Deseos imperfectos - Capítulo 73
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73: Recibido 73: Recibido A veces nos encontramos con personas que logran crear una conexión instantánea con nosotros.
Y, además, a un nivel profundo.
No tiene por qué ser una relación kármica y esta conexión tampoco es como la de una llama gemela.
Es como si el universo quisiera unirlos para que aprendan a quererse a sí mismos.
Estas conexiones se pueden encontrar incluso en un desconocido.
Y también en los lugares más inesperados.
«¡Dulzura!».
Xiu caminaba con desgano por el parque cuando escuchó esa familiar forma de llamarla.
Giró la cara y vio a Darren en la pista de atletismo.
—¡Agárrate a la farola!
¡Ahora!
—¿Eh?
—Xiu estaba atónita, ya que no entendía por qué le pedía que hiciera algo tan tonto.
—¡Solo agárrate a la farola!
¡Es importante!
—gritó él desde donde estaba.
Xiu frunció el ceño, pero aun así se agarró a la farola con ambas manos.
Cuando él corrió hacia ella, le preguntó: —¿Pero por qué la estoy sujetando?
—Como precaución —respondió él con cara seria.
—¿Precaución para qué?
—preguntó ella con expresión confusa.
—El viento está cogiendo fuerza.
Temía que pudiera llevarte volando.
—Su respuesta fue en un tono serio, pero hizo que a Xiu le temblaran los labios.
Sin embargo, no estaba segura de si quería reír o enfadarse—.
Incluso hay predicción de tormenta eléctrica por la noche, mantén las ventanas bien cerradas.
—Eso no ha sido gracioso —dijo ella, golpeándole la cabeza con el bolso.
—Tu cara dice lo contrario —dijo Darren, frotándose la cabeza.
Xiu le miró a la cara y ambos estallaron en risas—.
Por cierto, es muy fácil gastarte bromas.
—Eso es porque no sabía que de verdad te burlarías de mí por mi aspecto —respondió Xiu, golpeándole de nuevo el brazo con el bolso.
—Pero no me estaba burlando de tu aspecto.
Me burlo de que pesas menos que una cerilla.
—Xiu lo miró boquiabierta, incrédula.
¡Este hombre!
¡Realmente era muy directo!
—McSpicy, no vuelvas a burlarte de que parezco una cerilla.
¿No sabes que las cerillas se usan para encender fuegos?
—Xiu se alejó de él con un resoplido y empezó a caminar con el mismo desgano de antes.
Darren también se apresuró a alcanzarla.
—Dulzura, las cerillas no solo encienden fuegos —dijo.
Xiu lo miró enarcando una ceja y él continuó—: Las cerillas también se queman en ese fuego.
Esta era la conexión entre Darren y Xiu, la que habían forjado sin siquiera darse cuenta.
Ambos encontraron un amigo en el otro y esta conexión era irrevocable.
—¡Eh!, ¿no está el edificio de apartamentos a nuestra derecha?
¿Por qué giras a la izquierda?
—preguntó él al verla caminar en la dirección equivocada.
—He oído que hay un restaurante nuevo a la vuelta de la esquina, voy a cenar allí —respondió Xiu, encogiéndose de hombros—.
Nora se ha ido a casa de sus padres.
Y no quiero cenar en un apartamento vacío.
¿Quieres acompañarme?
—Ya que insistes tanto, me encantaría acompañarte —dijo él con una sonrisa pícara.
—¿Quién está insistiendo?
¡No seas descarado!
—Xiu hizo una pausa antes de continuar por su cuenta—: En el silencio de un apartamento vacío, a menudo no podemos saber si nos estamos comiendo la comida o si el silencio nos está comiendo a nosotros.
—Darren le lanzó una mirada extraña—.
Y entre la multitud, a menudo me siento excluida.
Como si no perteneciera a ningún lugar.
—Dulzura, el mundo nunca podrá darte la sensación de pertenencia.
Tienes que encontrarla dentro de ti.
Si ni siquiera crees que perteneces a algún lugar, ¿cómo vas a encontrar tu sitio en este mundo salvaje?
—Xiu lo miró y levantó los dos pulgares.
—Eres un amigo realmente bueno —dijo Xiu de manera encantada y satisfecha.
—¿Ya somos amigos?
—cuestionó él.
—¿Qué?
¿No lo somos?
—Xiu dejó de caminar para encararlo mientras decía—: ¿Me estás diciendo que solo somos desconocidos?
Ya nos hemos visto más de cinco veces.
Incluso hemos comido juntos dos veces.
Ahora mismo vamos a por nuestra tercera comida.
Después de tres citas, la gente pasa de tomarse de las manos a revolcarse bajo las sábanas.
¿Y me dices que todavía estamos estancados en ser desconocidos?
Darren se cubrió la cara con la mano y se quedó en silencio.
Realmente no sabía qué decirle.
¿Es que acaso piensa antes de hablar?
¿Cómo podía ser tan descuidada con las palabras?
—Siento que he dicho algo que no debía —dijo Xiu rascándose la cabeza.
Al repetir sus palabras en su mente, sus ojos se abrieron como platos por la sorpresa—.
¡Mierda!
Sonaba mucho mejor en mi cabeza.
—Miró a Darren con culpabilidad mientras él todavía luchaba por contener la risa.
—Dulzura —la llamó él.
—Mmm… —musitó ella como respuesta, sin querer fiarse de su propia boca.
—Solo estaba confirmando que ya somos amigos.
No hacía falta una explicación tan larga.
—Entendido —respondió Xiu, bajando la cabeza para mirar al suelo.
—Pero tienes razón.
Nos hemos visto muchas veces.
Desde aquel Baño de Hombres hasta las aguas termales y luego ese accidente…
—¿Tienes que avergonzarme todavía más recordándome todo eso?
—lo interrumpió Xiu—.
Entiendo que no nos conocimos en los mejores momentos, pero aun así… Como amigo, no deberías estar hablando de ello.
—En realidad, como amigo, soy el único que tiene derecho a avergonzarte así.
—La respuesta de Darren hizo que una expresión de horror cruzara su rostro—.
Recordaré nuestro primer encuentro por el resto de mi vida.
Espera, creo que el segundo fue incluso mejor.
Xiu le tapó la cara con la mano y frunció el ceño.
—¡Deja de hablar ya!
Esta vergüenza es suficiente para los próximos dos años.
—¿Quién te mandó a quedarte en las nubes todo el tiempo?
Xiu ni siquiera pudo replicar a eso.
Realmente tenía la costumbre de quedarse en las nubes.
Y siempre terminaba mal.
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