanto tiempo, había otra persona que la escuchaba desde fuera de la puerta. Era nada menos que su tía abuela, Mel. Y en ese momento, los ojos de Mel tenían una mirada complicada. Parecía estar en conflicto. Con una última mirada hacia la habitación de Nora, se dio la vuelta para marcharse mientras un profundo suspiro escapaba de su boca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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