DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 22
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: Capítulo 22: El cazador 22: Capítulo 22: El cazador El aire se volvió frío.
No era normal.
No era natural.
Era una presencia.
Pesada.
Dominante.
Taren fue el primero en reaccionar.
“…Ya está aquí.” Hildal levantó la mirada.
“¿Quién?” Pero no hubo respuesta.
Porque en ese momento— El edificio tembló.
Un solo paso.
Y aun así… se sintió como un impacto.
Todos se tensaron.
Leonis murmuró: “Eso no fue un enviado.” Kael tragó saliva.
“…No, definitivamente no.” Mira, desde el otro lado del lugar, no se movió.
Pero sus ojos… ya estaban enfocados.
Listos.
Lyra dio un paso al frente.
Su expresión cambió.
Más seria.
Más… antigua.
“Este es diferente.” Y entonces— La pared explotó.
Pero no como antes.
No hubo caos.
No hubo descontrol.
Fue limpio.
Preciso.
Como si alguien hubiera decidido exactamente cómo romperla.
Entre el polvo… apareció.
Un hombre.
Alto.
Cabello oscuro.
Mirada fría.
Y una presencia que no necesitaba explicación.
Silencio.
Nadie habló.
Porque todos entendieron.
Este… no era como los demás.
El hombre observó el lugar.
A cada uno.
Deteniéndose finalmente en— Lyra.
“…Confirmado.” Su voz era calmada.
Demasiado calmada.
“Objetivo principal localizado.” Hildal dio un paso al frente.
“¿Quién eres?” El hombre lo miró.
Un segundo.
Y luego— “Alguien que terminará esto.” Silencio.
Kael susurró: “…No me cae bien.” Leonis: “Ni un poco.” El hombre avanzó.
Paso a paso.
Sin prisa.
Sin miedo.
Como si nada ahí… representara una amenaza.
Lyra habló.
“Detente.” El hombre no lo hizo.
“Tu existencia es una anomalía.” Pausa.
“Debe ser eliminada.” Y entonces— Desapareció.
En un instante.
Hildal reaccionó.
Pero no lo suficientemente rápido.
El impacto llegó.
Directo.
Lo golpeó en el abdomen.
El aire salió de sus pulmones.
Su cuerpo se dobló.
Y salió disparado contra la pared.
“¡Hildal!” Mira gritó.
Pero no fue la única.
“Frenz.” La voz de Lyra cambió.
Fría.
Peligrosa.
La oscuridad apareció.
Más intensa que antes.
Más densa.
El aire se volvió pesado.
El hombre la observó.
Sin moverse.
“Interesante.” Lyra atacó.
Rápida.
Precisa.
Pero— El hombre bloqueó.
Con una sola mano.
El impacto no lo movió.
Ni un centímetro.
Los ojos de Lyra se abrieron apenas.
“¿…?” El hombre la empujó.
Y ella retrocedió.
Deslizándose varios metros.
Silencio.
Taren murmuró: “…Está en otro nivel.” Leonis apretó los puños.
“Entonces no peleamos solos.” Kael: “Sí, porque morir juntos suena mejor.” Y se lanzaron.
Ataque combinado.
Rápido.
Coordinado.
Pero— El hombre los esquivó.
Todos.
Sin esfuerzo.
Golpeó a Leonis.
Lo mandó contra el suelo.
Desvió a Kael.
Lo lanzó contra una columna.
Mira atacó.
Precisa.
Directa.
Pero él la detuvo.
Sujetó su brazo.
La miró.
“Débil.” Y la soltó con fuerza.
Ella cayó.
Silencio.
Todos en el suelo.
Menos uno.
Hildal.
De pie otra vez.
Respirando agitado.
Dolor.
Pero sus ojos… diferentes.
Otra vez.
“…Ya basta.” El hombre lo miró.
Y sonrió apenas.
“Ah.” “El segundo.” El aire cambió.
Esa sensación volvió.
Más fuerte.
Más clara.
Hildal avanzó.
Paso a paso.
Sin dudar.
“Aléjate de ella.” El hombre inclinó ligeramente la cabeza.
“¿Y si no?” Silencio.
Hildal levantó la mirada.
Y por un instante— algo dentro de él… se abrió.
Sus ojos se oscurecieron.
El aire vibró.
El suelo crujió.
La presión aumentó.
Todos lo sintieron.
Incluso el hombre.
Y esta vez— no sonrió.
“…Ahora sí.” Interés real.
Hildal desapareció.
Apareció frente a él.
Golpe.
Directo.
El impacto se sintió.
De verdad.
El hombre retrocedió.
Un paso.
Solo uno.
Pero fue suficiente.
Silencio.
Todos lo notaron.
Lyra también.
Y sonrió.
“…Así es.” Hildal no se detuvo.
Volvió a atacar.
Más rápido.
Más fuerte.
El hombre bloqueó.
Pero ahora— sí tenía que moverse.
El combate cambió.
De inmediato.
Choque tras choque.
Impactos que hacían temblar el lugar.
Velocidad que apenas podían seguir.
Mira levantó la mirada.
“…Hildal…” No era miedo.
Era otra cosa.
Algo más profundo.
Lyra observaba.
Atenta.
Pero no intervenía.
Porque sabía algo.
Algo que nadie más entendía.
“Está despertando.” Taren la miró.
“¿Eso es bueno?” Lyra no respondió.
Porque la respuesta… no era simple.
El combate se intensificó.
Hasta que— el hombre saltó hacia atrás.
Distancia.
Silencio.
Respiraba normal.
Pero sus ojos… ya no eran los mismos.
Miró a Hildal.
Fijamente.
“…Esto cambia las cosas.” Pausa.
“Volveré.” Y desapareció.
Así de simple.
Sin derrota.
Sin victoria.
Solo… una promesa.
Silencio.
El aire volvió a la normalidad.
Pero nada era igual.
Hildal se quedó de pie.
Respirando.
Sintiendo ese poder.
Más despierto.
Más cercano.
Y esta vez… más difícil de ignorar.
Lyra se acercó.
Se detuvo frente a él.
Y lo miró.
Con una sonrisa suave.
“…Te encontré de nuevo.” Hildal la miró.
Sin entender del todo.
Pero sintiéndolo.
Cada vez más.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com