DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 1
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1: Capítulo 1: La existencia que el mundo temía 1: Capítulo 1: La existencia que el mundo temía Antes de que los reinos existieran… antes de que las ciudades fueran levantadas… antes incluso de que los humanos comprendieran la magia… el mundo ya estaba en guerra.
No era una guerra entre naciones.
Era una guerra silenciosa entre fuerzas antiguas que mantenían el equilibrio del mundo.
Guardianes.
Entidades primordiales.
Poderes que existían mucho antes de que la humanidad escribiera su historia.
Y entre todas esas fuerzas… existió una que hizo temblar al mundo entero.
Ella no nació como los demás seres.
No tuvo infancia.
No tuvo un origen claro.
Una noche, una tormenta de energía apareció en los cielos.
El océano se agitó.
Las montañas temblaron.
Los sabios del mundo sintieron un poder que jamás habían sentido antes.
Cuando aquella existencia abrió los ojos por primera vez… el mundo entendió algo terrible.
Su poder era demasiado grande para existir libremente.
Los guardianes intentaron destruirla.
Magos antiguos.
Guerreros legendarios.
Ejércitos completos.
Todos fracasaron.
No porque ella quisiera destruir el mundo… sino porque nadie podía vencerla.
Al final los sabios tomaron la única decisión posible.
Sellarla.
En lo profundo de un templo antiguo levantaron un sello capaz de contener incluso a una entidad primordial.
Aquel templo se convirtió en un lugar que incluso los guardianes evitaban.
Porque su presencia era aterradora.
El aire cerca del sello era pesado.
Muchos decían que acercarse demasiado hacía que el corazón latiera con miedo.
Algunos guardianes incluso se negaban a vigilar ese lugar.
Por eso durante siglos… nadie se acercó realmente al sello.
Hasta que un día… un joven llegó al templo.
No era el más fuerte.
No era un héroe.
Ni siquiera era famoso entre los guardianes.
Solo era uno de los encargados de vigilar aquel lugar.
Pero tenía algo que lo hacía diferente.
Mientras muchos guardianes hablaban de honor, guerra o poder… él era conocido por algo mucho más simple.
Era demasiado compasivo.
Cuando llegó frente al enorme sello de piedra, observó las antiguas marcas grabadas en él.
En el centro del sello había una energía oscura girando lentamente.
Dentro de esa energía… se podía ver una figura.
Pero no era clara.
El sello no permitía verla por completo.
Solo una silueta oscura, como una sombra detrás de una pared de luz.
La mayoría de los guardianes ni siquiera soportaban mirar aquello.
Pero el joven simplemente suspiró.
“Así que aquí te tienen encerrada…” Hubo silencio.
Un silencio largo.
Luego una voz respondió desde el interior del sello.
“Eres extraño.” El joven levantó una ceja.
“¿Extraño?” “Los demás tiemblan antes de acercarse.” El joven miró alrededor del templo vacío.
Luego se sentó frente al sello como si estuviera descansando después de un largo día.
“Bueno… si estuviera encerrado aquí durante siglos, también me aburriría.” Hubo silencio otra vez.
Durante cientos de años nadie le había hablado así.
Sin miedo.
Sin odio.
Pasaron los días.
El joven comenzó a regresar al templo con frecuencia.
A veces se sentaba frente al sello y simplemente hablaba.
Le contaba cómo era el mundo exterior.
Los ríos.
Los mercados.
Los festivales.
Un día incluso llevó algo curioso.
Un pequeño tablero de madera.
“¿Qué es eso?” preguntó ella.
“Un juego.” “¿Un juego?” “Sí.” El joven colocó varias piezas pequeñas sobre el tablero.
“Tú dices qué mover y yo lo hago por ti.” Hubo un pequeño silencio.
“No puedo mover nada desde aquí.” “Por eso estoy yo.” Y así comenzaron a jugar.
Cada vez que venía, movía las piezas según lo que ella decía.
A veces ganaba él.
A veces ganaba ella.
Cuando perdía, el joven se quejaba exageradamente.
“¡Eso fue trampa!” “No lo fue.” “Seguro hiciste algo con tus poderes.” “Estoy sellada.” El joven frunció el ceño.
“Eso es exactamente lo que alguien sospechoso diría.” Por primera vez en siglos… ella rió.
El sonido fue suave.
Pero llenó el templo vacío.
Un día el joven se recostó contra la piedra del sello mirando el techo del templo.
“Oye.” “¿Qué ocurre?” “Cuando seas libre… deberías ver el mundo.” “¿Libre?” “Sí.” Se estiró con pereza.
“Hay montañas donde las nubes pasan debajo de tus pies.” Guardó silencio un momento.
“Bosques donde puedes caminar días sin salir.” Luego habló con una pequeña sonrisa.
“Y lagos donde el agua refleja las estrellas.” Hubo un largo silencio.
“Cuando seas libre… te llevaría a verlos.” Ella no respondió.
Pero por primera vez… imaginó un mundo fuera de aquel templo.
Pasaron varios días más.
Una tarde el joven habló otra vez.
“Oye.” “¿Sí?” “Nunca escuché tu nombre.” Hubo silencio.
“Hace siglos que nadie usa mi verdadero nombre.” El joven pensó unos segundos mientras miraba la silueta oscura detrás del sello.
“Entonces te pondré uno.” “¿Uno nuevo?” “Sí.” Pensó un momento más.
Luego habló con calma.
“Lyra.” La sombra dentro del sello se movió ligeramente.
“¿Lyra?” “Muchos dicen que estar cerca de ti significa miedo… caos… destrucción inevitable.” El joven apoyó la cabeza contra la piedra del sello.
“Pero yo no siento eso.” Miró hacia la silueta detrás de la energía.
“Cuando hablas… este lugar se siente tranquilo.” Cerró los ojos un momento.
“Como una hermosa melodía que hace que todo lo malo se calme por un momento.” Hubo un largo silencio.
“Por eso creo que Lyra encaja contigo.” Después de unos segundos ella preguntó: “Entonces… ¿ese será mi nombre?” El joven sonrió levemente.
“Si te gusta.” Pasaron unos instantes más.
Luego ella preguntó: “¿Y tú?” “¿Yo qué?” “Tu nombre.” El joven respondió con naturalidad.
“Frenz.” Hubo un pequeño silencio.
“Entonces… Frenz.” “Sí.” “Gracias.” “¿Por qué?” “Por darme un nombre.” El joven cerró los ojos otra vez.
“No es gran cosa.” Pero en realidad… era la primera vez en siglos que alguien le daba un nombre que no estaba hecho de miedo.
Sin embargo… esa tranquilidad no duraría.
Los altos guardianes descubrieron lo que estaba ocurriendo.
El joven había pasado demasiado tiempo cerca de la entidad sellada.
Según las antiguas leyes… si un humano creaba un vínculo con una entidad primordial… sus almas podían conectarse.
Si eso ocurría… el sello perdería su propósito.
Porque el humano conectado a ella se convertiría en la llave que podría liberar todo su poder.
Por eso los altos guardianes tomaron una decisión.
Debían destruirla.
Y también eliminar al joven.
Porque ahora… su existencia representaba el mayor peligro para el mundo.
Aquella noche… el templo se llenó de guardianes.
Magia antigua iluminaba las paredes.
Círculos de poder aparecieron alrededor del sello.
El ritual para destruirla había comenzado.
La energía dentro del sello empezó a temblar.
La silueta oscura se movió con fuerza por primera vez.
El aire del templo se volvió pesado.
Los guardianes levantaron sus armas.
“¡Comiencen el ritual!” La magia se intensificó.
El joven dio un paso al frente.
Pero nadie lo escuchó.
La energía del templo tembló como si el mundo mismo respirara.
Los guardianes retrocedieron.
Porque sabían lo que significaba.
Si ese poder se liberaba por completo… ni siquiera el templo sobreviviría.
En medio de aquel caos… la voz de ella habló por última vez.
Su tono era más suave que nunca.
“Frenz…” Hubo un silencio breve.
“No importa cuántas veces renazcas…” La energía comenzó a envolver el templo.
“Siempre encontraré tu alma.” ••• Siglos después.
Un joven se despertó bruscamente en su cama.
Miró el techo con expresión confundida.
“Otra vez ese sueño raro…” Se sentó frotándose la cabeza.
“¿Por qué siempre sueño con templos, gente gritando y magia por todos lados?” Suspiró.
“Si voy a tener sueños épicos… al menos podrían ponerme como el héroe.” Se levantó con pereza.
Sin saber que… muy lejos de allí… una existencia antigua finalmente había despertado.
Y estaba buscando la única alma que alguna vez la llamó por un nombre que no era calamidad.
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