DEYMON - Capítulo 6
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6: DEYMON.
6: DEYMON.
Deymon se recostó en su silla, el eco de la reunión aún resonando en sus oídos.
El proyecto avanzaba, pero no sin sus respectivos dolores de cabeza.
Había sido una semana intensa, llena de ajustes y decisiones rápidas.
Miró hacia el escritorio de Sofía, que estaba a unos metros de distancia.
La había visto tensa durante la junta, más de lo habitual.
Se preguntó si era solo la presión del trabajo, algo que él entendía perfectamente.
Desde que Sofía se unió al equipo, Deymon había apreciado su inteligencia y su dedicación.
Había una chispa en ella, una forma de abordar los problemas que a menudo lo sorprendía.
Pero últimamente, algo había cambiado.
O tal vez, él solo estaba empezando a notarlo.
Recordó el momento en la junta, cuando ella había dicho lo de “abrumados”.
Había sonado… personal.
No como si se refiriera al equipo A, sino a algo más íntimo.
Cuando sus miradas se cruzaron por un instante, él sintió una extraña intensidad en sus ojos, una vulnerabilidad que no solía mostrar.
Desvió la mirada rápidamente, sintiéndose un poco incómodo, no porque le molestara, sino porque no sabía cómo reaccionar.
Era una dinámica que no encajaba del todo en el marco profesional que él solía mantener.
Se levantó y caminó hacia la máquina de café, esperando encontrarse con ella.
La vio allí, con la mirada perdida en la pantalla de su computadora.
Se acercó con cautela.
“¿Todo bien, Sofía?”, preguntó, tratando de sonar casual.
“Te vi un poco… concentrada hoy.” Ella levantó la vista, y él notó el ligero rubor en sus mejillas.
Una reacción que, de nuevo, le pareció inusual.
“Sí, Deymon, todo bien.
Solo… pensando en cómo optimizar los procesos para la siguiente fase.” Su voz sonaba un poco forzada, y sus ojos evitaban los suyos.
Deymon asintió lentamente.
“Entiendo.
Es un desafío, pero creo que lo estamos manejando bien como equipo.” Hizo una pausa, sopesando si debía decir algo más.
“Si necesitas desahogarte o simplemente hablar de la presión, ya sabes dónde encontrarme.” La forma en que ella reaccionó a esa simple oferta lo hizo fruncir el ceño.
Se tensó un poco, casi imperceptiblemente, y luego forzó una sonrisa.
“Gracias, Deymon.
Lo tendré en cuenta.” Se dio la vuelta y volvió a su escritorio con una rapidez que le pareció un poco exagerada.
Eso sí que le hizo pensar.
No era la respuesta que esperaba.
Era como si hubiera tocado una fibra sensible, algo que ella no quería que él viera.
¿Sería estrés, como él había pensado?
¿O había algo más?
La curiosidad empezó a picarle.
Sofía siempre había sido directa, profesional, pero ahora parecía estar jugando un juego de escondite consigo misma, y tal vez, con él.
Más tarde, mientras revisaba unos informes, volvió a pensar en ella.
Recordó una conversación casual hace unas semanas, donde ella había mencionado algo sobre sus planes de fin de semana, algo que sonaba más relajado y espontáneo de lo que su actitud actual sugería.
¿Estaba ocultando algo?
No era su intención ser entrometido, pero la discreta batalla que parecía estar librando la hacía, de alguna manera, más intrigante.
Tal vez era solo su imaginación, alimentada por las largas horas de trabajo.
Pero la forma en que sus ojos se habían desviado, la ligera aceleración de su pulso que él había percibido, la manera en que se había retirado… todo sumaba un patrón que no terminaba de encajar con la Sofía que él conocía profesionalmente.
Se preguntó si ella estaba bien, de verdad.
No solo en el trabajo, sino en general.
Había algo en su mirada que le decía que había más de lo que se veía a simple vista.
Y aunque su instinto le decía que debía respetar su espacio, una parte de él sentía la necesidad de entender qué estaba pasando.
Quizás, solo quizás, había una oportunidad para una conexión más allá de los proyectos y los plazos.
Una conexión que podría ser… interesante.
Pero por ahora, solo podía observar y esperar.
La pelota, en cierto modo, estaba en su tejado.
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