Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destinado a ser un villano - Capítulo 6

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Destinado a ser un villano
  4. Capítulo 6 - 6 capítulo 25
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

6: capítulo 2.5 6: capítulo 2.5 Kael observaba desde lo alto de la colina cómo la sombra de Renato desaparecía entre los escombros y los cuerpos de los magos caídos.

No había satisfacción en su mirada; solo cálculo.

—Si Renato sobrevive… será porque servirá para la organización —dijo con voz fría, casi sin emoción.

No había fraternidad ni afecto en sus palabras.

La relación que otros podrían interpretar como cercana era solo un medio: utilidad, nada más.

Con decisión, envió al miembro de menor rango de su grupo a buscar a Renato, quien yacía al borde de la muerte tras la batalla.

Cada paso de aquel subordinado estaba medido; cada acción debía confirmar la eficiencia de Kael, no la compasión.

El cuartel en el Ducado de Lunareth esperaba, silencioso y sombrío, el regreso de aquel que había sobrevivido por poco a su propio límite.

Kael no se movía ni un milímetro de su posición, calculando, juzgando, mientras las manos de Renato temblaban en el filo entre la vida y la muerte.

Para Kael, la pregunta no era si Renato volvería con vida… sino si merecería vivir para seguir siendo útil.

Pasaron las horas.

Renato, tendido en una camilla improvisada en la enfermería, estaba al borde de la vida y la muerte.

La respiración débil y los vendajes empapados de sangre hablaban de la magnitud de su sacrificio.

Entonces, Kael apareció.

Caminó con paso firme, su capa rozando el suelo, y se detuvo frente a Renato.

Una sonrisa apenas perceptible se dibujó en su rostro, pero sus ojos seguían siendo fríos y calculadores.

—Bien hecho —dijo, su voz cargada de determinación—.

Has sobrevivido… y eso significa que aún puedes ser útil.

Renato apenas abrió los ojos, consciente de su debilidad, mientras la sombra de Kael se cernía sobre él como un recordatorio de que la supervivencia no era compasión… era prueba, y la prueba apenas comenzaba.

Kael se inclinó sobre la camilla, observando cada corte, cada moretón, cada respiración entrecortada de Renato.

No había prisa, no había empatía; solo evaluación.

Cada movimiento de su discípulo le decía si seguiría siendo útil o si había fallado.

—Tus estadísticas han disminuido… pero tu supervivencia dice más que cualquier número —murmuró, mientras sus dedos recorrían apenas el aire, como midiendo la fragilidad de Renato sin tocarlo realmente.

Renato intentó levantar la mirada, pero el dolor le clavaba los ojos en el techo.

Sus músculos se negaban a obedecer, su corazón latía con fuerza descontrolada y su mente estaba nublada por la sangre y el agotamiento.

—No te voy a curar… todavía —dijo Kael, como si anticipara la pregunta—.

Cada segundo que pases aquí, al límite, es un recordatorio.

Sobreviviste a los magos, pero ¿sobrevivirás a lo que viene?

El silencio llenó la habitación, pesado y cortante.

Renato apenas podía mover una mano, pero Kael no apartaba la vista.

Cada respiración se sentía como un juicio.

—Levántate —ordenó Kael finalmente, su voz más firme que nunca—.

No importa si no puedes, no importa si sangras, no importa si tiemblas.

Si quieres seguir siendo útil… muévete.

Renato intentó incorporarse, sus brazos temblorosos apenas lo sostenían.

Kael observaba cada intento, cada gesto.

No había misericordia, no había reconocimiento: solo prueba.

—Si no puedes… —continuó Kael, con una calma que parecía desgarrar—… habrás demostrado que la utilidad tiene un límite.

Y la organización no espera.

Renato jadeó, cada movimiento una agonía.

Sin embargo, la mirada de Kael no flaqueaba, y en ella, Renato vio algo que no era cariño, ni aprobación: era la fuerza que lo obligaba a seguir, que lo empujaba más allá del dolor, más allá de la muerte cercana.

Y así, semimuerto, Renato comprendió que sobrevivir no era suficiente.

La verdadera prueba apenas comenzaba, y Kael sería el juez que decidiría si su existencia continuaría sirviendo al poder… o si desaparecería en el olvido de los inútiles.

Renato, con los músculos temblando y la respiración entrecortada, intentó incorporarse nuevamente.

El dolor le recorría todo el cuerpo, y no pudo contenerse: —¡Aaahh, conchatumare!

¡Me cago en todo!

¡La puta madre, Kael!

—gritó, golpeando la camilla con el puño débilmente, mientras la sangre y el sudor se mezclaban en su rostro.

Kael lo miró, sorprendido.

No esperaba que Renato reaccionara así.

Siempre había asumido que sus discípulos seguirían cualquier orden sin chistar, como autómatas, pero la ira, la frustración y el dolor de Renato se filtraban con fuerza, real y humana.

—Hmm… interesante —murmuró Kael, con una leve sonrisa fría—.

Tal vez no eres solo útil… tal vez aún tienes espíritu propio.

Renato respiraba con dificultad, maldiciendo cada parte de su cuerpo y cada pensamiento que lo obligaba a seguir moviéndose.

Cada insulto ,cada exclamación era un recordatorio de que estaba vivo… pero semimuerto.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES martoquan es un capítulo corto porque es un subcapitulo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo