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Destino terra: El camino de Yui - Capítulo 43

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Capítulo 43: Cadenas rotas

La noche todavía vibraba con los ecos del estadio cuando el grupo, relajado y sonriente, avanzaba por las calles del piso 21.

Las luces cálidas de la aldea iluminaban la piedra clara de los caminos, y el aire tenía ese aroma a mar y madera húmeda que parecía envolverlo todo en tranquilidad.

Fue entonces cuando una mujer mayor, de cabello recogido en un moño prolijo y sonrisa amable, se acercó con paso sereno.

—Disculpen, jóvenes aventureros —dijo con voz dulce—. Si vienen del combate… quizás quieran relajar sus cuerpos antes de los festejos.

Todos la miraron.

—Mi posada tiene las mejores aguas termales del piso 21. Sería un honor recibirlos.

Norman, que justo venía alcanzándolos, abrió los ojos con aprobación.

—Oh, si es doña Elira, no lo duden ni un segundo —afirmó con entusiasmo—. Esas aguas son milagrosas. Relajan hasta el alma.

Arnold estiró los hombros con gesto exagerado.

—Después de lo de hoy… creo que mi alma lo necesita.

Sofía asintió con entusiasmo.

—Aceptamos.

La mujer sonrió, visiblemente complacida.

—Entonces síganme.

La posada era más pequeña que la residencia del gremio, pero tenía un encanto especial. Madera pulida, faroles suaves, aroma a hierbas.

El vapor de las termas escapaba por los corredores abiertos, como si el lugar respirara calma.

Se separaron, como era costumbre.

Del lado de los chicos, el agua caliente cubría el cuerpo hasta el pecho. El vapor envolvía el ambiente con una neblina suave.

Marcus fue el primero en soltar el aire que parecía haber contenido todo el día.

—Esto… es increíble.

Arnold dejó caer la cabeza hacia atrás.

—Siento que me están reconstruyendo los músculos.

August, apoyado en el borde de piedra, cerró los ojos.

—El cuerpo guarda tensión incluso cuando la mente ya está tranquila.

Miró a Marcus.

—Hoy estuviste impresionante.

Marcus bajó la mirada al agua.

—Gracias…

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Por primera vez… no sentí que estuviera peleando para demostrar algo.

Arnold abrió un ojo.

—Así es como debe ser.

August asintió.

—Peleaste por y para alguien. No para demostrar fuerza, eso sin duda es la verdadera fuerza.

El agua parecía aliviar no solo golpes, sino viejas heridas invisibles.

Del otro lado, las chicas también disfrutaban del calor envolvente.

Misa se deslizó un poco más dentro del agua.

—Estoy segura de que mi aura se está regenerando sola.

Valerian sonrió, relajada, con el cabello recogido.

—Estas aguas tienen minerales especiales. Se sienten… revitalizantes.

Sofía estiró un brazo bajo el agua.

—Es como si me estuvieran dando masajes.

Yui estaba en silencio, observando el vapor elevarse.

Su expresión era distinta.

Más suave.

Más tranquila.

—Es extraño… —murmuró.

Las demás la miraron.

—En el laberinto siempre estoy alerta. Incluso cuando descanso.

Cerró los ojos.

—Pero aquí… simplemente bajo la guardia sin darme cuenta.

Misa sonrió.

—Así es como funciona, además se llama piso para descanso.

Valerian agregó con calma:

—Y también… no estás sola, confías en nosotras y eso te mantiene calma.

Yui abrió lentamente los ojos con una sonrisa leve.

El calor del agua la abrazaba por completo.

Al despedirse, todos agradecieron profundamente.

—Sus aguas son realmente las mejores del piso 21 —dijo August con cortesía.

La señora Elira sonrió con orgullo.

—Me alegra que lo hayan disfrutado. Pronto mi hija heredará el lugar… y será aún mejor.

Misa levantó el pulgar.

—Volveremos a visitarlas entonces.

Cuando llegaron al bar, la fiesta ya estaba en pleno apogeo.

La mesa central destacaba, reservada para ellos.

Norman golpeó la barra con una cuchara.

— ¡Atención!

Las conversaciones bajaron.

— ¡Recibamos como se merecen al equipo que nos regaló la mejor pelea del año!

La ovación fue inmediata.

Ellos entraron algo avergonzados, saludando, agradeciendo.

Marcus recibió palmadas en la espalda.

— ¡Ese rayo azul fue una locura!

— ¡Jamás vi algo así!

— ¡Te levantaste como un héroe!

— ¡Y la elfa es una genio!

— ¡Engañaste a todo el mundo!

Yui cruzó los brazos inflando sus cachetes

—La culpa es de todo mundo por malinterpretar mis palabras.

El bar estalló en risas.

Norman apareció con varios platos.

—Ramen especial… cortesía de la casa. En honor a nuestra campeona del concurso.

Guiñó un ojo a Valerian.

El vapor aromático subía en espirales suaves.

Caldo profundo, especiado, con un perfume intenso. Fideos firmes, perfectamente cocidos. Láminas de carne tierna que se deshacían con facilidad. Huevo marinado con yema cremosa.

El primer sorbo fue casi espiritual.

Arnold cerró los ojos.

—Vendría por uno todos los días.

Sofía asintió con solemnidad.

—Confirmo.

Yui sostuvo el tazón con ambas manos, concentrada.

El sabor cálido le recorrió el pecho.

—Es… reconfortante.

Marcus la miró en silencio.

Cuando el bullicio bajó un poco, él habló con seriedad.

—Yui.

Ella levantó la vista.

— ¿Por qué confiaste tanto en mí, como sabrías que alguien como yo podría ganar?

Los chicos también miraron.

Era una pregunta que flotaba desde hacía horas.

Yui cambió su expresión a una muy seria.

—El día del concurso… mi sensor no se activó ni un segundo, no había peligro, nunca lo hubo en toda la noche, los provoqué para medirlos pero nada sucedió.

Misa preocupada afirma.

—Pero eso solo funciona para ti.

Yui negó con calma.

—Cuando encontramos el ataúd… sí se activó.

Todos quedaron atentos.

—No porque hubiera peligro inmediato.

Miró a Marcus.

—Sino porque había alguien fuerte.

Marcus abrió levemente los ojos.

—Mi sensor me advirtió de ti. No como amenaza… sino como alguien fuerte de quien debía tener precaución.

El silencio en la mesa se volvió más profundo.

—Así que cuando llegó el momento —continuó—… no dudé.

—Solo necesitabas recordar por quien peleabas y que nosotros estábamos allí para ti.

Marcus respiró hondo.

—Yo… sabía cómo peleaban ellos.

Bajó la mirada.

—Son excelentes contra monstruos. Pero no contra personas.

Sus dedos se tensaron levemente.

—Cuando Arche mostró esa fuerza… volví a sentirme como antes. Como cuando me cerraban las puertas.

Miró a Yui.

—Pero cuando gritaste… ella vino a mi mente.

Las chicas ya estaban flotando en otra nube.

—Ay… —susurró Misa—. Eso fue romántico.

Valerian juntó las manos.

—Tu amiga de la infancia te robó el corazón está claro para mi

Sofía sonrió.

—Queremos conocer a Karin.

Marcus se puso rojo de inmediato.

—N-no es lo que creen.

—Claro que sí —dijo Misa—. Peleaste por amor.

— ¡No fue así!

—Fue exactamente así —respondió Valerian con serenidad científica.

Yui inclinó la cabeza.

—Entonces… ¿es verdad que el amor te hace más fuerte?

Marcus se atragantó un poco.

—Yo… bueno…

Las chicas lo rodearon verbalmente.

—Admite que sí.

—Lo gritaste con ese rayo azul.

—Ese poder no era solo magia.

Yui, aún roja, murmuró:

—El único amor que vi fue el de mis padres.

Bajó la mirada.

—No creo entrar en ese mundo.

Misa la miró con ternura.

—Eso decimos normalmente.

Valerian sonrió suavemente.

—Hasta la persona más fría encuentra calor.

Sofía añadió:

—Y tú… con lo hermosa que eres…

Yui abrió los ojos de golpe.

— ¿H-hermosa?

—Claro —dijeron las tres al unísono.

—Tendrás pretendientes —agregó Misa.

Yui tenía el color de una manzana roja en toda la cara.

—No está en mis prioridades, paso de eso.

Valerian inclinó la cabeza.

—A veces… amar también es una forma de fuerza.

August y Arnold se miraron en silencio.

Una mirada que lo decía todo.

Habían formado el grupo que siempre soñaron, uno en el que no solo se basaba en fuerza si no en una familia.

Las puertas del bar se abrieron con un golpe seco que no fue violento, pero sí lo suficientemente firme como para cortar varias conversaciones al mismo tiempo.

Tres figuras avanzaron desde la entrada.

Tres figuras avanzaron desde la entrada con paso firme. Vestían la indumentaria de descanso del gremio: telas claras, cómodas, sin armaduras ni insignias doradas. Sin espectáculo.

Los ex compañeros de Marcus.

El murmullo en el bar descendió apenas un nivel, suficiente para que la tensión se sintiera como un hilo fino atravesando el aire.

Marcus los vio primero.

—Lior… Forenn… Rhyssian…—los nombró sin apartar la mirada.

Los tres se detuvieron frente a la mesa.

Lior, de cabello oscuro recogido hacia atrás y expresión más serena que la noche anterior, fue quien habló.

Forenn, más alto y de mirada aguda, evitó cruzarse con los ojos del resto del grupo.

Rhyssian, el más joven, parecía incómodo, como si no supiera dónde colocar las manos.

August se puso de pie de inmediato.

Yui hizo lo mismo sin decir palabra.

—Si van a hablar con él —dijo August con voz tranquila pero firme—, nosotros estaremos presentes.

Yui sostuvo la mirada de Lior sin parpadear.

—No va a ningún lado solo.

Arnold apoyó los brazos en la mesa.

—Si es necesario, saldremos todos.

Sofía cruzó los brazos.

—No tenemos problema.

Valerian y Misa asintieron al unísono.

El grupo Nova intercambió miradas breves.

Lior alzó ambas manos con gesto apaciguador.

—No venimos a pelear.

Forenn asintió.

—Solo queremos darle una resolución.

Marcus respiró hondo.

Miró a August.

Miró a Yui.

—Acepto hablar… pero ellos dos vienen conmigo.

Los tres de Nova intercambiaron una breve mirada y asintieron.

—Está bien, pero afuera —dijo Rhyssian—. Aquí hay demasiado ruido.

August se giró hacia el grupo.

—Volvemos pronto. Tranquilos.

Yui sostuvo la mirada de Sofía un segundo, transmitiéndole calma sin palabras.

Salieron.

El aire nocturno estaba fresco. La brisa del mar llegaba suave desde la playa, mezclándose con el aroma distante de comida y madera húmeda.

Se alejaron unos metros del bar.

Se detuvieron bajo una lámpara de piedra que proyectaba una luz cálida sobre el suelo.

Lior fue directo al punto.

—Volveremos a Akron apenas Arche se recupere.

Marcus no respondió.

—De regreso en Akron pasaremos por la posada y nos marcharemos —respondió Forenn—. Pero primero pararemos por una aldea cercana. Tenemos una misión en Osterd del Sur.

Marcus dio un paso adelante.

—Eso está muy lejos. ¿Y Karin?

Rhyssian lo interrumpió con calma inesperada.

—Cuando lleguemos a Akron, hablaremos con ella.

Lior continuó:

—Le contaremos todo.

Marcus abrió los ojos.

— ¿Todo?

—Todo —repitió Lior sin parpadear—. Lo que pasó, lo que hicimos.

—Si decide abandonar el grupo y quedarse contigo… no se lo impediremos, le diremos que te espere en esa misma posada hasta tu llegada—continuó—. Si no quiere irse… le daremos tiempo para que te lo diga de frente. Nosotros la esperaremos un día en esa aldea cercana antes de partir hacia Osterd.

August entrecerró los ojos.

— ¿Y cómo esperan que confiemos en su palabra?

Lior abrió la boca para responder, pero Yui lo interrumpió con voz firme y serena.

—No se preocupen.

Marcus giró hacia ella.

—Yui…

Ella mantuvo la vista fija en Lior.

—Cumplirán. Sus palabras no son las de alguien que miente.

Una pausa.

—No se hubieran tomado la molestia de venir hasta aquí si no fuera así.

Los tres de Nova la observaron con atención.

Forenn la observó con detenimiento.

—Eres bastante seria para alguien tan joven, pareces una aventurera bastante seria.

Rhyssian añadió:

—Alguien seria no haría un trato así sin utilizar el hechizo de contrato “EURELIUS”.

Lior sostuvo la mirada de Yui.

—Aun así… fuiste la clave de la victoria de Marcus.

Marcus miró a Lior directamente.

— ¿Arche está de acuerdo?

Los tres intercambiaron una breve mirada.

—Un trato es un trato —respondió Lior—. Perdimos en buena ley.

—Le guste o no… tendrá que aceptarlo.

No había burla en sus voces.

No había soberbia.

Solo firmeza.

Algo que no coincidía con los hombres que rieron aquella vez en la entrada del piso 20.

Tras unos segundos más de silencio, Marcus los observó alejarse.

August habló primero.

—No parecían los la misma clase de tipo que nos contaste… no, no parecían los mismos que pedían que Arche te acabara en la arena.

Yui asintió lentamente.

—Es como si hubieran despertado.

Marcus frunció el ceño.

—Ellos siempre seguían a Arche sin cuestionarlo.

El viento comenzó a soplar.

Algo había cambiado.

Y no era solo la derrota.

Marcus bajó la mirada.

—Puede que… la caída de Arche haya movido más que su orgullo.

August cruzó los brazos.

—O puede que haya algo que aún no vemos.

Yui no dijo nada.

Pero su expresión indicaba que estaba guardando ese detalle en algún rincón importante de su mente.

Un hilo invisible que tal vez, más adelante, tensaría el destino de todos.

Marcus respiró profundo.

—Sea como sea… ya está.

Miró hacia el bar.

—Quiero una noche de festejo antes de volver a Akron mañana.

—Bueno —dijo August, rompiendo el silencio—. Todo está en orden.

Marcus respiró profundo.

—Sí.

Luego sonrió apenas.

—Quiero una noche de festejo antes de volver a Akron mañana.

August abrió la puerta del bar.

Y en ese preciso instante

Todo el grupo cayó hacia adelante en fila perfecta.

Arnold encima de Sofía.

Sofía intentando no aplastar a Misa.

Valerian sosteniendo su libro mientras caía de costado.

Misa con los ojos abiertos como platos.

— ¡No estábamos escuchando nada! —gritó Arnold desde el suelo.

Sofía, aplastada debajo, murmuró:

—No somos muy buenos en esto.

Valerian acomodó sus gafas con dignidad imposible.

—Solo verificábamos que no hubieran problemas.

August se llevó la mano a la frente.

—Son un desastre.

Yui, con los brazos cruzados, los miró desde arriba.

—Muy sutiles.

Marcus no pudo evitar reír.

Una risa genuina.

Volvieron a la mesa entre bromas, empujones suaves y comentarios exagerados.

Norman levantó su jarra desde la barra.

— ¡Eso es espíritu de equipo!

Las luces del bar parecían más cálidas que antes.

Las voces más cercanas.

Las risas más genuinas.

La noche continuó entre brindis

Y mientras el grupo celebraba, entre el eco de la música y el murmullo del mar distante…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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