Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destinado a ser un villano - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Destinado a ser un villano
  4. Capítulo 19 - 19 cap 6
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: cap 6 19: cap 6 El Señor Sombra se reclinó en su trono, la máscara blanca ocultando cualquier expresión, pero una aura de satisfacción emanaba de él.

La notificación del Sistema seguía brillando en su visión periférica: [DOMINIO REGIONAL CONFIRMADO: 82% de la Región Metropolitana] [NUEVO TÍTULO DESBLOQUEADO: Señor de la Ceniza] No era la conquista lo que lo satisfacía, sino la elegancia de su próximo movimiento.

Ordenó extender las invitaciones: todos los gobernantes de ciudades pequeñas y medianas de la región estaban convocados a una audiencia.

No era una petición; era una citación.

Mientras las salas del palacio se preparaban, Élise, la espía maestra de las Ocho Espadas, se materializó a su lado, su figura escurridiza como la sombra que era.

—El Gremio Divino ha detectado tu ascenso, Señor Sombra —informó en un susurro—.

Dos de sus inquisidores ya están en la región.

Cazan usuarios del Sistema que consideran “blasfemos”.

—Bien —respondió el Señor Sombra, su voz distorsionada por la máscara—.

Que vengan.

Pero no lucharemos contra ellos con poder bruto.

Usaremos un ejército de títeres.

Al unisonó, las Ocho Espadas entraron a la sala, pero no vestían sus armaduras de combate.

Lucían elegantes túnicas diplomáticas.

Su Señor les había dado una nueva misión: convertirse en anfitriones, espías y negociadores.

Uno a uno, los gobernantes regionales comenzaron a llegar.

Hombres y mujeres orgullosos que hasta hace semanas despreciaban el nombre del Señor Sombra, ahora entraban con la cabeza gacha, temiendo por sus vidas y sus ciudades.

El Señor Sombra se levantó para recibirlos, su silueta envuelta en negrura y el resplandor blanco de su máscara.

—Señores —comenzó, su voz fría y calculadora—, no los he reunido aquí para doblegarlos.

El verdadero enemigo no está entre nosotros.

El Gremio Divino considera que todas nuestras ciudades, grandes y pequeñas, son herejías que deben ser purgadas.

Varios de los gobernantes palidecieron.

El nombre del Gremio Divino era sinónimo de exterminio.

—Les ofrezco mi protección —prosiguió el Señor Sombra—.

Juntos, nuestras fuerzas combinadas pueden hacerles frente.

Por separado, seremos aniquilados uno por uno.

No les pido lealtad.

Les ofrezco un pacto de conveniencia.

Mientras hablaba, el Señor Sombra sintió el impulso primitivo de simplemente obligarlos a obedecer.

Un latigazo oscuro, un destello de sus ojos rojos tras la máscara, y todos se arrodillarían.

Pero se contuvo.

Ese ya no era el juego.

El Gremio Divino no era un enemigo que se pudiera aplastar solo con fuerza bruta; eran una institución con raíces en todo el mundo.

Destruirlos requeriría una red de influencia, espionaje y poder político que él aún no tenía.

Esta sería su primera batalla donde la victoria no se mediría en cadáveres, sino en mentes conquistadas.

—Piensen en mi propuesta —concluyó, haciendo una seña a las Ocho Espadas para que sirvieran vino—.

Mientras lo hacen, recuerden: el hombre que derrotó a Valdros les está dando una opción.

El Gremio Divino no lo hará.

La reunión había comenzado.

El Señor Sombra estaba a punto de librar su guerra más difícil: la guerra por las alianzas.

En el Sagrado Monasterio Fortificado del Gremio Divino, la rama latinoamericana, Sir Cristian de la Orden del Cetro Celestial, Gran Maestre Regional para el Cono Sur, estudiaba los mismos pergaminos por décima vez.

Una gota de sudor recorría su sien bajo la pesada armadura ceremonial.

[PROFECÍA DEL SISTEMA: AZOTE EN ASCENSO DETECTADO – REINO METROPOLITANO] [HEREJE: “SEÑOR SOMBRA”] [BLASFEMIAS: Aniquilación del Rey Valdros, Conquista Relámpago de 3 Ciudades Santuario] [PELIGROSIDAD: Amenza de Alto Pecado (y subiendo)] —¡Un hereje emergente!

—rugió, golpeando la mesa de roble con su guantelete—.

¡Justo cuando mi tasa de conversión de almas para la próxima Cruzada Meridional estaba en el 98%!

Soñaba con el ascenso.

De Gran Maestre Regional a Alto Paladín de Todas las Américas.

Su propio estandarte ondeando desde los glaciares patagónicos hasta el Amazonas bendito.

Pero este “Señor Sombra” había surgido para arruinar sus Sagrados Planes Quinquenales.

Su escudero y escriba, un novicio con la cabeza rapada, carraspeó.

—Mi Lord Cristian,los reportes de los Inquisidores A-12 y B-7 confirman que el blasfemo está reclutando a los señoríos menores.

Está formando una…

liga profana.

Cristian palideció como el mármol de los altares.

—¿Una liga?¡Pero si los Sagrados Cánones dictan que los Herejes del Sistema son siervos del Caos, fácilmente exterminables en campo abierto!

¡Él no sigue los dogmas de la herejía!

—Parece ser un hereje táctico, mi señor.

Una variable no escrita en los pergaminos.

—¡Las variables no existen en los fondos del Santo Grial!

—Cristian golpeó el misal—.

Si no sofoco esta plaga, el Concilio Central no me ascenderá a Alto Paladín…

¡me exiliarán a Canónigo de una Misión en las Islas del Dragón de Fuego!

Mientras Sir Cristian se sumía en el pánico eclesiástico, del otro lado de las montañas, el Señor Sombra sellaba su primer juramento de sangre.

El señor de una ciudad minera, un hombre práctico llamado Esteban, firmó el pacto con tinta mezclada con su propia sangre.

—Aceptamos vuestra protección,Señor Sombra.

Pero el Gremio Divino…

ellos no perdonan.

Su fuego purificador todo lo consume.

—El Gremio Divino —respondió el Señor Sombra, su voz un susurro metálico desde detrás de la máscara— es como cualquier otro culto.

Tienen Grandes Maestres obsesionados con su gloria y miedo a los informes que envían al Vaticano del Sistema.

Usaremos su propia burocracia sagrada en su contra.

Mientras lo decía, una sonrisa se dibujó bajo la máscara.

Esta guerra no se libraría con ejércitos abiertos, sino con sabotaje de reliquias, intoxicación de pozos sagrados y el arma más poderosa de todas: la lentitud e ineptitud de una teocracia gigantesca.

El juego había cambiado.

Y el Señor Sombra acababa de encontrar el punto flaco del enemigo: su dogmatismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo