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Despertar de Sangre: El Híbrido Más Fuerte y Su Novia Vampiro - Capítulo 302

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Capítulo 302: Cita con Risa – 1

Los días pasaron rápidamente, y Nikolai planeó pasar tiempo con sus amantes.

Eran los últimos siete días antes de la gala del banquete. Aparecieron varios anuncios en la televisión y en la ciudad. Los que podían asistir ya no eran los típicos vampiros y parientes cercanos, sino incluso humanos.

Nikolai y su padre permanecían en alerta máxima mientras Víctor preparaba todo el recinto para la batalla, enfrentándose a sus peores enemigos.

Al final, Nikolai creía que no había nada que pudiera hacer salvo esperar.

Los días transcurrieron sin contratiempos, y las sesiones de descanso y entrenamiento de Nikolai dentro de la mansión continuaron.

Quedaban cinco días para la Gala y, hoy, Nikolai visitaba la ciudad con Risa.

Cerró los ojos mientras esperaba en su lugar de encuentro, con la bulliciosa ciudad pasando ante él como un borrón. Nikolai había pasado los últimos días perfeccionando sus habilidades, pero sentía que algo no iba bien.

Una extraña sensación le carcomía por dentro, como si el peligro acechara a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, ataviado con su elegante camisa azul de manga corta, unos vaqueros ajustados y rectos, y una chaqueta para mezclarse con la multitud, intentó ignorar la inquietud, centrándose en cambio en la emoción de pasar tiempo con Risa. Tuvo que recordarse a sí mismo que debía relajarse y, sobre todo, no estresarse.

«Hay mucha gente en la calle hoy…».

A pesar de ser un día de diario, Nikolai contó miles de humanos corriendo de un lado para otro, comprando, mirando escaparates y ocupándose de sus asuntos. Los edificios se alzaban sobre él, casi de forma sofocante.

Estaba de pie en medio de un bullicioso mar de humanidad, rodeado de rascacielos y torres de cristal.

«¿Cuándo he cambiado?».

—¿Nikolai?

Mantuvo los ojos cerrados, moviendo lentamente los párpados mientras intentaba acostumbrarse al denso olor a aceite, gasolina y sudor humano. Era como si pudiera oler todo lo desagradable a su alrededor: el roce de la ropa, el latir de los corazones, la sangre pulsante corriendo por las venas.

—¿Estás bien, Nikolai? —habló una vez más una voz suave, diferente a los horribles sonidos de la ciudad.

Nikolai abrió los ojos, solo para encontrarse con el rostro de Risa mirándolo fijamente. Sus ojos, unos ojos esmeralda que brillaban como dos profundos pozos de preocupación, y sus labios ligeramente entreabiertos, como si estuviera a punto de decir algo más.

Los sonidos de la ciudad se desvanecieron de repente y los olores nauseabundos fueron sustituidos por el aroma floral y tranquilizador que emanaba del cuerpo de Risa, mientras sus largas pestañas revoloteaban. Estaba deslumbrante con su vestido rojo que se ceñía a su esbelta cintura, una chaqueta negra por encima y un par de tacones negros.

—Estoy bien… —masculló Nikolai antes de respirar hondo.

—¿Seguro…? Anda, déjame ver.

Risa se acercó, con movimientos elegantes pero flexibles.

Alargó la mano y le puso el dorso en la frente a Nikolai; su contacto lo puso rígido. La fría sensación de su piel le provocó una sacudida que lo dejó paralizado.

—Perdona, estar entre este grupo de humanos… de alguna manera me ha mareado y me ha hecho sentir mal.

—No te preocupes, has estado demasiado recluido desde que todo empezó a volverse un caos. Hoy nos lo tomaremos con calma. Después de todo, ¡soy tu única novia por hoy!

Risa sonrió de oreja a oreja, sus dientes blancos brillando en contraste con el fondo oscuro.

«Como un rayo de sol en la oscuridad».

—Mmm, entonces, ¿tomamos algo ligero, quizá un café? —Nikolai le ofreció la mano con los ojos entrecerrados. Por suerte, cuando Risa se acercó, los olores y sensaciones nauseabundas desaparecieron.

—¡Mjm! Ya sabes lo que me encanta —exclamó mientras se cogía del brazo de Nikolai.

Entraron en una pequeña cafetería dentro de los grandes almacenes, normalmente un poco cara en comparación con Moonducks, pero el aroma del café recién hecho los saludó como un encantador de serpientes, guiándolos al interior.

—¡Huele tan bien~! Je, je, ¡quiero un latte de caramelo con un chupito extra!

—Entonces yo tomaré un macchiato de caramelo con dos chupitos.

Nikolai dio un paso al frente, pero las manos de Risa presionaron su pecho mientras ella curvaba los labios en una sonrisa suave y dulce.

—¡Nones, pago yo! Después de todo, necesitas relajarte un poco después de todo esto. Además, eres mío por hoy.

Con esas palabras, se dio la vuelta con elegancia, casi flotando, mientras sus tacones repiqueteaban contra el suelo al alejarse.

Risa pidió sus bebidas rápidamente, con una sonrisa radiante en el rostro.

Se sentaron en la mesa de la esquina, junto a la ventana. El sol brillante iluminaba a la pareja. La pálida tez de Risa parecía brillar bajo la cálida luz del sol.

—¿No parece todo mucho mejor con el sol? —preguntó ella, ladeando la cabeza.

—Quiero decir, es agradable. Sin embargo, la luz de la luna tiene un cierto encanto.

Respondió Nikolai mientras sorbía su bebida, sosteniendo las humeantes tazas de cristal en sus manos. Sus labios se curvaron ligeramente, formando una media sonrisa. Hacía siglos que no hacían esto, solo ellos dos. Una cita.

«No, quizá nunca hemos tenido una cita así… He ido demasiado deprisa, como un tonto».

Nunca se había dado cuenta hasta ahora de que se había pasado los últimos meses corriendo, persiguiendo constantemente fantasmas y sombras, y llevándose a sí mismo al límite.

Nikolai suspiró tras tragar el líquido dulce y cremoso. Risa se rio entre dientes mientras miraba por la ventana.

—Sí… La verdad es que sí… Y… ¿cómo te sientes?

Se volvió hacia él, con expresión seria y sus ojos esmeralda brillando con preocupación.

—Estoy bien, de verdad —intentó tranquilizarla, pero ella no se lo tragaba—. Puedes hablar conmigo. Puede que no lo entienda todo, pero estoy aquí para ti.

Normalmente, Nikolai veía a Risa como alguien que disfrutaba jugueteando, pero nunca habría imaginado que fuera tan atenta y considerada.

Estos pensamientos tan cerrados de mente le hicieron sentir fatal, y apartó la vista con torpeza. Entonces, Risa extendió la mano y tomó la de él entre las suyas. Le acarició suavemente el dorso de la mano, reconfortándolo.

—Todos sabemos lo difícil que es tu papel, lo duro que trabajas y te esfuerzas para garantizar nuestra seguridad y felicidad —la voz de Risa era un murmullo bajo y suave que parpadeaba en el ambiente de la cafetería—. Pero ¿sabes, Nikolai, cuánto nos preocupamos por ti cuando no piensas en tu seguridad, tu felicidad y tu vida?

Sus palabras tocaron una fibra sensible en Nikolai, resonando profundamente en su interior. No se había parado a pensar en cómo sus acciones podían afectar a los demás, en cómo la gente podía ver su incesante búsqueda de fuerza y del método perfecto para traer a su madre como una forma de autogabandono.

«¿Cuándo se ha vuelto Risa tan madura y reconfortante?».

Sonrió suavemente, levantando la mirada para encontrarse con la de ella, revelando un lado de sí mismo que rara vez mostraba. —Gracias —susurró sinceramente, apretando la mano de Risa—. ¿Quieres que vayamos de compras?

Risa observó su expresión, parpadeando mientras asentía, con una suave sonrisa adornando su rostro.

—¡Sí!

Terminaron sus cafés y empezaron a explorar juntos los grandes almacenes, sus pasos abriéndose camino entre la multitud.

Normalmente, Risa llevaba la iniciativa, mirando con entusiasmo diversas tiendas, desde ropa hasta joyería, pero esta vez se enroscó en su brazo y disfrutó de un ritmo lento y tranquilo mientras se movían.

—Y bien, ¿qué te parece mi atuendo? —preguntó mientras posaba de forma seductora.

—Es precioso. El color te sienta bien y el vestido te queda genial.

—Mmmm~ ¿eso es todo?

Sus ojos se entrecerraron y una sonrisa diabólicamente seductora se dibujó en su rostro.

«Parece que Risa quería otra cosa…».

La mirada de Nikolai recorrió la figura de ella, observando cómo el vestido resaltaba sus curvas, haciéndola parecer aún más atractiva.

Comprendió lo que ella deseaba y se rio para sus adentros, inclinándose más cerca y rozando sus labios contra la oreja de ella, soplándole un aliento cálido en el cuello. —Te hace casi insoportablemente atractiva, tanto que quiero empujarte contra esa pared y devorarte aquí mismo.

—¡Je, je, je! —rio Risa con una amplia sonrisa en el rostro. Sus mejillas se sonrojaron de un intenso color rosa y sus ojos verdes brillaron con picardía—. ¡Oh, me encanta oír eso, pero dejémoslo para más tarde! —le dio un golpecito juguetón en la mejilla antes de volver a tomarle la mano.

Tras unas horas de exploración, acabaron frente a unos grandes almacenes, con sus escaparates llenos de artículos de lujo.

—Entonces, ¿estás contenta con eso?

Nikolai la observó con curiosidad, preguntándose por qué había elegido una pequeña pulsera de platino con gemas azules; por suerte, eran auténticos zafiros oceánicos, pero nada demasiado extravagante.

Pensó que ella querría algo más importante, pero se dio cuenta de que solo le interesaba esa pequeña pulsera.

—¡Mjm!

Los labios de Risa se curvaron en una sonrisa que nunca cambió. Miraba constantemente a Nikolai de reojo antes de reírse para sí misma y señalar una nueva tienda o lugar que visitar. La sensación era extraña, como si una niña entusiasta y ansiosa por explorarlo todo tirara de él.

Sin embargo, Nikolai comprendió que los lugares a los que ella lo llevaba eran sitios que él también disfrutaba, como si la cita fuera para él.

—Muy bien, ¿adónde quieres ir ahora?

El sol empezó a ponerse, pintando el cielo con vibrantes tonos anaranjados y púrpuras.

Se sentaron en un banco en la azotea de los grandes almacenes, que tenía un pequeño mirador con vistas a la ciudad, y observaron a la multitud pasar.

La mano de Risa se aferró a la de Nikolai, sus delgados dedos entrelazándose con los de él. Se volvió para mirarlo, con los ojos brillantes de picardía y expectación.

—Bueno…

Dudó un momento, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo. —¿Lo has pasado bien? ¿Te sientes relajado?

Su pregunta pilló a Nikolai por sorpresa, haciendo que se detuviera.

«Espera, ¿Risa ha estado actuando de forma diferente todo el día porque quería que me relajara?». La miró fijamente, sorprendido por su consideración.

«Dejó de lado sus propios deseos y se centró por completo en mí para asegurarse de que me lo pasara genial».

Nikolai no pudo evitar sentirse conmovido por sus acciones.

—Sí… lo he pasado bien. Como te has esforzado tanto por mí, he tenido un día maravilloso. Gracias, Risa.

Su voz salió más suave de lo que esperaba, como una cálida brisa que le acariciaba la piel. Se inclinó más, acortando la distancia entre ellos hasta que sus frentes se tocaron.

—Me alegro —susurró ella, su aliento haciéndole cosquillas en la piel.

—Y ahora, ¿qué desearía mi pequeña princesa? A nuestra cita todavía le quedan bastantes horas.

Ya que ella se había esforzado tanto, él quería devolverle el favor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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