Destinado a ser un villano - Capítulo 33
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33: Final.
33: Final.
Kael, quien desconfiaba de todos, había empezado a confiar en alguien.
En Luna.
Confiaba plenamente en ella.
—¡Kael!
—dijo Luna, apareciendo detrás de él.
—¿Qué pasa?
—respondió Kael, sentado en su trono en Japón.
—Nada —contestó Luna con una sonrisa.
Pero algo ocultaba.
De pronto, un centenar de soldados apareció fuera de la habitación de Kael.
Al ver tal alboroto, decidió ponerse de pie.
Cada uno de sus pasos rompía el suelo de madera del castillo, hasta que salió de la sala del trono.
Frente a él estaban el Rey Demonio y el Gremio Divino.
¿Cómo era posible que sus mayores enemigos estuvieran dentro del castillo?
Junto a ellos se encontraban treinta soldados del top 100: rankers.
La misión era clara: eliminar a Kael.
Kael, al ver la situación, ordenó a los Sabuesos que los eliminaran.
Pero era imposible.
Los Sabuesos eran fuertes, sí, pero estaban luchando contra el Rey Demonio y las Santas.
Entonces Kael decidió atacar por sí mismo.
Al unísono, las Santas y el Rey Demonio se movieron.
Bloquearon a duras penas su ataque.
Kael utilizó todas las técnicas del Monte Hua.
Desgarró a una Santa.
Decapitó a otra.
La última Santa huyó.
Solo quedaba el segundo más fuerte del mundo: el Rey Demonio.
La batalla fue feroz.
El Rey Demonio apenas podía seguir el ritmo.
Hasta que… Kael cayó.
No por el Rey Demonio.
No por el ejército.
Sino por la única persona en quien confiaba.
Luna.
Con sus últimas fuerzas, Kael utilizó todo el dinero recaudado para comprar estadísticas y una poción de vida.
Pero no serviría de nada.
La daga con la que Luna lo había atacado estaba imbuida con veneno de Jörmungandr, un veneno imposible de curar.
Dice la leyenda que, después de dar siete pasos, mueres.
Sobrecargado de estadísticas —superaban las 100.000—, Kael levantó su espada.
De un solo golpe partió todos los montes y montañas.
Con otro, partió el cielo en dos.
Dio un paso: partió el viento.
Dio otro paso: aniquiló a todos los soldados.
Dio otro más: partió el reino entero.
Un paso más: el universo se quebró.
Los soldados alados del ejército divino descendieron, pero fue inútil.
Kael los destruyó de un solo golpe.
Dio otro paso y partió la luna.
Otro más, y partió al Rey Demonio.
El último paso partió la Tierra entera.
Y entonces, Kael falleció.
El mundo quedó dividido en dos.
La salvación humana era imposible.
La raza humana se extinguió.
FIN
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