Destinada: la luna no deseada del Alfa - Capítulo 121
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Capítulo 121: La invitación: Parte 2
No era culpa de Leni, pero siempre era molesto cuando él necesitaba resolver algo y ella le salía con una solución estúpida y sin ninguna relación con el tema, a diferencia de aquella perra que proponía una idea brillante como si su cerebro fuera una máquina que pensaba ideas cada segundo del día. Nunca había visto a una mujer tan inteligente como ella, y eso solo hacía que a Evan le cayera mal, porque le hacía sentir que su propio cerebro era un amasijo de mierda y le provocaba inseguridades.
Leni era hermosa, una flor delicada que uno querría proteger y resguardar y, aunque carecía de la brillantez para ayudarle a dirigir esta manada, tenía todo lo que le hacía sentirse lo bastante fuerte para gobernar. Ella le daba la seguridad que esa perra no le daba y, más que nunca, su Leni no era malvada con un corazón retorcido y oscuro. Estaba llena de amor por él, un amor genuino, pero a pesar de eso, él sabía que todavía necesitaba el cerebro detrás de lo que le había llevado a esta posición.
Por eso necesitaría esta oportunidad para arrebatarle esa mujer a Ember de un modo u otro. Como Ember se convertiría pronto en la Luna Suprema, ya no necesitaría a esa mujer fea y desfigurada. Todo lo que tenía que hacer era darle a Viola algo de comida y agua y un lugar adecuado para dormir como los otros omegas de aquí, y si se negaba, podría amenazarla con devolverla a los cuartos vacíos.
Ese pensamiento hizo reír a Evan, que se apartó del beso para acunar las hermosas mejillas de Leni mientras decía: —Tenías razón, darle esa perra a Ember fue una buena idea. Quiero que te vistas de forma hermosa para esa ceremonia porque quiero que le causemos una buena impresión al Alfa Supremo para que le devuelva a Saucelluna todo lo que se merece.
—¿Cuándo nos vamos? —preguntó Leni, feliz y ansiosa por viajar, y también contenta de que los problemas que había estado teniendo con Evan parecieran haberse resuelto de forma natural con esta maravillosa invitación que habían recibido.
—Dice que nos recogerá el jet del Alfa dentro de tres días. Iremos con los Linden, ya que dice que ellos también están invitados.
Leni sonrió con más ganas al pensar que el jet del Alfa vendría personalmente a por ellos. ¡Qué suerte había tenido de ser lo bastante inteligente como para darle a Ember una gran bienvenida cuando vino hace meses! Leni no pudo evitar pensar que esta era una oportunidad para pasar unas vacaciones en la Manada Plateada, disfrutar del lujo y deleitarse con su victoria de haberle robado Evan a esa perra. Si no lo hubiera hecho, nunca habría tenido la oportunidad de poner un pie en la manada de sus sueños.
—Envíale la noticia al Beta Eliot sobre la invitación para que ellos también puedan prepararse para el viaje —le dijo Evan a uno de sus guerreros.
—¡Sí, Alfa!
Así como Evan estaba feliz por la invitación, los Linden que recibieron la noticia tampoco cabían en sí de la felicidad. El Beta Eliot incluso se sentó con su hija mayor, pues ya no consideraba a esa abominación que había adoptado como una de los suyos y la había despojado del título de primogénita para dárselo a su hija de sangre, Nancy, porque así es como debía ser.
Si hubiera sido un poco más paciente con su esposa, ni siquiera habrían necesitado adoptar a esa chica, en quien habían depositado tantas esperanzas, creyendo que no les traería más que grandeza y les pagaría por haberle cambiado la vida. Pero al final, ¿qué les había traído? Deshonra y humillación. En lugar de aferrarse al heredero del Alfa, lo había perdido y había destrozado todas las esperanzas que habían puesto en ella. No era más que una inútil.
—Nancy, sabes que ahora que Saucelluna está en declive, será bueno que aproveches este viaje que haremos pronto para asegurarte una pareja en la Manada Plateada y también para hacerte amiga de Ember —le dijo el Beta Eliot a su hija, que tenía diecisiete años pero parecía mayor.
—Lo sé, papi. No deberías preocuparte. Ember y yo hablamos durante ese festival de la luna, y me prometió un puesto en su círculo —le aseguró ella, radiante, incapaz de expresar con palabras lo feliz que se había vuelto en los últimos años sin Viola en su vida, con quien constantemente tenía que competir por la atención de sus propios padres.
A Nancy le parecía completamente injusto que su padre hubiera favorecido en su día a una hija adoptada por encima de su verdadera hija, but pero pronto se dio cuenta de que la razón por la que había favorecido a Viola era porque esperaba que llegara a ser mucho y que les devolviera la amabilidad de haberla adoptado de los barrios bajos. Pero los decepcionó el día que resultó ser sin lobo, y Evan la había descartado.
Ahora que Nancy tenía edad suficiente para encontrar su propia pareja, sabía que también tendría que esforzarse más, encontrar a alguien mejor para que su padre estuviera aún más orgulloso. Ahora que había surgido esta oportunidad de ir a la Manada Plateada, Nancy planeaba pegarse a Ember. Había oído que el Alfa Supremo tenía otros primos, y quién sabe, quizá podría llamar la atención de uno de ellos.
Ese pensamiento la emocionó tanto que sonrió de oreja a oreja, pero la sonrisa se desvaneció pronto cuando pensó en algo y le preguntó a su feliz padre: —¿Crees que nos la encontraremos allí?
El Beta Eliot supo a quién se refería sin que ella tuviera que decir un nombre. —Aunque nos encontremos a Viola allí, cosa que dudo porque Ember no traería a alguien así a un lugar tan prestigioso, Viola ya no forma parte de nuestra familia. No es más que una extraña, y debes tratarla como a una desconocida y como a alguien inferior a ti.
—Sí, yo también estoy de acuerdo —secundó a su marido la madre de Nancy—. Nos ha decepcionado bastante. No necesitamos más vergüenza por su parte. Si tu hermano y tú os la encontráis, no la conocéis, no dejéis que nadie asocie a una basura como esa con nuestro limpio apellido familiar.
Nancy se tomó sus palabras como si fueran ley y asintió. —No tienes que decírmelo. Sé que debo evitar a decepciones como Viola. Ya era lo bastante mayor para saber qué tipo de gente debía tener a su alrededor. Su antigua hermana no era de ese tipo; probablemente se quedaría con su prima, Leni, o con Ember, esas eran sus personas ideales. Nancy pensó esto, emocionada.
—¡No puedo esperar a que llegue el día!
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