¡Despertando la Única Clase de Rango SSS! Ahora Hasta los Dragones Me Obedecen - Capítulo 510
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Capítulo 510: La verdad sobre Drael
El tiempo pasaba con lentitud. El cielo se fue oscureciendo poco a poco y llegó el atardecer.
El calor abrasador del día se transformaba lentamente en un frío gélido. El viento soplaba con suavidad, e incluso se podía oír desde aquí el sonido de las olas del mar.
La mirada de Daniel estaba fija en Drael. Su expresión era indiferente, pero la curiosidad se reflejaba en sus ojos. Hasta ese momento, no habían tenido la oportunidad de hablar como es debido.
Pero ahora era el momento. El momento de tener por fin una conversación de verdad y ver si podía contratar a este chico o no.
—¿De verdad eres de ese reino? —fue la primera pregunta de Daniel, aquella de la que había sospechado desde el principio. El comportamiento del chico no se parecía en nada al de un noble.
De hecho, su actitud y su porte se parecían más a los de un chico de aldea que había sufrido un trauma mental terrible, uno que aún proyectaba una sombra sobre él.
—¿Tanta curiosidad tienes por mi pasado? —preguntó Drael con sorna.
—Siento curiosidad por todo lo que te concierne. Es la primera vez que veo a alguien sin ninguna habilidad de combate. También me intriga cómo te las apañaste para subir de rango sin matar monstruos.
Claro que, sobre esto último, Daniel ya tenía algunas sospechas.
—De verdad que soy de ese reino —suspiró Drael—, pero no soy un noble ni nada que se le parezca.
Aquel hombre ya le había salvado la vida varias veces. Drael no era estúpido; se daba cuenta de que Daniel tenía motivos ocultos. Lo más probable era que Daniel intentase reclutarlo o algo similar, lo que explicaba por qué estaba intentando forjar una mejor relación con él.
Pero al principio, Drael no quería derribar el muro que había construido a su alrededor. No quería volver a hacer amigos ni intimar con nadie. La última vez que lo hizo, las cosas acabaron de forma terrible.
—Pero ahora controlas ese reino, ¿verdad? —preguntó Daniel con una sonrisa. Cada vez que el chico mencionaba aquel reino, sonaba como si hablara de sus sirvientes y esclavos.
—Así es. El rey actual no es más que mi marioneta.
—Me encantaría escuchar cómo te las apañaste para tomar el control de todo un reino a una edad tan temprana.
Drael dudó un instante y cerró los ojos. Parecía no estar seguro de si debía responder o no. Sabía que, si no lo hacía, aquel hombre podría no salvarlo la próxima vez que estuviera en peligro, y entonces sí que podría morir.
Por desgracia, manipular o controlar la mente de Daniel era imposible. La única vía era ganarse su confianza.
Parecía que no tenía otra opción.
—Yo solo era el hijo de uno de los guardias del castillo. Crecí en los establos reales, cuidando de los caballos… Los niños de la realeza solían venir a montar.
—Así fue como los conocí. Con el tiempo, llegué incluso a hacerme amigo suyo, sobre todo de la princesa. Éramos muy unidos.
—Podría decirse que éramos amores de la infancia. Incluso cuando jugábamos con los otros niños, yo siempre hacía el papel de su marido. Siempre decíamos que nos casaríamos de mayores.
—Pero solo eran estúpidos sueños de niños. En aquel entonces no comprendíamos la enorme distancia que nos separaba, como la que hay entre el cielo y la tierra. Una distancia infranqueable.
—A medida que crecimos, nos fuimos distanciando. Al final, la enviaron a estudiar y entrenar durante el verano en la Academia Real del Imperio de Elthanor.
—Fue entonces cuando me enteré de que había completado su Despertar y obtenido un gran talento. —Drael hizo una pausa para que Daniel asimilara lo que había dicho.
Entonces, con una mueca sarcástica, alzó la vista al cielo. Era difícil saber si estaba enfadado o si le hacía gracia.
—En aquel momento, pensé que nos habíamos distanciado todavía más… ¡hasta que yo también conseguí completar mi Despertar! ¡Obtuve unas habilidades impresionantes! Pensé que los dioses por fin me habían bendecido, que ahora era digno de casarme con la princesa.
—Pero te diste cuenta de que tu talento no tenía nada que ver con el combate, ¿no? Algo de lo que los demás probablemente se burlarían o que despreciarían —dijo Daniel, soltando una carcajada. Ya se imaginaba a dónde iba a parar la historia.
—Así es. Hasta yo estaba decepcionado de mí mismo. Cuando tuve que entrar en la Torre, pensé que iba a morir. Pero ¿quién iba a imaginar que mi habilidad me permitiría controlar la mente de otros Despertados? ¿Que podría manipularlos a mi antojo, hacer que hicieran cualquier cosa que les ordenara?
—Fue entonces cuando me di cuenta de mi poder. Les ordené que despejaran el primer piso de la Torre, que pusieran de rodillas al monstruo final. Pero fui yo quien asestó el golpe de gracia.
—Cuando volví, empecé a tomar el control de los altos cargos, de la familia real, e incluso de los guardias.
—Mi influencia creció hasta límites insospechados. Esos cerdos inútiles eran muy fáciles de chantajear. Les fui poniendo la correa uno a uno hasta que cayeron por completo bajo mi control.
—En ese momento, estaba seguro de que por fin podría alcanzar mi sueño: casarme con la princesa. Al fin y al cabo, controlaba en secreto a la mayor parte de la familia real —espetó Drael con una mueca arrogante.
—Solo tenía que esperar a que regresara. Y por fin, llegó el día que tanto había esperado. ¡Mi amor de la infancia había vuelto! Pero lo que ocurrió no fue lo que yo esperaba. —Sus ojos se llenaron de amargura.
—A ver si adivino —dijo Daniel, sonriendo con sorna—. Un noble del Imperio se enamoró de ella e intentó casarse con ella a la fuerza. Ella se negó porque te quería, y el noble la mató. Y ahora tú buscas venganza.
No era difícil adivinar una historia tan cliché, aunque a Daniel no le importaba. Eso le facilitaba la tarea de averiguar cómo controlar al chico.
—No exactamente —dijo Drael—. Un noble del Imperio sí que se enamoró de ella, pero ella también se enamoró de él. Incluso acordaron prometerse, y ella regresó a casa para anunciárselo a su familia.
—¿Sabes lo furioso que me puse cuando oí eso? ¡Esa zorra se atrevió a traicionarme! ¡A mí! ¡Un insecto insignificante se atrevió a traicionarme!
—¡Así que la masacré! Y le envié su cadáver a ese noble. Aunque no me esperaba que tuviera las agallas de vengarse. Mientras yo estaba conquistando el segundo piso de la Torre, ese noble masacró a toda mi familia.
—Cuando regresé, ¡mi padre, mi madre y mi hermana estaban todos muertos! ¡Ese cabrón lo había hecho! Así que juré que algún día me vengaría de él.
—Aproveché la oportunidad y maté a la reina mientras dormía, e hice que pareciera que el culpable era el rey. Al fin y al cabo, lo tenía tan drogado que no podía distinguir la realidad de la ilusión. A ese necio no le quedó más remedio que obedecerme.
—Y esa es la respuesta a todas tus preguntas —concluyó Drael con un suspiro de alivio, tomando una profunda bocanada de aire. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan liberado.
Necesitaba contarle todo esto a alguien.
…
Daniel no podía creer lo que acababa de escuchar.
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