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DEYMON - Capítulo 25

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25: Estará pensando en el?…

25: Estará pensando en el?…

La tensión entre Lucía y Deymon se había instalado como un huésped no invitado.

Habían intentado volver a la normalidad después de la charla incómoda sobre Sofía, pero cada gesto, cada mirada, estaba ahora teñido por el recuerdo de las sospechas.

Lucía se sentía dividida: por un lado, la promesa de Deymon de sinceridad; por el otro, la mirada evasiva de Sofía.

Los días se convirtieron en una coreografía forzada.

En la oficina, Lucía evitaba a Sofía, poniendo excusas para no comer juntas.

Cuando Ana la llamaba, Lucía respondía con monosílabos, incapaz de compartir la pesada carga que sentía.

La ansiedad se le estaba manifestando físicamente, tal como había pasado antes del convivio, pero ahora era más intensa, más persistente.

Una noche, intentando reconectar, Lucía y Deymon se dieron un momento de intimidad.

Al principio, Lucía se esforzó por estar presente, por disfrutar el contacto que tanto anhelaba.

Pero en medio del abrazo, justo cuando la cercanía era máxima, el recuerdo de la mirada de Sofía en la fiesta la golpeó con fuerza.

*¿Qué pasaría si justo ahora, en este momento, Sofía estuviera pensando en él?* La idea fue como un veneno frío que recorrió su cuerpo.

De repente, el estómago se le revolvió con una violencia inusitada.

La sensación de mareo que había sentido en casa de Ana regresó multiplicada por diez.

—Un momento…

—murmuró Lucía, apartándose bruscamente de Deymon.

—¿Qué pasa, mi amor?

—preguntó Deymon, preocupado por su reacción.

Lucía no respondió.

Se levantó de la cama con una urgencia desesperada y corrió hacia el baño.

Apenas alcanzó a llegar al inodoro cuando su cuerpo reaccionó con fuerza.

El malestar que había estado reprimiendo durante días estalló.

Lucía vomitó con una intensidad que la dejó temblando y sin aire.

No fue solo un episodio; fue una purga violenta que duró varios minutos, vaciando no solo su estómago, sino también parte de esa ansiedad acumulada.

Deymon llegó al umbral del baño, pálido.

—¡Lucía!

¿Estás bien?

¿Comiste algo en mal estado?

Lucía se apoyó en la pared, sintiéndose débil y humillada.

Su rostro estaba sudoroso y pálido.

—No, Deymon, no es…

no es comida —logró decir, con la voz rasposa.

Él se arrodilló a su lado, sin importarle el desorden.

—¿Entonces qué es?

Estás peor que la otra vez.

Lucía cerró los ojos.

No podía mentirle, pero tampoco quería confesarle que su mejor amiga estaba sembrando la duda en su mente, y que eso la estaba enfermando literalmente.

—Es el estrés, te lo juro.

Es la presión, todo lo que está pasando…

Me siento muy mal por esto, Deymon, de verdad —dijo, sintiendo una punzada de culpa por arruinar el momento.

Deymon la ayudó a levantarse y la llevó a la ducha, sintiendo la fiebre en su frente.

Mientras el agua tibia caía sobre ella, él la abrazó por detrás, ofreciéndole consuelo mudo.

—No te preocupes por el momento, Lu.

Lo importante es que te cuides.

Mañana vamos al doctor si sigues así.

Olvídate de todo por ahora —susurró él, besando su cabeza.

Lucía se aferró a él, sintiéndose frágil como el cristal.

El vómito había sido una descarga brutal, pero no había limpiado la raíz del problema.

La desconfianza y la sospecha eran un parásito que se alimentaba de su paz mental.

Esa noche durmieron separados, ella exhausta y él vigilante, preocupado por su salud.

Lucía se quedó despierta un buen rato, mirando la oscuridad.

El mareo y el vómito no eran solo estrés; eran el reflejo físico de una amistad rota y una relación tambaleante.

*¿Y si le cambias el rollo?* La frase de Ana resonaba en su cabeza, pero ahora, con el cuerpo destrozado, Lucía no sabía cómo darle la vuelta a esta pesadilla.

¿Cómo se arregla algo cuando el veneno ya te está enfermando por dentro?

La verdad, estaba aterrada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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