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Destinos Entrelazados: El Alfa y la Omega - Capítulo 34

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  4. Capítulo 34 - 34 El aviso de Monoe
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34: El aviso de Monoe 34: El aviso de Monoe Siempre, aunque no es muy bonito que digamos, es grato ver a Susan enojada puesto que mirándola bien tiene un fuerte en tanto aterrador carácter de armas tomar no muy diferente a Emma la verdad por lo que puedo notar la completa similitud entre ambas.

Cuestión que sin dudas Martin y yo usamos a nuestro favor cada que queremos por lo que con ello buscamos rememorar así los viejos recuerdos de aquella juventud pasada, donde tanto aquel hombre junto a mí, solíamos hacerla estallar a causa de nuestras constantes peleas.

Ahora que lo pienso, de verdad no recuerdo la última vez que estuve así en completa paz, donde nada podía llegar a perturbar mi calma o ni siquiera cambiar mi estado de humor, por lo que reír en esta noche se volvió sin dudas en una de las mejores medicinas jamás creada capaz incluso de quitar, aunque allá sido por poco tiempo el peso de la tan incierta y ajetreada vida.

Podría decir que incluso estando con ellos el tiempo parecía no pasar tan aprisa, es como si la propia esencia del mismo se congelara y desapareciera consigo todo rasgo de penumbra, sentimiento que se intensificó aún más tras yo morder un trozo del pie de arándanos que había sido hecho especialmente por las manos de Emma.

Su sabor único e indescriptible era difícil de no detectar puesto que, aunque ya lo había descubierto por medio del olfato debido a nuestro altercado anterior probarlo hizo que aquella confirmación llegará a tener aún mayor peso sobre mí, por lo que ya no me quedaban dudas.

Emma, si o si tenía algo que ver con Aerdmond y con Sonn por lo que la pregunta cuestionadora de la razón de porque precisamente tendría que ser su persona quedaba en el aire suspendida.

El tiempo transcurría, mientras que la noche cada vez más avanzaba y la oscuridad se cernía sobre nosotros con una extremada e incómoda tranquilidad, sensación que no iba a durar mucho tiempo la verdad, puesto que tras yo llevar algún rato observando a cada uno de los allí presentes que tras llegar a Lyall con el ir y venir de la mirada algo llamó mi con fuerza mi atención.

Tal sujeto me observaba fijamente tanto que daba la impresión de que hacía un rato ya intentaba hacerme notar algo, pero sin levantar sospecha alguna que cambiara la tranquilidad del tan favorable ambiente por lo que meramente con sus ojos intentaba señalar un rincón próximo dándome a entender que necesitaba que nos apartáramos por un momento pues requería algo con urgencia.

Aun así, siendo consciente de ello no le di la suficiente importancia puesto que pensaba que podría ser algo pasajero algo de poca significancia, por lo que transcurrieron algunos minutos hasta que finalmente me dirigí hasta este y me comunicó que era lo que ocurría.

Lyall en una primera instancia no quería para nada ser sinónimo de alarma para los demás quienes se encontraban allí, por lo que aprovechando que casi llegaba la hora de regresar a la residencia mirando que nos acomodábamos todos en pie y recogían las cosas las cosas, en silencio me hizo abandonar el lugar y sumergirme en medio de la espesura de los árboles próximos.

— ¡Ahora que sucede!

— cuestione al verlo avanzar con extremada seriedad — porque actúas como si hubieras visto a un fantasma.

— Algo pasó.

Lyall siguió avanzando sumergiéndome más y más entre la penumbra junto a la soledad que solo en aquel lugar se podía sentir sin emitir ni una palabra que le diera sentido a la situación, todo allí era tan silencioso y solitario que ni siquiera los árboles próximos por la incidencia del viento emitían ni la más mínima agitación.

Entre aquellos árboles avanzamos, esquivándoles intentando no chocar con ellos, Lyall iba adelante marcando el camino de aquella incierta expedición; en primera instancia dimos alrededor de cincuenta o sesenta pasos en línea recta contándoles claro está desde los árboles más próximos a la colina y tras terminados estos, dimos algunos diez pasos más surcando a mano derecha acercándonos así hasta a orillas del canal.

Una vez allí Lyall hablo segundos después de detenerse.

— Hubo un problema en la ciudad.

— ¿Qué clase de problema?

Desde la espesura en la que se mantenían envueltos las copas frondosas de un grupo de árboles próximos localizado en la otra orilla del canal una sombra emergió, la cual de un salto desde lo alto a veras nuestras se colocó y quien ante nosotros se hizo notar, tal sujeto era Monoe el mayor de los cuatro hermanos betas.

Monoe se presentó, saludo con respeto como era característico suyo y comento.

— Pudimos escapar de la vista de los alfas al momento de traerlo hasta aquí, pero Izra anda persiguiendo su pista con empeño, es sólo cuestión de tiempo hasta que den con este lugar y les encuentren, sus betas andan tras su rastro y sin dudas la omega es parte de su interés por la cercanía que ella y usted tienen.

— Cuanto tiempo estimas que quedara hasta su llegada aquí de aquel descubrir todo.

— De no funcionar el señuelo de la oficina o del muelle, medio día estimo hasta que los betas den con su rastro.

— Es suficiente, veré lo que hago.

— Otra cosa señor, se ha visto ver mover al consejero por las afueras de la ciudad y ha estado teniendo extrañas reuniones con betas de manadas ajenos a los límites sumergidos en la gruta.

— En la gruta…

estás seguro de que ha sido allá sabes que en ese lugar no se permiten intrusos.

— Completamente señor.

— Entonces que lo vigilen bien, necesito que descubran que es lo que sucede, no podemos darnos el lujo de ser sorprendidos, nuestras vidas y la de toda nuestra manada corren gran peligro, aunque existe también la posibilidad de que se trate solo de una vil artimaña por parte de los cuatro demonios ya conocidos meramente para confundirnos y atacar.

Indiqué con preocupación y con intranquilidad a pesar de que no podía darlo a demostrar y dije antes de que mis nervios me traicionarán — ahora bien, necesito que mantengan la gruta en vigilancia si ven a los alfas junto al consejero rondar por ahí sin mi presencia nuevamente dame aviso.

— Como ordene.

Lyall al notar como todo se empezaba a calentar replico, pues era más que evidente que ya no habría vuelta atrás una vez que decidamos defendernos tras sentirnos vulnerados — quiere que valla con ellos.

— No Lyall, te necesito aquí, de ser necesario tu eres la única persona capaz de sacar a todos de la residencia, no podemos permitir ni que Lombardi, Susan, Lina y Emma se vean envueltos en este conflicto.

— Esta bien.

Y tras escuchar Monoe se alejó rápidamente esfumándose así de nuestra vista.

— Esto no me huele nada bien Dominieck, algo me dice que esto solo será el inicio de algo malo, en el aire solo se siente el aire pesado y que irradia destrucción.

— Créeme que a mí tampoco me gusta esta espera, pero por lo pronto mientras no ataquen tenemos muchas posibilidades.

Dije aquello siendo consciente del gran peso que las palabras pueden cargar ya que desde el día del incidente en el mirador mis sospechas empezaron a hondar en contra de aquellos, debido a la forma en como los alfas se presentaron en el lugar sin Lyall en palabras suyas decir nada respecto a lo que ocurría con Gurel.

Lyall y yo tras pensar por algún momento siendo consciente del peligro en el que nos encontrábamos en especial los demás debido a que les habíamos dejado solos en pleno campo abierto decidimos regresar a la colina y resguardarlos.

Al llegar ya los demás se habían marchado lo que provocó un gran alivio para mí la calma viva y serenen se adueñó instantáneamente de mi ser.

Así Lyall y yo a fin de cuentas decidimos regresar a la casa; casi a paso doble llegamos, ingresamos y con insistencia aseguramos las compuertas, aunque era bien entendido que por lo menos por esta noche no teníamos por qué preocuparnos respecto a tal asunto era mejor prevenir antes que lamentar, aunque de ocurrir el desastre es bien sabido que estas simples puertas no harán mucha diferencia entre todo el caos.

Además, también era consciente que de surgir algún altercado alrededor de esta residencia de igual manera tengo ojos dispuestos en vigilancia siempre alertas dispuestos a defendernos por lo que Lyall y yo guardamos la compostura y decidimos subir hasta el segundo nivel donde se encuentran nuestras habitaciones.

Al llegar no había moros en la costa ni Lina, ni Emma se encontraban por allí mucho menos Martín y Susan, aparentemente todos se encontraban encerrados en sus respectivas habitaciones por lo que Lyall y yo tras sentirnos seguros quisimos hacer lo mismo.

Una vez subimos las escaleras iniciamos nuestro camino atravesando aquel pasillo ante todo sin llevar prisa alguna, Lyall una vez delante de la puerta de su recamara ingreso y se perdió en los confines de la misma mientras yo continúe aquel camino hasta llegar hasta la mía en completo silencio.

Ya dentro necesitaba calmarme deshacerme del estrés que aquel día había dejado plasmado sobre mis hombros con extremada pesadez, así que no muy bien me deshice de mi ropa ingresé a la ducha para darme un muy merecido y extenso baño.

Sobre mi cuerpo ya en la regadera deje caer aquella refrescante agua, deje que sobre mi piel jugueteará y se hiciera con ella con propiedad por algunos diez o quince minutos los cuales allí me quedé aproximadamente hasta que finalmente decidí salir.

Una vez seque mi cuerpo, abandone el cuarto de baño, me dirigí hasta el centro de la recamara, hurgue en mi maleta y me coloque un pantalón de pijama para estar lo más cómodo posible si, sin nada de ropa interior en tanto dejaba mi torso completamente descubierto a la vista pues tenía la intención de vigilar durante la noche, pero no quería cargar conmigo aquella ropa formal.

Así fue que, tras un rato escondido allí, finalmente salí y oh sorpresa se hizo brillar una vez abrí la puerta vi a Emma que hacía especialmente lo mismo frente a mí.

Emma intentaba salir de aquella habitación con una apariencia algo sexi pues meramente llevaba puesto un t shirt bastante holgado no muy largo el cual meramente le cubría hasta medio muslo dando la impresión lo más parecida a una minifalda y ante su hermosa y delicada figura no pude evitar quedarme boca abierta por tanto admirarla.

— Tu qué haces aquí — comentó aquella no muy bien me noto.

— Es mi habitación qué crees que puedo estar haciendo.

— ¡Como que es tu habitación!

— Pues, así como escuchaste, Martin la dispuso para mi desde un inicio.

Emma se tensiono era inevitable no notar que escuchar aquello no había sido en absoluto de su completo agrado, aquello la había molestado fuertemente tanto que incluso la escuchaba rechinar sus dientes.

Aquella chica ante mí se enderezo, apretó sus labios y se alejó de la puerta con una evidente sorpresa en tanto nerviosismo, por lo que dejando la entrada completamente expuesta se alejó siguiendo ya cuál camino conocido por ella.

Yo la seguí con la mirada observando su retaguardia, su completa imagen así vestida emitía un completo morbo a mi vista cosa que disfrutaba con entereza por lo que no pude evitar morder mis labios al verla zarandearse así por aquel pasillo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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