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DEYMON - Capítulo 14

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14: sus decisiones, sus consecuencias!!!

14: sus decisiones, sus consecuencias!!!

Sofía llegó a la puerta de Deymon con el corazón latiendo a mil por hora.

Había pasado toda la noche en vela, reflexionando sobre lo que había ocurrido entre ellos.

La emoción y la adrenalina aún burbujeaban en su interior, pero ahora que estaba frente a su casa, el miedo la invadía.

Cuando Deymon abrió la puerta y la miró con esa mezcla de indiferencia y duda, su voz se quedó atrapada en su garganta.

“¿Qué haces aquí?” fue lo único que logró articular él, y el tono de su voz fue como un balde de agua fría.

Sofía sintió que el coraje que había acumulado en su pecho se convertía en un dolor desgarrador.

En ese instante, se dio cuenta de lo vulnerable que estaba.

Había imaginado este momento de tantas maneras, pero nunca así: con él mirándola como si fuera un extraño.

Detrás de Deymon, apareció Lucía, su esposa.

La forma en que lo tomaba del brazo, como si su mundo dependiera de él, la hizo sentir como una intrusa.

Sofía se sintió pequeña, insignificante, y en un abrir y cerrar de ojos, todo lo que había pasado la noche anterior se convirtió en un grave error.

La desilusión la invadió, y la sensación de ser una basura por haber cruzado esa línea la golpeó con fuerza.

“¿Estás bien?” preguntó Deymon, pero su tono no era de preocupación genuina.

Era más un cuestionamiento casual, como si le importara solo porque estaba en su puerta.

Sofía sintió que se le partía el corazón.

Era un simple saludo, pero en su voz había una frialdad que la dejó aún más desolada.

Lucía, al ver la tensión en el aire, tomó a Sofía del brazo, invitándola a entrar.

“¿Por qué no pasas?

Podemos hablar,” dijo con amabilidad, pero la invitación se sintió como un golpe.

Sofía no podía aceptar.

La idea de estar en ese espacio, donde el amor entre Deymon y Lucía era tan palpable, le resultaba insoportable.

“No, no puedo,” respondió, su voz temblando.

“Fue un error.” Las palabras salieron de su boca como un susurro, pero resonaron en su interior como un eco profundo.

No podía quedarse, no podía soportar el peso de lo que había hecho.

Deymon la miró con una mezcla de sorpresa y confusión, y eso la hirió aún más.

Se dio la vuelta y se marchó, dejando atrás la puerta que se cerraba tras ella.

Mientras caminaba hacia su casa, el dolor la acompañaba, como un compañero no deseado.

Sofía se dio cuenta de que lo que había sentido por Deymon había sido algo pasajero, un destello de pasión que se desvanecía rápidamente.

Había experimentado lo que era tener a un hombre como Deymon, lo que era estar atrapada en su obsesión, en su tormenta.

Había sentido la intensidad de su mirada, el calor de su cuerpo, pero ahora todo eso se sentía vacío.

En su mente, revivía cada momento, cada risa compartida, pero al mismo tiempo, la realidad la golpeaba con la certeza de que nunca sería para ella.

Mientras caminaba, recordó cómo se había sentido en esos breves momentos de conexión, cómo había creído que había algo más entre ellos.

Pero ahora, al mirar atrás, comprendía lo que Lucía vivía cada vez que deseaba tenerlo.

Sofía había logrado lo que tantas veces había imaginado, pero a un alto costo: el de enamorarse de un hombre que sabía que nunca sería suyo.

Al llegar a su casa, se dejó caer en el sofá, sintiéndose como una sombra de sí misma.

El eco de las risas de Deymon y Lucía resonaba en su mente, y con cada recuerdo, la certeza de que había cometido un error se hacía más fuerte.

Se sintió perdida, deseando haber tomado un camino diferente.

La noche anterior había sido un destello de pasión, pero ahora solo era un recuerdo doloroso.

Sofía se dio cuenta de que había cruzado una línea que no podía deshacer.

La tristeza la envolvía, y con cada paso que daba, se sentía más atrapada en su propia tormenta de emociones.

Las lágrimas comenzaron a brotar, y se sintió impotente ante el dolor que la consumía.

Se quedó sentada en el sofá, mirando hacia la nada, sintiendo el peso de su decisión.

Había querido experimentar el amor, pero ahora solo sentía un vacío abrumador.

La tormenta dentro de ella no parecía tener fin, y se preguntó si alguna vez podría sanar de esto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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