DEYMON - Capítulo 19
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19: Quiero tenerte..
19: Quiero tenerte..
El jardín estaba en silencio, iluminado solo por las luces tenues que aún titilaban entre las ramas.
La fiesta había terminado; las risas y la música se habían desvanecido, dejando un ambiente de calma que contrastaba con la tormenta interna de Sofía.
En el capítulo anterior, había disfrutado de la celebración, pero ahora esa alegría se había transformado en ansiedad.
Deymon, preocupado por su estado, se acercó a ella, su expresión seria pero comprensiva.
“Oye, Sofía,” comenzó, rompiendo el silencio.
“Te he notado un poco fuera de lugar esta noche.
Si sigues sintiéndote mal, podrías ir al médico.
No quiero que te preocupes por los gastos si resulta que estás embarazada.
Lo mejor es que lleves tus papeles para el seguro que ofrece la empresa.” La palabra “embarazada” resonó en su mente como un eco ensordecedor, recordándole las risas y los brindis de la fiesta.
Sofía sintió que su corazón se detenía un instante.
“No, no, eso no puede ser,” pensó, tratando de deshacerse de la idea.
La preocupación en los ojos de Deymon la hizo sentir una mezcla de culpa y ansiedad.
“Gracias, Deymon, pero creo que solo es estrés,” respondió, intentando sonar más segura de lo que realmente se sentía.
Lucía, que había estado organizando algunas cosas, se volvió hacia ellas.
“¿Qué está pasando aquí?” preguntó, notando la tensión en el aire.
Sofía se forzó a sonreír, pero no pudo ocultar el leve temblor en su voz.
“Deymon solo sugiere que me chequee con el médico,” explicó, tratando de minimizar la conversación.
Lucía frunció el ceño, su preocupación evidente.
“Sofi, si todavía te sientes mal, deberías quedarte a dormir.
Ya es tarde, y no quiero que manejes así.” La calidez en la voz de Lucía hizo que Sofía se sintiera aún más culpable, como si estuviera traicionando su confianza.
“No quiero ser una carga,” respondió, aunque su mente le decía que quedarse podría ser lo mejor.
“¡Por favor!
No es una carga.
Es lo más lógico,” insistió Lucía, tomando la mano de Sofía con firmeza.
“Además, tenemos un sofá cama que es bastante cómodo.
No te preocupes, aquí estás a salvo.” La sinceridad en su voz hizo que Sofía se sintiera más tranquila, pero la ansiedad seguía presente.
Deymon asintió, su mirada fija en Sofía.
“Sí, Sofía, quedarte sería lo mejor.
Así puedes relajarte un poco y ver cómo te sientes mañana.” La presión de su mirada era casi abrumadora, y aunque sabía que su intención era buena, eso solo aumentaba su ansiedad.
Finalmente, con un suspiro resignado, Sofía asintió.
“Está bien, me quedaré,” dijo, sintiendo que la decisión era tanto un alivio como una carga.
La idea de no tener que manejar en su estado le trajo un pequeño respiro, pero también la llenó de inquietud.
¿Qué haría si realmente estaba embarazada?
¿Cómo lo diría a Lucía?
La confusión se acumulaba, y el nudo en su estómago se hacía más fuerte.
Mientras Deymon y Lucía se alejaban para continuar recogiendo, Sofía sintió una necesidad de alejarse.
Caminó hacia la cocina, buscando un poco de aire fresco, pero se detuvo al escuchar risas suaves y susurros.
Sin querer, se quedó escuchando.
“¿Sabes?
Me encanta cómo te ves hoy,” decía Deymon con un tono juguetón.
Sofía sintió un escalofrío recorrerle la espalda mientras la tensión en su pecho aumentaba.
“¿De verdad?
¿Te gustó mi vestido?” Lucía respondió, su voz llena de coquetería, que hizo que el corazón de Sofía latiera más rápido.
“Sí, pero creo que lo que más me gusta es lo que hay debajo,” dijo Deymon, provocando una risa nerviosa de Lucía.
Sofía sintió que la incomodidad se mezclaba con una curiosidad incontrolable.
“Está noche voy amarrarte a la cama de pies y manos, y voy a comerme cada parte de ti hasta que no puedas más, si sabes a lo que me refiero verdad?
DEYMON!!!!!!
Baja un poco ma voz Sofía está aquí, nos puede escuchar…
Bueno no escuchará nada que no aya escuchado antes, es una adulta, y si está embarazada creme que no fue de puras agarradas de mano_ Dijo Deymon en un tono seductor provocando que la piel de Lucia se pusiera chinita.
Quiero cogerte, y ni Sofía ni tu, ni nadie me lo va empedir…..
En eso Sofía se dio cuenta de que, a pesar de su deseo de alejarse, no podía moverse.
La conexión entre ellos era palpable, y aunque sabía que no debía estar ahí, algo la mantenía pegada al suelo, atrapada en un momento que no le pertenecía.
“Vamos a disfrutar de este momento, solo nosotros dos,” susurró Deymon, y Sofía, sintiéndose como una intrusa, se sintió aún más atrapada en una mezcla de emociones.
La tensión era eléctrica, y mientras se quedaba ahí, escuchando, se dio cuenta de que su mundo estaba cambiando de formas que nunca había imaginado.
Con cada latido de su corazón, sentía que el tiempo se escurría entre sus dedos, llevándose consigo la posibilidad de un futuro sin complicaciones.
La decisión de quedarse había sido fácil, pero enfrentar la realidad de lo que eso significaba sería un desafío mucho mayor.
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