Deseos imperfectos - Capítulo 99
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99: Sal conmigo.
99: Sal conmigo.
En griego, la palabra «Nostalgia» significa literalmente «el dolor de una vieja herida».
Este significado define la nostalgia a la perfección.
Aunque la palabra en sí parece delicada, el significado que esconde es de una potencia indescriptible.
Tiene la capacidad de actuar como sal en las heridas de una persona.
Heridas de las que parecía estar huyendo.
El juego que Jackson había jugado había logrado arañar la capa de esos recuerdos que Darren no se atrevía a visitar.
No porque fueran dolorosos, sino porque ese pasado parecía tan hermoso que le asustaba.
Daba miedo solo saber que ese hermoso pasado era solo un pasado perdido.
Y que la persona del pasado ahora era solo un recuerdo.
Pero aunque la nostalgia es dolorosa, es una seductora que nos atrae y no nos da escapatoria.
Nos quedamos tan absortos sintiendo ese dolor que se convierte en una droga.
Una de la que ya no podemos vivir.
Quizás, esa era una de las razones por las que Darren no era capaz de olvidar nada sobre Chen Xiu.
Ese era solo uno de esos recuerdos que Darren no estaba dispuesto a olvidar en absoluto.
Todavía no podía olvidar cómo la gente llamaba a Chen Xiu un hada inocente, y aunque realmente lo era, su ira no era la de un hada.
Aunque incluso escuchar su nombre era doloroso, sus recuerdos aún le ofrecían cierto consuelo.
Al menos, en sus recuerdos…
Ella estaba viva.
Respiraba.
Era su ser inocente, tonto y roto.
En ese momento, al ver la lánguida y triste sonrisa que persistía en el rostro de Darren, Xiu se sorprendió.
Siempre había sentido que él estaba triste.
Como si se estuviera muriendo por dentro en silencio, como solía hacerlo ella.
Incluso sus ojos grises habían perdido el brillo que siempre la hipnotizaba.
Él le recordaba tanto a su yo del pasado que ya empezaba a ser aterrador.
Chasqueando los dedos delante de sus ojos, lo sobresaltó.
—¡A despertar, a despertar!
¿Es tu ensoñación más bonita que la realidad?
—Darren ni siquiera dudó antes de asentir.
Xiu negó con la cabeza—.
Aunque sea bonita, sigue siendo solo un sueño que tienes con los ojos abiertos.
No tiene sentido.
—Entonces lo agarró de la muñeca, tirando de él para levantarlo del sofá, mientras decía—: Ven conmigo.
—No es como si tuviera otra opción.
Aunque no quiera, ¿no me estás arrastrando contigo de todas formas?
—La respuesta de Darren hizo que Xiu le soltara la mano mientras lo llevaba al balcón y cerraba la puerta para evitar que Nora escuchara a escondidas.
Xiu le observó el rostro un momento y preguntó—: ¿No tienes algo que decirme?
Darren se dio unos golpecitos en la barbilla de forma pensativa y Xiu esperó pacientemente con una mirada ansiosa.
Sin embargo, Darren le pinchó la burbuja al decir—: No, creo que no.
Xiu le lanzó una mirada incrédula y volvió a preguntar—: Entonces, ¿no tienes nada que decirme de anoche?
—¿Qué pasó anoche?
—Darren fingió ignorancia, o más bien, interpretó el papel de amnesia etílica que solía usar ella—.
¿Por qué no me acuerdo?
¿Es que me ha dado amnesia de la noche a la mañana?
—Se frotó las sienes como si forzara su mente a recordar, sin éxito.
Xiu le dio una palmada en el brazo y dijo—: No finjas conmigo.
Soy mejor actriz que tú.
¡Así que puedo ver a través de ti!
Darren se enderezó y dijo—: Eso lo sé.
Definitivamente eres mejor actriz que yo.
—Miró su ceño fruncido y añadió—: Pero de verdad no sé de qué quieres hablar.
¿Por qué no me das una pista?
Su última palabra aún estaba en sus labios cuando Xiu le dio un beso fugaz en los labios a la velocidad de la luz y se giró para mirar a su alrededor.
Darren se quedó quieto, intentando comprender lo ágil que era el cuerpo de ella.
—¿Es suficiente pista?
—preguntó exasperada.
—Pensé que íbamos a fingir que ese beso no ocurrió —dijo Darren con una leve sonrisa.
Con un rápido giro, Xiu se volvió para encararlo y lo miró de forma extraña, con una expresión compleja.
—¿Quieres fingir que no ocurrió?
—Yo no he dicho eso.
Pensé que eras tú la que quería olvidarlo como si nunca hubiera pasado —declaró con sinceridad mientras se apoyaba en la barandilla metálica del balcón.
Xiu respiró hondo y dijo—: Entonces, ¿no quieres olvidar?
—Tampoco he dicho eso —fue su respuesta, que ahora de verdad le estaba crispando los nervios.
¿Estaba jugando con ella o qué?
Lo agarró por el cuello de la camisa y preguntó—: Entonces, ¿qué es lo que quieres decir?
Darren le dio una palmadita en la mano que le sujetaba el cuello de la camisa para calmarla y dijo—: En realidad, estoy esperando que tú digas algo.
Solo entonces podré decidir si olvidar lo de anoche o no.
Xiu quitó las manos del cuello de su camisa y se rascó la cabeza.
También ella se apoyó en la barandilla a su lado mientras miraban el hermoso cielo salpicado de nubes algodonosas.
Mientras Xiu intentaba decir lo que tenía en mente, volvió a oír la voz de Darren—: Si quieres, puedo hasta disculparme por lo que hice anoche.
Y entonces lo olvidaremos como si no hubiera ocurrido jamás.
—¿Quieres disculparte por ello?
—preguntó Xiu con curiosidad.
Le miró a la cara para intentar descifrar su respuesta.
—Sinceramente…
—La miró a los ojos y suspiró, derrotado—.
No quiero disculparme.
Incluso creo que no seré capaz de olvidarlo.
—Se sentía realmente derrotado de nuevo ante la mirada de ella.
¿Por qué, de entre todas las personas del mundo, tenía ella ese efecto en él?
—Yo tampoco…
—dijo Xiu en voz baja y continuó—: No quiero disculparme ni olvidar.
Lo pensé mucho durante la noche y realmente no puedo.
No…
La forma correcta de decirlo sería: no quiero.
—¿Qué quieres entonces, Dulzura?
—preguntó Darren, dejando de andarse con rodeos.
Xiu exhaló y dijo—: ¿Te gustaría salir conmigo?
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