DESTINO MAS ALLA DEL CAOS - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Capítulo 8 Algo que no debería existir
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8: Capítulo 8: Algo que no debería existir 8: Capítulo 8: Algo que no debería existir La tarde avanzaba lentamente.
El campus comenzaba a vaciarse.
Algunos estudiantes se iban.
Otros se quedaban conversando.
Un día normal.
Pero no para Hildal.
Caminaba con una botella en la mano, mirando de reojo a Lyra.
“Sigues actuando raro.” Lyra lo miró.
“Siempre soy así.” “No… hoy estás más rara.” Leonis apareció detrás de ellos de la nada.
“Confirmo.” Hildal suspiró.
“¿De dónde saliste?” “De observar el drama.” Se cruzó de brazos.
“Y hoy está mejor que nunca.” Hildal ignoró eso.
Miró a Lyra.
“¿Qué pasó hace rato?” Lyra respondió sin dudar.
“Nada.” Hildal entrecerró los ojos.
“Eso no me convence.” Leonis sonrió.
“Amigo… yo sí sé qué pasó.” Hildal lo miró.
“¿Qué?” Leonis se inclinó un poco.
“Un tipo intentó invitarla a salir…” Hildal levantó una ceja.
“¿Y?” Leonis sonrió más.
“Sobrevivió de milagro.” Hildal giró lentamente hacia Lyra.
“…¿Qué hiciste?” Lyra lo miró con calma.
“Lo rechacé.” “¿Solo eso?” “Sí.” Leonis soltó una risa.
“Sí, claro… solo eso.” Hildal suspiró.
“No sé si creerte…” Lyra dio un paso más cerca.
“¿Te molesta?” Hildal parpadeó.
“¿Qué cosa?” “Que otros se acerquen a mí.” Hildal se quedó en silencio un segundo.
“No… no es eso.” “Entonces no importa.” Y con eso, Lyra comenzó a caminar.
Hildal se quedó quieto.
Leonis lo miró con una sonrisa.
“Amigo… te está atrapando.” Hildal negó con la cabeza.
“No digas tonterías.” Pero… su corazón latía más rápido.
Minutos después… Los tres caminaban hacia la salida del campus.
El sol comenzaba a bajar.
El cielo tomaba un tono anaranjado.
Leonis estiró los brazos.
“Por fin libres.” Hildal suspiró.
“Sí…” Pero Lyra se detuvo.
De repente.
Sin aviso.
Hildal lo notó.
“¿Qué pasa?” Lyra no respondió.
Sus ojos estaban fijos en un punto.
Más allá de la calle.
Su expresión cambió.
Ya no era calma.
Era seria.
Tensa.
Hildal frunció el ceño.
“Lyra…” Ella susurró.
“…Algo está mal.” Leonis miró alrededor.
“¿Qué cosa?” Pero él no sentía nada.
Para él… todo seguía normal.
Autos pasando.
Personas caminando.
Nada extraño.
Pero para Lyra… el aire había cambiado.
Una presencia.
Débil.
Pero real.
Antigua.
Oscura.
Muy oscura.
Hildal dio un paso hacia ella.
“¿Lyra?” Ella habló en voz baja.
“No debería estar aquí…” “¿Qué cosa?” Lyra no respondió.
Solo comenzó a caminar.
Pero esta vez… rápido.
Hildal y Leonis la siguieron.
“Oye, espera.” Lyra giró en una esquina.
Entró en una calle más vacía.
Menos gente.
Menos ruido.
Más silencio.
Y entonces… se detuvo.
Hildal llegó detrás de ella.
“¿Qué estás—?” No terminó la frase.
Porque lo sintió.
Por primera vez.
Ese mismo latido extraño.
Pero ahora… era diferente.
Pesado.
Frío.
Como si algo estuviera observándolo.
Leonis también se quedó quieto.
“Ok… ahora sí… esto no me gusta.” El ambiente cambió.
El aire se volvió denso.
Y entonces… una voz se escuchó.
“Así que… finalmente te encontré.” Los tres levantaron la mirada.
Una figura estaba al fondo de la calle.
Apoyada contra la pared.
Cubierta con una chaqueta oscura.
Su rostro apenas visible.
Pero sus ojos… brillaban.
Lyra dio un paso al frente.
Su expresión era completamente distinta ahora.
Fría.
Peligrosa.
“Aléjate.” La figura sonrió.
“No después de tanto tiempo.” Hildal frunció el ceño.
“¿Quién eres?” La figura no lo miró a él.
Solo a Lyra.
“Pensé que te esconderías mejor.” Silencio.
Leonis susurró: “Amigo… creo que deberíamos irnos.” Pero Hildal no se movió.
Porque algo dentro de él… no lo dejaba.
Lyra habló de nuevo.
“Este no es tu lugar.” La figura se separó de la pared.
Dio un paso adelante.
El aire vibró levemente.
“Ahora lo es.” Hildal sintió un escalofrío.
“¿Qué está pasando…?” Lyra no lo miró.
Pero habló para él.
“Vete.” Hildal se tensó.
“¿Qué?” “Vete.” “Ni siquiera sé qué está pasando—” Lyra elevó ligeramente la voz.
“¡Vete!” Silencio.
Hildal nunca la había escuchado así.
Leonis lo jaló del brazo.
“Amigo… esto ya no es normal.” Hildal dudó.
Miró a Lyra.
Ella seguía mirando al desconocido.
Como si estuviera lista para algo.
Algo peligroso.
Muy peligroso.
La figura sonrió.
“¿Vas a protegerlo?” Lyra respondió sin dudar.
“Sí.” “Interesante…” Dio otro paso.
Y por un instante… su presencia explotó.
Una presión invisible llenó la calle.
Las ventanas vibraron.
El suelo crujió levemente.
Leonis retrocedió.
“¡¿Qué demonios fue eso?!” Hildal se quedó paralizado.
Su corazón latía con fuerza.
Lyra dio un paso adelante.
Y por un segundo… sus ojos brillaron.
Débilmente.
Pero diferente.
No humanos.
El desconocido sonrió más.
“Ahí estás…” Silencio.
Total.
Y entonces dijo: “Calamidad.” El mundo de Hildal… acababa de romperse.
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